lunes, 21 de mayo de 2018

Abel Espil-Argentina/Mayo de 2018





NOTAS MUSICALES EN COLORES



Florida es una de las calles con más circulación peatonal. Nadie se mira y todos caminan apurados.
Antes de llegar a la Av. Corrientes, rumbo a Plaza San Martín, se escuchan sonidos musicales y una voz con garraspera, pero muy potente.Es el milagro de dos
 parlantes, que enaltecen la voz de este músico callejero. que hace treinta y cinco años, llena a Florida de notas de todos los colores.
De a poco, la rueda de oyentes , crece , mientras un estuche de guitarra abierto con paño rojo, muestra monedas , pesos, dólares.
Algunas personas, presumo que son turistas, toma fotos y otros , acerca sus celulares para grabar cuando Claudio canta : Saeta, Mi pueblo blanco, Hay un niño en la calle,etc.
Claudio, sentado, acaricia su guitarra, Les genera a cada espectador. el recreo necesario a los problemas diarios. 
Cada canción ,es como si se escuchara por primera vez.
Se escucha , en esa particular voz , no solo su garraspera. también lo que motiva al artista y transmite el autor.
Algún amigo solidario, camina entre el el público vendiendo los CD.
Una vez al acercarme a él, escuché el comentario que habían empezado juntos con Arjona, pero la vida separó los caminos.
En forma lenta transforma los rostros de los oyentes, en seres sensibles , emocionados.La mayoría se va ignorando que debajo de esa guitarra hay dos piernas que no pueden caminar.
En un costado de Claudio Gonzalez . un poco alejada, junto a su mochila. hay una silla de ruedas, apoyada a la pared.
Gracias a su guitarra, voz  y algunos compañeros músicos, ha podido lograr y mantener a una familia muy unida
Siendo adolescente, caminando por la Av, Crovara, detectó a la más chiquita de sus diez hermanos, que se soltaba de la mano de su mamá queriendo agarrar el globo cuando estaba volando en la Av, Todo sucedió, en pocos segundo , él atinó a correr para agarrarlo y no se percató que un camión con acoplado, efectuó una brusca maniobra no tocando a Tatiana, pero a Claudio lo lanzó contra la vereda opuesta.
El arte lo ayudo a dejar las distintas drogas, las enormes borracheras en varios tugurios del bajo de Paseo Colón.
Él nunca dejó de sonreir.
Dice que el amor de una hermosa mujer lo salvó de no matarse.
Hoy, ese hombre , graba los CD que vende en la calle Florida.
En cuantas partes del mundo, lo estarán escuchando. al hombre que toca la guitarra, canta mucho flamenco y la sonrisa de la felicidad, está instalada en su rostro.
La humildad y emoción de algunas estrofas, es el regalo que deja todos los días. en esa importante calle de Bs.As., circulada por distintos tipos de hombres y mujeres.


1 comentario:

Rubén N. Bozzo dijo...

Emocionante y una muestra de fuerza para encarar la vida. Es muy probable que un tercero, en esta caso la mujer, te ayude a volver a vivir. Ruben