El barrilete travieso
_ ¿Qué estás haciendo con el piolín y las maderitas? – peguntó Juancito a su padre a quien observaba con curiosidad.
_ Te estoy haciendo un barrilete. Es el primer juguete que yo tuve cuando era niño. Me lo hizo tu abuelo cuando cumplió ocho años como vos. ¿Me ayudas a armarlo?
_ ¿Y qué podemos hacer con él?
_ Ahora que lo terminemos te voy a enseñar a remontarlo. Es para lejos, muy lejos y bien bien alto. Le pondremos papeles de colores y también una larga cola. El viento lo llevará hacia el cielo y se pondrá a jugar con pájaros.
_ ¡Qué lindo regalo, Pá –le dijo el pequeño Juan mientras sostenía las cañas para que su padre las atara con fuertes nudos!
_ Bueno hijo, ya está, es todo tuyo. Ahora iremos a la plaza y correrás por el césped hasta que el barrilete tome altura.
_ ¡Uy, Pá! Se va muy alto y tironea. ¿Qué hago? –preguntó asustado el niño quién disfrutaba de una nueva experiencia de vida
_ ¡Aflojále que colea! – respondió el padre entusiasmado al ver a su hijo tan feliz.
_ ¡Ya le aflojé todo el hilo Pá pero el barrilete se fue volando solo…
_ Ja,ja, Juancito. No te hagas problema. El barrilete se entusiasmó dando tantas volteretas que quiso ir a jugar con otros que volaban por el cielo. Vamos, vamos corriendo a buscarlo que seguramente y en algún lugar del parque, él nos estará esperando y se pondrá contento cuando nos vea llegar.
A pesar de que han pasado muchos años, la inocencia de Juan y su gran sonrisa aún perduran en el recuerdo del padre quien al revolver el altillo de la casa volvió a encontrar al viejo barrilete con sus flecos y su cola, dispuesto a salir de nuevo a recorrer el cielo apenas sea descubierto por algún otro niño de la familia.

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