lunes, 21 de octubre de 2013

Gonzalo Carabajal-Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2013

Como creces en el cielo

Como creces en el cielo
surge el tiempo sin agujas
aunque pase no percibo
das tus pasos sin camino

Tus perfecciones se hacen vida
aconteciendo escenas
el instante se presenta
para salirse sin letras

Tanto que fue reclamado
el aquí sin futurismo
que cuando lo vivo al instante
los tres reclamamos altruismo

Sin que sepas de milagros
vas creándolos a diario
tu crecimiento paulatino
propone sueños descalzos

Sentir que fue tanto el deseo
de saber de tu existencia
que con fotos dejas guiños,
con tu crecimiento, presencia

Cuando creces desde el cielo
das tus palabras frecuentes
comunicas tus pasiones
sin divulgas tu nombre

Gracias por respondernos
a tantas plegarias pedidas
serás nuestra sangre estos días
el deseo esta cumplido
y mientras creces, alegría

Conocimos dulces mieles
visitamos grandes almas
crecimos arto importantes
mas tu gracia abriga pieles

Soy de los que creen
en charlarte antes que llegues
en mantenerse en contacto
en tocarse sin fricción

Registremos en el aire
la perfección de tu vida
y apreciando los mensajes
de que llegues algún día

Como creces en el cielo
surge el tiempo sin agujas
aunque pase no percibo
das tus pasos sin camino


Jorge Campos-Nicaragua/Octubre de 2013

Crimen
                          a Moisés Palacios

Que tus labios no lo intenten pronunciar
calma mis miedos,
pero es tu mirada la que tajante
y con frenesí absoluto
descarga su filo criminal
en mi pecho.

Saúl Buk-Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2013


MAMÁ

¡No! Me resisto.
Nada de mi madre, nadie tiene que saber.
¿Acaso estoy en tratamiento?
Más, aunque así fuera
de mamá no hablo.
Lo que sé, es mío…y de ella.
¿Quién tendría que saber que éramos compinches?
Me niego a comentar cómo cocinaba.
Lo menciono sólo de paso. Lo hacía muy bien.
Por qué ventilar que me ayudaba con el estudio.
Siempre, mientras vivió, lo hizo.
Me esperaba con la comida.
Pero sólo porque era de noche.
Tampoco lo voy a contar.
Esos datos los atesoro.
No los comparto, no insistan.
Hasta elegía la ropa conmigo.
No, toda no.
Tal vez ya piensen equivocados en el complejo…
La única que podría saberlo, es mamá.
Pero, ya no está.        





A veces pienso que mamá tiene cuatro letras,
En homenaje a las cuatro matriarcas.
Era celosa como Sara.
Tenía predilecciones como Rebeca.
Era miope como Leah y
querida como Raquel.
Perdonen la comparación,
se me escapó.
Da igual, ustedes no se lo pueden imaginar.
Jamás pensé en el complejo de Edipo,
Hasta que se me apareció en sueños.
Susurrándome al oído me dijo:
“hay que cortar ese complejo, hijito”.
Cortar no, resolver, mamá.
Entonces vino la enorme sugerencia:
“Conseguite dos psicólogos y un tornillo grande.
Los acoplas a la altura del ombligo
y funcionaran como una tijera.
Con eso cortas el complejo.
¡Ah! Y no te olvides de ajustar la tuerca”.



 
Y se fue.
Ahora, angustiado, les pregunto:
¿Qué hago?
No sé si vendrá en otro sueño.
No sé si los psicólogos adoptaran el sugerido protocolo.
Confieso, me siento mal.
Estoy peor que antes de sentarme a escribir.

Miriam Brandan-Estados Unidos/Octubre de 2013

  TRISTEZA

Ya has venido a verme
pues en otras ocasiones,   
he sentido tu presencia
acechando en los rincones,
se que quieres ocultarte,
pero se donde te escondes
y aunque intentes atraparme,
no dejare que lo logres.

No zozobrare en tu mar
pues se de tus intenciones,
quieres arrastrarme al fondo
y robar mis emociones,
pero no será tan fácil
lograr lo que te propones,
luchare como guerrera
si en mi vida te interpones.

