martes, 16 de noviembre de 2010

Stella Maris Taboro-San Jorge, Santa Fe/Noviembre de 2010

José, el jardinero

Como nacido en aguas colosales, fuerte y con sus canciones que danzaban entre el jardín. Así era José , que sabía interpretar el abrir de las flores y el vestirse de invierno de los arbustos. A veces imaginaba que estaba en medio de una jungla de pétalos, otras inmerso en un mundo de fragancias. Siempre pensó que cuando vino a este mundo ya tenía sellada su pasión por la jardinería .
Apenas el pálido resplandor del amanecer lo pincelaba todo, José se aprestaba con sus herramientas y marchaba al jardín,que conocía hacía poco tiempo, es decir, desde cuando lo empleó Doña Laurina, única habitante del lugar.
En esa casona antigua, de estilo nórdico, el jardín lo rodeaba con un resplandor de colores y en una fuente de agua bebían todas las aves. Hasta en las noches , los grillos y las luciérnagas le daban una vida de cuento a ese lugar que tanto amaba José.
Cuando florecían las azucenas parecían colinas de azúcar.
Sin embargo había algo que preocupaba a José, es que allí en un pequeño cuadrado, ubicado cerca de la pérgola principal, nada podía crecer. Intentó muchas veces , remover la tierra, fertilizarla , colocar semillas seleccionadas, pero como un desierto ,nada brotaba .
Siguió entusiasmado colocando rosales en todo el jardín, quiso esperar un tiempo para insistir en esa parte que parecía muerta y sin fertilidad.
Pasó el tiempo y José antes de que llegue la primavera, puso todo su empeño en trasplantar margaritas en ese pequeño suelo, tan resistente y porfiado a sus intereses .
Al día siguiente las plantitas se mostraban moribundas, con un tono tal como si hubiesen sido envenenadas.
Le pareció un absurdo, ver todo un vergel bello alrededor de la casona, pero en ese cuadrado nada crecía, todo moría.
Tímidamente, al día siguiente, preguntó a Doña Laurina, pero ella esquivó la respuesta diciendo que no debía preocuparse por ese estrecho sector en el jardín. Pero esa noche llovió mucho , como hacía tiempo no sucedía y José se sorprendió aun más , cuando vio hundido el sector que tanto le preocupaba.
Fue entonces que comenzó a planear cómo llegar simuladamente, con su pala y comenzar a excavar. Pensaba en qué momento hacerlo. Se le mezclaban las ideas y los miedos corrían paralelos . El aire le pareció de cristal queriéndolo rodear y frenar a sus intentos.
Hubiera querido tener pies de rocíos y manos de silenciosas mariposas, para desplazarse sin ser visto. Dudaba una y otra vez, ¿lo haría por la mañana o quizás al atardecer? Sólo tenía la certeza, que sí actuaría, que hundiría la pala hasta saber por qué allí no crecían las flores, ni siquiera el césped. El corazón le saltaba como rana asustada.
Al atardecer del última día, de la primera semana de octubre, José comenzó a excavar bajo sus miedos invencibles,lentamente y con cuidado fue retirando la tierra, esa que estaba muerta, que nunca dio vida a una planta , ni a una flor , ni al césped. Cuando ya había hundido su pala casi un metro , tropieza con una caja de metal , fría y herrumbrada .
Juntó fuerza para abrirla, el rojo del atardecer entraba apenas y como un mezquino cono en el pozo. La abrió. En el fondo de la caja ,había un rollo de papel.
Lo extendió, las letras de trazos inseguros contenían las maldiciones de los esclavos que habían vivido 150 años atrás en ese lugar. Habían marcado con carbón cada una de las humillaciones vividas. La maldición de los esclavos habían dejado inerte a la tierra donde sepultaron sus denuncias. El suelo muerto, inerte, incapaz de ser sembrado o cultivado era expresión de la vida vivida por los esclavos, una vida nunca vivida en libertad, siempre vivida encadenada.


Morir de pie

Qué mañana triste, cuando lo vi
estaba muriendo de pie ,mi mandarino .
Su ornamental copa no lucía
como genio alejandrino .
Mueren de pie , no todos los árboles
pero mi mandarino así quiso
cuando el invierno sin aviso
preparaba sus últimos frutos de charoles.
Bebí su oro líquido, sin saber
que era el último elixir del acaecer
de este año , que de pie decidió morir,
sin expresar su abatir .
Prefirió el silencio y así sin despedirse
mi mandarino murió de pie.

                      Lloran el sauce, el ceibo y el palo borracho , su partida...

Carlos Caposio y Juan Carlos Vecchi-Buenos Aires y Olavarría, Argentina/Noviembre de 2010

SI LA NOCHE...
RONDA POÉTICA I

Si la noche fuese sólo
lo que se duerme:
oscuridad, melancolía y pausa.

Si no fuese un feroz ensayo de las bestias
donde las hienas no ríen,
miran fijo...

Si tan sólo fuese caida de rocío y sueños
y no     una lengua oscura
lamiendo la ciudad de cabo a rabo...

¿Todos duermen
o se hacen los dormidos?

¿Qué será la noche?

¿Dónde quedan los cuerpos
cuando sus almas salen a pasear?

¿Es la noche un cementerio
para quienes se hacen los muertos?

¿Un miedo del alto fondo
donde lamer la mano negra de Dios?

Rubén Vedovaldi-Rosario, Pcia. de Santa Fe, Argentina/Noviembre de 2010

NO HAY CASO     

  
Sírvome presentarme, personalmente o por carta, ante mi pero no hay caso;

 las audiencias o entrevistas entre mi persona y yo suelen darse en lugares demasiado lejanos,

 sitios a los que ninguno de los dos tenemos acceso.

  
PERDIDO POR UN SUEÑO


Esta tarde soñé que me olvidaba un sueño afuera del sueño
y salí a buscarlo
pero cuando lo encontré y quise volver
ya me había olvidado en cuál otro sueño había soñado
     que me olvidaba este.

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2010

A los mineros Chilenos



El ruido del silencio
de la noche dormida,
el eco de la nada
trastocando el sentido.

El cielo tachonado
 de estrellas lo cubría
montañas como estatuas,
 belleza y universo.

Los hombres de la mina
 encubriendo el misterio
de piedras movedizas
cerrando los caminos.

La muerte agazapada
acechando en los huecos,
de la cueva de plomo
 a mártires acero.

Pretendiendo en sus fauces
llevarse tanta vida,
de estos seres queridos destruyendo familias.

Cual leones enjaulados
 respiran esperanzas
plegarias, y alabanzas,
 fue la mano divina.

Que despejó la piedra
Jesús, de los mineros
y esta tierra bendita
que los parió de nuevo.

Alborozado el mundo
los recibe en su lecho
impregnado de gozo
y gran algarabía.

porque están todos vivos
los hermanos mineros,
de ese pueblo con garras,
que es el pueblo Chileno.





Yatel Soler-Ushuaia, Argentina/Octubre de 2010

De: Luego de un viaje al parainfierno (décimo movimiento)
  
                                                       I


Una mujer hombre pájaro, con un pañuelo amarillo de seda, habla de la retórica aristotélica, apropiándose de un espacio que apenas mide lo que un circulo- bote, que se alimenta de los residuos.
La mujer hombre pájaro gira, retuerce e invierte individualmente sus ojos, al mismo tiempo que habla y se apropia de un espacio-bote, que esta vez no se alimenta de residuos, sino de ella misma.
De la mujer hombre pájaro, solo puedo ver su pañuelo de seda amarilla, apoyado en el contorno de lo que fue su figura.
Tanto color repentinamente aparecido me nubla la vista, tanto amarillo se vuelve blanco. El blanco cuando es devorado  por un círculo espacio-bote, se vuelve negro, a medida que baja por sus fauces.
Puedo decir que solo sus ojos, ahora, bailan sueltos por todo el ambiente.
Y yo solo estoy sentado, los ojos que me revolotean, son esas mujeres, esos hombres, esos pájaros, en un ambiente que lentamente tiende a derretirse, cuando los criterios se liberan a una nueva claridad.


