martes, 31 de enero de 2012

Rosalba Pelle Mancuso-Enero de 2012

OH MUNDO!


Oh mundo!
Esto no es un verano
donde florecen rosas, alelíes, magnolias,
esto es un vergonzoso invierno de muertos
como frutos verdes o maduros
arrancados del vigoroso árbol de la vida.

Oh mundo
Demente, desvariado, desalmado,
estoy aquí a pesar
de haber muerto tantas veces.
Estoy aquí a pesar, sí
a pesar de tantos chacales
devorando cadáveres y moribundos.

Oh mundo!
Viejo patrón soberbio,
 socio de la mañosa muerte,
estoy aquí ,estoy en ti
porque Ella es un motor indestructible,
porque Ella es mi motor
porque Ella me empuja, me apura
me sumerge en sus palabras
para no claudicar.

La Amo porque de amor
un día mi  vida nació,
porque con  Ella,
que está en Ellos,
no podrás
es la energía que atrapa
para no abandonarte.

Oh Mundo!
No podrás extinguir mi fuego
 No podrás!
aunque me mandes tanto frío.

Cristina Villanueva-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


Paisaje -caricia


La mano se arquea apenas,  busca la suavidad, las señales de la vida del otro, roza la cara, toma el pelo, se despliega, lo inunda de un vaivén casi canto o cuna.
Sobre  esa cabeza, las uñas rojas de ella rozan, con   magia, las ideas y las sensaciones del interior de él, se toca con los sueños los  bordea, los aviva La mano protege, libera, se ilusiona, se pierde en los laberintos del otro. Hechicera, ella aprende, se entibia, se  transforma. Los dos  transmiten un idoma extraño como formado por lo inexplicable
Visto desde lo alto  son  colinas surcadas por hilos de nieve con  diez fuegos encendidos, alumbrando.

Stella Maris Taboro-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


El tiempo de las fresas


La luz caía como puñal desprendido del cielo. La claraboya devoraba la claridad y la ponía delicadamente en la alcoba de Elisa. Ella despertaba de un sueño sin sueños.
Había intentado atrapar la magia del bosque cercano. Buscó más de cien veces conversar con las hadas, con los gnomos y hasta con las luciérnagas antes de dormir. Pero ahora que despertaba a la adolescencia, otras sensaciones le recorrían. Entonces soñaba estando despierta, plasmaba en los espejos frases con perfumes a fresas, aunque a veces asomaban algunas niñerías de su infancia pasada, las sorpresas de las navidades, los cumpleaños cargados de dulzuras, colores, risas y juegos, sus berrinches, los cuentos de la abuela, los consejos de mamá… Todo se mezclaba en ese puente hacia lo desconocido, el ser mujer, tener tacones, como había ensayado con los de mamá. Pintarse los labios, sombrear sus ojos, mirarse mil veces al espejo, ensayar mil firmas y no decidirse por ninguna. Sentirse alegre y a veces melancólica.
Qué extraña situación estaba viviendo, le habían hablado de un príncipe azul, pero a ella le gustaba alguien que nada tenía de azul. Le habían dicho que se trata de la edad del pavo, pero ella se sentía una reina recién nacida o una princesa como la de los cuentos, viviendo en un castillo de ilusiones, de esperanzas, con espejos de ideas cambiantes y sin miedos. Le gustaba revelar en su diario íntimo todo lo que quería y sentía y estaba segura que allí quedaba guardado en secreto, el mayor secreto del mundo. Nadie accedería a esas hojas que en silencio guardaban todo lo que ella vivía en ese, su tiempo de fresas.

Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


NO HAY POESIA SIN MUSICA INTERIOR

Tratá de que alrededor
no haya ruido alguno.
Concentráte.Bajá la cabeza.
Apoyá la oreja sobre la blanca hoja
donde duerme un poema.
Escuchá bien en su interior.
Te parecerá oír mudas cuartetas.
Es música , aunque vos no la percibas.
Ansiedad y creatividad silenciosas.
Sin esa insonoridad dentro suyo
el poeta no se inspira,
los versos no nacen,
los sonetos no coinciden.
Musicalidad que existe y
es necesario que así ocurra.
No hay un instrumento
que la lleve al viento,
pero sí una orquesta virtual
que la deposita en el alma.
Y desde ella fluye el mensaje,
se destilan las emociones ,
se conjugan corcheas con letras,
clave de sol con pálida luna,
bemoles con rimas,
doremifasollasi cayendo
disímiles , como gotas de llovizna.
Blancas y negras conviviendo ,
sin angustia de discriminación.
Fusas y semifusas en el ambiente
sórdido de un dolor difuso.
Tonos y semitonos con acentos
esdrújulos,graves y agudos.
Alegría y tristeza en diferentes ritmos.
Ahora ya lo comprendés.
Sentirás entonces
que de las cuerdas paralelas
del pentagrama ,
está naciendo una melodía.
Esa mezcla de obóes y violines
es aspirada , apetecida ,
por un poeta sin sordera.
Y en el gramófono de papel y tinta ,
comienza a vibrar una poesía.

Néstor Javier Salinas Soto-Chileno, reside en España/Enero de 2012


                                                              PRESTO

Límpiate los oídos
    con un palo borracho

Casi en un acto masturbatorio,
     excítalo al refregar
sus espinas con los bordes
      de tus canales,

Es hora de escuchar  y  no vivir
       con las alas plegadas

con la alerta adornando tu carne
y con el cerebro  en los sartenes
donde esperan los que no quieren escuchar
alimentando a los vivarachos sin cara

         con lengua eléctrica
y corazón  de espalda,

que te dan mano de cinco bocas
 Y te van devorando

          Poco a poco.

Ana Romano-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012



Laberinto


Furioso
masculla
La bronca
avanza
trepa
se expande
La oscuridad
aturde
Adormece
el  acoso
el raciocinio
El pánico
vigila
Corre
La puerta
se abre.

Carmen Rojas Larrazabal-Venezolana, reside en Los Ángeles, California, EEUU/Enero de 2012


ES INVIERNO EN EL ALMA


"Me dejas como una sombra al lado del camino.
Y es invierno en el alma;
Y no llueve,
Y tengo miedo de morir sin haber conocido Paris de tu mano..."
Pepe Sánchez


Es Invierno en el alma.
Estos atardeceres van quemando sus metales
entre los incandescentes rojos del recuerdo.
En despedida inhóspita, te habito,
en un sagrado ritual de pasión irreverente,
en el último grito que susurra un beso
cuando debe morir sin conocer tus labios
para tan solo desangrar de olvido
entre los ecos idos de tu frente.

Es invierno en el alma.
Y hoy pierde su razón, el horizonte,
no se hasta donde viajan sus tristezas,
solo se que la mía en ti se queda
detrás de cada lluvia que aun no llega
y en el ultimo abismo de tus noches.

Es invierno en el alma.
Y han callado a mil voces, tu mirada,
deshilando los hilos de mi entrega,
hasta el fondo de un sueño que se queda,
bajo el llanto de los pasos que se marchan.

Es invierno en el alma.
Y no tengo respuestas para el aire
que se niega a respirar tu adiós,
que me roba la brisa-altura de tus cimas
y me lanza al valle-olvido donde casi siempre
agoniza el corazón.

Es invierno en el alma.
Y escucho los sonidos lacerantes de tu angustia,
me encuentro en los abrazos de tu aliento
tras la mágica palabra que apresura los silencios
para que cada herida vaya desnudando sus verdades
y salvarme así, de esta lluvia que te busca.

Es invierno en el alma.
No estas solo bajo nubes grises,
ni ha llovido sin testigo en tus caminos,
en tus huellas y en tu invierno, sobrevivo,
anhelando tu agua fresca en mis raíces.

Es invierno en el alma.
Y no te olvido.
Ni que mojen la memoria de tus besos,
ni que llueva a puro fuego en tu silencio,
ni que se declare de otoño el frío invierno
para encender los colores de tu ausencia. 

