SE HA PERDIDO UN CORAZÓN
Triste es la historia de un corazón perdido, porque una niña de tan enamorada se lo confió a un viajero que apareció una tarde por la callecita donde pasean las muchachas que perfuman el pueblo. En el pueblo donde las niñas fueron educadas para tener en alto precio el corazón, de lo contrario deberían afrontar la condena de haberlo entregado a bajo mérito. Así era desde hacía más de un siglo porque para ese pueblo sencillo, la mayor riqueza eran las más bellas mujercitas de toda la comarca.
Una primavera apareció el que tenía los ojos azules, más azules que los vitrales de la capilla, que se le iluminaron como atravesados por el sol, cuando descubrió a Paloma.
Ella no hizo preguntas y el corazón dejó de pertenecerle pero aprendió a vivir sin él porque se lo había confiado a su amado y cuando estaban juntos no le hacía falta.
Un día se dio cuenta que en el lugar del corazón le había quedado un hueco que dolía.
Desde entonces, en la capilla, bajo un rayo de luz azul llora por su corazón fugitivo.
Después cuando llega la hora de las sombras, el pueblo sabe que Paloma lo llama en la noche y espera.

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