domingo, 20 de febrero de 2011

Carlos Santos Ibañez-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

LAS TUMBAS DEL CIELO


Misteriosamente abajo, me hallé en la forma de esa nube
hasta donde se desplazan las miradas.
Vamos, me dicen tus labios
y nos arrastramos en un vaho
tejido de ensueños y oraciones.
Vos y yo, el otro no iba.
Oraste al mediodía y encontraste una muerte.
Todos nos encontramos (nos convenciste), camino al Valle Seco.
Yo pensaba en pérdidas y caminaba
pero sin psicología para romper las telarañas
masticaba piedras de familia.
Ella iba y yo, esa persona no.
Felizmente vulnerable, como un adicto del siglo
pecaba inseguro y superficial.
Insepulto y herido de traiciones,
resucitado y perseguido, yo era buscado.
Debía ser muerto dos veces.
Como Lázaro asesinado,
bajo un cielo israelí.

Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

ESE RUIDITO……

Tac,tac,tac,tac,tac…
Desde medianoche hasta la aurora.
¿Qué es ese ruidito ?
Teclado de computadora.
La otra droga del nuevo siglo.
Que a veces sirve para informarse,
llegar a la cultura,
 escribir con buena caligrafía,
pero otras , para desintegrarse.
Tac,tac,tac,tac,tac…
Y siguen entrando los e-mails,
 los messengers, invitaciones
 a un facebook , blog o twitter,
los rostros modernos de la hipocresía.
Si estuviéramos cara a cara
y no a través del ciberespacio,
no nos daríamos ni los buenos días.
Tac,tac,tac,tac,tac…
Y luego hacen ruido….y rompen las cadenas
sin ir en trono a la noble igualdad.
Saludos , frases hechas, poemas gastados,
de un amigo a otro amigo
 con una condición sinigual.
Que se le conteste al remitente
el mismo augurio , o podés ser finado.
Así se asegura que a él lo quieren,
igual que a los otros veinte,
que al voleo se los ha elegido y enviado.
Tac,tac,tac,tac,tac…
Ahora llegan las bromas.
De gallegos,judíos,argentinos,
cordobeses, curas y millonarios.
Recetas sin control de calidad,
de sexo y dietas de
 médicos mediáticos locales y foráneos,
como disminuir la barriga
y como agrandar el tamaño.
Alguna que otra foto porno y el test
 del Alzheimer , para sexagenarios.
Tac,tac,tac,tac,tac…
Por último chusmerío de la política ,
acerca de corruptos y mercenarios.
Cosas que se dicen sólo a través del mail.
Igual que en mil ochocientos diez,
pese a que pasaron ya doscientos años.
Vociferaban muchos en la jabonería de Vieytes,
pero  se quejaban pocos en la Plaza de Mayo.
Luis Siburu 23.08.10

 