Ascensión Reyes Elgueta-Viña del Mar, Chile/Enero de 2012


CAOS   


     ¡Soñé o fue real!, mi casa daba vueltas y más vueltas; sentía estallar vidrios. Sonido de tambores furiosos golpeando el aire. El cielo parecía caer sobre la tierra en nubes oscuras. Me sujetaba con ávidas garras sobre las ramas que tenía cercanas. Los ojos me enseñaban algo que no atinaba a comprender. De pronto algo pasó volando, muy cerca, con estruendos metálicos. Una pared se derrumbó desgranándose en mil pedazos. Sentía gritos pidiendo auxilio en un caos que venía desde las entrañas de ese infierno que antes fue una hermosa población. En la playa flotaban casas, muebles y todo cuanto es dable imaginar. Sin embargo, era yo y debía luchar por vivir. En un momento pensé en los dinosaurios, cuando un cataclismo los borró de la tierra. Yo no estaba dispuesta a permitir que ello ocurriera, frené mi miedo y afirmé con toda la fuerza que pude, mis tres huevecillos dentro del nido.

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


Prosa inédita de Rolando Revagliatti  para edición-e de “Historietas del Amor”






Declaración


     Amigo mío: Dejo constancia que preveo en nuestras próximas vidas, seducirte. Es con la esperanza de lograrlo que en nuestras próximas vidas estaré atenta a volver a conocerte y tratarte, acaso en nuestras respectivas adolescencias. Ansío que en nuestras próximas vidas sostengamos nuestros buenos humores. Habré de preferirte más crítico que en ésta, menos voluntarista y bien pensado. Opino que mi influencia será rotunda, por no decir arrasadora. Y el así inferirlo, me hace feliz.
     Amigo mío que habrás de quedar en nuestras actuales vidas, ya en curso y muy avanzadas, en amigo mío, te acaricio el alma con mi confeso platonismo, en este larguísimo mensaje de texto, que dentro de unos minutos te alcanzará en tu celular, y deseo, te sorprenderá. Es entonces, mientras me despido, cuando literaria y juguetona, yo, Agustina, te saludo.

José Pablo Quevedo-Peruano, reside en Alemania/Enero de 2012


Comentario bibliográfico del poemario “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo” de Rolando Revagliatti  (editado electrónicamente en Buenos Aires, la Argentina, 2010, y disponible gratuitamente en http://www.revagliatti.net),  por José Pablo Quevedo, en Alemania. Comentario y muestra de dicho libro se difundieron en el nº 24,  julio-diciembre 2010, 3ª Etapa, de la Revista (soporte papel) “Alhucema” de Albolote, Granada, España.



          Cuando una vez las estrellas se apaguen en su curso, no quedará el vacío de lo que fueron, sino que desde el polvo cósmico trasformado se harán los nuevos nidos de otras estrellas, y nuevamente serán ellas quienes propaguen la luz esclarecedora de su tiempo. Pues los poemas de Rolando Revagliatti son pequeñas piedrecitas brillantes, hechas casi como imágenes visuales y ajustadas a nuestro tiempo, por lo tanto, no convencionales, a manera de aforismos, paradojas, sentencias, etc. Y nos lo entrega en papel de regalo para este 2011, y para otros siglos de permanencia.

          La PALABRA de Revagliatti se ajusta liviana pero es pesada como un planeta, es breve pero afilada como mil espadas, cargada de humor pero que emite sus sentencias contra los siglos de subseción y de los convencionalismos sociales. Impone su lógica convergente y divergente. Está hecha de tiempo binario polar de la sucesión-subseción, condensada en una propia innovación. Su quehacer, otro crítico de su arte lo ha llamado Revagliattismo. El poeta, argentino, escribe sobre la esencia singular de lo moderno, y con ello, marca las diferencias epocales, que han sido establecidas por otros grandes poetas españoles o latinoamericanos en otras épocas SUBSECIVAS de una historia de las letras castellanas. Hablemos, entonces, del Príncipe de los Dinamiteros, como es Francisco de Quevedo y Villegas, o como lo es el tradicionista Ricardo Palma en la Lima de sus albores republicanos, y que con su ironía punzante latigueaba a la aristocracia de los señores encomenderos, y como también lo hace su contemporáneo, el peruano Raúl Gálvez Cuellar con su famoso libro de aforismos, "De Mi Sombrero".

