jueves, 22 de noviembre de 2012

Andrés Boiero-Argentina/Noviembre de 2012

Máquinas para pulir biceps

nada más concreto
como pensar en un amigo
en lo lejano
y verlo llegar a casa
con una botella de ron

abrazarlo
y saber
que solo en el recuerdo
ciertas cosas se perdonan

tal vez
ahora
y no antes
podemos hablar

y murmularle a un oído
cómplice
los miedos

el instinto verdadero
de sentirnos solos
entre cuatro paredes

Laura Beatriz Chiesa-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

CRISÁLIDA


La oruga se alimenta  silenciosamente,
y junta fuerzas para el gran cambio.
Se esconde, se funde en
movimientos internos, lentos,
dedicados al diseño.
Ocupa minutos ensayando formas,
combinando colores,
hasta el gran día donde estira su ilusión
y crece irrigando alas
para producir el vuelo inaugural.
Todo cambió. La transformación
invadió nuevos espacios dejando el ayer,
pegado a la corteza de un árbol.

Héctor Labonia-Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

POETA-PIRATA

El poeta almibarado
resultó un pirata,
que arrojará los ganchos
por sobre la borda
de tu navío
y abordará la nave,
con el cuchillo
del amor lozano
entre los dientes.
Y el mascarón de proa
sonreirá satisfecho,
cuando el pirata
tome el castillo de mando
de tu corazón,
y enfile la proa,
hacia la nueva  felicidad,
que las viejas olas
encrespadas se llevaron.
Y renovada, luminosa,
retornará a la pasión,
nunca del todo no olvidada.

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

RUEDA Y RUEDA


Rueda y rueda, gira
El polvo del sol se esparce
El viento levanta alquimias
para que posen juglares.


Regueros de plasma filtran
De corazón abismal
De sueños se engalanan
Y encuentran los sentidos.


Cuando la danza acompaña
Cuando fluye como el agua
Cuando flotan los vestidos
siguiendo el curso del baile


Rueda y rueda, gira
que va trayendo nostalgia
como música del alma.

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

Tango Rante



Tango mío eres la flor
del porteño milonguero,
sos el ritmo más diquero
con Canaro o con Falcón,
y Gardel nuestro zorzal
te llamó tango Argentino
con Goyeneche o Sobral
sos el tango colosal
con tu ritmo tan genuino

Tocando Enrique Delfino
Carlos Disarli el maestro,
todos  valores muy nuestros,
también Juan Carlos Cobián,
el negro Horacio Salgán,
Fresedo, Osvaldo Pugliese,
Hay mi Dios si yo pudiese
recordar peringundines
prostíbulos, berretines

De mil amores y quejas,
junto a aquella guardia vieja,.
Troilo con su bandoneón
te hizo rante en cafetines,
se expandió hacia los confines
y se prendó el Extranjero
se hizo el Japonés, canchero
el Tano, el Gallego, el Ruso
con las letras de Caruso,
entrelazando las piernas
sacaban viruta al piso
con una mina muy tierna,
con pelo lacio o con rizos
abrazados pecho a pecho
bien compadrito y derecho
así, vos sos bien bailado,
te trenzo en ochos cruzados
y quebradas, sos mi mundo
con sentimiento profundo
yo te bailo entrelazado.

María Elena Soria-Chilecito, Provincia de La Rioja, Argentina/Noviembre de 2012

Luna


¿ Qué puedo decir de ti luna?..camarada y compañera de secretos , de baladas, de

oraciones y consejos, de pasiones desbordadas.

¿ cómo afirmar que es tu fuerza, esa que por naturaleza siempre envías a la tierra

insuflándole a la noche tu inquebrantable fortaleza?

esa invisible riqueza que el mundo puede sentir en noches de fase nueva o  esa

inocultable grandeza cuando tu cara refleja la gran caricia del sol en noches de

fase llena… luna llena del amor…

Luna dulce, luna inmensa, luna nido de tristezas, luna luz, luna y pureza, luna arcon

clave de sorpresas…

Cada noche que atraviesas tan pálida el firmamento, marcas, sin prisa el momento,

en que el alma sale en pos del sentimiento y el mundo siente tu aliento que cada

rincón acaricia como mano suave y pinta con tu color ceniciento o con tu mágica

luz…   que se encarna en cada gesto, como espejo de lo incierto, como reflejo sediento

 de muchas horas de luz….

