lunes, 24 de marzo de 2014

Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Marzo de 2014



EL DIARIO DE UN LADRON 

15 de noviembre de 1990
Mi viejo me llevó a la Feria de San Telmo. Quería comprarme un auto de carrera de colección usado que había visto la semana anterior. Había muchísima gente dando vueltas por los puestos. Revistas, vestidos, cinturones, llaveros, mates…y por fin el sector de juguetes.  De pronto lo ví, azul y plateado como me lo había imaginado.¿Es ese con el número 26 ? pregunté . Si, me dijo el viejo…¿te gusta?. Hermoso, contesté, y antes que él pagara ya lo tenía conmigo y lo hacía correr por el piso pese a la cantidad de personas caminando.
2 de enero de 1991
Hoy el viejo no fue a trabajar porque venía con la mamúa de fin de año. Sin embargo sorprendentemente me despertó e invitó de vuelta a la Feria. Vamos, me apuró, hoy es día de turistas. No entendí mucho el comentario pero igual me vestí rápido. Ni siquiera desayuné, aunque no había demasiado para hacerlo, sólo mate. Siempre quedaba la posibilidad de que nos cruzáramos con otra cosa barata para un chico de nueve años. Cuando apunté para los puestos Papá me dijo que me invitaba a un café con leche y medialunas frente a la Plaza. No bien me senté junto a la ventana del bar, el viejo me dijo que observara el Mercado y la gente que caminaba por él. Especialmente aquellos de bermudas y sombrerito claro con pelo blanco y cara rosada, la mayoría con cámaras fotográficas. Esos son los turistas me aclaró, seguro tienen dólares en los bolsillos. Sabés que bien que están en los países de donde vienen. Seguramente, pensé , vivírían en casas mejores que el inquilinato donde estábamos con mamá y mis hermanas.
 4 de febrero de 1991
El viejo está obsesionado con la Feria.¿ Pueden creer que esta tarde vamos de vuelta?. Es domingo y tenía un picado en la Costanera Sur pero no le puedo decir que no, es muy cabrón. Me extrañó que no le dijo nada a mis hermanas ni a mamá, pero bueno, soy el único varón y  su preferido. Pero esta vez fue mas alla del café con leche. Me insistió que observara los movimientos de los turistas,  me quedara sentado en el bar y que viera que hacía él en la plaza sin  comentario alguno.Así fue que se marchó y yo me quedé mirando, aunque se perdió enseguida entre la muchedumbre. Al rato lo veo pararse detrás de un aparente matrimonio extranjero. Me concentré en lo que hacía. Asomaba la cabeza entre los dos y mientras le daba charla a la mujer, la mano izquierda se metía en el saco del hombre y retiraba su billetera. ¡¡ estaba robando ¡¡. Me contuve siguiendo sus instrucciones de no decir nada. Al rato volvió. Viste qué fácil me dijo. Por supuesto requiere práctica, pero eso lo vas adquiriendo con el tiempo. Lo importante es que aprendas la profesión y puedas vivir de ella. En realidad es casi un trabajo, aunque no sea muy honesto que digamos. Pero te va a alcanzar para comer y darte los gustos. Me quedé asombrado. Había asistido a una clase de “cómo robar y no perder la vida en el intento”.
17 de marzo de 2000
Ya tengo 18 años y hace nueve que vivo de lo que me enseñó mi padre. No me ha ido demasiado mal. Tengo un pequeño coche y alquilo un departamento en Constitución. Me fui de casa apenas junté los primeros pesos, ya no aguantaba las constantes preguntas de mamá de cómo podía vivir sin trabajar. Conseguí un puesto de ayudante de canillita para conservar las apariencias y justificar que el dinero entraba por alguna razón. Me insume sólo la mañana. Por la tarde y hasta entrada la noche salgo a ejercer mi oficio. Los sábados, si me alcanza el tiempo, voy a visitar a mi padre a la Cárcel de Olmos. Está allí desde hace 5 años. Un ruso grandote al que le quiso sacar el ipod le dio una tremenda trompada que lo dejó groggy. Los antecedentes por varias entradas le perjudicaron al momento de dictar sentencia. Hasta el 2020 no sale Mi madre – pobre, ella siempre tan en babia – no deja de repetirme que no siga sus pasos porque voy a terminar igual.
22 de abril de 2002
Esto va viento en popa. De los colectivos y subtes pasé a probar suerte en las exposiciones y actos públicos. Si es en barrio de adinerados mejor. Así que busco ocasiones en Recoleta y el microcentro y dejé un poco la zona de Rivadavia para el sur Me rinde mas el trabajo, aunque es mayor la vigilancia. También me junto con los hermanos Barbeito que a veces tienen una ocasión de salidera bancaria, aunque sea de campana, o si no conseguir algún coche para los “capos” que viven de los raptos. Eso sí que te deja vento para tirarte a chanta varios meses.Y a pesar de que mí me dejan la limosna en comparación con lo que se llevan ellos Por supuesto que los riesgos son mas grandes de que te agarre la yuta y de caer preso. Pero hasta ahora todo va bien. El que no arriesga no gana.
28 de diciembre de 2003
Justo hoy es el Día de los Inocentes y entonces recuerdo que yo caí como un zapallo. Tenía razón la vieja. Seguir los consejos de papá fue una gran equivocación. A veces lo conversamos con él en el patio de la prisión donde ingresé hace seis meses (mamá pidió que nos pongan juntos) y tengo para ocho años más. Culpa de un vecino jubilado que me espiaba siempre en la calle Chile, desde la ventana de enfrente del depto. Comentó en la cuarta que sospechaba que yo andaba en algo raro. Si no fuera por el viejo choto, seguiría dándome la gran vida. Cuando salga voy a tener en cuenta todos los detalles que no parecen importantes pero que te joden. Es que voy a tener que seguir en el ramo. ¿Quién me da laburo con mis antecedentes? ...ah, me olvidaba aclarar algo que ocurrió cuando era chico… aquel cochecito azul y plateado de la Feria de San Telmo, ayer me enteré por papá que jamás lo había pagado, se lo había afanado del stand.

