sábado, 12 de febrero de 2011

Simón S. Esain-Chascomús, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011


EPÍLOGO de Simón S. Esain para la sexta edición del poemario “Ardua”  de Rolando Revagliatti.

  Ese poliedro.
   Ella y la manzana, pero a solas.
   Escasamente ridícula, nunca cómica.
   De las históricas cualidades y defectos, síntomas que compaginan la mujer deseable.
   Para la que es tan importante hacerse desear como desear. Que se exhibe y desnuda también para rechazar. La pendiente. La que es a cuenta de lo que serían.
   Y cómo será de sintomática que ha dado o dará el sí a pesar de las contrariedades.
   ARDUA es, en mi opinión, la mejor serie poética parida por Revagliatti. Me remite a una función mediumnice, del dentro fuera y del dentro dentro. Y duplica (no doblega) su mérito haber, con palabra y lenguaje, traspasado un quicio: el del género. Y haber apenas levantado el ropaje aquí y allá en un rebuscado streap tease, más diseño puro que homenaje. Y con levedad de mariposa tardía, propia de la erotización femenina, alude sin calumniar a la cómoda muchedumbre opuesta mediante perros y caballos y tal vez hambrientos, no otra cosa, que ladran o se desenfrenan, como a las puertas de una provincia romana.
    Sometida a contingencias tan carnívoras como la menstruación, la penetración, el embarazo, el aborto, el parto, el amamantamiento y hasta el maquillaje, pareciera obligarse la mujer a elaborar y mantener una condición en pugna permanente consigo, los apetitos y el mundo, en tanto el hombre da por sentado que el mundo es sólo su creación, su alimento o, en el peor caso, su enemigo.
    Una mujer se desdobla para no enfrentar al hombre sola, y de ser necesario acude a sus dobles de ayer y de mañana. Porque con ese hombre termina sabiendo quién es, algo tan inapropiado a lo que no es su cuerpo.
    Lo planteado en HOMBRES TAN, donde el ser hombre pasa por el cuerpo de la víctima y su terror absolutamente femenino, puede serle planteado a la mujer, y no pasara ella por ningún cuerpo sino por sus efectos: lo indeseable.
    De lo que la MULTI reniega sin acabar de convencerse, y con tanta vehemencia diferente expresa VIUDA, la mujer recobrada de la esposa, cuyo horizonte no concita al hombre sino a la que fue antes. Como si ser, fuera para la mujer, también un no hacer imperioso. Ardua empresa íntima cuya contraparte tanto empecina al erecto foráneo. Hombre en mejores condiciones de meter mujer en la mujer, con y por lo mismo que de mujer le sale a ella.
    Si a mi entender, esta poética culmina en A UN PAÍS, al poemario culmina una imagen criolla y wagneriana, diametral y extraordinaria: una viuda que camina por el campo, acompañada de sus perros.
    Adelante, alrededor, sobre menta o trébol, trota la melancólica profundidad ardiente, de lo desnudo e invisible, de lo evocado siempre ajeno, aún en sí, como el cuerpo mismo del deseo.




Juan Ramón Ortiz Galeano/Febrero de 2011

"Siguen clavándole esos clavos en los ojos
ardientes,
aunque sigue mirando
morena, mutilada, revoltosa y sangrante
velando por los hijos (esas sombras anónimas
que la siguen llevando)"
Elvio Romero

Parados uno frente al otro,
nos reflejamos,
pero en el reflejo estamos de espaldas
(o en el reflejo hay algo que nos confunde);
tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un giro, a un paso luz...


Busco tus ojos y no los encuentro,
y pienso: “Tal vez estén ocupados
en busca los míos...”
y tal vez estén tan lejos,
hermano americano, tan lejos,
a una mirada, a un paso luz.


Entonces busco tu atención,
pero no la consigo;
te hablo, te llamo,
te grito y no me oyes;
y pienso: “Quizá sus gritos
le impiden oír los míos”


... y si los gritos con que intentas responderme
te impiden escucharme,
y si los gritos mutuos nos impiden entendernos,
es que estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a una pausa de distancia,
a un paso luz.


A veces te encuentro callado,
ensimismado y cabizbajo,
y no me atrevo a importunarte,
y los dos, permanecemos en silencio...


y me pregunto: “¿No será él
quien no se atreve a importunarme,
pues también me ve callado,
ensimismado y cabizbajo?”
estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un llamado de distancia,
a un paso luz.