Conozco tu rostro, tristeza.
usas un velo de llanto
y camuflándote en las sombras
logras llegar a mi puerta.
ya no puedes engañarme,
y aunque vengas disfrazada,
con mi risa como espada
te cortare la cabeza.

Enriqueta De La Encarnación Blass-Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2013

Epitafio de un sentir

Te encontré sin buscarte
o tú me hallaste
o fue un aquelarre
que provoco el desastre.

De vientos muy distintos
con la nada y en el todo
iniciamos este laberinto
sin reglas ni modos.

Fueron muchos los proverbios
que adelantaron en pretérito
de nuestro amor los cristales en añicos
irreverentes amos de su mérito.

Resultan hasta poéticos
los oteos desde el púlpito
a nuestras espaldas, expectantes y epifitos.
hoy maceran su júbilo

Indago cual fue el delito
que germino temor parásito
quien redacto este final maldito
que hoy dejo tu perfume marchito.

Ni todos los ejércitos
acabaron mis fuerzas y mi apetito
solamente los riscos
de tu sentir proscripto.

La noche nos transformó en amnésicos
borrando todo registró
somos jueces y críticos
y del amor nos convertimos en anticristos.
 

El poema pertenece a :" Antología de sueños " del libro Sinfonías de amor.

Ainhoa Bárcena Escarti-Madrid, España/Octubre de 2013



Escala de grises


Hacía semanas que reír parecía un fascinante juego en el que ya era incapaz de participar. Intentaba jactarse de todo lo que en el pasado le divertía, pero ni siquiera una sonrisa lograba adornar  sus labios cada vez más marchitos. Cuando al fin lograba reír, notaba que su faz se envejecía a mayor paso, se notaba gris. Tras seis meses sin esbozar una línea que al menos chisporroteará algo de alegría vio que se difuminaba su ser, que parecía una extensión de su propia sombra. En el anonimato de las cosas en las que no te fijas, empezó a vivir. De sombra observaba el mundo. Miraba cual aséptico mirón como los demás vivían, desvivían, o mal vivían. De tanto mirar se percató de lo efímero de la vida retándose a sí mismo  a buscar el sentido de esta. Pasaron años de sombra e incluso así no consiguió encontrar el sagrado grial del sentido de la vida.
Una tarde, mirando a unas adolescentes reír, vio claro cuál era la solución para volver a ser hombre y dejar de ser sombra……. Necesitaba amar algo, pero eso siempre se le dio mal, o quizás peor que mal. Los perros le huían, los gatos se asustaban. La opción que muchos escogían de amar a una mascota se le hacía toda una odisea irracional, el amor mascota-amo en su caso era imposible. Intento ver a su familia, pero estos ni se daban cuenta de su presencia aunque gritara a voces.
Una noche en un banco mirando las terminaciones de sí mismo limítrofes con su sombra que por la oscuridad se fundía con el todo, vagaba de farola en farola para no sentirse fusionado con la nada. Entonces vio otra sombra como el, se acercó corriendo a pasos agigantados y sin saberlo ya quería a esa sombra. La sombra aún  más deteriorada que él no le respondía a nada, pero el permaneció día a día con el ente que parecía estar tan mal que solo se le vislumbraba de vez en cuando. Poco a poco se fue apasionando y recuperando materialidad, sentía sus pies y le gustaba andar descalzo por el parque, sentir el fresco verdor bajo ellos. Un día hablando con la sombra noto que ella reaccionaba y empezó a carcajear como si tuviera 10 años, lentamente risotada a risotada volvió en sí, volvió a ser material. Justo en ese momento la otra sombra desapareció y él olvido volver a encontrarla.

Victoria Asís-Magdalena, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2013

El señuelo de la palabra


Sin sometimiento y con avaricia;
Leía sus trazos liberando el misterio que anidaba
en sus signos.

Nunca dije del todo mi admiración 
hacia su obra.
Su lenguaje me atrapó desde el principio,
sorprendió a mis sueños y se quedó en mí.

Comencé el juego de romper reglas, volviéndome 
una desconocida escribiendo viceralmente
y desde las lágrimas intenté ver el mundo, mi yo

 desde lo estético, en este espacio busco belleza 
y música para salvar mis versos, mi pensamiento y los cuelgo
en esa página en blanco que siempre me  llama. . .