lunes, 22 de agosto de 2016

Ángel Catalano-Argentina/Agosto de 2016






                                                   ÍNTIMO

              El  encuentro de dos personas da motivo para el intercambio de ideas, pensamientos, sucedidos.
              Y Avelino dijo:
              _Tengo un secreto.
              _Contá, contá.
              _Si te lo cuento deja de ser secreto.
              _Un secreto puede ser conocido por más de uno, hay sociedades secretas que están compuestas por varias personas.
              _Tenés razón, pero este secreto parece una fantasía, no lo vas a creer.
              _ ¿Es un hecho que te ocurrió a vos?
              _No, me lo contó Adriel. Está relacionado con su novia. Cuando Berenice murió, él permaneció a su lado incluso hasta que los médicos con su destreza y buena suerte lograron revivirla.
              _ ¿Y como sigue?
              _Qué hábil que sos, casi entro.
              _¡No me dejes así!
              -¡Bah, te lo cuento!
             _Cuando Berenice llegó al cielo se sorprendió al encontrarse con un vecino, perverso él, y reflexionó ¿Este se encuentra acá? ¿Si era un sujeto siempre acompañado por la maldad? Intrigada, se dirigió hacia el que todos llamaban “Jefe” y le preguntó: ¿Cómo puede ser que esta persona esté aquí, con todos los antecedentes que tiene?
             El “Jefe” pacientemente le explicó:
            _Todos tenemos un lado bueno y otro no tanto, no hay nadie todo malo, en distintos porcentajes nos conviven el bien y el mal; todo depende del esfuerzo que hagamos para transitar el camino del bien o el otro. Entonces no sería justo que la parte buena deba padecer lo mismo que la diferente. Tenemos una sola alma, empero es divisible, cuando llega el momento “ese instante” por el que recién pasaste, el lado bueno viene aquí y con relación al costado distinto, hay otros destinos.
             _ ¡Pero hay gente que es toda  mala, como hay gente que es toda buena! clamó Berenice.
             _ ¿Vos creés que es así?
             _Sí ¡Estoy segura!
             _Para vos es así. Sin embargo relacionado con la verdad. ¿Quien la alcanzó? Nosotros no.
             _Esto que te conté y que era mi secreto se lo relató-cuando volvió- la novia a Adriel.
_Berenice tenía un secreto lo tenía bien guardado, tanto  que nunca quería ni siquiera recordar, Adriel compartía el secreto, tan secreto  que contarlo no quería por discreto. Hasta aquí llegó el secreto al que mucho lo guardé, pero un día lo escribí y ahora se enteró Usted.

Ignacio Castellanos-Asturias, España/Agosto de 2016



El primer hogar


Ante el conejo del jardín se presentó una puerta de ramas vivas,
Al otro lado, frondosos campos sin cemento o cables sobre los cielos,
Esperaban al tímido conejo;
Cautelosamente, el conejo atravesó la puerta mágica,
Mientras aun mordisqueaba los restos del almuerzo;
Un intenso calor se adueñó de él,
Las palabras brotaron de su diminuta boca,
Y sus emociones latentes bajo su suave pelambre,
Le hicieron recordar los sabores del primer hogar,
Arroyos sin macula, campos sin veneno,
Abedules y abetos en sendas y caminos,
Conversaciones en los claros,
Y el sueño reparador,
Bajo la confortable madriguera,
En el olvidado valle.

Raúl Barrozo-Argentina/Agosto de 2016



Ella bailaba flamenco

Sentado cómodamente en uno de esos asientos antiguos de los vagones del subte A, cruzado de piernas y mirando el mundo con un dejo de no pertenecer al mismo, él la mira sorprendido, como no comprendiendo qué pasa.

Ella acaba de entrar, impetuosamente joven y despautada. Es alta, delgada, pelo negro enrulado y trae una percha, con un vestido todo rojo, lleno de volados, que cuelga del pasamanos, sin importarle el qué dirán los demás, indiferente a todo, mientras se desparrama justo en el asiento de enfrente.

