domingo, 20 de febrero de 2011

Anahí Duzevich Bezoz-Cañada de Gómez, Provincia de Santa Fe, Argentina/Febrero de 2011

FRAGMENTOS


No nos vemos nacer
no nos vemos morir
somos acaso la imaginación
de nosotros mismos
somos sólo flor  bajo la luz
curva pálida de un pétalo caído
la espalda de una gota de rocío
ficción cotidiana de
el lugar que nos contiene
flor
pétalo
rocío
sobre los borradores de
 el orden cósmico.

Abel Espil-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

            La Lugareña

Playa brava
abrió su vientre
de arena fina y olas ariscas.
Bordeando mi mirada la playa,
el aroma del vino tinto
acompañaba el final del atardecer.
Apareció ella, acariciando
en su caminar la arena tibia y el agua que la buscaba.
La camisa suelta al viento,
sin ningún botón que la oprimiera.
La suave briza salitrosa,
besaba sus senos llenos de miel.
Los muslos emanaban al caminar lento,
la llegada de dos antorchas de fuego.
El pescador perdió su caña,
el hombre de la mujer con dos niños,
trastabilló cayéndose con su bebé en brazos.
Hugo --el playero--cerraba sombrillas,
volviéndolas a abrir.
Cerca, descubrí tu sonreír,
cerré los ojos y la playa estaba vacía.
El sol rojizo, 
escondía su estampa en el horizonte.
Retrocedí tres pasos,
y en la puerta de La Loma estabas tú.
   

Rogelio Guedea-México/Febrero de 2011

Aeropuerto de Osaka

Cuando hay nubarrones en la telita que recubre los ojos, no es difícil que la mirada pueda ver un montón de cuerpos mutilados donde en realidad hay un oasis.  Como siempre, entonces, la realidad depende del cristal con que se mira, de ahí que no sea siempre –la realidad- eso que tú quieres creer. Es importante, por tanto, ejercitarte en esto: cuando el mundo se te agolpe negro, cruel, un mero páramo sin futuro, no olvides que, en ese mismo instante, y quizá justo al lado tuyo, una pareja de enamorados lo está poblando de árboles azules y bahías llenas de gaviotas. Digo esto porque en la mañana, aquí mismo sentado en la sala de espera del aeropuerto de Osaka, todo este mundanal de gente me daba la sensación de caos, de vacuidad, y me preguntaba qué hace tanta gente, cuál será su sentido de ir y venir entre tanta gente también, por qué los siento tan prescindibles y accesorios, preguntas que acompañaba la angustia y la desesperación. Hoy, sin embargo, que he vuelto al mismo lugar me he encontrado con el mismo mundanal de gente entrando y saliendo a las puertas de embarque, pero, por una razón extraña, estoy alegre de ver sus rostros, alegre de mirarlos ir y veir, me digo qué bueno que todos viven, y todos tienen celulares y seguramente un trabajo, y si no lo tienen, seguramente no les faltará nunca pan y agua para vivir, quisiera fundirme en todos y abrazarlos, invitarlos a casa, a todos, y brindar por la vida que, como Dios, aprieta pero no ahorca. Pareciera que era yo como dos hombres, dos seres distintos habitándome, empujándose entre las nervaduras de mi sangre, incómodos el uno del otro, antípodas. Y ahora que he vuelto al cuarto de hotel, me digo: ¿cuál de los tres es el verdadero: el de la mañana, el de la tarde, o éste que, en silencio, los observa siempre desde el rincón de sombras?

María Antonia Herrera-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

VERSOS   DE   MALAQUITA

                     Amanecer de música
                     en tus entrañas
te eligieron las voces
                     de los niños
para cantar tus versos
                                   María Elena


Canto rodado en el mundo
tus palabras
                   auténtico decir
                   de sentimientos
frescor de brisa       aroma de jazmines
verdades puras
                        auténticas de llanto
ironías que sacuden
                                contagiosas de risa
todo estremece
escritas están para el mundo
con trazos de malaquita
                         y voces de Manuelita .

Alejandro Darío Insaurralde(Artículo)-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