Otras veces te encuentro lastimado,
y no me contengo,
y me atrevo, y me acerco
a limpiar tus heridas;
y mientras lo hago veo sin sorpresa
que tu sangre
también brota de mis manos,
y lo veo sin sorpresa,
hermano americano,
porque tus heridas, hermano mío,
tus heridas… también son mías.

 ("Tan lejos, a un paso luz...", poema Ganador ex-aequo del "Premio Latin Heritage Foundation" de Poesía 2011-Washington, Estados Unidos- y publicado en la antología "Una isla en la isla":

viernes, 11 de febrero de 2011

Juan Disante-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

A Carlos de la Púa


Mi sentido homenaje a Carlos de la Púa nacido en La Plata el 10 de enero de 1898 y fallecido en Buenos Aires en 1955.
PIANTÁTE
Quien no esté viviendo los balurdos constipados del Buenos Aires 2011, no puede saber donde están las tres musas del bardeo.
En este imperio de chambones de todo tipo, donde cualquier tuerto puede ser rey, la lucha la emprenden con requechos de selva rosquera y mucho batifondo para engrupir.
Y después intentan rajarse de la canusa crispada de sus neurosis.
Quieren bagayear todas las buenas maneras de relación.
Todo el mundo anda enculado y el cabroneo se instaló en la aldea.
Los criollos apiolados relojean de costado al prójimo, viendo en cada chamuyante a un enemigo.
Los enchufados se quedaron sin enchufe.
A los consagrados nadie los campanea ni le pasan bola.
Al iniciado que sale entalcado a la calle, lo embrocan como a enyetado.
El apurado por la ranchada, se estrella como matungo empastado.
Los estructuralistas se cascotean y los embanderados se amanceban.
Los pungas se embolsan el paco y se hacen el chancho rengo.
El gordo sigue persiguiendo la mosqueta y el flaco se jabonea de los ortibas.
¿Querés que te diga?
Si la matufia te melonea, abríte de gambas. La fulería nos abrochó.
Ché malevo, volvéte a La Plata.
Yo acá, voy a ver si engancho a algún embrollón para gatillarle cinco sonetos en la cabeza.
A vos, te aconsejo no seguir engrampado en este piantado conventillerío de garroneo y competencia.
Cazá la primer carrindanga y rajáte a cualquier pueblito donde el brote chayero esté asomando y no te saquen carpiendo.
Allá, donde un “¡Buendía!” es un buen día, macheteate un poema para la noche del fogón.
Y olvidate de los olfas trompudos de esta Reina Platuda.
Dejálos con el changüí aspamentoso de la fugazzeta.
Dejá, en esta bolada, que la gilada bronquée hasta el caracú.

Daniel de Cullá-Burgos, España/Febreo de 2011

Carta de Amor


 Emilia, confiado en tu amistad he pedido a Rosa tu correo siguiendo los impulsos

del corazón y el deseo de poder mantener un contacto mejor contigo y quizás una

relación. La alegría que te anima, que salta hasta la vida, y tu espíritu luchador, de

los que me he prendado, me hacen llevar mis pasos hasta ti. Desde el primer día, en

la comunión de las niñas y más en El Rincón del Pasado, me pareciste una mujer

estupenda. Y el contento que tuve en el pasado encuentro en Moradillo me sabe a

poco desde que volvisteis a Madrid. No sé el pensamiento y deseo  que tengas de

una nueva relación, pero desde ya te digo, y disculpa mi atrevimiento, que estoy

dispuesto a hacer tu capricho. A complacerte en todo con respeto, amor y amistad,

correspondiendo a tus deseos y dándote gusto en cuanto me pidieras.

 Espero y deseo que estas palabras no te disgusten, y que por encima de todo siga

nuestra amistad.

 También, me gustaría que esto quede entre nosotros, si así te parece, hasta que el si de la amistad florezca en el Amor que yo ya te profeso y quiero demostrarte, esperando el si tuyo.

 Podíamos quedar y hablar y repasar si este amor nos viene como anillo al dedo. Yo alargo mi dedo corazón hasta tu anillo. Quiero mirar los campos y amar la vida sintiendo el calor de tu mano amiga.

 Te doy, también, mi numero de la oficina: 288823.

 Escríbeme, o llama si quieres. Ojala digas: “Sí, quiero”. Ya sabes, que por encima de todo quedará la amistad, ¿vale?