Para él es un hallazgo. Está cansado de su anodino día laborable, pero también de la milonga, bueno, de la clase de milonga de los miércoles en el Marcó del Pont de Flores y muere de ganas de decirle algo así como, “yo también bailo, bailo tango sabe, pero podría amar lo que usted baila, preciosa”.

Y quiere hablarle, pero no se anima, mirá si lo toma a mal, y ella lo mira y le sonríe. “Ella baila flamenco”, piensa él, mientras sonríe cómplice, mirando nuevamente el piso del vagón de subte que lo lleva otra  vez a su departamento en el centro de la gran ciudad.


Quiere decirle algo, pero sólo atina a mirarla, suavemente, despejando los velos que cubren su somnolencia, feliz de haberse despertado del ensueño con tan lindo vestido y tan bella bailarina. Tan cerca y tan inalcanzable.

Pero el cansancio puede más y vuelve a cabecear. Y sueña que está despierto, y que decide hablarle y acompañarla cada noche al tablado para sentarse en la misma mesa, como un buen hombre de costumbres y verla bailar de cerca, envuelta en los volados rojos, mientras le dice “amo el flamenco y sus volados rojos, y su mantón de Manila y el taconear que acompaña a las castañuelas en su llorisquear ruidoso...”

Cuando el altoparlante lo despierta indicando la terminal Plaza de Mayo, el vagón ya está vacío. Por suerte todavía funciona la escalera mecánica que lo llevará a la superficie. Esa misma noche le escribirá un cuento que ella nunca leerá.

