viernes, 21 de febrero de 2020

Elisabet Cincota-Argentina/Enero de 2020


DE CUERVOS III



Es el uso de la regla
fallido de vehemencia
socorrer la indolencia
permitir que la majada
diga    siempre diga
haga del amor murmuro
quite lo sagrado
ponga la mala palabra
quiebre lo etéreo 
dignifique el rito

sin lazo
sin velo
lo imposible será real

ella yace ceniza

los cuervos no pierden su instinto
devoran hasta la mentira
para procrearse
y crecer en la injuria

habrá presa siempre
podrán desfigurar la vida

esta casta nunca muere
cobra cada tanto alguna víctima
para saciar el sádico apetito

Nora Coria-Argentina/Enero de 2020


Federico, luz, clavel

te imagino por desiertas callecitas
y por amplias avenidas.
Vas andando fresco, alegre
frente en alto,  luminoso, perfumado.
Luz. Clavel.
¡Quién pudiera haber ido de tu brazo!
Recitando con voz clara
en las siestas pueblerinas 
y en las noches de Granada
los amores de mujeres y varones
despertando libertades
con tus letras
los amores
de mujeres y mujeres
descubriendo corazones 
con metáforas
los amores
de varones y varones
entre versos
y canciones temerarias.
Quién pudiera haber ido de tu brazo
recitando  ¡tus poemas, Federico!
(no mis pobres garabatos).
Y si el mal nos persiguiera con sus botas
(como suele a los poetas)
e intentara silenciarte...
¡A correr, luz de clavel!
A escapar con la belleza y sus navajas
donde el mal pierde el olfato
y no encuentra las palabras.
¡A correr, luz de clavel!
Donde el mal ya no se anime
a callarte con sus balas
(como suele a los poetas)
ni a nombrarte ni a tocarte
ni una ceja ni tu boca
ni esos ojos de gitano
bien parido
por el Arte. 

martes, 18 de febrero de 2020

Carmen Aguirre Vidaurre Leal-Chile/Enero de 2020


TESORO

 Si se brinda amistad y compañía
y se entrega lo mejor de la persona.
Si se da con el alma y sin reserva
sin medir si es la buena o es la mala,
recibiendo con agrado la sonrisa
o entendiendo los disgustos con paciencia.

Si se escuchan los pesares y alegrías
y a la vez se devuelve la palabra.
Si vaciamos nuestra alma adolorida
o entregamos una flor o un buenos días,
compensando con amor una tristeza
y gozando con la dicha del amigo.

Si ante ofensas de un extraño nos defienden,
no permiten comentarios, ni los oyen,
no hay envidia ni se juzga sin consulta,
Cuando es tiempo de aclarar se hace sin rabia,
en la hora de callar, guarda silencio
y al minuto de partir queda el recuerdo.

Si encontramos quien así se manifiesta
que es constante, justo, franco y comprensivo,
que no mide los defectos que tenemos
pero si valoriza nuestra entrega,
apreciando lo que vale un sentimiento,
demos gracias a Dios por el tesoro...