                                                       II

Diez monjas conducen a vírgenes de yeso desnudas, por una amplia galería y algo que no entiendo se vuelve oscuridad y ladrillo.
Risas que salen de pequeños recipientes dorados, parecen ensayarse en los rostros de esas vírgenes, que en un esfuerzo mudo por reír, se resquebrajan.
Ahora desfilan cinco monjas, vestidas de dorado. Con parcimonia casi teatral, apenas en algunos movimientos lentos, juntan las encías y los dientes de las reidoras virgencitas resquebrajadas y las arrojan a esos recipientes que todavía ríen.
Un reloj suena aislado de la escena central, entonces como alertadas por las resonantes campanadas, las quince monjas salen de su aletargado andar e inmediatamente bailan y ejecutan gloriosos cantos mudos acompañados por sus articulares gestos fuera de sí.
Van pasando en fila por una larga mesa con bandejas de plata fina, pasan del alplax a la heroína y bailan y vuelven a pasar y bailan y cantan mudas, completamente en éxtasis, llenando un recipiente aun mayor, con la sangre que lentamente emana de sus bocas.


                                                      III

Palidece el rostro de la niña, cuando la ciudad entra en animación.
El arte por el arte no comporta la mueca del rostro en animación de la niña y una vez sin control, se despegan de sus uñas, una docena, un millar de escarabajos de estiércol, formando nubes que ejercen una línea de continuidad fuera de la mente.
La niña sabe que fuera de la mente no existe nada a que volver y me mira intentando restablecer alguna sintonía que de casualidad hubiese absorbido su seco cerebro.
Yo no dejo de pensar una sexualidad, en el lenguaje de la niña del rostro que palidece.
Retrocedo, pienso que para entender su lenguaje, tengo que entender la animación.
De repente cuelgan de ella, como boas, dos placeres sádicos que me van guiñando bajo un viejo ojo.
Quedo helado, sin poder ayudarla.
La niña no puede palidecer mas, eso significa que ha muerto.


                                                     IV

Rita se quiebra dos dientes para excavar un pozo, la acompaña un niño, no sé su nombre y ella parece no advertir su presencia enmascarada.
Estoy en la vereda de enfrente, la excavación me da terror y esta lloviéndome. Ellos están bajo el último efecto de la lluvia. Donde un niño excava un pozo con los dientes de rita, ella lo acompaña y el parece no advertir su presencia.
De repente comienza a llover un extraño estiércol rosa y mágicamente o como si esta lluvia fuese reveladora, ellos se descubren y me descubren, viéndolos viéndome.
El niño como elemento activo, se traga los músculos de la pierna de rita y se acopla en la faltante, producto de su obra. Comienzan a acercarse, se acercan, están cerca, me contemplan desde ojos y piernas. Abren y cierran sus bocas caminantes. Llueve tan fuerte que estoy atascado en el barro. Me dejo morir victima del más detestable horror y el universo comienza a secarse


                                                       V


Tres hermanas de apellido muerte, entienden que cuando un niño lanza una piedra a un cielo violeta, son mas potencialmente efectivas las sombras y los olores a pasto.
Estas tres hermanas, paradas en la terraza de un antiguo edificio fúnebre, se peinan lentas sus extensas cabelleras lacias y negras, congeladas las tres a la derecha.
Estoy asomado, tengo en el pecho el peor de los miedos, un rojo burbujear acido escalando mi estomago.
Las tres hermanas tan pálidas y delgadas, recorren con sus huesudas manos blancas el contorno de su estático pelo negro.
Estoy asomado en la punta de un tubo que sube, colgado de vaya a saber que engranaje.
En un determinado momento que no puedo precisar, las pierdo de vista y lo ultimo restante solo es caer a alguna parte por unas cinco horas o cinco segundos, eternos.



.