          Los textos de Revagliatti, salidos en los espacios virtuales: OJALÁ QUE TE PISE UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, son trasmutantes, positivos en la regresión diferenciada y epocal moderna; además son minimalistas y en algunos casos respiran y condensan el humor de los grandes dinamiteros de la historia de nuestra literatura castellana. Me gusta el que se prodiga a la contrariedad (las contrariedades) en sus reflexiones poéticas, en que su autor asume una tríada lógica o ilógica (muchas veces), para hallar lo convergente o lo divergente de la que están hechas las relaciones humanas y las bases de sus principios morales. Juega entre los oponentes y usurpa o asalta el reino de esas relaciones convencionales y las pone boca-abajo, las dinamita o hace estallar en ráfagas minimalistas. El pensamiento conservador regresivo, que aún prevalece, nos parece que se va o se deshace en una estela de humo. El silogismo, emerge así, como el arte de pensar de lo contradictorio, y que se hace al desenvolver un ovillo razonado dentro de una lógica formal y sutil en donde una parte de la realidad se pone en juego en una catarsis que nos refresca espiritualmente y va hacia otra parte de lo que no nos deseamos.

          Por oposición a otra idea ya pasada, hacemos un argumento breve como réplica. Ello es un juego de la razón que tiene en un modus coloquial su asidero, un ingenio de contraregla que conoce acertadamente otra regla y que inspira al contrayente para desarmar cualquier artificio. Usa el pretexto general o singular y ambiguo de su propia creación para poner ante el sol los cordeles de una verdad intuitiva en contra del argumento conservador y trasmutar en la piel del tiempo que vive. Los poemas exponen el humor fino, la cotidianidad y el carácter general humano confrontado en otra esencia epocal repetitiva diferenciada. Pues las esencias son las repeticiones en sus diferencias y en las trasgresiones de cada periodo, en sus singularidades y albedríos. Ellas no tienen esquemas ni logran convencionalismos que se respeten, son la totalidad del tiempo hecho un momento, algo que se arma y que se alza con su propia evolución contra todo lo convencional.

Carta en la que José Pablo Quevedo formula a Rolando Revagliatti consideraciones sobre el concepto de subseción, con posterioridad a su comentario bibliográfico del poemario “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo” de Revagliatti.



Querido Rolando:

Como tú sabes, los ensayistas, literatos o los que nos ocupamos de la Literatura Universal en sus fuentes de creación, tomamos de una realidad histórica social los conceptos que consideramos le pertenecen a ella, y no arbitrariamente los creamos de una IDEA, sino que ellos, reflejan las características de una o varias épocas definidas dentro del movimiento histórico-social.

En este caso, el término SUBSECIÓN me pertenece, y esa subseción histórica, sirve para designar un concepto o una categoría que refleja una realidad histórica social Continental (en su forma material y espiritual), y que ha sido determinada por la relación de una imposición o por la deformación de otro organismo histórico social, es decir, lo anterior existente  en nuestro Continente, y en todo caso, también  puede aplicarse a otros Continentes.

Sobre las características de estas determinancias, sus relaciones en nuestro proceso histórico continental y lo que se sucede después, y hasta nuestros días en sus mutaciones, en otro momento, te puedo enviar mi análisis o ensayo sobre este tema.
En todo caso, es mi opinión sobre lo que formulo.

Tus poemas minimalistas y aforismos, en esta época GLOBALIZADA, reflejan en tu estilo, otra instancia de las mutaciones de las clases sociales y tipos sociales en nuestro Continente, en cuanto a su comportamiento y moralidad, en una lucha existente entre la formas tradicionales y las modernas de vida.

Y en ello, precisamente, reside tu ingenio creador en el cual sabes unir en un acto regresivo-futurista, diversas épocas históricas - trasgrediendo o uniendo sus pétalos epocales-, para mostrarnos esa ironía de lo que solamente ha mutado dentro de esas clases y con lo cual se trata de normar el tiempo actual. Es decir, en tus imágenes, en su contenido, está lo condicionado y lo no condicionado en su lucha contraria: lo que es convencional y es tradicional en el pensamiento y que va en contra de la imagen moderna de la vida, y el pensamiento que trata de NEGAR.

Tu ironía nos invita a despertarnos y a limpiar ese polvo restante de la historia, y allí tu Arte va en su crecimiento.   




José Pablo Quevedo
Alemania, septiembre 2010

Zulma Prina-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


Sobre la ausencia

Es esta pena mía de la ausencia
mojada en el silencio de la espera.
En esta soledad sobre tu esencia
se agrieta en su desvelo, una quimera.

