lunes, 26 de septiembre de 2011

María Belén Vecchi y Juan Carlos Vecchi-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2011

PASAN Y QUEDAN/Ronda Poética hecha en Vecchi

La lluvia pasa
como los días pasan
como ese pájaro
que ahora veo,
esa nube
que ahora veo y pasa.

Queda lo prometido:

un paraguas engripado en el perchero,
quietitas noches jugando a las escondidas,
medio vuelo enjaulado en un poema,
la próxima tormenta detrás del espejo.

Y queda el sabor de los sueños.
el sabor de todo aquello que olvidamos,
porque ahora veo pasar gateando
la idea de haberlo perdido.

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2011

El próximo amanecer



El próximo amanecer,
yo seré otro
estaré bien despierto
y cerca tuyo
dejaré mis penurias
a un costado
comenzaré a vivir,
será mi orgullo.

Sin mirar para atrás
que ya es pasado
corregir los errores
cometidos
amaré  al mundo  entero
aunque el, no me ame
 queriendo como hermano,
 a cada amigo.

En cada despertar
gozar del sueño
del bello amanecer
 de un día nuevo,
me prometo desde hoy,
 ser diferente
queriendo a todo el mundo
ese  es mi anhelo.

No haré jamás, a  nadie
responsable
soy dueño a ser feliz
y voy a serlo
acunaré mi vida
 en melodías,
en brazos del señor,
voy a tenerlos.

El nuevo amanecer
será contigo
en las puertas del Edén,
en su espejismo,
amar y sonreír bajo
otro cielo,
embeberme de Dios,
y ser yo mismo.

Reiremos,
 a mandíbula batiente
te diré mil palabras
amorosas,
 compartiendo
los dos el paraíso
como en vuelo  sutil,
la mariposa.

El próximo amanecer,
he de existir,
 sin miedo a ser feliz,
 y seré eterno
porque tengo mi vida
la certeza,
que el unicornio azul,
ya no es un sueño.

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2011

EREBO


Tanta falacia enfrenta el alma
Soledad que sentencia
Fantasmal asomo
                    ante pureza extrema


¿Creéis por juicio sano
vencer magias pueriles?
atacar paganos
adormecidos fieles
                     claudicar vencidos



Solloza la esencia
al vacío profundo
Condena la mente
              
                        Enfrenta extinción
                           
                                     Sucumbe al averno

Diego Martín Yamus-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2011

Ella
(Canción)

La que me da alegrías, la que está conmigo siempre
La que nunca pone excusas, está incondicionalmente
Ella viene a mi alma, ella calma mis dolores
Ella es todo mi día, con ella yo salgo de noche
Ella es mi pareja, mi mujer, mi compañía
Ella es mi alegría, mi dulzura, mi pasión
Ella es mi amante, es mi amor, mi entera vida
Ella es mi mañana, y a su lado sale el sol
Yo la conocí una noche, me atrapó con su belleza
Charlamos bajo la luna, reímos bajo las estrellas
Y salimos por las noches, y nos pusimos de novios
Ella me cambió la vida, y a su lado yo soy otro
Ella es mi pareja... (estribillo)
Y fuimos a todos lados, nos amamos profundamente
Y un día nos casamos, nuestro amor fue para siempre
Y vivimos tan felices, fuimos el uno para el otro
Ella me dio un bebito, para mí ella ha sido todo
Ella es mi pareja... (estribillo, bis)
Y a su lado brilla el sol

Fidel Alcántara Lévano-Perú/Septiembre de 2011

FRÁGIL PASO TERRENAL


En las dunas solitarias
 por desérticos senderos
mi vida en remolino
por el viento agresivo
levanta el fino polvo
y se pierde en la distancia.
Solo se oye débil
Un murmullo del aire
En visita fugaz,
Después todo es quietud
En su inmenso horizonte.
Será así tal vez la muerte
O es un sueño sepulcral
Sin el fuego asesino
Del artero rival
De orfandad eterna,
Pero al ver enmudecido
La ruta de mis pasos,
Quisiera huir  de la ruta callada
De mi ayer de esperanzas.