Miguel Amilachwari-Venezolano, reside en España/Agosto de 2016



PACTO NOCTURNO                         

Se dijo que esta vez no fallarìa, pero se repetían los sinsabores una y otra vez como si fueran un  martillo percutor insistente en su tarea, en amarga conclusiòn resultaba lo mismo, como crack del equipo tenìa sus escuálidos  positivos y sus cada vez  màs frecuentes  negativos con la fanaticada, quièn  llegó abuchearle estruendòsamente  en los partidos; por no hablar de la tensa relación con la prensa por sus excesos y divismo. Su estrella se opacaba a un  paso  acelerado. Carecìa de la  energía  previa; había perdido el vanagloriado olfato  goleador. No se sentía cómodo en la cancha. Completaba el peor  arranque de temporada. Le atormentaba la sequìa de goles para decidir  los encuentros. No era estúpido, se percataba que pronto sonarìan las alarmas a pleno pulmòn, sin asomo de diplomacia. Nada bueno le avizoraba el futuro, no sòlo en los partidos; sería   inminente su caída, por demàs estrepitosa, en las ventas publicitarias.
-Si no te ubicas en la cima deportiva; tu  flujo de caja, por  comerciales, se ira a la mierda! - reflexionò, mordiéndose los labios.
-Còmo pagarè las cuantiosas deudas…? – se mortificaba, mientras libaba, uno tras otro, los vasos de whisky en las rocas.
Cerca de la medianoche, en la lobreguez de una noche sin luna, meditaba sobre sus problemas inminentes, en la soledad del patio del chalet, cuando oyò una voz que súbitamente despejò su  mente  atribulada.
-Basta, infeliz! - retumbaron las palabras que se tragaron  el silencio.
-Quièn eres? – preguntò el trasteado ìdolo, sin entender como logró penetrar  el  extraño personaje dentro de su   inexpugnable fortaleza tecnològica.
-Eso no importa…! – contestò una sombra humanoide  entre los arbustos.
-Soy la solución a tù desgracia…! - vociferò, en un ademàn, que balanceò las  copas de las  acicaladas matas.  Una brisa fría colmò  el depurado espacio de ocio.  Transcurrìan los  minutos de una dimensión  delirante.  La intriga invadiò al desilucionado futbolista, pues no tardò en indagar al   huésped  venido  sin pase.
-Què solución ofreces…?
-Devolverte el vigor de una juventud que pierdes a saltos de cronòmetro; además, recuperaràs la racha goleadora que te ha hecho celebre. – Seràs, la estrella, indiscutible, del equipo! - Con ello tù marketing subirà a  òrbitas   estratosfèricas…! -Seràs una mercancía mundial  altamente demandada ! concluyò el visitante noctàmbulo, sin inmutarse a mayores.
-Ademàs, no descuidemos tus alforjas… estarán buchonas! - acotò, con una  premeditada intenciòn, el  mercader  fortuito  de ilusiones caìdo en las  noctívagas horas.
- Garantizaràs el éxito? - esgrimió como  pregunta  casual  el desconcertado  mortal.
-Sin la menor duda! – contestò  el espectro devenido en un acróbata de   autoayuda.
 - Ya veo tus declaraciones en los noticieros  estelares, los canales de televisiòn  peleándose por los programas de análisis luego de los encuentros… los  comentaristas alabando tus proezas… los fanáticos morirán por asistir a los  estadios… tus detractores no sabrán dònde esconder las cabezas y tapar sus bocas! –Tù  imagen estarà  por las nubes…!
Subiò  el ànimo, cabizbajo hasta hace  unos instantes, del deportista  maltrecho por los recientes infortunios,   por no despreciar, o mejor dicho, olvidar  su conocida  codicia.
-Còmo lograrè  lo què prometes…?
-Sellaremos un pacto! - Todo tiene su coste, nada resulta gratis ! - concluyò la presencia.
-Què deberè  cumplir? -
-Entregarme la vida de un fanático rival por cada gol que anotes  en el partido  de turno. –A màs  muertes… màs  goles!.
-Nunca he cometido crìmenes …!
-Te apañaràs con el desafío… tù fama y compromisos reclaman un sacrificio.
-No tengo experiencia…!
-Con tù inteligencia sobra… recursos no te faltaràn !.
-Puedo retractarme…?- esgrimió el pícaro pillado por un resquicio de culpabilidad.
-No hay camino de vuelta…! – dijo la visión.
-Espero tù decisiòn! - sentenciò la  imagen espectral ya  impaciente.
Se aceleraba  la velocidad de  las transmisiones neuronales del fascinado, a mas señas prendado, cerebro del alicaído ìdolo. Sacaba sus cálculos presuroso. Se sucedìan las letras en  palabras, èstas en oraciones de elogios, felicitaciones a granel ; discurrìan los números en cantidades, no importa,  fueran en filas o columnas, pero se acumulaban los dígitos a la derecha, sin que apareciera la incòmoda coma de los dècimales.   Sus deudas cual lastre serìan barridas por las  ganancias  incalculables.
-Necesitas tanto tiempo para decidirte -  preguntò  el  personaje autoinvitado cual genio de la lámpara.
-Dònde està el acta para firmar ? – concluyò   el mercachifle de goles por  almas  inocentes.

Edith Amieiro-Argentina/Agosto de 2016



             TOTI Y SU PERIQUITA

Verde y plumosa llegó a la casa un día,
Arisca como el monte  y en defensa, agresiva.
Toti la fue mimando, aunque cortó sus alas,
Porque el miedo a perderla, le dolía en el alma.
Le daba el alimento, le habló en cada mañana
Y el ave silenciosa, muy quieta la escuchaba.
De a poco, con el tiempo se fueron conociendo
Y la lorita verde  la  papa reclamaba.
Toti le dio en su mano, las más dulces semillas,
Mientras la Periquita inquieta se acercaba.
Con los días de sol se ensanchó la mañana
Y  Toti y la  avecilla se entendían y hablaban.
La soledad sintió que  no era necesaria
Y se alejó de Toti, que quedó acompañada
Por una Periquita, bullanguera y malcriada