La tecnología en la música académica

Por su ya conocida postura “conservadoril” la música académica fue lo suficientemente enemiga al uso de la tecnología como para que ésta ahora se tome una justa revancha. “Todo cambia” afirmó Heráclito, “lo único que permanece estático, es el cambio…” y nótese como ya desde su presocrática concepción de las cosas, aseguraba que resistir o negar las transformaciones es una absurdidad extrema. Harto sabida es la pertinaz rivalidad que existe entre los dinosaurios de la ortodoxia y los que pretenden un sano agiornamiento de la música académica o polémicamente llamada “culta” (como si cualquier otra música no fuese cultural). Ambas posiciones antes irreconciliables achicaron distancias gracias a la apertura de conciencia de algún visionario de turno, o debido a las generaciones nuevas que con un sonido sampleado, virtual o sintetizado - pero no por ello menos genuino - buscan desempolvar las amarillentas partituras de obras clásicas, al punto que sorprenderían al mismo compositor barroco, dieciochesco o romántico si volviera a la vida.    
El afán de mantener o “conservar” la naturalidad de los instrumentos sinfónicos no es reprobable, por el contrario, con ello mantenemos viva la referencia original del instrumento, y así, podemos conocer el cimiento desde donde se sustentan sus cualidades, la tímbrica, por ejemplo; pero tampoco debe censurarse la aplicación de nuevas concepciones sonoras sobre piezas que inmortalizaron los grandes compositores. ¿Porque aún hoy no se permite – y hablo específicamente dentro del ámbito de un Conservatorio – ejecutar una sonata con sintetizadores?¿Porqué aún se mira con recelo la labor de colocar instrumentos virtuales a una sinfonía?
Antes de proseguir, permítanme aclarar la diferencia entre un sonido sampleado, uno virtual y uno sintetizado: el “sampler” es un instrumento con sistema electrónico que utiliza sonidos grabados, tales sonidos son cargados a una memoria digital y pueden ser reproducidos musicalmente por un teclado u otros dispositivos; los sonidos “virtuales” o llamados VST (Virtual Studio Technology) son programas o softwares que permiten reemplazar a los soportes reales, como teclados e instrumentos reales; el sonido “sintetizado” - aquel que producen los teclados electrónicos llamados sintetizadores-  da la sensación de un sonido “artificial” o “sintético”, que se puede aproximar a un instrumento real pero nunca suena como tal (en ocasiones, no suena ni remotamente). Una vez un amigo me hizo escuchar una grabación donde en un pasaje debía sonar, según él, un arpa sintetizada (para mis oídos, sonaba más a un charango…) De todas formas, las calidades de estos aparatos varían, y son también dignos receptores de acobijar entre sus teclas cualquier obra académica sin importar la calidad de sus sonidos.
Toda nueva dimensión sonora debe ser respetada. Cuando Emerson, Lake and Palmer y Kítaro grabaron con sintetizadores sus propias y hermosas versiones del Promenade de “Cuadros de una Exposición” de Moussorgski, - compositor ruso del Nacionalismo musical y miembro del llamado “Grupo de los 5” -debieron soportar las críticas de los sectores más ortodoxos. En la actualidad, dichas versiones se escuchan en los Conservatorios – ¡afortunadamente! – en materias pedagógicas y de apreciación musical.     
Tratándose de una orquesta sinfónica, el sonido acústico y real seguirá teniendo su primacía, pues como dijimos, es el patrón o referente directo de una determinada fuente sonora instrumental. Pero la practicidad que brindan los sonidos virtuales sorprende por sus resultados, al ser económicos se vuelven muy tentadores a la hora de financiar los costos, y con el desarrollo de nuevos softwares, ya es casi imperceptible la diferencia, por ejemplo, entre un violín real y uno “virtual”. Como prueba de ello, encontramos a las bandas sonoras de Hollywood donde orquestadores como James Horner, Basil Poledouris, Hans Zimer, Vangelis y otros, alternan la aplicación de instrumentos virtuales y sintetizados con orquestas verdaderas. Estos músicos han comprobado el excelente rendimiento que tiene la nueva tecnología, que en ocasiones  reemplaza con éxito a los instrumentos reales.
Cuando hablamos de lo mucho que se ha avanzado en achicar los baches de animosidad entre conservadores y vanguardistas, no es una mera expresión de deseo, hay dos ejemplos concretos de este avance: la incorporación de materias como “Informática aplicada a la educación musical” en el Programa de Nivel Terciario, ya es una muestra de flexibilidad; y en las nuevas carreras de composición, existen hoy materias en donde se permite experimentar con sonidos virtuales.
Y no sólo debe ser viable la aplicación de tecnología en las obras clásicas afamadas, sino también en la creación de nueva música sinfónica o “culta” (otra vez esa palabra…). Son interesantes también las orquestaciones mixtas, donde se alcanzan climas sonoros con aire más “fílmico”, que se alejan de la orquestación convencional. Aquí se combinan: a) instrumentos sinfónicos reales con virtuales; b) sinfónicos reales con sintetizados; c) sinfónicos virtuales con sintetizados; d) sinfónicos reales con “loops” o patrones rítmicos de repetición; e) “loops” con sinfónicos virtuales; f) “loops” con sintetizados.
Como se verá, las combinaciones pueden ser múltiples, y todas son viables y musicalmente ricas. Firmas como Steinberg – pionera en el campo de los sonidos virtuales - y otras como Spectrasonics se encuentran a la cabeza en la producción de softwares de música.
Bueno sería que en un futuro no muy lejano, la música académica asimilara como natural el irrevocable hecho de extender los horizontes sonoros, sin por ello desvirtuar la concepción primigenia de una obra clásica. Dicha apertura no se reduce únicamente al viraje hacia nuevas formas o géneros – como la mirada más respetuosa que se tiene hoy hacia géneros populares y folclóricos – sino también hacia propuestas sonoras que le brinden novedad y deleite a los oídos más que prejuicios a la mente.