Jorge Sombra-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012



ATILIO EL SABIO


            Atilio el Sabio, había predicho muchos años antes que un día se producirían señales en el cielo y en las entrañas de la tierra. Ese sería el comienzo del fin de los tiempos del odio y la violencia y entonces vendría la Era de la Armonía. ¿Lo había dejado escrito? ¿Dónde se hallaban los documentos en los que Atilio dejara sus profecías? Timon y Lamprias eran la cabal demostración de lo que había dicho Atilio; también llamado El Greco. Alguien, alguna vez sugirió que desde su niñez fue confiado al cuidado y educación del filósofo Amonio.

            Este hablaba fluidamente el griego antiguo. Tenía si, conocimientos del latín por lo que se presume o conjetura que, los rollos hallados once siglos después en los claustros subterráneos de la primera catedral de Atenas, no podrían haber sido escritos por Atilio el Greco, porque estaban precisamente escritos en aquella lengua. Lo cierto es que; a consecuencia de aquel hallazgo, nuevamente y después de muchos años, se había instalado en la mente de los poetas la idea del fin de los tiempos necios, en tanto los investigadores también se abocaron  a la búsqueda de esos misteriosos manuscritos.

            Adjudican a Plutarco haber insinuado que Atilio el Greco se había aficionado a las matemáticas, para anunciar o explicar los fenómenos que fijaban el destino del mundo y del universo y que se cumplían inexorablemente por ciclos de 5125 años. No se podría afirmar que esta teoría fuera cierta porque el natural de Queronea tampoco pudo conocerlo por no haber sido su contemporáneo. Por lo menos en su obra Vidas Paralelas el nombre de Atilio no aparece.

            De la tradición oral y de testimonios escritos, Atilio el Greco se habría adelantado a las profecías de Nostradamus. En algunos aspectos y precisiones son coincidentes aquellas referidas al momento en que los terremotos y erupciones volcánicas causadas por la conjunción de los planetas y más, precisamente cuando el Sol recibiera un rayo sincronizador del centro de la galaxia.

            Dónde se hallaban los escritos de Atilio fue una de las obsesiones de los científicos e investigadores  durante varias centurias. Alguno hasta se animó a insinuar, -aduciendo que lo había leído de otro autor- que en realidad  Atilio nunca había existido y que la leyenda sobre sus predicciones era producto de la afiebrada imaginación de algún ignoto y atrevido escritor que creó el personaje. Sin embargo, el nombre de Atilio es conocido desde hace muchísimos años.

            Se presume asimismo que, a lo mejor no dejó nada escrito porque al igual que Aristóteles enseñaba a sus discípulos paseando, por el sistema filosófico llamado peripatos. Quien  haya tenido a la vista las psicografías de Benjamin Solari Parravicini habrá verificado que muchas de las premoniciones que dejó, son las mismas que había dicho Atilio veinte siglos antes. Por ejemplo que; cuando el fin de los tiempos se acercara, la humanidad iba a entrar en una etapa de caos, violencia, guerras y destrucción, nación contra nación. Los varones harían vida en común, las mujeres prescindirían de los hombres para preñarse. Los hombres serían mujeres y las mujeres, hombres.

            Entonces sería la señal, y los poetas y los deportistas serían elegidos para recuperar el equilibrio y la armonía entre los pueblos. Y sería en Sudamérica donde se produciría el alumbramiento de la nueva era, que comenzaría a partir de un 22 de diciembre,  2012 años después del nacimiento de Jesús el Cristo. Coincidente con el nacimiento del Quinto Sol. Ese sería el fin del mundo del materialismo y el comienzo del Mundo del Amor, La Era de la Armonía duraría hasta el 3113.


Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012


PENURIAS DEL SIFON                                  

Un bar porteño cualquiera. Tardecita de viernes de marzo. Ultima semana de verano. Detrás de la medianoche del domingo acecha el otoño. En pocos momentos estarán llegando los habitués de la ceremonia del vermouth.
Como soy absolutamente necesario, yo ya estoy colocado sobre la mesa. Me llamo Sifón, soy de género masculino, aunque a veces me dicen “la soda”, porque confunden el contenido con el continente. Desde esta posición privilegiada voy a tener el gusto de ver y escuchar a estos cuatro parroquianos mezcla de soberbios, sabelotodo y cerrados, aunque se crean informales y modernos u otra cosa, cualquier cosa, menos responsables.
Ya se sienta el Flaco Alvarez, hijo de español esforzado que le dejó de herencia un almacén devenido en pequeño supermercado y un colchón que era imposible de descoser por tantos billetes guardados dentro. Alvarez trabaja poco, su esposa e hijos manejan el negocio.
Llega el Guille Güenzatti, nieto de oficial de albañil italiano que se deslomó con ladrillos y mezclas de material pero que pudo levantar con el tiempo una constructora e inmobiliaria para sus descendientes. Güenzatti trabaja poco, sus padres administran la empresa.
Aparece el Bocha Podolski, el mas joven de varios hermanos. El mayor se recibió en el Otto Krause y montó un taller mecánico familiar con moderna infraestructura y muchos clientes y después se fue a vivir muy bien a Alemania. Podolski trabaja poco, los otros hermanos atienden los automóviles que ingresan.
Por último arriba el Tito Martínez, descendiente de viñateros e industriales mendocinos que escogieron excelentes cepas y tuvieron varias buenas cosechas, pudiendo ubicar su vino con gran éxito en Estados Unidos. Martínez trabaja poco, puso empleados en la bodega.
-Vamos mozo, que pasa con la picada, no te olvides poner algo de salamín tandilero. Dos Cinzanos y dos Gancias , uno de éstos con limón. Y traé también de paso el fernet …parte el pedido con voz estridente y autoritaria de uno o más de ellos, como si fueran los únicos en el bar a quienes tuvieran que atender…
Yo los miro desde mi vertical o a veces inclinada posición, según como acostumbren a descargar la soda sobre el vaso, a noventa o cuarenta y cinco grados, acto que según ellos es esencial para preparar un buen vermouth. Comienza la polémica sobre quien ganará la quinta del sábado en Palermo, que el 46 ya salió tres veces a la cabeza en una semana y es sospechoso, porqué Batista no pone a Tévez, la farsa de Gran Hermano, el cuerpo de Shakira, el anticuerpo de Fort y diez temas más que esa mañana miraron de reojo en el diario o escucharon por la radio bajo la ducha. O sea “conocimientos profundos” todos prendidos con alfileres pero “suficientes” para disentir con el que está a la izquierda, ponerle el pie encima al de enfrente y  sobrar al que está a la derecha, en una desenfrenada discusión que parece armada, donde nadie escucha a nadie pero todos niegan al otro, mientras se consumen los ingredientes de los platitos.
Desde la mesa cercana, ocupada por el Doctor Sánchez, el Maestro Franzoni y el Abogado Canale, todos con el saco del traje colgado de la silla, camisa abierta por el calor y corbata floja, muestra de volver recién del Consultorio, el Colegio y el Estudio respectivamente, les llega una pregunta inquietante ante la vergüenza ajena por tantas incoherencias y banalidades……..
-Escuchen……ustedes cuatro..…¿alguna vez van a dejar de hablar tantas gansadas….nunca algo interesante, constructivo?…. 
Silencio. Les han tocado un punto débil. Todos me buscan a mí, aprietan mi pequeño bracito hasta que se me acaba la soda y miran hacia otro lado. Paso a ser el personaje del momento, la preocupación inmediata…..
-Falta soda mozo, traiga pronto otro sifón…
Mi reposición se torna angustiante porque es el único argumento de simular estar ocupados ante la alternativa de tener que contestar algo para lo que ninguno tiene respuesta. Por suerte tienen mucha habilidad o caradurez para hacerse los sordos, olvidarse de todo y poder entrar mañana, pasado o todos los días, de vuelta al bar y sentarse junto a mí, el sifón, a esperar que el mozo les traiga el vermouth y que el mundo siga andando como un carrousel de pequeñeces, sin demasiado vuelo, con el mínimo esfuerzo intelectual.
 Al lado de ellos yo, el Sifón, salvando las distancias entre persona y elemento, me siento mas útil, aunque sea rebajo con la soda el Cinzano o el Gancia, para que éstos energúmenos no sean llevados presos por control de alcoholemia

