lunes, 20 de julio de 2015

Griselda Rulfo-Córdoba, Argentina/Julio de 2015



VOLVER


Vuelvo a su lado. Vuelvo a su lado aunque ya se el final. El final que se repite. Que se repite con cada nueva relación.
            Todo comienza igual. Seducir. Todo comienza igual. Seducir y convencer. Engañar. Envolver.
            Apenas toqué la puerta. La abrió con su sonrisa más angelical. Clavó sus ojos en los míos. Me abrazó. Sentí su calor.
            Apenas toqué la puerta y ya estoy arrepentido. Sé que ella con su sonrisa, su mirada, su elocuencia, su andar, me atrapa en una red de enamoramiento del cual no puedo escapar.
Paso. Me siento en el borde del sofá. Las manos en las rodillas. La mirada anhelante. Ruborizado. Me llama.
Voy. Paso. Sé que ella lo hará nuevamente.
Voy. Me toma del brazo. Me sonríe. Le sonrío. Y ya quedo atrapado como la mosca en la telaraña.
No importa. Vuelvo. Golpeo. Entro. Me siento. La miro. La beso.
Mientras simula pasión dejo que me arrastre. Pero esta vez la mosca rompe la tela y escapa.
Rompo la tela. Vuelo mientras ella bebe su propio veneno. En la rosa que le traje. En la espina de la rosa que le traje.
Vuelvo a su lado. Cuando vuelvo a su lado. Cuando me siento a su lado. Cuando me besa. Cuando la beso.
El veneno nos recorre a los dos.

2 comentarios:

Josefina dijo...

Me gustó Griselda, es atrapante hasta el final, muy bueno tu cuento. Beso Josefina

Griselda Rulfo dijo...

Muchas gracias Josefina por tus conceptos