EL PESCADOR
Mañana en la vastedad del mar
Luz y colores en el cielo y en la tierra.
Grandeza sin par.
El pescador no teme la inmensidad.
El infinito lo acoge.
Va en busca, pide permiso y
lanza la atarraya al mar.
Es mucho amor.
Ve, pescador,
a buscar el pez, pero
teme al viento que puede,
en una voluptuosidad
también de amor,
quedarse contigo.

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