Viviana Miquelarena-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2010

Cuando la risa te deshoja

Pero miren si serán increíbles estas dos flores, Margarita y Coqueta, floreándose en el  pequeño  jardín del gran jardín; Margarita era muy coqueta y Coqueta también, pero no muy margarita.
Un soleado y cierto día, Margarita se despertó con un gran dolor en sus manos de hojitas y Coqueta con  un problema de raíz. Fue así que se enredaron en una pequeña charla (dicen que si las flores son más grandes las charlas también).
— ¿Sabes una cosa, Coqueta? —insinuó Margarita—.  Me duelen terriblemente mis manhojitas y no sé por qué…
— ¡ Qué coincidencia con el dolor, Margarita! Mi problema es más profundo, me duelen mis patiraìces. ¿Será por tanta humedad?— dijo Coqueta.
—No lo sé… pero mi dolor parece peor que el tuyo, ¡No puedo rascarme ni un pétalo!— protestó Margarita.
—Estamos parecidas: yo no puedo ni beber agua —retrucó Coqueta.
Así conversaron largo tallo hasta que Coqueta sugirió:
— ¿Qué te parece si intercambiamos nuestros dolores y comprobamos cuál es el más doloroso?
Margarita tembló de alegría y dijo:
— ¡Acepto!
   Coqueta y Margarita sellaron el acuerdo con un choque de manohojitas y un ratito después, ya con sus dolores ajenos, ambas comenzaron con otra floripondia conversación:
— ¡Mi dolor es dolorosísisimo y más que el tuyo que es mío! —chilló Coqueta.
Margarita tembló por segunda vez, pero esta vez no de alegría y parloteó:
—Estás equivocada, el mío es más dolorosisisisisisisimo que el tuyo, el tuyo, es decir el mío.
  Así, Margarita y Coqueta, continuaron…



Después del, ambas llegaron a la conclusión que ningún dolor era peor que otro, sino que no tener ningún dolor era lo mejor; por lo tanto volvieron a sus dolores propios.
Más tarde…

— ¿Sabes una cosa, Coqueta? —insinuó otra vez Margarita—. Me duele terriblemmm……
— ¡ Ohhhh noooo! — la interrumpe Coqueta-— ¡Otra vez nooooo!

Y ambas se rieron hasta que se deshojaron de risa.

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2010

ABSTRACCIÓN

    Alcé la vista y ante mí apareció esa casita que tanto llamaba mi atención. El camino era umbroso, la tarde desvanecía. Los últimos toques del sol radiaban serpenteando a mi paso
      Mirándola quedé expectante. Entonces la casa pareció tomar vida. Los postigos cerrados a medias, eran dos ojos vigilantes que seguían mis movimientos. Las tejas rojas del techo descendían como flequillos sobre la frente. La puerta era una boca abierta que me invitaba a pasar.
       Un silencio total rondaba en su interior. Me sentí impregnada de la modorra que invadía el espacio. Pesadamente llegué hasta el dormitorio. Las camas eran una invitación al descanso. Me estaba contagiando la inercia del lugar. Volví a mirar alrededor.
        A un lado, se hallaba un gran armario con sus puertas abiertas de par en par, simulando un gigantesco bostezo en una siesta reparadora.

Allí, sobre el piso, yacía graciosamente  una mullida y acogedora alfombra rosa.
      Donde me acomodé lo mejor que pude, ronroneando feliz.

viernes, 22 de octubre de 2010

Bohemia de Literarte-Sábado 2 de Octubre de 2010

El sábado 2 de Octubre, pasadas las 16 horas, en el Centro Cultural Tiempos Modernos, ubicado en Aristóbulo del Valle 1701, en la localidad de Vicente López, Provincia de Buenos Aires, Argentina, dábamos comienzo a la Bohemia número 60, en su 7º ciclo consecutivo.
Ese día se celebraba el Día Mundial de la No Violencia y la Ronda de Paz,   de las manos María Rosa Pouchulu y Alicia Ruiz  tuvimos el honor de recibir  la Bandera de la Paz.
 La Gran Bandera de la Paz es un proyecto generado por el Concejo de Paz de la República Argentina (Cpaz). La misma ya superajustamente en el Día Mundial de la No Violencia, la misma tiene más de 200 metros de tela pintada con los sueños y anhelos de paz de miles de niños, jóvenes y sus familias y maestros de todo el país y también del mundo. Desde el año 2006 está presentándose en encuentros y acontecimientos comunitarios para despertar conciencia de Paz y Unidad. Sólo una  parte de ella estuvo con nosotros (ya que tantos metros era materialmente imposible desplegarlos en el reciento donde nos encontrábamos) para que los presentes dejaran allí su mensaje de paz en forma de poema, frase o pensamiento.
Parte de la Bandera de la Paz

AliciaRuiz  y Rosa Pouchulu
A continuacón dimos comienzo a la presentación del libro de cuentos "Sopa seca"  del escritor Raúl Barrozo, el  nació en Villa Dolores, Córdoba, yactualmente reside en Buenos Aires. Es Periodista y se desempeña como  Cronista  Parlamentario, también como corresponsal de varios medios audiovisuales del interior del país."Sopa seca" de Editorial Longseller , es su primer libro y fue presentado en la Feria del libro de Buenos Aires. Participó en la Antología "Los elegidos de Dalmiro Sáenz". Dirigió la Revista-libro de Poesía "Coartadas". Concurrió a los Talleres literarios de la Biblioteca Nacional entre los años 2004 al 2007 y en la actualidad publica su  obra en distintos sitios de internet .

Raúl Barrozo hablando sobre "Sopa seca"

La artista plástica María Luisa Demichelis(Vicente López) realizó una muestra individual de su obra.
María Luisa comenzó a incursionar en el arte de pintar con acuarela, témpera, acrílico y óleo, asistiendo a distintos talleres zonales y escuelas de arte. Realizando distintas actividades como: arte francés o europeo, tallado en madera, pintura decorativa sobre tela, madera y repujado de metales. Es integrante de la Asociación de Acuarelistas Argentinos. Actualmente asiste al taller de la pintora y profesora Leandra cotrone. Expuso en el salón Tattersal en el hipódromo de San Isidro en los años 2007, 2008 y 2009. En la Casa de la Cultura de Beccar (2008) y en el antiguo Concejo Deliberante de San Isidro (2008 y 2009).

María Luisa Demichelis dirigiéndose al público



Dos de sus obras


Ediciones Literarte y JJMProducciones tuvieron el agrado de presentar un nuevo CD literario, en este caso del escritor Alejandro Darío Insaurralde (Capital Federal). El título del disco es "Dimensiones" y contiene 10 poemas del autor en la voz del locutor Guillermo Ferreras. Tuvimos oportunidad de escuchar dos de esos poemas que forman parte del libro homónimo.
Guillermo Ferreras, Alejandro Darío Insaurralde y Graciela Pucci


Luego del acostumbrado intermedio para tomar café y degustar exquisitas tortas  dimos comienzo al segmento musical,  el guitarrista y compositor Sergio Mastrovic (Munro), fue quien nos acompañó en esta oportunidad interpretando cuatro temas de su autoría.
Sergio Mastrovic

Ya casi asomaba el ocaso cuando comenzamos con el micrófono abierto, espacio dedicado al público presente para que se expresen en libertad, ya sea leyendo sus textos, recitando, cantando, realizando monólogos y también bailando. Como ya ocurrió en las Bohemias anteriores, casi el 90% del público se anotó para mostrar sus habilidades. También, como en los meses anteriores, hubo mucha gente linda y con muy buena energía. A todos ellos muchas gracias por estar siempre.


Minutos antes de las 19.30hs y con la ayuda de Guillermo Ferreras, realizamos el sorteo de libros (donados por los autores que hicieron su presentación en las Bohemias) y de artesanías (gentileza de Lola Car). Los números para este sorteo se entregan gratuitamente a cada uno de los concurrentes.
Todo se desarrolló con mucha alegría y dinamismo, y ya caída la noche sobre la incipiente primavera de Buenos Aires, nos despedimos hasta la próxima Bohemia de Literarte que se realizará el sábado 6 de Noviembre, a las 16 hs en el Centro Cultural Tiempos Modernos.
¡¡¡¡Los esperamos a todos!!!!