Amado Storni/Febrero de 2011

AMADO Y DAFNE
He  vivido en bosques tropicales, en bosques monzónicos y en bosques de montaña. En bosques ecuatoriales y en bosques de neblina. En bosques de brezo, de turba y de coníferas. En manglares. Bosques todos ellos perfumados por el aroma de las flores y alfombrados por las hojas arrancadas de los árboles heridos de otoño. Bosques rociados de nostalgia, de verbos en presente, cristalinos de pasados, indómitos de futuros. Bosques todos ellos donde el viento era viento, la lluvia era lluvia y la luna era luna. Pero ninguno como el bosque donde ahora vivo. Y es que el bosque donde vivo es un bosque encantado. Encantado por el trino de los pájaros despertando la mañana y por el agua mansa y transparente del río meciendo a los peces. Un bosque encantado por las flores que regalan su néctar a los insectos y por los árboles tatuados con miles de nombres en el tronco. Nombres como Yolanda, Ernesto, Eva o Joaquín. Nombres como el tuyo o como el mío. Nombres que son besos, besos que son pasiones, pasiones que son historias. Historias como ésta.
   En este bosque donde ahora vivo había un árbol con dos nombres grabados en su tronco, dos nombres unidos por un mismo corazón, un corazón atravesado por la flecha que un Cupido inquieto y travieso les lanzó. Al azar. Un Cupido que solo sabe del Amor por lo que otros le han contado. Un árbol con dos nombres grabados en su tronco. Dos nombres como el tuyo o como el mío.
   Aquella era una tarde que invitaba a pasearla. Andando y desandando los senderos, los mismos senderos que todos los días descubrían a sus transeúntes los secretos de aquel bosque encantado. Respirando aire puro con olor a Primavera, una Primavera recién nacida de mediados del mes de Marzo. Pasear por los senderos de aquel bosque encantado era como despertar cada mañana, como desvirgar el Amor, como
andar sobre el agua. Desflorando sentimientos siempre nuevos, primitivos y primarios. Espontáneos. Necesarios. Sentimientos que brotaban como las hojas brotan del árbol.
   Y fue así como aquella misma tarde mientras una señorita paseaba su belleza por el bosque, la casualidad la descubrió el Amor. Un Amor con forma de corazón; un corazón grabado en el tronco de un árbol. Con pasión, con dulzura, con paciencia. Un corazón hipotecado de Amor y tallado con la maestría de un Miguel Angel esculpiendo su Moisés. Un corazón con su nombre dentro.
   Aquella misma tarde, empujada más por la curiosidad que por el Amor, preguntó por aquel hombre cuyo nombre aparecía grabado al lado del suyo en el tronco de aquel árbol frondoso y tan lleno de vida. Preguntaba a todo el mundo por el hombre dueño de aquel nombre tan lleno de Amor: Amado. Pero de todos obtenía la misma respuesta:
   - Lo siento. No sé quien es. No puedo ayudarla.
   Los paseos de la dama se vistieron de nostalgia, endulzados por el deseo de encontrar a aquel hombre, por descubrir quien era aquel hombre tan misterioso. Pasaba horas enteras mirando el tronco, acariciándolo, sintiendo la madera en sus manos, en su piel. Imaginaba miles de historias, historias de ranas convertidas con sus besos en hermosos príncipes azules. Historias de marineros embaucados por el canto de sirenas varadas en la orilla para siempre. Pero una tarde vió a un hombre sentado en el banco que custodiaba aquel árbol. Era un hombre mayor, bien vestido, de pelo largo y canoso. Se  acercó a él y con voz melosa le dijo:
   - Buenas tardes. Me llamo Dafne.
   El hombre se levantó con dificultad, apoyado en su bastón, cogió la mano de la dama y se la llevó a su boca. Sus labios liberaron un beso. Un beso suave, aterciopelado, sensual, ilusionado.
   - Lo sé, dijo el anciano.
   Ella se quedó perpleja, sin saber qué contestar, con ganas de preguntarle cómo y porqué sabía su nombre.
   - Yo soy Amado y estoy enamorado de usted desde el día que la vi. Perdidamente enamorado. Yo mismo grabé nuestros nombres en el tronco de este árbol.  
   - Pero usted es… muy mayor para mí, dijo ella.
   - El Amor no tiene edad.
   - Siento decirle que yo no…
   La mujer no pudo terminar la frase. La voz suplicante del anciano detuvo en seco sus palabras.
   - ¡Pero yo la amo!.
   - Pero yo a usted no, dijo ella. - Su Amor es el delirio senil de un anciano. De un anciano loco. Que pase usted un buen día.
   La mujer siguió su camino, avergonzada, incrédula, sin saber muy bien cómo, cuándo y de qué manera aquel viejo, al que no había visto nunca, se había enamorado de ella. Ni siquiera miró hacia atrás para ver al anciano por última vez. Pero sintió que el aire puro y primaveral de aquel bosque encantado se volvía aquella misma tarde febril, plomizo y somnoliento.
   La mujer no volvió a pasear por el bosque y el árbol, quizás por la falta de agua o por la falta de sueños, se secó. Poco a poco. Hoja a hoja. Día a día. Aunque cada lágrima que el anciano dejó caer al suelo fueron semillas, semillas que con el tiempo fueron arbustos, arbustos que con el tiempo fueron árboles. Árboles con nombres grabados en su tronco. Nombres como el tuyo o como el mío. Aunque esa es otra historia.  
   Por cierto, mi nombre es Amado y soy un duende. El duende de este bosque encantado.
 

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

Silencio

Homenaje
A todas las Madres que nos besan desde el cielo



Ella amará a otro hombre, está en sus brazos
 yo quedo en este mundo, abandonado
como un naufrago en el mar de los sargazos,
inmerso, en un desierto desolado.

Como un río silente que en sus noches
transita por los valles inhollados,
me detengo a la vuelta del recodo
con mi mente y  mi rumbo equivocado.

Sin la guía que tuvo mi árbol niño
me encuentro sin timón y sin amparo
con mis noches dormidas, sin un nido,
navego sueños locos, sin un faro.

Veo a veces mil cielos estrellados
observando en las nubes al pasar
a la virgen, que del brazo del pasado
me muestra un ángel niño sin volar.

Ella amará a otro hombre en el santuario
lo vislumbro desde abajo, está al llegar
ella amará a Jesús tan níveo y sabio.

Como se aman las flores y el rosal
y en un llanto que ahoga mi garganta
solo puedo balbucear, “hola mamá”.

