lunes, 22 de abril de 2019

Silvia Alicia Balbuena-Argentina/Abril de 2019


Andando por la Costanera rosarina junto a las aguas marrones del Paraná, en la tradicional zona de los Silos Davis, testimonio del pasado de Puerto de nuestra ciudad, hoy íconos de Rosario y atractivo lugar de paseo, llamaron mi atención dos estructuras metálicas.
Me acerqué y sus nombres despertaron mi intriga “Marzo y Abril”.
En una placa su autora explica su concepción.
Es bueno saber mirar el arte desde puntos de vista no tradicionales y Marta Minujín es una eximia representante de esto. Arte que interviene al paisaje y con él se integra y se mimetiza.
Me gusta compartirlo, tratando de despertar en otros esas mismas intensas y distintas sensaciones que despertaron en mí.

Tomado del Facebook

Edith Amieiro-Argentina/Abril de 2019


EL FRUTO DEL HOMBRE


Rompiendo su cárcel de yema dorada,
tierna flor perfuma desde una ventana
y el dolor que crece,
repartiendo frutos de sabiduría,
presencia el milagro hacedor del día.
El polen dorado, preñando al pistilo,
con mágica alquimia propaga la vida
y el dolor se calma, porque con sus rayos
un sol voluptuoso a la tierra abraza.
En una eclosión de brillos y verdes,
nueva primavera al amor enciende.
Rompiendo la cárcel de flujos y sangre,
el fruto del hombre a la vida se abre;
hay un llanto virgen de atávicas lágrimas,
en tanto una madre muy emocionada
emprende una senda ,para darlo todo
a cambio de nada.

Tomado del Facebook

Carmen Aguirre Vidaurre Leal-Chile/Abril de 2019


CELOS

Si me dices que me quieres
¿por qué a veces tú me olvidas?
si me juras tu cariño
¿por qué luego me confundes?
Me aseguras que me amas
y me mientes en detalles.


Yo me alejo, tú te alejas,
yo me inquieto, tú te burlas,
me reprochas el vacío
yo te explico mi impotencia,
nos traicionan las palabras.
¡Cómo sufro con tu ausencia!...


¿Es lo nuestro una parodia?
porque luego nos peleamos
tú no crees en mi cariño
y tan luego nos juntamos
los recuerdos del pasado
amenazan el momento.


Yo no entiendo tu impaciencia
sólo escucho tu exigencia,
me revelo y atormento,
me imagino situaciones.
Nos herimos y quedamos enojados,
tú te callas para darme confusiones.


Yo te quiero y también sé que me amas,
yo me rindo sin pedir explicaciones,
son tan bellos los instantes que vivimos,
son tan nuestros los recuerdos que guardamos.
Yo no quiero que los celos te atormenten
ni que empañen el amor que nos tenemos...