domingo, 23 de marzo de 2014

Alicia Zulián-La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Marzo de 2014

LA VI


La vi, que se cubrió  debajo de una estrella
Su desnudez al mundo le mostró
La envolvió  el perfume de la blanca flor
Que solo en las noches abre su corola


Mostró su corazón lleno de agujeros
Que se perforaron de tantos silencios
Y anidaron  historias de pasado futuro
Que se fue y está presente.


¿Quién  tiene el perdón en la tierna mirada,
Y en lo profundo de su alma?
Quien tiene inundado  el corazón de amor?


Solo ella, no hay  otra en el mundo,
Que  renuncie a todo por vernos felices
Y pueda tejer en el tapiz de la vida
Las más bellas formas y largas historias.


Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Marzo de 2014



EL BANCO DE LA PLAZA


Vestido en jirones que otrora fuera ropa, un anciano deambula y se instala en el banco preferido de su plaza. Despaciosamente sienta su humanidad en ese colchón de piedra. Se arrebuja con una rotosa frazada y piensa pasar la noche en ese lugar. El frío es intenso, las hojas bullen y no le permiten dormir. Al fin el cansancio y el hambre pueden  más. Se queda adormilado. Y sueña. Se ve ubicado en un vergel, rodeado de flores y plantas y pájaros. Unos niños corretean y se le acercan ruidosos. Él los cobija en un abrazo.
            De pronto la oscuridad lo invade todo y aún casi dormido tiene conciencia de su pesar.
            Aliviado piensa que la muerte lo está acunando y lo lleva en raudo vuelo hacia el infinito, hacia la nada. Bendice a la muerte que piadosamente se ocupa de él.
            Siente un tirón en el brazo. Con mucho trabajo abre los ojos.
            El guardián de la plaza le pide que se levante. El sol ya inunda el entorno y los niños no tardarán en ocuparlo.
            Se sienta, recoge sus bártulos, trabajosamente se levanta y emprende su diario vagar.

Alicia Scordomaglia-Buenos Aires, Argentina/Marzo de 2014

OCULTO


Los rastros del ayer
aún me persiguen…
Tu imagen se ha licuado
en mis rencores.

No puedo mirarme
en el espejo de tus sueños…
Está tapado,
de pormenores…

En ese espacio azul
aún quedan grietas…
Y silencios escondidos
a montones…





Ana Romano-Buenos Aires, Argentina/Marzo de 2014



Austral

El cachetazo
se desprendió impaciente
y sacudió
Se tiñó de penumbras
la lozanía
y así rememoró
El sol
atenuó el resplandor
Los pájaros
esfumaron los trinos
La brisa
en el cuerpo
¿Y el pavor?
Gotas perladas
salpicaron
La alarma
despertó al hospital.