miércoles, 22 de mayo de 2013

Claudia Díaz-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2013



  Vamos de la mano



Amiga...tómame de mi mano...
porque hoy puede ser por mí...
y mañana por ti.
¡Vamos de la mano!...y no te sueltes...
porque a veces el camino de la vida... se presenta...
como uno ni se lo imagina.
Vamos de la mano...
¡hasta que se sienta la transpiración!...
de nuestra piel...
que se unen... en esta amistad...
en el dolor...y en la alegría.
Vamos de la mano...
¡tengo miedo al abandono!...
¡y que tenga que sentir en mi rostro!...
¡mis lágrimas que me dejaste!... en algún tormento...
que pueda pasar en la vida.
Vamos de la mano...
¡es algo simple!... es algo bello... es algo... humano.
¡por eso decime!... ¡que estás!... ¡que siempre estarás!...
salvo que la vida te arrebate de mi presencia...
¡y mi dolor sola!... he de calmar.
Amiga... ¡vamos de la mano!...
Hoy por mi...mañana por ti...
¡pero trato de calmarme!... porque.... confío en ti...
¡que no te iras detrás de otros!... ¡y me dejarás!...
¡porque yo siempre fui fiel!... a tus historias...
¡a tus llantos!... ¡a tus abandonos!... ¡a tus!... ¡a tus!...
Amiga...
¡porte de mujer!... ¡es lo que tienes!...
¡y eso se ve!... en tu obrar...
¡y no necesito palabras bellas!... que salgan de tu boca... y nada más.
¡es lo que me das!... ¡es lo que sentís en tu corazón!...
por eso amiga... ¡que nunca cambies de opinión!...
porque no te olvides... ¡que hoy por mi!...
y mañana por ti.

Nora Coria-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2013

LA NIÑA DE LAS NOCHES

La niña de las noches
menea cascabeles,
y agita campanillas.
Dibuja colores clandestinos.
Dispone sonrisas de juguetes.
Con gestos descuidados
devela evanescencias.
Disuade realidades
con paz de caramelos.
Induce mil caricias.
Mil besos dictamina.
No es bueno acostumbrarse...
La niña de las noches...
¡corrompe las rutinas!
(Excepto lo que instiga).
Mejor, ser cauteloso...
¡Fascina cuando abraza
Y con mimos hipnotiza!
Instala fantasías
con ojos inocentes...
¿Tres duendes con dos lunas
la esperan en la esquina?
Ya parte como ayer...
un poco despeinada,
un poco desprolija,
llevando algunas manchas,
corriendo,
divertida.

Como hoy,
vendrá mañana...
el pelo recogido en firuletes,
florcitas en las medias
y en cada zapatilla.
Extenderá las manos
y ofrecerá mejillas.
Entonces...
caeremos como siempre,
a sus pies (y de rodillas).
¡Que el día pase pronto!
Extraño su mirada,
su voz, y tantas risas.
Pequeña luz etérea,
tan bella y tan sonora,
tan suave, tan sencilla,
tan buena,
tan viva.
Que sea ya la noche...
¡Que vuelva la alegría!

De “Versos vitales”

Ángel Catalano-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2013




CHE ¿PARA QUIÉN ESCRIBÍS?

_Vos sabés que cuando el hombre comienza a ver hacia donde va, sueña y aspira cosas –la más deseada es la felicidad- alcanza algunas...
_Ché ¿Para quién escribís?
_Para mí.
_ ¿Cómo para vos, no queres vender?
_Si quisiera debería escribir sobre traiciones, el odio, la guerra, la muerte ¿Creés que no se hacerlo? Es lo más fácil sin embargo no me seduce. Voy por otras veredas o por lo menos lo intento. Procuro adornar los labios con una sonrisa y acariciar a los demás en lo posible, con una palabra alentadora, parece que eso no vende.
_Pero eso es difícil.
_ ¿Que es difícil? Vaya si lo es... a lo mejor soy de los que esconden las penas los dolores, las angustias...la angustia, ese estado horrible que vive proyectado hacia ninguna parte. Impresión causada por un sinnúmero de circunstancias y acompañada de un intenso sufrimiento. Esto, nos hace reflexionar desde nuestra condición de ignaro –que naturalmente nos descalifica- y hablamos por lo que nos parece, no por lo que sabemos y nos atrevemos a insinuar esa medicina que sirve para suavizar la angustia: sonreír, divertirse, reír más y más.
¿Qué hay hechos, sucesos, conflictos, temas que nos superan y nos angustian? ¡Y sí! Quien puede negarlo, empero deben haber muchos caminos para superarlos, a nosotros sólo se nos ocurre este                –probemos-  divertirse, reír...y... ¿De qué? Se preguntarán... ¡De todo! Pensemos, escribamos nuestro propio sainete ¿de donde sacar los personajes? Pues de ahí, de la calle ¡abundan! ¡Todos somos personajes! Algunos más, otros menos, sin embargo nadie se salva.
_ ¿Y el que no escribe?
_ Que lea a “Mafalda”, el reír produce endorfina, dicen, y ese elemento tiene la cualidad de provocar...sobre esto es mejor que le pregunten a alguien que sepa...

