sábado, 25 de agosto de 2012

Horacio Semeraro-Agosto de 2012

Para mejor leerte

La aparición de la autora de Harry Potter leyendo un texto infantil en el acto inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres prueba la relevancia del género en la actualidad. Hay muchas iniciativas valiosas pero nada reemplaza a las lecturas de cuentos por la noche. Por Horacio Semeraro | Para LA GACETA - Buenos Aires
La importancia de la literatura infantil en el mundo pudo visualizarse en un hecho reciente. En el acto inaugural de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres, J.K. Rowling, autora de Harry Potter leyó fragmentos de Peter Pan. Desfilaron figuras alusivas a personajes salidos de las plumas de autores famosos de la literatura infantil. Si bien Inglaterra es un país con una rica tradición literaria infantil, el hecho nos muestra hasta qué punto, el factor económico producto de las jugosas ganancias que proporciona el género a las editoriales y al Reino, influyeron en esta decisión. Un fenómeno similar ocurre en muchos países.

Sin duda las campañas mundiales de alfabetización y de promoción de la lectura; la concientización de su importancia como factor estimulante de la imaginación, el desarrollo cognitivo y la creatividad tuvieron llegada. Insistentemente divulgadas por la docencia, la psicopedagogía y la sociología se vieron favorecidas por la difusión de obras como la saga de Harry Potter en libros y cine, que esta vez jugaron a favor. Pude apreciar personalmente su efecto en la reciente Feria del Libro Infantil y Juvenil en Buenos Aires. Importantes editoriales que distribuyen sus catálogos en los colegios, congregaban en sus stands un público numeroso. La presencia de talleres interactivos, lectura de cuentos -entre otras actividades- complementaron felizmente el evento. Todo es bueno a la hora de fomentar la lectura.

Viejos y buenos hábitos

En la actualidad, los niños y adolescentes pasan largas horas por día leyendo en la computadora, a través de Facebook y otras redes sociales. Aunque es tema permanente de seminarios y simposios, lo que habría que hacer, quizás, sería incentivar la lectura de textos y buenos libros del género al que pueden acceder por Internet, canalizando esa inquietud y necesidad de llenar espacios de lectura y comunicación. Eso sin dejar de estimular la tradicional lectura de libros. Instituciones como la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil, (Aalij), Jitanjafora, Cedilij, Edelij, Alija, ofrecen continuamente su material. En cuanto a libros, existe en todas las librerías un inagotable y variado caudal con bellas ilustraciones clasificados en lecturas para niños entre tres y 15 años, con recomendaciones para cada edad.

De cualquier manera, nada reemplaza las lecturas de cuentos a la noche, antes del sueño, en esa frontera con alas propicia para los duendes y las hadas, en la que los superhéroes y las figuritas se toman un recreo. Como dice una amiga, creo que "deberíamos volver a la hora del cuento". © LA GACETA

Horacio Semeraro - Miembro de la Academia Argentina de Literatura infantil y juvenil.

Silvia Saval-España/Agosto de 2012

 HALO


Arraigada en el presente de tu horizonte
percibo un halo que germino en mí.
¿Quién eres tú?
Que cimientas y me otorgas
ese reposo en mi esencia.

Cortejas mi figura, te adueñas
de mi juicio.
¿Quién eres tú?
Que silenciosa me entrego
en tu alborada.

Enamorada de tu presencia
no son verbos los que añoro,
son abrigos de un arcángel
que puso su almíbar en mi amparo.

No desmanteles el gozo
del obelisco que dispersaste en mi pecho.
Mis entrañas se hicieron caciques
de tus inusitados desvelos.

¡El halo de mi alma eres tú!


Griselda Rulfo-Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina/Agosto de 2012

LA PIPA
 

La pipa
          que Juan desecha
          cuando el sol
                    auspicia
                    la mañana
yace
       quieta
                   sobre el mármol.

De "Salobre"

Ana Romano-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012



Un choclo en la mesa

desgrana
sus perlas

Ruedan
en un plato
como cuentas de rosario

Desafectada
una mano
decide
qué empanada
completa.