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

ALTERAR



      En pesares saciado
se llena el pensamiento
             escurre entre los dedos
                        resbala por los ojos
                                    entorpece la voz


                                                Cuando alcanza tu sombra
                                    Ocupar    el vacío
                                                            afloran recuerdos
                                                            promesas       ficción


                        En esa bruma te escondes
                            muestras acertijos
                                 interpretas sueños



Quieres cambiar la vorágine
     de la vida que pasa
Quieres cambiar el halo
     que perturba tu alma
Quieres cambiar al destino

                       
                 
                 pero niña
                                  nunca cambies la luz
                                   que perdura en tu mirada.
     


                       

Héctor Zabala/Febrero de 2011

CUENTO EN BLANCO 

En cierto concurso, un cuentista colocó al ensobrar sólo una hoja en blanco. Pese al error, igual obtuvo el segundo premio. 
Sin embargo fue injusto: la hoja en blanco no resultaba tan mala como el cuento ganador. 

“Cuento en blanco” (minicuento): Tercer Premio en el certamen internacional Microcuento En Rojo, del periódico Claridad. San Juan, Puerto Rico, 4 de noviembre de 2010.

martes, 15 de febrero de 2011

Maximiliano López-Artículo periodístico-Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

Bella de día (Belle de jour)  – Luis Buñuel // Francia, 1967

Reparto: Catherine Deneuve, Michel Piccoli, Geneviève Page, Francisco Rabal, Jean Sorel


“Belle de jour” marca un punto de inflexión dentro del vasto derrotero cinematográfico de Luis Buñuel. A diferencia de las tomas bruscas y directas, primeros planos y usos de cámara en mano que caracterizaron a películas como “Los olvidados” y “La edad de oro”, aquí el director hispano-mexicano acude a métodos de filmación más pasivos y convencionales dándole dinámica al argumento del film, caracterizado por la tensión continua entre los personajes del mismo.

    Severine (Catherine Deneuve) es la protagonista de este largometraje. El cual se enfoca en los sentimientos sexualmente subversivos que despiertan en ella, una mujer que disfruta de todas las comodidades de la burguesía, pero que sin embargo sufre de las convenciones y tabúes propios de toda fémina que pertenece a esta clase socioeconómica.

   Ella mantiene una relación estable con su marido, un medico que goza de prestigio en su labor. El hombre representa el estereotipo del hombre occidental económicamente realizado. Ella lo ama profundamente, pero sin embargo no quiere mantener relaciones sexuales con este. No se abre a la intimidad en pareja. Siente la necesidad primero de saciar sus fantasías sexuales, ligadas a la subversión vistas desde parámetros burgueses, caracterizadas por elementos sadomasoquistas.
 La trama se divide en tres pilares que permacen omnipresentes a lo largo de toda la película;

- El plano real
- Fantasías sexuales de Severine
- Flashbacks de traumas pasados


   Buñuel presenta a las tres constantes mencionadas de una forma difusa y sutil, pero con simbolismos referenciales a cada plano y bisagras coherentes entre ellos.

 Toda esa alternancia de secuencias, con diferentes referencias temporales, son agentes que ayudan  a construir el convulso pasado de Severine y que es causa de su vacío sexual.

  A nivel argumentativo, el director buscó, a través de esta película, sacar a luz los candados que giran sobre los temas sexuales en la conservadora clase burguesa. Severine fue el símbolo de ello, quien, pesar de que a simple vista tenia una vida rodeada de lujos y una pareja absolutamente enamorada de ella, se sentía absolutamente inhibida con ello y fue a buscar la consumación de sus deseos políticamente incorrectos en lugares no convencionales. Buñuel materializó en base a ello la idea de una libido basada en lo estético, lo material, lo superficial y la hipocresía que se apodera de las clases medias y altas urbanas occidentales en detrimento de la libre experimentación del placer en la vida.

domingo, 13 de febrero de 2011

Mirta Inés Pérez y Bruno Nicolás Calabró-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Febrero de 2011

Dibujo de Bruno Nicolás Calabró (19 años), Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina

Tu arte en la pared    

Ojos mirando la nada
y el todo                                       
a la vez
Bocas queriendo decir 
Miscelánea de colores y arrebatos
Formas deformadas en la noche
y a la luz
contando la historia
que cada mirada descubre
Vivas pinceladas suben y bajan
En el centro burbujean tiempos,
espacios, vivencias…

Tu arte en la pared
tu pasión
el plasmar de tus improntas,
tus impulsos,
tu juventud dorada
Tu propio ser
desgajado en cada trazo
Lo que sos y tus sueños
como un sello infinito
derramaste una mañana,
sin borrones,
en la  pared, tu arte.