sábado, 23 de agosto de 2014

Javier Claure-Agosto de 2014

12 DEL DÍA

Mi madre murió
cuando el soldado desconocido
andaba sin escudo,
desde entonces no festejo
el día de la madre ,
odio el siete perverso de infinitas puntas
y los espejos desprendidos
de toda realidad

Mi madre se fue como Mambrú
de espaldas, en un pulmón sin aire
y se llevó mis angustias
mis llagas de corazón abierto
mis entrañas de dolor cuchillo
y mis efervescentes desvelos
que a veces lloraban
como barcos enloquecidos al hundirse

Mi madre murió
cuando los Reyes Magos
andaban incompatibles,
nada de incienso, ningún camino, ninguna palabra
nadie supo del secreto
ni de la galaxia de capa suelta,
cuaresma de gritar a boca abierta
ante el cielo
que se hundía arrodillado bajo las fachadas

Mi madre desapareció
envuelta en túnica de sándalos,
con muecas como Cristo en el madero.
inmóvil rostro que soñaba en posición fetal;
no era el viento, la montaña
ni el silbido de los trenes
no era tampoco
la última cena puesta de cabeza,
era mi madre la que puso
su verdadera historia al amor
era ella la que tejió
con pulso de primaveras, de lluvias y vientos
que adornaban mi infancia y juventud

Mi madre se marchó
de mirada en mirada
como una súbita alondra
cuando trajinaba la muchedumbre
cuando el enigma compartía su asombro
entre locutores de aire cortado
y sacerdotes de cuello muerto
que levantaban el cáliz odiosamente

Mi madre murió
bajo la quietud de un gris otoño
entre murmullos y melancolías
que cruzaban un día anochecido;
¿saben ustedes señores
por qué el tráfico parpadea
con siniestras pestañas?

Mi madre cerró los párpados
en un abrir y cerrar de ojos
para reconciliarse con el eterno sueño,
desde entonces
la casa está vacía,
se tumbaron boca abajo los relojes,
el silencio resbala por los muebles
y un inmenso árbol
creció en el camposanto

Mi madre se calló para siempre
y nunca más podrá cantar
“Adoro” de Armando Manzanero,
ni podrá decir:
“Naranjas, madeja, hasta luego,
aceitunas, dedal, buenas noches”.
¿Saben ustedes señores
por qué se fue mi madre?

Laura Beatriz Chiesa-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2014



SUEÑA NIÑA
(a mis hijas)

   El sueño resbala pensamientos en la claridad de los momentos recordados. Es una débil representación que enriquece la imaginación tejida con hilos de tiempo.
   El sueño es risa, llanto, desatino y miedo.
   El sueño es amor, es calor en movimiento.
   El sueño es muerte y angustia repentina. Es el sol que ilumina con fulgores distintos,   es noche sin temores y luces que asesinan.
    Qué es para vos el sueño más que ilusión nacida ?
    Qué es para mí el sueño más que esperanza tibia  
    Te acompañan sollozos y alaridos de horror o risas que contagia al que duerme con vos.
     Si soñar enriquece a tu espíritu…S U E Ñ A !!!
     Sueña un alma que besa.
     Sueña un rostro que reza… pero  S U E Ñ A !!!
     Si soñar agiganta y de ti manifiesta todas las inquietudes que oscurecen e inciertan, viste de sueños tu vida empapando al sudor mientras sueñas despierta que, en ese instante, yo te sueño a vos.
     Si las guerras emergen en soldados que reptan. Si aplaudes el llanto del que mata en la guerra. Si puedes sonrojarte ante actitudes tiernas…
     SUEÑA   NIÑA, sueña que mi sueño te vela.
     Si tu muñeca llega y su imagen distante aumenta el regocijo de tenerla adelante acortando los tiempos…
     SUEÑA NIÑA,  sueña que mi sueño te invade y a tu niñez recuerda conteniendo, en el sueño, ese tierno bagaje.
      Si el cielo estás surcando en tu sueño de pájaro salvaje, y con ojos de pájaro penetras y hieres nubes que compartes, retén las fantasías cerca de las estrellas en tu sueño volátil.


       Visita hasta el sol !!!
      Emerge de las aguas !!!
      Oscurece a la luna con tu mano gigante y sueña niña, un viaje!
      Claridades y negros cambian raudos ropajes. Ilusiones que nacen en un sueño de amante.
       SUEÑA NIÑA y atesora ese instante y trata de volver a soñar el mañana, HOY distante.

       Yo volveré a sonreírte, a ser tu acompañante.

       Yo volveré a sonreírte, a meterme en tus sueños para poder mimarte.





 

Ángel Catalano-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2014

MAMÁ NENÉ


¿QUÉ EDAD TENÍA?
SE QUEDÓ EN MUCHACHA
NO CUMPLÍA AÑOS.
EL TIEMPO NO QUISO TOCARLA
PARA NO CAMBIARLA.

SIEMPRE SUAVE Y BUENA
QUE NO SON PALABRAS,
Y AQUELLA SONRISA
CUANDO NOS HABLABA.

Y SUS MANOS TIBIAS
CUANDO ACARICIABAN,
SIEMPRE SUAVE Y BUENA
QUE NO SON PALABRAS.

APENAS UN BESO
NADA MÁS PESABA
¡COMO UNA MIRADA!
QUIZÁS UNA LÁGRIMA.

SUPO DE ENORMES DOLORES
PERO SIN EMBARGO
ELLA IGUAL CANTABA.
Y YO, AHORA HAGO VERSOS
Y SÉ QUE NO ALCANZAN,
NO RESUELVEN NADA.

Lina Caffarello-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2014

VERANO

                                                 “Un cálido día azul
                               había brotado dentro de algo.”
                                                        SYLVIA PLATH

Salimos a parpadear el mar,
a aprehender la fronda,
a flotar altiplanicies,
a empaparnos de duraznos.

Somos un manojo de poemas,
pétalos, luciérnagas,
átomos de sal,
pámpanos agrestes,
alborozados grillos.

Pulsamos un violín salvaje
                            de rapsodas
y –efímera parodia
del vuelo de estorninos-
danzamos amuchados.



Saúl Buk-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2014



La hora


Debajo del gorro símil leopardo,
Portaba su angosta cara.
Un par de anteojos de marco transparente
y dos labios que se estiraban
hacia adelante y regresaban a su lugar.
Como los peces o parecido.
Un pañuelo estampado, en tonos verdes.
Sacaba de una bolsita de papel blanco,
un teléfono celular.
Lo miraba fijo, muy fijo.
No sé cómo, pero le daba la hora
y se escuchaba. Yo escuchaba.
Chomba beige, pullover habano y saco marrón.
Estaba sentado. Siempre sentado.
Sacó el teléfono y le volvió a dar la hora.
Otra hora. Era otra hora.
La mano izquierda, no la sacaba de la bolsa.
Las piernas cruzadas,
Por debajo de un pantalón raído,
que no era ni gris, ni rosado.
Se le veían las piernas hinchadas.
Sacó el teléfono y le dio la hora.



Yo la escuché.
Una media gris, sólo en su pie izquierdo,
el cruzado.
Zapatillas grises. Parecían iguales...
Sacó el teléfono y le dio la hora.
Seis y veintiocho, para él.
Yo sólo escuché.
Parece que era la hora exacta,
la hora esperada.
El bastón con mango plateado
se le cayó al piso.
El se murió.
Yo, ya no sabía qué hora era.