Un cordial abrazo,

Grillo Grillo

Delfina Acosta-Paraguay/Febrero de 2011



Se llama Francisco Álvarez Velasco. Es el webmaster del Portal de Poesía, un coloso de Internet donde está, si no toda, mucha de la poesía de España y otros países. El sitio recibe miles de visitas diarias.   
   
Aparte de reunir en su portal las obras de grandes poetas, Francisco Álvarez Velasco es un conocido vate comprometido con la poesía de verdad, la que hacen pocas personas, y la que a él le sale con fluidez y sonoridad y belleza. Las ganas de mostrar los rasgos de su personalidad son el motivo de esta entrevista.   
   
-¿Cuándo empezó a germinar en ti la poesía?   

-Empezó posiblemente en mi niñez, cuando me sentía embelesado oyendo los romances a los últimos juglares que por los años cuarenta, en la posguerra española, iban por los pueblos; también los que recitaba mi madre y otras vecinas en las veladas de invierno. Recuerdo que, muy de niño, me sabía de memoria poemas del romancero viejo como “Conde Olinos, Conde Olinos” —una variante de “Conde Niño, Conde Niño”—o el “Romance de la loba parda”. En definitiva, me sedujo la poesía a través de piezas de tradición oral y mis primeros tanteos como aprendiz de poeta —creo que a los diez u once años— fueron la composición de algún que otro romance.   
   
Más tarde, en plena adolescencia, el conocimiento de la buena poesía me llegó a través de antologías que en Bachillerato acompañaban a la Historia de la Literatura. Estas lecturas fueron sin duda el germen de mi pasión por la poesía.   
   
-¿Cómo encuentras tu poesía? ¿Te gusta? ¿Qué te recriminas?   

-Me gusta lo que escribo cuando lo doy por terminado. Luego vienen las dudas y la insatisfacción; con frecuencia el poema que en un primer momento pudo parecerme maravilloso termina en la papelera o en una rescritura. La satisfacción solo me llega cuando algún lector me lee con ganas o, mejor, me relee.   
   
Para mí escribir poesía no es un oficio. Por lo tanto es imposible la disciplina. A veces pasan semanas o meses sin un solo verso. Escribo poesía y no sé bien por qué o para qué. Solo sé que la escribo por necesidad cuando me siento inexplicablemente impelido a ello. El primer impulso suele venir dado por un sentimiento de pérdida —«Se canta lo que se pierde», decía Machado: especialmente por la conciencia dolorosa del fluir temporal y la necesidad de mantener vivos ciertos retazos de la propia existencia; en menos ocasiones, mi poesía es un acto de celebración de la belleza del mundo.   
   
En cuanto a la recriminación personal, haber dado a la imprenta algún poema que necesitaba la rescritura o la destrucción.   
   
-¿Cuáles son los grandes poetas que admiras?   

-César Vallejo, por su compromiso humano, ternura para el puro miserable y esa búsqueda suya por encontrar la palabra, el ritmo y el verso que lo expresen. Antonio Machado, especialmente el de Soledades, galerías y otros poemas, porque sabe trascender y olvidar la anécdota para cantar y contar como nadie la pena. San Juan de la Cruz, por ese no sé qué de la mejor poesía. Quevedo (en unos cuantos sonetos), porque dejó trazada para siempre toda la teoría poética de la fugacidad temporal. Baudelaire, porque ayuda a recorrer y contemplar el templo de la Naturaleza.   
   
-¿Cómo encuentras la poesía española de estos tiempos?   

-Solo podrá juzgarse cuando lleguen otros tiempos. Quiero decir con ello que hace falta distancia histórica. Con la facilidad de Internet, se publica hoy más poesía que nunca. Al porvenir le toca separar la paja del grano. Me interesa la poesía que hacen algunos poetas jóvenes, me refiero a los que buscan una voz personal desde la humildad y con la verdad poética por delante para expresar un mundo que no es el de mi generación, pero que en ellos se expresa con los mismos universales del sentimiento. Opino que sobra mucha poesía servida en forma de versos sin sentido ninguno del ritmo y demás recursos. Tal vez esto sea debido a una cierta “globalización poética”, si vale la expresión, a la que tanto contribuye Internet con la circulación de traducciones que nada dicen de la “verdad” poética del texto original y que en la lengua de destino nada tienen de poesía.   