Ascensión Reyes Elgueta (Artículo)-Chile/Agosto de 2012


LA TREGUA 

DE MARIO BENEDETTI


            Una curiosa y poco usual forma de narrar una historia. En este caso, el protagonista es quien escribe con regularidad todas las impresiones más importantes de su pasar, como una bitácora o diario de vida.
            Este hombre próximo a los sesenta años, sufre una real compulsión por llegar pronto a jubilar, porque el trabajo rutinario le es hasta grato, no así, cuando debe poner en juego sus conocimientos y su raciocinio.
            Él es, un solitario viudo con hijos lejanos, que ha relegado su vida amorosa sólo al recuerdo de lo que fue su vida pasada, hasta que en la oficina aparece una nueva secretaria. Una chica bastante más joven que él, se llama Laura Avellaneda, es hermosa, y aparenta tener una vitalidad propia de su edad. Después de muchas páginas donde progresivamente va escribiendo acerca de ella, su enamoramiento y después de pensarlo mucho temiendo un rechazo, se atreve a abordarla.
            Se lleva una sorpresa, ella acepta la primera invitación, luego se decide y empieza a cortejarla, primero tímidamente, luego en forma más directa. Ella tiene una personalidad definida y sin pensarlo mucho acepta al maduro pretendiente.
            Sin embargo las historias felices, generalmente no se dan en la ficción. El hombre inesperadamente queda solo de nuevo y en su diario escribe que este enamoramiento, más grande y profundo que todos los anteriores, es quizá, una tregua que Dios le proporciona antes de llevárselo. 
            Como es un diario de vida, es de un subjetivismo que amarra al lector desde el comienzo. Está narrado cronológicamente y el ambiente que trasciende de la escritura del protagonista, es el de la oficina, con algunas frases de él y de ella y sus pensamientos acerca de su vida personal.
            Podríamos decir que esta tregua es un respiro, una segunda oportunidad de ser feliz, de vislumbrar un futuro en pareja y desvirtuar los miedos e inhibiciones de un hombre que se considera caduco.
            Tiene todos los elementos que estructuran un cuento, incluso el final con un desenlace sorpresivo, y un desarrollo progresivo que lleva a un clímax de sentimientos  y decisiones. El inicio, lo da el protagonista con las primeras anotaciones en su diario de vida.
            Una buena historia narrada por un maestro.
            El cuento del cual comento, es un compendio que hizo la famosa periodista Raquel Correa. El original que tiene los mismos ingredientes, es casi una novela, podría llamarse Nouvelle.

Ascensión Reyes Elgueta-Chile/Agosto de 2012

DONDE VIVE CARMUSA
           

            ¿Quién es Carmusa? Carmusa, podría ser: un duende, una idea, un personaje, una abreviación, cualquiera de estas cosas o ninguna de ellas. Sin embargo, Carmusa vive en una comarca lejana. Su hogar está al pie de grandes montañas que en invierno se visten de abrigos blancos, transmitiendo al valle aquel frío de alturas que el señor sol no alcanza a entibiar. Pero cuando el astro de luz viaja camino al descanso, esas empinadas cumbres lo despiden con gráciles pañuelos: lilas, rosados, ocres o naranjas, y otros más oscuros, según sea el ángulo que los dioses determinen. A veces, un denso enjambre de nubes presurosas y niebla de tules grises, impiden ver el arco iris en su majestad. Y el cielo llora, llora lamentos de torrentes que horadan los senderos de tierra o asfalto. Murallones de adobe que han visto otras generaciones, contienen su avance. Sin embargo, cuando el cielo está realmente enojado, un rápido destello ilumina la oscuridad tenebrosa y se escucha el retumbo de mil tambores queriendo castigar la tierra. Otras veces, le sigue una persistente lluvia helada que poco a poco se convierte en gráciles plumillas blancas que cubren la superficie húmeda, dejando una cubierta tan blanca como el alma de un niño. 
            En la estación de la canícula veraniega, como guardianes estáticos que sólo saben del movimiento por la brisa que pasa a través de su follaje, los viejos pimientos, los inmutables álamos, y muchas otras especies, ubicadas en avenidas y jardines, luego de la floración y la multiplicación de su traje verde, se encuentran dispuestos a dar sombra y cobijo a los habitantes del lugar. Entonces, Carmusa sale de su refugio para nutrirse de luz.  Dirige sus pasos hacia esas verdes colinas y copia en pequeños lienzos aquella efímera belleza que se renueva cada año, y como tesoros los guarda para la estación invernal, acompañado por alados compañeros que revolotean de rama en rama, deleitando con su lenguaje musical.
            La casa de Carmusa, es original, minimalista. Líneas rectas que arman rincones y laberintos coloreados por imágenes robadas a la naturaleza. Escalas donde los pasos son tenues y guardan el recuerdo de quienes han osado penetrar su intimidad, repitiéndose en un eco sin fin. Misterio sólo interrumpido por el ladrido de dos mastines hembras enseñando sus fieros colmillos ante la llegada de un intruso que rompe la paz del lugar, en cambio mueven sus rabos cuando el olor les trae el grato recuerdo de un conocimiento anterior.
            Carmusa, también tiene una plaza, pequeñita, cubierta de verde y caminos floridos que llegan a una fuente, cuyas aguas cantan la melodía de la vida. Quien ponga atención a esta música se llenará de paz y alegría. También tiene escaños de madera, donde los caminantes hacen un alto para descansar. Algunos ancianos cerrando los ojos rememoran sus años lejanos, adormecidos por las voces infantiles y los cantos de aves.
            Pueblo antiguo de calles largas bordeadas de viejos árboles, y frente a la plaza, una remozada iglesia. Allí sus devotos dedican un día a la semana, para prosternarse ante el Altísimo, y cantar alabanzas por el tranquilo y hermoso lugar que les obsequió para vivir.

