sábado, 20 de abril de 2024

Atilio Andrade-Brasil/Abril 2024


 

La baraja

 

No sé lo que pasa

pero, estoy peligrosamente aburrido.

Hoy los relámpagos

Alertan y machucan mi saber.

Y, ocultan las arrugas del tiempo

que envejecen los signos,

y que asesinan las circunstancias

que insisten en ahuyentar las verdades

trogloditas que reinan día a día

en los escondites habituales del conocimiento:

Que nunca envejece

y se renueva a cada momento…

en el soplo amargo o dulce del vivir que barajan.

 

Traducción de Carmem Soek Pliessnig

 

Mary Acosta-Argentina/Abril 2024


 

 

 

MENSAJERA DE LA OSCURIDAD 

 

 

 

 

Perdí la señal de la cruz 

de 

     mi 

           misma, 

tras cementerios de olvidos. 

Entre musgos de tristezas 

enterré 

arrugados 

                     silencios, 

saqueadas caricias de raíz 

y el polvo diario de un 

  límite 

ciego 

que a tientas, humedeció venenos 

en la abismal garganta de los sueños.


Rosani Abou Adal-Brasil/Abril 2024


 

 GUSTO DE  AVELLANAS

 

Conduciendo el vehículo que me llevaba

a mis cuatro paredes,

Viajé sobre las ruedas de Lenoir

hacia la calle Roquette.

En la cafetería frente al terminal,

observaba a través de las cortinas transparentes

los sombreros que paseaban por la acera.

Traté de notarte entre la multitud

No veía la forma de tu imagen.

Sobre la mesa “Una Pasión en el Desierto”,

En los tipos de Didot, me acompañaba Balzac.

Entraste por la alta puerta de vidrio.

con un ramo de campo en las manos

como si este fuera el primer instante.

Te sentaste a mi lado,

besaste suavemente mis manos.

No dijiste nada, excepto tus ojos.

Me dijeron frases inolvidables.

 

Tomamos un café, nuestro beso.

con sabor a licor de avellanas.

Regresé a mi Corcel, a la gran avenida,

que me llevaba a la región este.

 

En mi memoria Delacroix

me guiaba a la Catedral de mi Silencio.

Me quedé muda en la intersección

tu perfume estaba presente en el aire.

Dentro de mi pecho tu voz

Me calmó en el tráfico.

Mi boca con el gusto de las avellanas.

 

 

(En “Catedral do Silêncio”, João Scortecci Editora,  São Paulo, Brasil, 1996.)

Traducción de Carmem Soek Pliessnig