Rosa Mary Marrone-Buenos Aires, Argentina/febrero de 2011


HOMENAJE A MARGUERITE DURAS


EL ALCOHOL
¡Hay tan poca gente que ame los
paisajes que no existen!...
Saber que continuará el mismo mundo
mañana
-¡Cómo nos desalegra!...
Fernando Pessoa. “Antología Esencial”


Desde que comenzó a beber se convirtió en una alcohólica. En la soledad de la noche, el alcohol la acompaña como un artificio, delineando así un pasado que no logra atraparla. En verdad, los recuerdos vienen eternamente a buscarla, sólo el sopor que le provoca la bebida los vuelve leves, lejanos.
Se ve en los campos anegados de Indochina corriendo junto a sus hermanos, hundiendo las piernas hasta las rodillas, riendo, riendo. La ruina de los cultivos trajo consigo más miseria, pero no fue la turbulencia económica la que decidió su regreso a Francia.
Al comienzo, beber fue placentero; lo disfrutaba en las fiestas y reuniones políticas, en que su palabra parecía enfundarse en una firmeza y convicción admiradas por quienes opinaban “tan joven y tan decidida”. Le toleraban sus excesos gracias a su compromiso político y su brillante escritura.
Hasta que la cirrosis y los vómitos de sangre la convencieron que debía dejar de beber. Así se sucedieron incontables veces en que intentó la abstinencia y desistió de ella.
La droga no logró interesarla nunca, pero el alcohol, whisky, vino, la envolvía en una seducción sutil, limaba sus restricciones modeladas en el tiempo, suavizándola de tanta dureza.
En un momento de su vida dejó de creer en el entorno de quienes se decían comunistas y no lo eran; abrumada por tanta orfandad escribió y militó con fiereza, ella sabe mejor que nadie que la escritura la fortalece en los momentos de soledad.
Tampoco puede negar que –en contra de lo que la gente cree- la bebida la energiza intelectualmente; recorre con fluidez momentos de la resistencia en que la traición acechaba a todos los compañeros, debilitando la barrosa línea que distingue a amigos de enemigos. Recuerda esos momentos de acción y riesgo que no dudaría en volver a transitar a pesar del miedo. Cómo resistir la trágica senda de la memoria sin la beatitud que el alcohol otorga.
Aún hoy se pregunta cómo pudo escribir bebiendo tanto, sin perder la lucidez despiadada que la marca. Ella es tan cruel con su vida…, que necesita pacificar su mirada.
El vacío que nos ha dejado la carencia de un dios –escribió hace pocos meses- nos es difícil soportarlo. El alcohol ha sido hecho para soportar ese vacío. Lo escribió y lo sigue pensando ahora, mientras sostiene una copa en la mano temblorosa.
“¡Estamos tan solos!” piensa. Quizás intuye la cercanía de su final, pero lo construye como una ficción más; ella ha sido siempre buena para las ficciones.

Patricia O. (Patokata)-Uruguay/Febrero de 2011

FLOR DE LOTO

Como la flor del loto se abre,
así se abrirán las entrañas de la tierra;
dejando escapar una explosión de luz y vida
que viajará por el aire cual luciérnagas.

Cual pétalos que caen ante el conjuro del amor,
así se deshojaran las capas de la tierra;
cual cascada de agua límpida de dulce sabor
que empapará toda vida sobre ésta esfera.

Como la flor del loto se abre,
así se abrirán las entrañas de la tierra;
cual crisálida que cae y se evapora
dejará ver su real naturaleza.

Esfera de luz y de magia ancestral,
de singular belleza;
elevándose en la franja del zodiaco,
pronta a alcanzar su verdadera esencia.




poesía seleccionada, elogiada, distinguida, galardonada en la II Convocatoria de Poesía y Naturaleza ECOLOQUIA

Stella Maris Taboro-San Jorge, Santa Fe/Febrero de 2011

Lágrimas íntimas


! Oh Señor, que reinas,
en el universo todo!
Tú sabes de mis lágrimas saladas,
caen dentro mío, calladas , silenciosas ,
y pocas veces ruedan en mi rostro.
! Oh , Señor ,
hay un mar muy grande
muy extenso ,un mar que no se ve!
Lo formaron mis lágrimas,
las lágrimas que caen dentro mío,
las que no salen, porque no pueden.
Y así , mis ojos llorosos están muy adentro,
crece el mar salado y sus sales quemaron
todas las naves de la alegría.
Gotean hacia adentro mis lágrimas,
los ríos van a los mares
pero mis lágrimas forman otros mares,
mares que no conocen el aire ni el sol,
que no se seca, dejando ojos enrojecidos,
Lágrimas que no dejan sus sales en las mejillas,
gotas de la ausencia que caen en el corazón .