-¿Te animarías a dar uno o dos consejos para los jóvenes que se inician en la poesía?   

-El primer consejo: Leer y releer. Y que en tales lecturas nunca falten los clásicos. Ellos ofrecerán los modelos del rigor en el aprendizaje del oficio, en la “arquitectura” del discurso poético.   
   
Hace veinte años escribí una poética, que hoy sigo suscribiendo y tal vez les sirva como consejo a los jóvenes: «Es imprescindible buscar por el corazón o por el cerebro un bosque poblado de soledad sonora y adentrarse en sus espesuras. Sólo entonces puedes empezar a escribir, a escribir, a escribir. A continuación hay que dudar mucho, y empezar a romper, a romper, a romper. Si sobre algo no dudas, déjalo estar para otros tiempos de dudas. Si algo queda al final, puedes llamarlo poesía. Si, por el contrario, nada queda, puedes llamarlo silencio o soledad “a secas”, a lo cual podrás llamar también poesía. Finalmente, procura serenarte y ponte a contemplar el mundo. Intentar, por medio de la poesía, asumir lo que nos destruye o nos vence y ponerlo en su sitio con su contexto de soledad o tristeza. Así podrá aplacarse a la muerte, y tendremos tiempo suficiente para mirar con ternura a los otros y ayudarlos un poco contra los miedos que les acechen. Después que hagan con los versos lo que quieran; por ejemplo: aprovechar el blanco de las páginas para anotar una cita, un teléfono o la hora del dentista, vender el libro como papel al peso, encender una hoguera.

Que quien lea estos versos enmiende lo que quiera y me ayude a explicarme mejor.»   
   
POEMA

Desmoronadas yacen las palabras comunes   
por una blanca página ofrecida al silencio.   

Cuando el día se borra, vuelve atrás   
la memoria vacía   
y camina en renglones ya sin signos.   

Bajémonos del monte, que arriba está la bruma,   
está la piedra dura, está la hierba amarga,   
está la costra vieja de la tierra.   

Arriba está la orilla de la nada.   
Y salpican los densos goterones del olvido.   
Es amarga la cumbre y es estéril.   

Sólo para la brisa o algún caballo antiguo   
o para la lengua áspera   
(esa lengua no humana de la vaca   
que va lamiendo el mundo por las cumbres)   
se alza el pubis azul de aquellos cardos.   

Hermosas amanitas de la muerte brotarán por el bosque.   

Estarán marcando ahora   
el corro sigiloso de los sábados,   
ofreciendo su aliento seminal   
y nívea carne virgen   
para una última cena que nos abra las puertas.   

Sólo quedan los bosques. No queda otro refugio.   
Que golpee las puertas su latido terreno   
y nos las abra.   

Y unidos descendamos la ladera brumosa,   
de espaldas a los dioses de la cumbre:   
en lo hondo del valle está la luz y la común hoguera   
que nos congregue en círculo.   

Sobre el oscuro arroyo de la noche   
ven a tender tu cuerpo,   
un puente que me lleve a la otra orilla.   

Francisco Álvarez Velasco, En el nombre del árbol

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA   
Francisco Álvarez Velasco (Cimanes del Tejar —León—, 1940) ha sido profesor de Literatura en varios institutos de España. Terminó su carrera docente como catedrático en el Real Instituto “Jovellanos”de Gijón (Asturias), ciudad donde reside. Ha creado y mantiene la página http://www.portaldepoesia.com/.   


sábado, 22 de enero de 2011

Maximiliano López-Artículo periodístico-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2011

La tragedia del desarrollo en el Hip Hop estadounidense

“To revolutionize make a change nothin's strange
People, people we are the same”
Public Enemy, fragmento de “Fight the Power” (1989)
“Niggaz would think I bumped my fuckin head and went crazy
If I put diamonds in my teeth like Baby”
50 Cent, fragmento de “What If” (2005)
“Me presento hoy ante ustedes con humildad
ante la tarea que tenemos por delante
 agradecido por la confianza que me otorgan
y consciente de los sacrificios realizados por nuestros ancestros”.

