Por el amor que todos los días me regalas
Recorres mi piel,
aspiro tu olor…
Acaricio tus pequeños senos,
te apretujas a lo largo d emi cuerpo…
Descomprimes mis apuros de orfebre,
encauzo tus labios de amante…
Penetro en el temblor de tu vagina,
te hundes en el semen de mi rebeldía…
Atemperas mi sensibilidad desbordada,
me purifico con el sincero amor que tú me das…
Aspiro tu olor,
recorres mi piel…
Proteges el frío de mi próxima muerte,
cubro la energía de tu reciente vida…
Así, cada noche…
Así, cada mañana.
Del libro Antipoemas clandestinos (1995) capítulo Antipoemas amorosos



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada