miércoles, 25 de septiembre de 2013

Norma Beatriz Doviziano/Septiembre de 2013



Comentario bibliográfico de “Corona de Calor” de Rolando Revagliatti, por Norma Beatriz Doviziano, publicado en la revista “La Avispa” Nº 32, agosto 2006, Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, la Argentina.

          Rolando Revagliatti necesita pocas palabras, sencillas, con las que juega creativamente, para armar las pequeñas piezas que componen este poemario. Inocencia, pasiones, fracasos, aventuras, búsqueda incansable, son percibidos claramente por el lector que intuye sus huellas en el camino del hombre “hacia la monogamia”, como adelanta en su primer poema. Una constante su devoción por la mujer, la sexualidad y sus conflictos. Es aquí donde encontramos sus textos más controvertidos, despojados de todo prejuicio. Para destacar:
“Pecador en el llano y en mi juventud / desde las altas cumbres de la madurez / yo me solazo / con picarona repugnancia.”
          O cuando afirma:
“Sublimes / pero escasos / nuestros goles / amor mío // Para disputar / el campeonato / no estamos // Coqueteamos / con el descenso.”

Laura Beatriz Chiesa-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2013

BRISA

Sospecho de la brisa húmeda
por acercarme tiempos duros.
Tardes de lluvia, remolinos
que elevan hojas muertas.
Vientos que despeinan,
rayos que inquietan.
Noches de soledad.
Insomnio.

Ángel Catalano-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2013



BREVE...


Me gusta tu boca nacida
Desde la ternura desde la verdad
Llegó  diciendo palabras
Que transitaban con ansiedad.

El sol ya su reino abandona
La tarde aparece mirándola
Sus ojos, claros luceros
Como un señuelo me quieren tentar.

La miro y parece mentira
Que tanta belleza pudiera habitar
En un continente tan breve.
Una melodía sensacional.

Y sigo buscando la huella
Que desde una estrella  me pueda guiar
Y entonces llegar a sus besos
Y dormirme en ellos hasta  despertar.

Gonzalo Carabajal-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2013

Para venir, quédate

¿Porque te fuiste tan lejos?
si ahora te cuesta volver,
tu alejamiento a la vida
el doble habrá de doler

Queda largo ese retorno
para el que corrió al destino
solos, cobardes y sin ganas;
fueron tus pasos para el camino

¿Porque te fuiste tan lejos?
ahora no eres de nadie,
tu congelamiento es correcto
lo incorrecto es la ausencia de alguien

Vente, por favor hazlo suave
vive el presente injusto
para que caer no se agrave,
no es irse, tampoco quedarse
quizás retenerte en el escaparte

Quédate ahí para que vengas,
salte del camino si te cansas
ponte en el mismo si no hay esperanzas

Mejor quédate, quédate para que vengas
el presente es solo eso,
cuando vengas, será lo mismo
cuando vengas, tendrás permiso
Quédate ahí a lo lejos
vive tu vida marchita;
para venir, quédate
para venir, trae vida.
El Letrero

Saúl Buk-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2013

LA PIEDRA


 Hay que mover la piedra.
Mi frente contra la piedra.
No veo.
No veo.
Necesito que me ayuden,
Sólo, no puedo.
Más gente.
Más gente.
Mi frente contra la piedra.
No veo.
No veo
Son insuficientes,
Son pocos.
Creo.
Traigan las grúas, tractores.
Si  es necesario, tanques.
Mi frente sigue contra la piedra.
No veo.
No veo.
Más energía.
Más sabiduría.
 Amor, más amor.
Ahora se mueve la piedra.
Mi frente ya no está contra la piedra.
Rueda la piedra.
Desaparece la piedra.
Ahora ¿que veo?
Nada.

Miriam Brandan-es de nacionalidad argentina, reside en Estados Unidos/Septiembre de 2013


EL CAMINO

Camino despacio y con sigilo,
 pues en esta noche sin luna
la bruma me impide ver
por donde sigue el camino.

Aunque lo intente, no veo.
Todo esta envuelto en penumbras,
Quiero correr y no puedo
El vacio me rodea, mi camino se derrumba.

Extiendo mis manos, que tiemblan
Al sumergirse en la nada,
Ya no soporto esta noche!
Quiero ver la luz del alba!

“El alba esta en tu interior”
me susurra una voz clara,
“Y solo depende de ti
tener mañanas soleadas”.


Jacinto Amado-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2013

solo de luz 
             y
     placer
crece el 
      alma!


el goce
   se hace
      infinito

estremecen
      las entrañas

una elegia
       sombria

de cascadas
       enmudece
              y 
sonora se desgaja/

gritan viejos
       los silencios

se agigantan 
       las palabras
               y
al reflujo de mil venas

        estalla 
            el tiempo
               y
             la pena


       al ulular
               el alma!