Del  libro   CUENTOS  PARA   NIÑOS


Marcos Aguilar-México/Agosto de 2016




Sueños
(Del como terminé llamando maldito a un inofensivo conejo)

A silencio, mujer de mis imposibles 
I
El frío del amanecer obliga a que ni los gallos canten. Mi perro se arrincona contra su propio cuerpo deseándose un cálido dormir. Apareces vestida en tonos claros con el afán de cruzar lo angosto de una avenida solitaria. El alejarse de la noche amenaza borrar todos los recuerdos en ella construidos. Caminas ligera sobre un pavimento aceitoso. Desapareces al inicio de una calle. Todo es silencio. Ni cláxones lejanos. Ni borrachos trasnochados. Ni letreros de neón muriendo en sus intermitencias.
II
Desconozco donde reapareces en la brevedad de lo último del sueño. Te acercas de frente buscando mis ojos en el anhelo de que escuche tu palabra. Tomo una de tus manos y, con una ternura casi infantil, te invito a sentir el calor de mi cuerpo tembloroso. Aceptas.
Sin decirlo, como en las viejas películas de Arturo de Córdova y Marga López, quiero escuchar mi nombre en respuesta a unos besos por tu boca nunca recibidos. Ya próxima, siento tu respirar cálido y húmedo. Cierro mis ojos para prolongar al infinito todos los tiempos. Pero antes de conocer el misterio de tus labios aparece un conejo, quien rompe la superficialidad de mi dormir. Despierto.
III
Con un dejo de frustración y enojo, mi cuerpo, lentamente se aleja de su sopor. Aún adormilado, hurgo con mi oído y olfato cualquier indicio que delate la presencia del conejo, del cual, no recuerdo su tamaño. Suspiro, pronuncio tu nombre y el mirar se escurre hacia fuera, sólo para descubrir tras los cristales, en un jardín gigantesco y con miles de flores de durazno, al maldito conejo; chacoteando, riéndose, y bailando de gozo un viejo ritmo de negros. Él, se sorprende al sentirse descubierto, impávido me observa a los ojos y, eternamente, sin pena o arrepentimiento en su actuar, susurra, como deseando no ser escuchado.
–I´m sorry, me equivoqué de sueño.


Eduardo Abril-Argentina/Agosto de 2016



EL TIEMPO SE APAGÓ...


(¿Por qué ocultas el nombre de la rosa...
la que lleva en sus pétalos tu prosa y exuda poesía?)

El sol pasó de largo y tus ojos llovieron soledad...
cristales de silencio en tu ventana... palabras emboscadas sobre tus labios mudos.

Sin embargo este amor era espejismo... sabías que sólo florecía sobre tu piel desnuda... que te abrazabas a una figura incierta ... que ese fuego duraba lo que dura un invierno.

Nunca pudo haber sido lo que nunca fue- dijiste con tus párpados cerrados y empapados de sombras. Descansó tu corazón sobre la almohada y tu mirada prófuga subida al horizonte siguió buscando un cielo diferente.

Fue una noche de luna irrepetible que iluminó tus pupilas perplejas. Hizo frío en tu alma. Hubo sed en tus labios. Dos lágrimas furtivas deslizaron su duelo... y el tiempo se apagó.

Premio Mensual de Poesía "Alma Del Campo", Grupo de poesía Tu Voz.

Florencia del Rosario Abella-Misiones, Argentina/Agosto de 2016



OTRA VEZ TE EXTRAÑO

Ventana azul,
portal al mundo...
Viento gris
que sucumbe arrebatador
entre el verde follaje
de una calle sin tiempos...
Veo la gente pasar,
despreocupada, tranquila,
sin ganas de mas rutina...
Mañana otoñal de verano
sin hojas revoloteando,
frio recuerdo del ayer...
No encuentro tus ojos negros,
¿Dónde mirarán?
Ganas de caminar a tu lado,
sentir un abrazo al temblar...
Dulce sueño amargo...