Horacio Semeraro/Noviembre de 2012

CICLO DE CHARLAS DE LA AALIJ. Octubre de 2012. Por Horacio Semeraro



E l viernes  25de octubre ppdo., en la Sociedad Argentina de Escritores S.A.D.E. de calle Uruguay 1371 de la Ciudad  de Buenos Aires, tuvo lugar a las 18:30 horas el ciclo de charlas de la  Academia argentina de literatura infantil y juvenil ,AALIJ, correspondiente al mes de octubre del corriente año.
      La reunión se inició con  palabras de bienvenida a los expositores y concurrencia pronunciadas por la fundadora y Presidente de la Academia argentina de literatura infantil y juvenil,Lic. Cristina Pizarro.
A continuación, la Prof. Dora Giannoni expuso sobre el tema : “Jugando con las palabras.Para leer la vida en serio.” Entre otros interesantes conceptos comentó que en guaraní, “alma “ y “palabra ” tiene el mismo significado, con lo que destacó la importancia que la palabra tiene , señalando que “quien traiciona a las palabras, traiciona al alma”.
Posteriormente el narrador y poeta  Emil García Cabot presentó su libro “La caracola y los sortilegios”, novela  recomendada como lectura  infantil y juvenil. Refiriéndose a ella y contando anécdotas, señaló que  para escribirla se inspiró en los años de juventud en los que vivió en Pinamar-entre otros balnearios de la costa argentina- y manifestó la atracción poética que el mar le  producía, despertando su imaginación.
Luego se procedió a escuchar lecturas, narraciones y poemas de escritores invitados y concurrentes al acto. Así, el escritor Germán Cáceres leyó un cuento de su autoría titulado “Asesinato en la Santa María”, extraído de la antología “Cuentos de la historia”. Una recreación interesante  realizada desde la ficción, basada en el histórico viaje de las carabelas de Colón  que culminó con el descubrimiento de América.
Prosiguió Mabel Fontau, quien nos deslumbró  con la lectura de “Huapi”, un indiecito cuyo contacto con la naturaleza y la imaginación resultó un relato refrescante y poético.”El circuito del duende “ resulta en sí mismo una invitación a la amistad y al interés del lector.
Luego, Ramona Díaz nos deleitó con su cuento “El Peque del río”, dedicado a Nina y Rubén Vela y a Lole Reutemann.Es un cuento homenaje al gran poeta santafesino José Pedroni y a Rubén Vela y se trata de la lucha interior del hombre entre el deporte y su hábitat natural, el río, la fauna.
En el momento musical efectuado en intervalos, Carlos Flores Plantarrosa interpretó las canciones “Si tu quieres” -que habla de Huapi- y luego Ronda de Draculín, de José Gallardo. Martha Arias nos deleitó con la lectura de dos textos:“Arrorró del siglo XXI,”  -en alusión a  las madres modernas  que deben repartir su tiempo entre múltiples actividades- y “Eclipse de sol”, que habla de un angelito perdido en el cielo, a quien hallan detrás de la luna, “con una empanada y cinco aceitunas” . Los testimonios de los concurrentes crearon un clima  significativo, como ocurrió también con las  interesantes participaciones de los asistentes. Así,  Hebe Zemborain  leyó su cuento “Milagro Wachalay” , deleitándonos con el contenido con aires  autóctonos  que conlleva el relato. Otro tanto ocurrió con Edith Canseco  y su cuento “Otoño”, que forma parte del libro de literatura infantil y juvenil “Un mundo distinto”, obra  que se hizo acreedora a la Faja de Honor  SADE 2011 en su género. Establece un parangón entre las hojas secas de los árboles -que ya no sufren-y las personas que partieron para siempre, yendo de un medio a otro en el relato.  Norma Padra  realizó también un importante  aporte,  narrando con soltura  un cuento titulado “El almohadón”. Trata de un almohadón mágico que al apoyar su cabeza sobre él,  hacía  soñar a un Sultán con la Princesa Justine .Aunque un día el almohadón se rompe- provocando la  enorme tristeza del sultán- el final del cuento será feliz.
El acto, que contó con la coordinación  eficaz de Bertha Bilbao Richter concluyó con palabras de salutación  por parte de la Presidente de AALIJ, Lic. Cristina Pizarro.  

Silvia Savall-España/Noviembre de 2012

EL ADIÓS

Hoy, el  tren se detuvo en la estación del olvido,
postergabas  las horas y examinabas con tus lentes
el denso  gris que silenciaba los murmullos.


El húmedo viento apellida el bautizo
con tu partida, elaborando filamentos
en la calamidad de mi cálida índole.


El  hallazgo de tus caricias se evapora,
como el fluido que emerge de la nada
y aflora  en la cima  de la serranía.


El eco, retrató al vacío alejando suaves delicias,
de nuevo, se hizo dueño el letargo
y la insalubre soledad se inclino con ironía.


El tiempo se burla del templo del alma,
y la cruz que me refugia es el regazo
para reanudar el infortinuo que me fue asignado.

Ana Russo/Noviembre de 2012

Comentario bibliográfico del poemario “Corona de Calor” de Rolando Revagliatti (Ediciones La Luna Que, Buenos Aires, la Argentina, 2004), realizado por Ana Russo y publicado en la revista “Poesía de Rosario”, digital, nº 20, 2011, dirigida por Guillermo Ibáñez.