Es este cauce lento, que a su vera
reprime la verdad en su impaciencia.
Mientras, brota una lágrima primera
como brindis de sangre a tu presencia.

No sé si es el dolor que me condena
o la angustia que sufro por no verte.
No sé si es este amor que me encadena

a entregarte total, mi alma inerte
que un hálito de cielo ante la pena
me lleva por tu ausencia, hacia la muerte.

Nilda Antonia Pigazzini-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


TE AMÉ



Te amé en un paroxismo
   Precoz, prematuro
con dudas ,con dolor ...


Deje el infantil pregón ,
    los ideales
Crecí en un sueño
     de ternura.


       En el remanso de tu
               sabiduría ,
 deambulé …
 en un caudaloso torrente
de poemas.

Álvaro Iván Ortegón González-Cali, Colombia/Enero de 2012


Arte poética

Libre como cometa en cosmos métrico.
Sentencia alusiva a auroras tenues,
que en solsticio ondean orgullosas en el cielo
tras idear esbozos íntimos del pensamiento.

Complejidad demanda entendimiento recóndito
para seguir hilando alegorías;
todo tipo de construcción, historia emergente,
que brota silente con sentido profundo.

Trazos repentinos irrumpen fontanar de creación,
¡oh, pináculo de numen encendido por vestigios!
Minúsculos símbolos históricos invitan al Yo,
a emanar ideas y sensibilizar su libertad musical.

Bajo armonía del matiz, se emiten vocablos,
que forjan la cadencia fogosa;
coloreando cerca al umbral de rima,
la inspiración halla su morada.

Vislumbrando la proximidad de la musa,
emana luz de diosa sobre la pluma
-palpar hemistiquios y cesuras-, libre, el verso,
no logra sucumbir ante sus propias idealizaciones.

Es preciso desentrañar
el nodo de nuestra alma;
conocerla para no describir realidades incongruentes,
pues una estrofa escrita en la blanca llanura
expelería sabores sin belleza sobre azur.

Tentativa fulge la perfección en el bosquejo;
empero, al soltar las sirgas espontáneas,
parece que alcanza el impulso primigenio,
el velo roto del caótico rasgo.

No te preocupes por el orden
adviene al hilvanar subformas,
y al acantonar el brillo emergente,
asocia la libre delineación
de la gran metáfora
al devenir escritural de tu existencia.

Construida la obra,
se enarbolan las imágenes abandonadas
como un recuerdo nocturno,
súbitamente la pesadumbre
expande sus trozos agrios
que en tinta rociada,
caen desde los montes de Urano,
vastas ideas.

Al cantar estrofas natátiles
sobre un bajel undívago,
decide viajar sereno
en el oleaje asiduo de la mar,
y bajo el velamen del título,
el firmamento de signos
se tornará menester
como la sinfonía interna.




Dámaso Manuel Martínez-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


Fotografía de barrio
                                        
                                         A Vinicius

Virginal gacela…
Ondula en Centenera.
Viejo león hastiado acecha…
Un arrebato, un relámpago,
un salto…
Cuello atrapado, en fauces quieta.
Virginal gacela,
ondula sensual, ya por Rosario
Viejo poeta, la encierra en su poema
Hacia la plaza…
Ondula sensual, aquella…
Mientras explota…
Brutal la primavera!

María Esther García López-Piedras Blancas, Asturias, España-Homenaje a Miguel Hernández/Enero de 2012


Presencia
                                                                                    “Todo está lleno de ti, amor…”
Miguel Hernández

Too ta enlleno de ti,
amor.
Los caminos, los parques,
los ríos, les cais  que caleyo.
Too ta enlleno de ti,
amor.
Y, en cada momentu del mio cuerpu
hai una señal indeleble,
que nun se borra col tiempu.
Too ta enlleno de ti,
amor.
Les pallabres que pronuncio,
l’aire,  los suspiros, los besos, los pensamientos, los deseos...
Too ta  enlleno de ti,
amor.