Fragmento traducido del discurso de Barack Obama al asumir la presidencia de EEUU (2009)

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El Hip Hop quizás fue uno de los géneros que más han sufrido a manos de las fuerzas conservadoras del mercado y la industria cultural estadounidense. De haber nacido bajo los albores de las nuevas expresiones de resistencia y militancia en los ochentas desde los llanos postergados y vulnerables de las metrópolis frente a las políticas económicas neoracistas del establishment estadounidense, pasaron a ser un engranaje más que sostiene la hegemonía de esos valores contra los que luchaban. De Afrika Bambaataa, Grandmaster Flash, A Tribe Called Quest y Public Enemy se pasó a la debacle con Eminem y 50 Cent. Puntas de lanza neoconservadoras que solo fueron la punta del iceberg desvirtualizador de todo contenido militante dentro del genero.

Por otro lado, Kanye West y Jay- Z surgieron como posibles barajas de cambio en sus momentos pero terminaron siendo una dorada de pildora. Hip-Hop de alta costura, con quizás algunas pequeñas brisas de lucidez (muchas de estas gracias a remixes o incursiones en la electrónica) pero a fin de cuentas, todo posible cuestionamiento esta 'controlado' dentro de los parámetros de lo “políticamente correcto”. No hay sorpresa, solo masterización y pulcritud. En esto también cayeron muchas bandas ubicadas anteriormente en el plano de las luchas por las causas justas y las reivindicaciones culturales como De La Soul y Jurassic Five, estos últimos al punto de traer como invitado a Dave Mathews (de Dave Mathews Band, conjunto de pop suave, adulto y Mainstream) en su último disco.

El derrotero que va desde la vieja escuela militante a Kanye West quizás sea paralelo con el nivel de maduración e institucionalización en el que ha derivado la lucha por los derechos de la minoria negra en EEUU, la cual en medio de las urgentes reparaciones sociales y políticas, en vez de seguir sosteniendo una firme resistencia de las bases, ha sucumbido a los nichos de mercado disfrazados de 'oportunidades de ascenso' que permanentemente crea la gigantesca industria cultural del país norteamericano.

A lo que se quiere ir es que en el EEUU actual gran parte del Hip Hop es un maquillaje, como lo fue el triunfo de Obama luego de décadas de confrontaciones, avances y retrocesos de una minoria en una sociedad cuyo mantra reaccionario sigue vigente. A pesar de que la institucionalización de este género representa en alguna forma la magnitud de las conquistas sociales y culturales de la idiosincrasia a la que pertenecen así como las trayectorias posteriores de muchos de sus representantes actuales puedan deparar golpes de efectos reformistas, han sido cooptados por el show business que engrosa cada día al capitalismo en aquella nación. Estilo pero no sustancia, que le dicen.

Patricia O. (Patokata)/ República Oriental del Uruguay/Enero de 2011

IMAGINARIA


Se ciegan mis ojos
cuando no te veo.

Me sangran las manos
si pienso en tu piel.

Me hierve la sangre en el cuerpo
si no estás para calmar mi sed.

Se extravía mi cordura
si tanto te pienso.

Se angustia mi alma
si desespero buscándote.

Me falta el aliento
tanto si te tengo
como si de repente intuyo
que te puedo perder.

Círculos concéntricos
acorralando al ser
embotando de palabras
la memoria
para distraer.

No importa si voy o si vengo,
que importa si está mal ó bien
si en un instante
se paraliza el tiempo
y todo deja de acontecer.

Estoy más allá de los sentidos,
me siento más acá
en sueños de papel
y voy buscando en el aire
indicios de todo lo que pudo ser...

Me he quedado con el alma
llena de amor
guardando los recuerdos en el corazón,
se han quedado palabras en mis labios
que no serán dichas en otra ocasión.

Me he quedado a la vera del camino
soñando un sueño que ya pasó,
inventándole un futuro a los delirios
que nacen de deseos fuera de control...

Enmudecen mis labios
cuando no te nombro... 


tal es el juego de mi imaginación
que se mete de lleno en mis secretos,
y reaviva emociones y alerta pasiones,
confundiendo la realidad con la invención.

Héctor Labonia-Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Enero de 2011

Semejanza virtual

Melancolía trepidante,
angustia en la tarde,
las nubes pasan,
   no vuelcan
            sus llantos;
ni lagrimean por mí,
           se anudan
en su vaporosa
          garganta, 
ahí se quedan
            imitándome.
La tristeza
            se acovacha
y acusa el dolor,
    lacerante, impiadoso .
Soy un humanoide,
           hecho
    a semejanza
de Cristo, para  sufrir.
Y la virtualidad
   del madero,
      es la mía Cruz.