          En relación a la fecha de impresión del presente libro de poemas, no es una novedad, ya que hace varios años que está circulando y recién –por esas circunstancias que tiene la poesía, que es como un mensaje atemporal e imperecedero-  llega a esta revista “Corona de Calor”, con ilustraciones de Nélida Vélez, Rafael Marín, Clara Bullrich y Martín Micharvegas.

          Revagliatti, en seis capítulos  con  poemas frontales hasta la sorpresa o  la interrogación lleva al lector por el itinerario más íntimo de sus pasiones amorosas.   Digo frontales como podría decir francos, abiertos en una espontaneidad sencilla, sin alardes retóricos.  Su poesía  traza el decurso de su vida  amatoria, y desnudo de atavismos se nombra y las nombra a todas esas mujeres que por ella transitaron, haciendo un pormenorizado -y en ocasiones cargado de humoradas y toques incisivos-  racconto  del sexo y sus instancias. Vale para el autor el antes, el durante y el después, momentos de una misma acción pero, en suma, pasados por el filtro del poeta, quien se regodea en el sitio más íntimo de la relación amorosa. También se hace presente el tiempo de la adolescencia, aquellas instancias augurales del descubrir el cuerpo y de aprender a entrelazarlo con otros: en  “Interferido” dice: “Había sido en soledad y adolescencia/cuando creando yo las delicadas condiciones/ para que con la eyaculación/adviniera el orgasmo/te/me apareciste/ y me/ reconviniste // “En soledad, no”, dijiste/ y de mi adolescencia hiciste/ lo que quisiste.” Sincero, simple, como lo son esos momentos en que lo revelado se manifiesta mezclado entre la soledad, el temor y todas las posibilidades esperándonos.

           Pero no es esto todo lo que circula. A veces y a modo de familiaridad, confiesa al lector que tras todo ese andamiaje honrando  los encuentros, está como patrón indispensable el amor. En el poema “Amarte”  asegura: I “Amarte/ va conmigo// Que me ames/ me espera// II  Me cala/amarte/ Que me ames/ me autoriza/ III A la emoción/ de amarte// la acústica/ de tu amor.”  Este texto breve es de un discurrir ese estado simbiótico del amor,  podríamos decir, atemperado,  suave;  pero inmediatamente antes, lo precede otro poema:  “Me hiciste, me diste”, que contrapone al anterior con  una fuerza erótica  que el poeta maneja con una plasticidad y una dinámica que sorprende, casi como si se estuviera viendo una escena de sexo. Si eso es lo que se propuso, lo logró exitosamente:   I “Me hiciste creer/ que me necesitabas arriba/ Me hiciste creer/ que me necesitabas abajo // Arriba/ y abajo/ Y con suficiencia/ Y con desparpajo// Arriba/ y abajo:/ rodemos///  II Me diste a entender que nada/ tenías encima:/ teneme encima/ Me diste a entender que nada/ tenías debajo: / teneme debajo// Encima/y debajo:/ofreciéndonos al regodeo/ (no sólo)/ de la contemplación”.  Poesía realizada a fuerza de temperamento y tratada como el elixir de su vida y de la vida, ese Eros que no únicamente sostiene la conjugación de los tantos verbos incluidos o metaforizados en su discurso, sino fundamentalmente los ritos de acercamiento, cópula y reposo que luego hace del juego amoroso el gran justificativo del “estar vivo” y del “seguirse viviendo”  en la posterior fusión en la que el hombre entero se entrega, el poema.


ANA RUSSO, 2011.