Susana Beatriz Fondado/Enero de 2012


El amigo de Roque

   Roque mira hacia su costado donde ve su amigo parado y conversa, se queja de la sequía, se queja del sol, levanta los ojos hacia el astro y los baja sin ver, el otro algo le contesta, porque Roque sigue rezongando, pega media vuelta, levanta los hombros, entre frase y frase, se pasa la mano por la cabeza en su típico ademán nervioso.
   Se asoma a la puerta con el mate en la mano, habla sin parar mirando a su amigo. ¿Cuál será el tema, cuál será?
   Se nota en su boca una mala palabra, que saliendo de el nunca es tan mala.
   Manos en los bolsillos, sigue conversando ¿Qué habrá en sus pensamientos? Acaso los duendes jueguen con su razonamiento.
   Sonríe, con las manos haciendo señas, tiene maíz en el corazón, trigo en su mirada, en su cabeza la nada jugándole una pulseada.
   Saluda a los que pasan, los acompaña a la esquina, con amabilidad devota, hablando de cualquier cosa, vuelve para su casa y charla otra vez tan solo,  Roque solito lo ve…a su amigo imaginario que no se separa de el.

Abel Espil-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


LA HORMIGA PERDIDA


"Era la última hormiga de la caravana y no pudo seguir la ruta de sus compañeras". Quedó como ausente .Perdida. Por primera vez tomaban ese camino. Se distrajo observando un vaso fino y alto. Pensó que era el momento de vivir su vida .Se sentía independiente y con un poco de hambre . En la mesa, encontró pequeñas y ricas migas de pan blanco . Estaba tranquila . Él continuaba ahí . Si le llegaba arriba, pero muy arriba, podría ver al mundo de distinta manera. Claro que se olvido lo principal. Había instantes en que lo veía apoyado en la mesa, y en otros momentos era llenado con un líquido oscuro , que el señor grande   llevaba a sus labios.
Ella, observó. Acaso no era una hormiga. No son populares por su trabajo y paciencia . Ella , decidió tenerla. 
En corto tiempo, se dio cuenta que era mayor el tiempo en que el vaso estaba en la mesa , que en la boca del grandote. Se acercó, comenzó a subirlo, pero patinaba y descendía. Lo intentó muchas veces , fallando en todas. ¿ que hacer ?
La tentación era muy importante.
No había comido todas las migajas . Se las fue acercando y montando una sobre otra . Se daba cuenta que le quedaba poco tiempo. Llegó ¡ al fin ! : y todo lo veía muy distinto .
Duró poco la felicidad . Una mano enorme y con muchos dedos levantó el vaso fino y alto .
Otra mano, la tomó de su espalda, colocándola en la pequeña mesa .
Se escuchó una fuerte risa acompañado por un puñetazo .

Marta Díaz Petenatti-Zona Rural de la Provincia de Santa Fe, Argentina/Enero de 2012