Delfina Acosta-Paraguay/Septiembre de 2011

No te des por vencido

Existen poemas, como aquel celebrado “Sí” de Rudyard Kipling, que inician su mensaje de sabiduría con estos versos: “Si puedes mantener la calma cuando los que te rodean la están perdiendo y te culpan a ti”, válidos para cualquier tiempo y escritos muy a propósito para aquellos momentos en los que el individuo se encuentra enojado con su entorno, consigo mismo y hasta con Dios.




“¡Piu Avanti!”, del célebre poeta y docente argentino Pedro Bonifacio Palacios, más conocido por Almafuerte, tiene el equivalente a un trago (metafórico) de vodka, y bien vale la pena vaciarlo en la cavidad bucal y escanciar la bebida las veces que sean necesarias, pues muchas son las adversidades que aparecen, a veces, en el camino del hombre.   

¿Quién no sabe del ser débil, con el corazón estrujado, que presa de algún infortunio, con el temor a cuestas, acelera su propio fin?   
¿Por qué estos poemas permanentemente se constituyen en revelaciones alentadoras para las almas fatigadas? Pues porque son muchas las personas que se desatinan en la existencia, víctimas de sí mismas, y necesitan encontrar un mensaje en el cual leer su carácter, su destino, y lo que la sociedad aguarda de ellas.   

Dejo una perla:   

¡Piu Avanti!   
No te des por vencido ni aun vencido,   
no te sientas esclavo ni aun esclavo;   
trémulo de pavor, piénsate bravo   
y arremete feroz, ya mal herido.   

Ten el tesón del clavo enmohecido,   
que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;   
no la cobarde estupidez del pavo   
que amaina su plumaje al primer ruido.   

Procede como Dios, que nunca llora;   
o como Lucifer, que nunca reza;   
o como el robledal, cuya grandeza   
necesita del agua y no la implora...   

¡Que muerda y vocifere vengadora,   
ya rodando en el polvo, tu cabeza!  


Almafuerte

Juan Carlos Vecchi-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2011




MÁS VALE TORO QUE RANA/JUAN CARLOS VECCHI

Habiéndo saltado la vida de baldosa a baldosa, de maceta a maceta, de balde a pelela y como un rayo viceversa, enemigo biológico número 1 para el perro salchicha y los dos gatos, los cuales en compañía de una incierta cantidad de animalitos de Dios se vieron obligados a mudarse al techo de la casa por su agresividad sexual, atardecía el 21 de mayo de 1990 cuando se pasó de la raya: Clotilde Prosódico sale al patio con intenciones de regar plantas y plantines, flores y pines (*), y lo sorprende acometiendo con patética lujuria contra el orificio de salida de la indefensa manguera de jardín.
--No te imaginás la cara de depravado que ponía el muy ladino –le comenta la mujer gorda a su esposo no tanto, durante la cena-- ¿Vas a comerte esa pata de pollo, Romualdo?
Romualdo no le contesta, tampoco podría hacerlo porque nunca la escucha. Lo que sí escucha el hombre adentro de su cabeza son dos voces que hablan entre ellas, como si él no existiese, como si las voces tuviesen también orejas;
Romualdo escucha que una le pregunta a la otra: ¿por qué una rana- toro macho vive en el jardín de la casa? ¿De dónde vino? La otra le pregunta a una: ¿de dónde cerveza, ron y vodka?
Con un chasquido de dos dedos y un gesto de profundo dolor, Romualdo cierra el estante activo de la memoria, sección “Clotilde y Realidad superan toda ficción”, mientras la mano derecha dirige con notable urgencia el último trozo de baguette a la boca – antes que ella lo vea y arrebate, cachetada mediante -, pero Clotilde está en otra: le cuenta cierta intimidad de la vecina a la pata de pollo, también la muerde con voraz elocuencia, a razón de un mordisco cada nueve palabras.
Mientras tanto, matiza la escena de la cena la radio, en amplitud modulada, con la transmición de un programa local sobre bochas lisas y rayadas, sobre el tiempo de mañana y pasado mañana.
Afuera y sobre el techo de la casa, el miedo acecha con sus ojos saltones.
 