Roxana Rosado- México D.F./Noviembre de 2012


La muerte



Le gusta jugar con uno. Llega cuando menos se la espera aunque no sea bien recibida y nunca cuando más se la anhela. No cumple caprichos –a ver si ya me llevas, ahora que me muera ya verás- ni llega tarde a la cita. Siempre esta atenta, esperando el momento oportuno para hacer su entrada triunfal y llevarse a la persona elegida a casa. ¿Y donde es esa casa? Nadie sabe, porque nadie ha regresado de allá para contarnos como es “el otro lado”. Unos dicen que es frío y oscuro –para los malos- otros que hay mucha luz y una gran paz –si fueron buenos- otros nunca la encuentran –si se fueron sin darse cuenta y por mano propia- pero los que quedamos sólo podemos imaginar como será ese lugar.
Y da miedo. Lo desconocido siempre impone, hasta al más valiente le inquieta en cierta manera no saber que pasará. Y tampoco es agradable. Aunque la persona haya empacado sus maletas con anticipación –por enfermedad, por ejemplo- los que se quedan nunca estarán felices por su partida. –Si, se fue con la muerte de vacaciones y no va a regresar- Cuando nos enteramos de que alguien ha fallecido, se siente uno como fuera de lugar, no sabes que decir o pensar, quieres estar con los dolientes y a la vez deseas irte corriendo de allí. Es incómodo. Es como estar en un elevador con un montón de desconocidos, todos viéndose de reojo.
Y sin embargo, todo llega a su momento. Para el bueno, el malo, el mediocre, el honesto y el ladrón, todos tendremos que empacar las maletas en algún momento. Y como nadie se prepara para ello, ni siquiera puede pensar si va a ir a la luz, a la oscuridad o al limbo. Así que, de forma anticipada, se podría hacer un inventario de la vida. De un lado lo bueno, del otro lo malo. ¿Y lo “más o menos”? depende de que tan bueno o malo sea, tendremos que meterlo en alguna columna. Al final –como una suma- ver cual tiene el mayor puntaje y de ahí, sacar el resultado, como en las encuestas de “me quiere porque me mira -5 puntos- no le intereso porque olvidó llamarme -3 puntos-. Aunque el inventario se puede hacer con bastante anticipación; por lo menos para que ambas columnas queden “empatadas” o gane “lo bueno”, siquiera para no hacer más daño a los que se quedan e irse tranquilo.
¿Y tú, ya hiciste tu inventario?

Ana Romano-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

Renacimiento


Colgajos desprendidos
y que además
resbalan
Es en el hueco profundo
donde

resplandece.

Teófilo Rojas López-Tunja, Boyacá, Colombia/Noviembre de 2012

REINA DE REINAS

No te alejes de mi lado preciosa criatura mía;
Palabras que pronunciaste el día de mi partida.

Los ruegos nada valieron, pudo más la terquedad.
Partí a lo desconocido renegando sin cesar,
Obtuve grandes elogios en ese mi trasegar.
Frutos la vida produjo, la bolsa logre llenar…
Sin embargo carecía del afecto verdadero,
El que provee la vida sin esperar ningún premio.

Abatido en soledad, planes hacia para verla…
Volver prontito al hogar, pedir perdón por mi ofensa,
Ofrecerle  un regalito para quitarle la pena;
Eso seria fabuloso la libraría de cadenas.
La vida ofrendo completa para que así, yo existiera;
Merece todo el esfuerzo, al fin y al cabo es la Reina.

Correr ligero a abrazarla, no debe pasar más tiempo,
Debo decirle poemas que tengo en el pensamiento,
Esos que siempre he pensado. Ha llegado ya el momento.