Gonzalo Carabajal-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2013

Ola a la oda

Viene corriendo impactante,
rompiendo y cortando el aire
sigilosa en lo acelarado;
prepara sus truenos y ecos,
espuma por todos lados

Asciende tan impactante,
busca un desierto que guía
va como trova a su pueblo
tan natural, tan salina

Quien se le anime a montarse
intentando dominarla,
sabe que es momentaneo,
toma el dominio/ al instante

Solo sigue, vive el rato
da con su cuerpo su vida
arma espectáculos/ para el vigía

Explota su magia, sus ruidos
un espectáculo de estruendos,
llega a la costa muy lento;
vive muriendo su eco

Vuelve arrastrándose lenta,
tímida de sus acciones
removió lo que buscaba
y emprende su retirada

Volverá como las trovas,
volverá con otras ganas
no detendrá su marcha
será muchas muy distinta,
será única/ será sola;
solamente...
                 una ola.

Carlos Caposio-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2013



Soy parte de tus recuerdos

Tuve una sensación:
Creí que eras la chica que tocaba el piano
y que yo entraba con el sombrero y las armas en la cartuchera. Que vos dejabas todo, mirabas mi entrar de bandido y luego de robar esa fonda de alguna provincia argentina, te ibas conmigo, en mi caballo, en busca del destino.

Tuve una sensación:
Creí que eras la japonesa que curaba mis heridas
y que yo, el guerrero samurái recio, se entregaba desnudo
junto al lago, a tu pañuelo de agua fría. Y que luego nos íbamos lejos de las espadas por algún paisaje que nos excitara.

Tuve una sensación:
Creí que eras la magdalena besando mis pies
y que yo ensangrentado, bajaba de la cruz y mandaba al diablo a Dios y ya no salvaba más al mundo que nunca tuvo salvación. Y nos íbamos por ahí, lejos del imperio romano a pecar, a no dejar de pecar nunca.


Sólo fueron sensaciones
Y un corto tiempo
Ya me eliminaste de tu vida
Nunca fui tu héroe
Soy parte de tu pasado que no existe
Soy todas tus mentiras
El rincón oscuro al que echas tierra en tu memoria
Del que nunca quieres hablar
Sólo soy uno más al que irás tapando
Como si nunca hubieras dormido en mi cama
O cepillado tus dientes en mi baño
Sólo soy uno más al que irás enterrando
Pero cuando pase la tormenta
Cuando el charco esté calmo
Y estés por ahí con otros cuerpos, sin amor
El viento vuelve, todo lo empuja
Y ahí estaré, en tu memoria
No se puede engañar a la memoria
Soy parte de tus recuerdos.

Miriam Brandan-es argentina, reside en Estados Unidos/Mayo de 2013

UNA TRAGEDIA EN EL CIELO

La noche con sus amigos disfrutaban de un encuentro
la luna, la bruma, el viento, las estrellas y el lucero,
todos vestidos de gala festejaban en el cielo.
La noche estaba radiante, con un magnifico velo
que caía por su espalda suave como el terciopelo.
Su largo cabello negro brillaba con mil destellos
y se acerco a cortejarla un cometa aventurero,
ella acepto complacida y bailo con el forastero
pero sucedió que  el sol, de lejos la estaba viendo,
el no estaba invitado al fantástico festejo
y cegado por los celos, no lo pensó ni un momento.
Algo terrible ocurrió, de rojo se tiño el cielo.
El sol  hirió a la noche con una flecha de fuego.
“La noche esta moribunda!” grito aterrado el lucero,
 “Con lagrimas de rocío que nublan sus ojos negros!”
Mientras, algunas estrellas corrieron a darle aliento
 sabiendo que estaba herida y moriría en el intento
por continuar siendo reina, como al  principio del tiempo.
La luna, como un fantasma, se escapo con el lucero
y la bruma misteriosa, se fue en los brazos del viento.
Todos los astros huyeron, el lugar quedo en silencio,
la noche yacía inmóvil… cerrados sus ojos negros.
El sol se puso su traje de anaranjados reflejos,
trepo por el horizonte, sin ningún remordimiento
por lo que había ocurrido hacia solo un momento…
y se instalo en las alturas, sonriendo muy satisfecho.
Por eso nadie lo mira, lastima con sus destellos
y esta solo y sin amigos, allá en lo alto del cielo.



Ricardo Rubio-Introducción a la 6º edición del poemario "Sopita" de Rolando Revagliatti/Mayo de 2013



A modo de introducción a la sexta edición soporte papel del poemario “Sopita” de Rolando Revagliatti, el siguiente texto de Ricardo Rubio:

SOPITA  ESPESA  DE  LA  MUSA
o REVAGLIATTI  RELOADED


"Escribir con orgullosa soledad,
con la violencia de un cross a la mandíbula,
con sudor de tinta y manos fatigadas,
hora tras hora, hasta que los eunucos bufen."                       
Roberto Arlt


La estética basa su estudio o parecer en un sistema de relaciones muchas veces arbitrario, tanto como arbitraria pueda ser la mirada de un hombre. Una nota musical puede resultar bella o puede producir un disgusto según el lugar que ocupe en un pentagrama, según las notas que la precedan o procedan, según su duración o el lugar del planeta en donde se ejecute, o según el ocasional oyente. Del mismo modo sucede con un paso de baile, una pincelada de color o una palabra. En poesía, precisamente, es la palabra y su relación con las otras que concurren al texto —no sólo semántica sino también sonora—, las que proponen la estética, más valiosa cuando las novedades de fondo y forma se reúnen para individualizar el preciado estilo.

A lo largo de una extensa obra compuesta por más de quince títulos de poesía (también ha publicado teatro y narrativa), con sus muchas reediciones, Rolando Revagliatti ha hecho de la minuciosidad compositiva el norte de su mirada poética. Cierta preciosidad fónica, ciertas elecciones de vocablos, que según los varios significantes señalan la ironía del doble juego, ciertas escenas y personajes, cercanos y lejanos, raramente buscados por otros autores, son los recursos con los que edifica un arquetipo poético distinguido como individual, de ningún modo cerrado al juego lúdico con el ocasional lector, sino más bien lo contrario.

Suspicacias sí, sintonía fina y justeza verbal que suscribe un modo muy particular de transferir (y transgredir), un sistema aún más distintivo que los ya conocidos: en Luchi, a través de la mordacidad; en Huasi, con las torsiones y los neologismos; en Constantini, con el ingenio y el juego del doble sentido; o en Girondo, con las ocurrencias extravagantes; aludidos sin ánimo de homologar estilos, pues estos poetas han sido únicos del mismo modo en que Revagliatti lo es con la suspicacia de las reticencias a veces cáusticas y muchas veces críticas, aunque siempre joviales; un modo nada despiadado de señalar con el escalpelo hacia las actitudes y conductas supuestamente ominosas de nuestra civilidad más cercana con sus múltiples prejuicios.

En algunos poemas de “Sopita” nos encontramos con notables distingos del tono al que nos tiene acostumbrados: el mordaz, el sardónico y el picaresco, que dan lugar en una gran parte del libro, la primera, a una razón ardiente casi nostálgica y reposada; composiciones que exponen al evocador, al memorioso repaso de quien evita motivos o justificaciones para presentarnos el paisaje exterior e interior de la circunstancia del recuerdo, eludiendo con ajustada síntesis y vivas alusiones varios grados de follaje intimista, pese a llevar los ojos a pretéritas fotografías no tan pretéritas (se me perdone el epíteto, de hecho, toda fotografía es del pasado).

Ya se ha manifestado la posibilidad de esta pluma en muchos de sus versos como algunos que recuerdo al pasar: “Murió / dijo la radio...” (en “Ripio”), referido a la muerte de Nicolás Olivari, o el que cita que “ya estoy medio muerto” (en “Desecho e izquierdo”), entre otros del mismo color intercalados en sus libros. En cierto modo, salvo unos pocos poemas, “Pictórica” es la colección que  tiene una cercanía posicional a “Sopita” en cuanto acto entre observador y cosa observada, pero no parentesco, que tampoco tienen “Obras completas en verso hasta acá”, “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):”, “Ripio”, “Corona de calor” o “Desecho e izquierdo”, elaborados mayormente con el estilo personal e innovador que le es característico. Encontraremos que el poema “Sopita”, que da nombre al libro, guarda una relación estrecha con ese tono.

La anticipación a los poetas de su tiempo, que lo caracterizó desde las postrimerías de la década del sesenta —pese a editar más tarde—, continúa aún en la plena vigencia. Si bien la liberación de la formalidad protocolar del verso (el decoro, la mesura, la prudencia, etc.)  y el uso de un lenguaje excesivamente coloquial gana los renglones de los poetas más jóvenes, en Revagliatti subsiste el respeto morfológico, la clarificación del concepto que no cede a devaneos, la construcción fónica que se vivifica y se comprueba con la oralidad y el extremo cuidado de la forma, cosas que en la actualidad otros poetas descuidan quizá demasiado en virtud de malas identificaciones con poesía traducida e inútiles esfuerzos de vanidad, que es mucho más frecuente que el talento. De modo que, con un carácter moderno, audaz y vanguardista, nuestro poeta aún mantiene su cruzada (avanzada), es decir, la posta de la originalidad, reuniendo creatividad, psicologismo, ironía y atrevimiento que, claro, no es poco.