LA PIEZA


Tenía nueve años y el coraje infinito que sólo da la falta de vivencias en la vida. Es por eso que, haciendo caso omiso a los rumores que había mamado desde mi nacimiento relacionados con “La Pieza”, estuve  varios días agazapada estudiando todos los movimientos de la casa para poder descifrar quién tenía la llave de entrada a la misma y dónde la tenía escondida.
En ella vivían mis abuelos, desde siempre perteneció a la familia, y por conversaciones que se interrumpían drásticamente cuando llegaba o me aproximaba, había llegado a la conclusión de que algo pasaba relacionado con la misma, pero nadie me lo quería decir.
 Además, cada vez que inútilmente quería entrar, los gritos de quien estaba más cerca coartaba mi impulso, recibiendo además una larga y bien estudiada reprimenda.
 Entonces, cansada de tanto misterio, resolví develarlo personalmente.
Me fue difícil encontrar el escondite de la famosa y bien cuidada llave, pero lo logré por un descuido verbal de mi querida y recordada abuela Teresa, quien nunca supo de su indiscreción.
Ese día estuve demasiado nerviosa, a tal punto que las horas, otrora lerdas y monótonas, pasaban cual vuelo de águila.
Y la noche llegó, y con ella los preparativos minuciosamente programados. Me puse el pijama, saludé a todos y me acosté.
 Debajo de la almohada  tenía la linterna. Esperé ansiosa a que todos se acostaran. Mi corazón parecía un caballo desbocado corriendo por un prado. Tal eran los sonidos que producía y repercutían en mi adrenalina que circulaba a muchas revoluciones por segundos. Lo sentía latir en mi garganta y en mis sienes.
Cuando comprobé que todos dormían me levanté sigilosa y fui hasta la cocina a buscar la llave que estaba escondida detrás de un ladrillo flojo de la marlera donde mi abuela almacenaba el indispensable combustible para su cocina a leña.
 Ya los latidos repercutían como bombos en mi cabeza, y al poner la llave muy despacito en la cerradura comenzó a erizarse mi espinilla haciéndome sentir una sensación que iba del calor al frío; del quedarme al huir.
Pero me quedé… y entré.
Todo era de una oscuridad absoluta. Prendí tímidamente la linterna y…¡me petrifiqué!...cerca de la ventana que daba al patio trasero, había una pequeña mesa, y detrás de ella, entre un humo verde que flotaba en casi toda la habitación estaba sentado un espectro con un turbante negro, en esa penumbra que sólo permitía que se notara su contorno por la iluminación que producían las velas que despedían un claro olor a incienso.
 Comencé a desandar el camino recorrido calculando el lugar de la puerta que estaba a mis espaldas, con el  sólo objeto de salir corriendo.
 La figura se levantaba despacio, con una mano extendida hacia mí, que ya hasta había perdido la noción de quién era, y en su avance, con una voz ronca y gutural decía cosas ininteligibles, suplicando que fuera a su encuentro, aunque me parecía que lo único que quería era atraparme y llevarme con ella.
Cada vez estaba más cerca. Me parecía sentir su respiración caliente y putrefacta danzando sobre mi cara.
Mi mano, volcada hacia atrás tomó el picaporte que, negándose a que lo pudiera abrir quemó intensa y profundamente mi piel.
Ya desmayaba. El terror  producía un dolor tan intenso en mi pecho que creí que un infarto terminaría con mi corta vida.
 De pronto sentí que me sacudían bruscamente. Abrí los ojos cargados de terror y ahí, sobre mí, encontré la cara dulce y tierna de mi abuela.
 Di un salto en la cama y la abracé tan fuerte que mi ímpetu desmedido le produjo mucha risa. Había venido a invitarme a desayunar, así que calcé mis chinelas y fui tras ella dando gracias de haber despertado de ese terrible sueño.
 Sentada, y mientras servía su siempre exquisito café, refunfuñó diciendo como todas las veces…¿a ver cómo están de limpias las manos?... las levanté rápida para mostrárselas porque el aroma de ese brebaje me atrapaba, cuando escuché que me decía:
_¿Qué te pasó?...¿te quemaste?
 La garganta se me cerró nuevamente del susto.
 Miré mis manos y ahí, justo ahí, en la palma de una de ellas y como grabado a fuego estaba la marca irrefutable e inexplicable del picaporte de “La Pieza”.

Marta Susana Díaz-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2012


CASI SIN HACER RUIDO

El pétalo rosado cayó sobre la gramilla casi sin hacer ruido.
Él no lo pudo oír. Pero lo vio. Porque primero cayó sobre su anillo. Justo en ese momento había bajado los ojos mirando sus manos apoyadas sobre las piernas cruzadas. Prestaba atención a las palabras de ella. Quizás, si hubiese sabido de antemano que el pétalo iba a caer sobre sus dedos, lo hubiera oído seguramente.
Esa tarde sus sentidos estaban  más despiertos que de costumbre. La tranquilidad se había instalada en su ánimo, dispuesto a que ningún motivo lo alterara.  
Ella trataba de justificar algo que no tenía justificación. No paraba de hablar, buscando la frase que minimizara el engaño.
Él, tan solo la escuchaba.
Enfrascada en su relato, cada vez hacía menos creíble la explicación.
Una leve  brisa en ese atardecer de verano, agitó el rosal y más alitas de rosas cayeron sobre ellos.
Pero ya no eran solo rosados. La brisa leve se intensificó. Los rosales vecinos también hicieron su colaboración a la caída y, mezclando sus colores, los fueron esparciendo sobre la pareja. Blancos, amarillos, rojos…
A ella le vino a la mente el instante en que habían entrado al salón y una lluvia de pétalos cayó sobre ellos en medio de la música y los aplausos.
Cuando recordó ese momento no pudo seguir hablando.
Él,  con algo de dificultad,  se quitó el anillo del dedo de la mano izquierda.
Lo depositó sobre la falda de ella.
Y se alejó por el camino que bordeaba los rosales, sin pronunciar palabra.