Ascensión Reyes Elgueta-Chile/Noviembre de 2012



A 500 PIES DE PROFUNDIDAD
           

            Cuando el hombre está en la primera etapa de adulto y empieza a tener compromisos familiares, trata por todos los medios de mejorar los ingresos para asumir las responsabilidades que se generan. En mi caso, las propias de un vendedor de calzado en una tienda de moda; era como batirme a duelo con un cocodrilo sin saber si mis fuerzas resistirían la contienda.  
            Algo así me sucedió a mediados del año 2009. Y, aunque lograr una buena renta, significara asumir el riesgo de un trabajo que bien podría ser el último de mi vida, primaba el deseo de jugármela por obtenerlo.         
            Un familiar cercano me comentó que su hijo había viajado al extranjero. Consiguió trabajo en el Golfo de México, en una Plataforma Petrolera y con un sueldo realmente sustancioso. Ello le permitiría viajar más de una vez al año para visitar a la familia. Incluso, si decidía quedarse en la plataforma como una forma de economizar dinero, no significaba un costo adicional, estaba habilitada para que sus trabajadores  tuvieran todo lo indispensable sin bajar a tierra.
            Me las ingenié para juntarme con el pariente al llegar de vacaciones a Chile. Todo lo que sabía por su padre era cierto. No obstante el riesgo era mucho, la plataforma tenía bastantes años de actividad; sin embargo, compensaban los beneficios económicos que se podían obtener, y con un poco de suerte e invocaciones a mi santo protector, todo iría de maravillas. Podría juntar dinero para cumplir ¡mi gran anhelo!, comprar una casita bien acondicionada.
            A Onofre, el pariente, pedí que me ayudara a conseguir ese puesto, aunque fuera para barrer, porque mi situación ya no me permitía vivir al día, las demandas de mi hogar me tenían casi ahogado en deudas. Se comprometió de darme una respuesta apenas estuviera de regreso, efectuadas previamente las consultas del caso en las oficinas de la compañía petrolera británica, sus empleadores.
            En corto tiempo recibí respuesta. Me comunicó que me había dejado enganchado para una de las dos vacantes producidas últimamente. En todo caso, era importante partir a la brevedad para presentarme en las oficinas.
            ¡Un viaje al extranjero, no es fácil organizarlo! cuando se carece de un buen crédito, ni se tiene ahorros en la alcancía. Así es que, de acuerdo con mi mujer, empezamos a vender todo cuanto tuviera valor. Creo que hasta algunos juguetes de mis hijos debieron sacrificarse, con el compromiso de comprarles otros mejores. Entonces, haciendo causa común con todos los míos, conseguí juntar el dinero para el pasaje y dejar algo para la alimentación de la familia, no deseaba que mientras yo estuviera lejos, pasaran hambre por mi causa.
            Viajar en avión, fue para mí una experiencia nueva. Un viaje largísimo que pudo haber sido agradable, salvo por un bebé que no dejó de llorar. Me dejó los nervios crispados. Casi al llegar, en el tiempo que estaba previsto el arribo, recién cesaron los chillidos del pequeño. La mamá compungida me contó que su guagua sufría de cólicos y ella como buena mexicana se había servido unos ricos frijolitos de almuerzo.
            ¡Pero bueno, ya estaba en México! La tarde me recibió con una temperatura calurosa, tanto que debí sacarme todo aquello que no fuera imprescindible y dejarlo entre el equipaje. Ya tenía todas las direcciones donde debía dirigirme, incluso el hotelito que me alojaría a un costo razonable hasta el momento de partir a mi trabajo.
            Al día siguiente, apenas abrieron las oficinas, ¡allí estaba esperando para presentarme! Daba gracias a Dios que a tantos kilómetros de mi país, pudiera hablar en mi idioma, tratar de hacerme entender en inglés, que algo parloteo, habría sido catastrófico. Fui atendido en forma muy amable y ya estaba mi nombre como posible candidato a ocupar una de las vacantes.
            Dos días después, una embarcación me llevó al que sería mi destino final, la plataforma petrolera que dentro de ese inmenso mar, era sólo un punto. Cerca, era otra cosa, una inmensa mole de acero tan grande como una cancha de fútbol, eso me pareció al empezar a subir por las escalerillas.
            Luego de presentarme en las oficinas ubicadas en un sector de la gran cubierta, debí bajar a un piso inferior, donde habían designado mi habitación. Me indicaron que me tomara un tiempo para organizar mis cosas y descansar; el asistente de quien sería mi jefe, me avisaría.            Al sentir los golpes en la puerta de mi pequeño departamento, luego de haber hecho una pequeña siesta, un rápido baño con afeitada y vestido con el uniforme y casco que me esperaban encima de la cama, abrí la puerta. Me encontré con un mexicano muy cordial, quien luego de presentarse como Antonio Pixcle, me pidió lo siguiera. Subimos a la superficie, me sentía extraño, algo expresó mi rostro, porque Antonio sonrió y me tranquilizó diciendo que luego pasaría, era cosa de acostumbramiento, estar rodeado de mar y cielo. Y así, llegué donde mí jefe, un señor extranjero, quien dominaba el español perfectamente. Era bastante cordial y detenidamente me indicó cuales iban a ser mis deberes. Estábamos a muchos metros sobre el nivel del mar, pero la Plataforma estaba sostenida por tres pilares dentados  que llegaban a más de 500 pies de profundidad. Estaba feliz, a pesar de la sensación extraña que luego pasó, todo había sido como lo había previsto.
            Mi trabajo era de bastante responsabilidad, debía revisar en forma permanente todos los indicadores de una gran consola, que estaba ante mí, y tomar nota  de todas las variantes que se producían en cada uno de ellos. Amplios ventanales iluminaban el recinto y un cómodo sillón me permitía estar atento a todo.
            Ese primer día de trabajo estuve asesorado por mi jefe, pero al día siguiente ya debí hacerlo solo y presentar las planillas a la persona que tomaba el turno siguiente. Un trabajo de seis horas, con un descanso de diez, era razonablemente liviano; sin embargo, al estar una semana, me estaba resultando más agotador de lo que hubiera imaginado al comienzo. En uno de mis paseos por la cubierta me había encontrado con Onofre. Esta fue la ocasión esperada, para agradecer el favor que me había brindado al recomendarme y ser recibido. El encuentro me dio una gran alegría, tener un pequeño nexo con mi Chile y mejor aún, con un pariente que aunque lejano ahora lo tenía como compañero de labores.
            El día 19 de Abril del año 2010, a tres meses de llegar, me correspondían 15 días de vacaciones; tenía la opción de bajar a tierra o quedarme en la plataforma. Lo pensé bastante, quedarme era aumentar mis ahorros. Sin embargo, aún no conocía nada de México, y estar rodeado de mar me estaba resultando tedioso. Lo dejé al azar y preferí que mis pies decidieran. Sin pensarlo mucho, ya estaba con mi mochila esperando la embarcación que me llevaría al continente. Antes de partir tuve un presentimiento, era riesgoso, pero aún así, decidí llevarme todo el dinero ahorrado; arriesgando un robo en tierra. Decidí que lo remitiría a mi mujer por medio de un giro. Estaba seguro que ella haría buen uso de lo que había logrado juntar.
            Era mediodía y ya había cumplido con el primer trámite, ahora podría pasear tranquilamente. Una agradable cafetería me invitó a entrar a servirme un emparedado para luego seguir el itinerario que había programado. De pronto, una noticia impactó a todos cuántos observábamos la televisión en ese momento. ¡En la plataforma en la cual yo trabajaba, se había roto una cañería a 500 pies de profundidad, provocando en la superficie una gran explosión y luego un incendio que estaba consumiendo todas las instalaciones! Se presumía que había varios fallecidos, no obstante las oportunas labores de salvataje. El lector de noticias, mostró a continuación impactantes tomas del desastre, señalando que junto con la ruptura del sistema de extracción del líquido, se había detectado una considerable fuga de petróleo en bruto. ¡Esta circunstancia, amenazaba contaminar una extensión bastante considerable de la costa Este del Golfo de México, dañando el medio ambiente marino. La flora y fauna serían las más afectadas. Se consideraba este siniestro como un verdadero ¡desastre ecológico para la región!
            Mis sueños de juntar dinero riesgoso llegaron hasta ese día. La plataforma cesó sus actividades. Me devolví con mucho dolor a mi país; traía la noticia que Onofre estaba entre los once trabajadores fallecidos.
            Sé que nunca seré rico, no obstante tengo más posibilidades de ver crecer a mis hijos y a lo mejor conocer nietos. Hoy sigo vendiendo zapatos de última moda y soy feliz con lo que tengo. 