            Carmusa advierte que el progreso devora aquel mundo bucólico. Hay edificios, hay bancos y todas las instituciones que gobiernan la vida de los humanos. Hay televisión, hay cable y telefonía y toda la serie de inventos que complican al hombre, con el altisonante nombre de modernidad, que si bien se piensa, es un mal necesario para sobrevivir.  
            Este pequeño lugar se llama San Esteban, cercano a Los Andes en la V Región.

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012

Roger Vadim



Hace un año que no la llaman de ningún canal. Llama ella a algún ejecutivo, la citan, intima, pero no la incluyen en programas. No entiendo lo que pasa. Ahora estudia canto. Algunas empezaron como ella y llegaron a ser figuras. O impactaron con un aviso filmado. Intervino en varios, pero no resultaron un boom. Y en dos largometrajes. En el dramático, la desnudaban varias mujeres presidiarias y la gozaban. En el otro, se desvestía con morosidad en la pieza de un albergue suntuoso mientras un actor de reparto, ridículo, la esperaba en la cama cubierto con una toallita. Además posó para la tapa de un long play y para fotonovelas. No es estúpida. “Sé que la mayoría se queda en el camino”, me dijo. Pero no encuentra en sí las fuerzas suficientes para torcer el rumbo. Tendría que partir de cero. De otro modo . Tal vez, el canto.
Entró al mundo artístico a los diecisiete años y por la puerta grande de la televisión. Su madre había logrado un contacto con el productor del show de Toto Alcalá, y allí lució su primer bikini con lentejuelas. Al insinuársele Toto, ella le deslizaba con ingenuidad: “Me dejaron solita y usted no me inspira confianza”. Se hizo notar y en Radiolandia y en Antena le adjudicaron romances con un tenista, un locutor de radio Belgrano, un jugador de fútbol, el hijo del propietario de un boliche de moda, y el más promocionado, con un cómico en pleno candelero. Hizo carrera (carrerita) sin esfuerzo. Supo imponerse. Tiene las formas y da el tipo que excita. Su estilo contorneado gusta siempre y a todos. No es tan tosca como otras chicas del ambiente. Incluso diría que no le falta sensibilidad. Conserva cierta frescura porque no ha renunciado a su familia. Y la estimulan. Es en el estudio del canto donde en la actualidad deposita sus ilusiones de perdurar, de trascender. Quisiera dedicarse a interpretar temas melódicos. Sueña con su propio ciclo. Posee mejores cualidades que muchas. Debe animarse a largar la voz, de por sí, entonada.
En algo estuvo en el último año. En su casa mintió que eran comerciales para Venezuela. Pero eran fotos. Para almanaques. Fotos pornográficas con maquillajes estrambóticos. Le costó desinhibirse pero era buen cachet y le aseguraron que no se distribuirían en la Argentina. Le sirvió para sentirse activa y requerida mientras aguardaba una oportunidad.
Procura engrosar su vocabulario, no pronunciar palabras groseras o inadecuadas y refinar modales. “Pretendo que me respeten”, dice. La comprendo: una cosa es el espectáculo y otra muy distinta la cotidianeidad. Por eso es que estudia canto. “Me pulo”, dice. Bah, aprende. Si aparecieran bolos como actriz para tiras o una propuesta como secretaria de algún conductor de programas de entretenimientos, lo aceptaría. Más adelante, ya verá. Depende de ella. Y de la suerte, de las circunstancias. Le adelantaron sotto voce que tratarían de ubicarla para protagonizar un filme de “sexo explícito”. Y que también se distribuiría fuera de nuestro país. Me da la impresión de que rechazará la cosa. “No quiero encasillarme”, me dijo. Por mi parte, le ofrecí un apoyo más comprometido. Ayudarla a crecer. Lo está pensando. No sería la primera que se afianza en base a mi experiencia, conexiones e iniciativas. Y ella lo sabe. Siempre tuve buen ojo: clínico. Desplegaría su potencial. Me necesita. Y me conmueve lo bastante. Sé donde hay . Para mí, vivificante desafío. Pudiera constituirme en su Roger Vadim. Sería delicioso y apasionante. ¿Cuán maleable, plástica en mis manos, con mi perspicacia? Que lo piense … , que lo piense. Y le ofreceré aún más. Le ofreceré venirse a vivir conmigo: una relación estable. Para su familia, demás está puntualizarlo, inequívocamente, sólo seríamos amigas.

Remisson Aniceto-San Pablo, Brasil/Agosto de 2012

Áurea

Faço poemas
em versos negros
e versos brancos
para que todo poema
seja livre.

Áurea

Hago poemas
en versos negros
y versos blancos
para que todo poema
sea libre.