lunes, 20 de enero de 2014

Gladis Ataide-Río Cuarto, Provincia de Córdoba, Argentina/Enero de 2014



Se permitió llorar

            Las agujas de los pinos disparadas por el viento… El aroma del río la envolvía…
            Se permitió llorar. Tenía la libertad de ser una mujer que se desgranaba en lágrimas.
Los helados potros del dolor invadieron soledades. Punzadas en el pecho, puños apretados, con rabia, con impotencia…
            ¿Dónde quedaron los soles y las mariposas del ayer? Ahora sólo días grises, pájaros desvalidos, sueños sin manos y el llanto que pugna por derramarse.

            Aspira con avidez, alza sus brazos al cielo, se rehace. Se siente loba soplando con fuerza para que la luz se transforme en caricia y las lágrimas en perlas que se las lleve el río.

1 comentario:

Amanda Espejo dijo...

Es primera vez que leo a Gladis...hasta ahora, sólo nos habíamos saludado por facebook. ¿Sabes?, me ha sido muy grato conocer su escritura!

Saludos desde Chile.