lunes, 24 de octubre de 2011

Beatriz Minichilo-Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2011

AQUELLOS, LOS AUSENTES

A veces
me escarbo la piel
y no me encuentro
en esa extraña certeza
que tengo
ahora
que puedo palpar
mis ausencias
una  a una,
como quien enumera
los detalles de un paisaje
y se me abroquela la voz
cuando sé
que hay personas
queridas
a las que ya no puedo llamar
porque no vendrán.
Me siento inválida
de mi y de los otros
atada a un hilo
invisible
que no alcanzo
pero sé que está allí
tenso
en la espera imposible
del tiempo que pasa
y me deja
como un río
que no se detiene
aunque corra tras él
con mi soledad
en los brazos
como un hijo muerto
al que ni siquiera
tengo el consuelo
de poder extrañar.

Emilia Marcano Quijada-Venezuela/Octubre de 2011

CAMINANDO


Voy caminando
despacio
voy dejandome
los sueños
voy arrastrando las manos
recogiendo
los pedazos
de mis curtidos ropajes
del desgastado
obituario
con que se viste el recuerdo

Al caminar me sereno
me libero del olvido
me dejo bañar de sol
de calores tropicales
solo camino
no pienso
solo pienso en caminarme
en transitar
liberarme
de mis propios laberintos

cuando camino la tarde
me espera entre mil memorias
me susurra tantas cosas!
los recuerdos, las edades

Como esos buenos marchistas
jamás detendre los pasos
la vida...
como se achica!
te mata
te desvanece
y luego te da la mano
sanándote las heridas

Vivir es una conquista
no se vive
se atesora
se desgrana
entre mil sueños
se libera en mil caricias
yo que tanto busco...
espero
no camino a la deriva
aunque caminando tenga
que esperar toda la vida

Ana María Manceda-Neuquén, Argentina/Octubre de 2011

SI ME PINTAS   

Si me pintas la cara
píntame una sonrisa, grande muy grande
tan grande que le de sombras
al dolor que sube por mi garganta
que viene desde el estómago, ahí
donde se estrelló mi alma. Y a mi mirada
 ¡Ah! Solo píntale un poco de rojo
y un asomo de lágrimas.

En Antología” El color de las palabras” Junio 2009

Silvia Loustau-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2011

  VII

a la hora justa
se quitará
la sed / los vestidos / la ilusiones
y
se dormirá
pero su sueño correrá por los tejados
murmurando amor violentamente
                                                             de: Entramándonos

Héctor Labonia-Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2011


ESPACIO QUE HUYE

El universo se expande,
los grandes planetas
nos van dejando,
cada día más solos,
en una era espacial que huye.
Con un equilibrio dinámico
nos quedaremos sin luna,
su brillo será lejano
y el sol nos enviará,
rayos cada vez más tibios.
Las plantas extrañarán
la fotosíntesis necesaria,
para florecer y entregarnos
su belleza absoluta.
La naturaleza mutará,
convirtiéndose en qué sabe qué.
¿El planeta-hogar será una roca?.
Dando vueltas, inmutable,
vagando su esfera galáctica,
empatizando la evolución
a los cambios venideros.
Transitarán siglos de transformación.
Pero indefectiblemente, sucederá.
Y la raza humana, ¿Subsistirá?

Gabriela Giurlani-Buenos Aires, Argentina/Octubre de 2011

Autora imagen: Gabriela Giurlani

Mar

Y en esta Babel de confusión,
en la inconciencia de tu permanente ser,
me confino en tus brazos, sinuosos y vociferantes,
que rememoran quién soy y quién eres
y me envuelven como un vientre,
sin horas y sin tiempo.

Y me siento
intrépida,
inmensa y simbiótica,
sin recuerdos,
parte de tu metamorfosis,
de tu grafía,
de tu pensamiento de translúcidas velas.
Me siento
tu mascarón,
tu prisma,
luna, faro, gaviota,
Ulises y Alfonsina,
realidad – utopía, dócil – rebelde,
en mi voluntad de retratarte y de asirte
como tú y a tu manera, tan parecidos,
incansables, recurrentes y de nuevo,
deslizando la lectura de tu eco
de tu lengua afilada que golpea y acaricia.

Y te acuso, mar, por ser imán, perdición y espejo,
y me hago cargo de tu inexorable
apología.

María Esther García López-Piedras Blancas, Asturias, España/Homenaje a Miguel Hernández/Octubre de 2011


 Impotencia
                                                                                                “Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos…”
Miguel Hernández


Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos.
Mi mirada se pierde en el espacio.
Y se pierde mi pensamiento en el ocaso.
Y tiemblo de dolor. Tus labios rojos.

Si te miro y no me miras.
Si te beso y no me besas.
Si te llamo y no me llamas.
Si te amo y no me amas.
Si te sueño y no me sueñas...

Sólo percibo el aroma lejano  de la ausencia.

Mis ojos perdidos entre brumas.
Mis oídos sordos y sonámbulos.
Mis manos.
Mis manos ateridas de tristeza.

Si te miro y  no me miras.
Mi mirada se pierde en el espacio.
Mis ojos sin tus ojos, no son ojos.

Gustavo Galliano-Provincia de Santa Fe, Argentina/Octubre de 2011

EN  MIS  ATARDECERES

“Uno está enamorado cuando se da
cuenta de que otra persona es única."
Jorge Luis Borges.

Agazapado en la cima de mi debilidad
implorando a Dioses o Bestias me liberen,
no vano ha resultado el sacrilegio,
bendigo a la pasión, mientras tú duermes.
La descarada adolescencia te bendijo,
desgarrando con lustros e inocencia a mi alma,
maldito peso de esta extirpe no anhelada,
piedra sobre piedra, murallas de abrazares.
Hete allí mi amor,  pletórica de sueños,
limpia de pecados, sana de maldades,
que me redime sublime hasta embriagarme,
y engañarme: no son alas de gárgola, sino de ángel.
Nado sobre mis pasos, recorro mis palabras,
intuyo la fruta de tus labios, y si fuera pecar…
efervescencia y descaro, fuego que marca,
soy la pasión, eres el ansia.
Mi complacencia, tus desplantes, huracanes,
círculos sociales, esferas ovoidales,
culturas uniendo sexos, nuestra pasión,
esa canción, y París siempre latente.
Longevos berrinches intrascendentes,
comprendo a Nietzsche, no tus desplantes,
me enardece  tu sonrisa, tus ojos ámbar,
tu egoísmo emocional tan lujurioso.
Madurez… ¡tanto importa la mosca, dulce baya!
me yergo ante tus besos apasionados,
aprisionada mi alma en la mazmorra
de la eterna juventud en marfil tallada.
Pleitesía a piel tan suave, fragante y generosa,
que me seduce con descontrol y condescendencia,
 encendiendo las farolas premonitorias,
hacia los infiernos más temidos y más deseados.
Y en la parafernalia del orgasmo compartido
me desintegro, suplicando a las ánimas me reconstruyan
implorando un lapso más, para contemplar,
la belleza e inteligencia que tallan tu esencia.
Acto de burdo arrojo, en desborde emocional,  cito
al Tristán Bernard enardecido: “Los amores son como las setas,
que no sabe uno si son venenosas
hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde”.-