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2012

Teresa o de nuestras vidas para siempre

Estaba buena, mediana estatura, empilchaba. Urso celoso el marido, ella nos lo contaba a nosotros, sus compañeros en la empresa. Teresa (pagos), linda piel, bocucha. Yo andaba con mi alianza que me la dejo, que me la saco. Me entero por Anahí (secretaria técnica) que el vulgar espécimen apellidado Ormaechea (facturación), un muchacho, rebosaba tras haberse acostado con Teresa. ¿Ormaechea con Teresa? ¡¿Ése?!... Ella también lucía contenta. Vino a mi escritorio, me preguntó por mi curso de cesación de fumar, hizo así con los labios, sus manos depositaron planillas cuyos datos yo volcaría en libros rubricados.

Esa noche dormí pésimo. Horas después, a mediamañana, compartiendo el mate cocido, le insinúo a Teresa que irnos a bailar por Ramos Mejía podría no ser una propuesta a ser desestimada. Asimila e inquiere sobre la ocasión.

Al día siguiente, a los ochenta minutos de levantarla (a un par de cuadras de la oficina) en mi Citroen, éramos la ardiente única pareja en ese night club consternado por el dramatismo de Olga Guillot. Y la llevé a su casa (por San Cristóbal). Convinimos que transcurrido el inminente fin de semana, nos lanzaríamos a un hotel.

Por poco todo se va a la mierda: el lunes, apenas subiendo Teresa al Citroen, me avisa que ese 404 que nos sigue está siendo conducido por su esposo. Una maniobra espectacular, después de varias denodadas pero insuficientes, me permite despistar al chofer de ese más potente rodado. Con lo cual a los siete minutos penetramos ufanos a una playa de estacionamiento cubierta, oscureli y colorinche de la avenida Segurola, y enseguida a una habitación del primer piso. Jamás había estado tan verborrágico como en esa briosa encamada. La vicisitud persecutoria nos había estimulado. No me habló de Ormaechea ni de otros. No le hablé de otras ni de mi mujer. Teresa, sabíamos, la ligaría al llegar.

Quedé confuso, preocupado. Ella no se presentó el martes ni el miércoles. Y el jueves retornó al yugo con los machuques empolvados. Con Teresa no volví a salir, eso es muy cierto. El cadete de la empresa fue su último affaire antes de irse de nuestras vidas para siempre.