lunes, 21 de marzo de 2022

Humberto Pinho da Silva-Portugal/Marzo de 2022


 

" AMOR DE PERDIÇÃO"

OBRA-PRIMA ESCRITA EM 15 DIAS

 

 

 

 

 

Dos numerosos romances de Camilo, sobressai, o " Amor de Perdição", escrito na Cadeia da Relação do Porto, no quarto oito, em curto espaço de tempo – quinze dias.

O romancista fora detido por crime de adultério, que na época era escandaloso.

O Mestre dos Mestres, como afirmava – e bem, – António Feliciano de Castilho, encontrava-se encerrado numa pequena sala húmida e sombria, quando escreveu a obra-prima, que Miguel Unamuno considerava: " Uno de los libros fundamentales de la Literatura Ibérica" – " Por terras de Portugal y Espana"; e afirma na mesma obra: " Ler Camilo es viajar por Portugal, pero es Portugal de las almas."

Ana Plácida era casada com Manuel Pinheiro Alves, negociante abastado, muito mais velho do que ela. Casara com dezasseis anos!

Oito anos depois, amancebara-se com Camilo, levando o filho, Manuel Plácido.

O marido, ultrajado, apresentou queixa por adultério. Ana é presa em junho, e Camilo em outubro, do mesmo ano (1860).

Julgados pelo Dr. José Maria de Almeida Teixeira de Queiroz, pai de Eça, – foram, ambos, absolvidos.

O " Amor de Perdição" tem enredo de verdade e fantasia.

Simão realmente existiu. Era estudante na Universidade de Coimbra, vivia em Viseu, e era solteiro.

O crime de Simão foi de tentativa frustrada de homicídio, na pessoa de criado de servir, na Rua Direita (3 de agosto de 1804,) em Viseu. E não, como narra o romancista, assassino do pretendente de Teresa Albuquerque.

Simão foi auxiliado, durante a realização do crime, por José Jerónimo de Loureiro e Seixas, e não pelo ferrador João da Cruz, como assevera Camilo, no romance.

O Visconde de Valdemouro, membro da Família Albuquerque da Beira Alta, conta no: " Correia do Vouga ": que seu tio, D. António, escreveu indignado a Camilo, por ter usado o apelido da Família, no romance. Camilo respondeu-lhe: que utilizou o apelido, como poderia usar outro qualquer, visto os nomes próprios serem fantasiados. O nome de Teresa e Tadeu, foram, portanto, inventados pelo escritor, omitindo os verdadeiros.

Simão, como se sabe, era tio paterno de Camilo Castelo Branco.

Apesar do escritor não ser, entre os jovens, muito lido, é o maior prosador, em língua portuguesa – graças ao:" Extraordinário génio verbal e estilístico do escritor (...) e a admirável vernaculidade da linguagem de Camilo" – Vasco Botelho de Amaral. Rodrigues Lapa tem parecer semelhante sobre o romancista.

Termino com a magnífica imagem de Pinheiro Chagas: " A sua linguagem foi arrancada como puro mármore da pedreira nacional."

Já agora: por que não reler, nas próximas férias, o "Amor de Perdição"?

Sarah de Oliveira Passarella-Brasil/Marzo de 2022


 

¿PARA QUÉ?

 

¿Para qué buscar los vientos,

si las velas ya están rotas?

¿Para qué buscar las estrellas,

si mi cielo hace mucho que está borroso?

¿Para qué anclar en el muelle,

si allí nadie me espera?

¿Para qué caminar en la arena,

si mis huellas serán borradas por las olas?

¿Para qué escribir mensajes en botellas

si no sé si serán leídos?

Para qué buscar el camino,

si mi yo ya no tiene destino?

¿Para qué soñar, si mis sueños

ya no son los tuyos?

¿Pora qué querer vivir,

si el gran amor ya murió?

Rosa Esther Moro-Argentina/Marzo de 2022


 

 


 

                           AQUEL  DIA DE MARZO

 

 Sol frio/ un mar amargo embiste la escollera

en la rambla:   botas/ tanques/

mi padre desde lejos:  su voz

 en este hoy de palabra vaciada

cáscara que arrastra y afixia

 nos han puesto las botas en las manos/ dijo ayer

Y  aún no se ha transmutado lo que ata.

 

Solo tener el rugir de los atormentados

para no caer

en la boca cerrada de los huesos apaleados

saber de no abandonar allí

donde la vida duerme

a los amortajados por el río negro

por la tierra oculta que siempre los expulsa

Cristos salvadores de raíces

Semillas del sueño compartido

estrangulan la oscuridad buscando ser.

La tumba no es su destino

Aún no se ha transmutado nada.

 

Stella Mayol-Argentina/Marzo de 2022

 

                                                     CICATRICES

 

        Elina, se calzó las pantuflas a tientas, tomó la bata gastada y se levantó apesadumbrada, con un desgano existencial. Los años y los acontecimientos le pesaban. Evocó otros amaneceres, en los que el cuerpo se erigía como un resorte, con el timbre del despertador.

        Preparaba el desayuno para el marido y los hijos, se duchaban y bajo su dirección, todos estaban listos en una hora, para ir al colegio unos y, al trabajo ellos.

        Eran otros amaneceres, con ruido, rezongos, olvidos, la vida…

        Las pocas horas que gozaba de soledad en la casa, eran reconfortantes.           Disfrutaba la quietud.

        Los hijos se casaron. La casa les quedó holgada. Y de a poco, la tristeza se fue instalando por los rincones. Miguel, su esposo, estaba internado, luchando por vivir.

        Elina, caminó arrastrando los pies hasta la cocina. Encendió la luz y prendió la radio. Todo lo hacía como una autómata. No le interesaba escuchar, ni las noticias ni la música. Sólo apagar el silencio.

        Mate en mano, sorbió con desgano. El ruido del celular que estaba sobre la mesa, la sobresaltó.

        Rodó el mate al piso, la yerba, el agua. Ella supo en ese instante que estrenaba una nueva cicatriz.