De La Colección Inédita Sombras De Mi Ciudad
EL BALDIO
a Joaquín O. Giannuzzi
Roto, de costumbres extraviadas,
roído por el olvido y cubierto de polvo;
huérfano y cansado de pedir ayuda
yace abandonado en una esquina.
El sol de la mañana le restituye el calor
y recupera un poco el apetito. Alza la cabeza,
estira su brazo y abre la mano vacía.
Parece no saber
que los días son iguales a los días*
y que lo mejor por ocurrir
es un derrumbe fatal y espontáneo.
* J.L.Borges.

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