(*) Pines: son pinos pequeños, pero incluso los ejemplares adultos riman, por ejemplo, con trinos, rosarinos, Ceferinos y Celestinos, mininos y andinos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Marta Díaz Petenatti-Zona Rural de la Provincia de Santa Fe, Argentina/Septiembre de 2011

EL SECRETO
2da. Parte


Mi vida cambió radicalmente desde que me enteré de los llantos que se sentían por las noches en una habitación de la casa.
El motivo de ellos, guardado bajo siete llaves, era para mi familia las muertes no resueltas  que ahí sucedieron. Sólo logré averiguar que se trataba de mi bisabuelo y su amante. El tema era tabú.
Intenté hablar con mi familia. El denominador común de las respuestas era el no saber nada. Ante esto resolví averiguarlo sola.
Elaboré un organigrama. En primer lugar hablaría con algún amigo de mi bisabuelo, cosa que hice al día siguiente.
Me levanté temprano y fui a visitar a Lorenzo. Los años habían hecho su trabajo en él, pero su mente estaba clara y sus recuerdos nítidos. Contó que Pedro y Luz_ su amante_ lo fueron por mucho tiempo.
_Se amaban…¡mucho!_ dijo tímidamente.
_Todo bien Lorenzo, hable tranquilo, sólo vine a buscar la verdad o el camino hacia ella.
_¡Es hora de que se sepa m´hija!  ya son muchos años inventando excusas y creyendo mentiras.
_¿Usted sabe algo en concreto?
_¡Noo!... sólo suposiciones, pero nada más que eso.
_Mi bisabuela ¿sabía de esa relación?
_Lucía era una buena mujer. No sabía vivir sin Pedro, pero él ya no la amaba. Desde el momento que conoció a Luz vivía y respiraba sólo por ella.  Creo que nunca supo de esta relación, pero a una mujer inteligente como ella no creo que se le escapen los detalles.
_ ¿Le parece entonces que ella sabía de este amor clandestino?
_No lo sé. Sólo sé que el día de los asesinatos ella no estaba en Venado Tuerto sino en Rosario. Un médico la estaba tratando por el problema de salud que terminó con su vida cinco años después. A su llegada  sé que  le contaron de la muerte de Pedro, pero no la verdad de lo sucedido para evitarle un dolor mayor. Yo estaba ahí en ese momento por eso se lo cuento.
_Acaba de decir “asesinatos” Lorenzo, ¿usted cree que a Luz la mataron?
_Sí. Ella sola no hubiera podido hacerlo.
_¿No hubiera podido?
_No. Un problema en su brazo derecho  le había afectado la mielina de sus músculos, no tenía fuerza en él. ¡Y ella no era zurda!
Ahora estoy cansado. Me voy a dormir.
_Bueno Lorenzo, no quiero molestarlo más. Muchas gracias por todo lo que me ha contado.
_No es nada, venga cuando guste y llegue a la verdad para que los dos puedan descansar en paz.
_Trataré de hacerlo.
Lorenzo estaba convencido de que fue un asesinato doble. Algo sabía o intuía. Pero no podía precisar si no se acordaba o no se animaba a decirlo.
Decidí acudir al origen del caso. Al expediente. Para ello pedí audiencia en los Tribunales explicando el motivo de la misma y el deseo de leer las actuaciones.
Luego de dos días me encontré ante una vieja y enorme mesa con un expediente autos caratulados:”GÓMEZ, Pedro y otra s/ Homicidio culposo”-(Expte.Nro.1360-Año 1971)
No tenía muchas páginas. Me detuve en el informe del forense.
 Era concreto y en síntesis decía que a Pedro Gómez lo habían asesinado el 05 de Agosto del año 1971 cortándole la aorta lo que le produjo un shock hipovolénico sobreagudo lo que derivó en un paro cardiorespiratorio.
 El corte era oblicuo, de unos tres centímetros de ancho y con una profundidad de 8 cm.
Seguía diciendo que Luz Maná se quitó la vida clavándose “el mismo elemento punzocortante” directamente sobre el corazón con una entrada de derecha a izquierda. Que el arma homicida era un cuchillo de cocina encontrado en la escena del crimen y que el mismo estaba archivado junto a todas las pruebas del caso y bajo su número de expediente.
Terminé de leer, di las gracias y partí. Ya en mi casa pensaba en lo que había leído. Algo no estaba bien pero no me daba cuenta qué era.
Cuando desperté al día siguiente, mi mente en forma automática hizo que encajaran las piezas. El forense en su informe decía de un corte de “unos tres centímetros” y que el arma homicida encontrada en la escena era un chuchillo de cocina.
Esos cuchillos no miden más de dos centímetros. Era una incongruencia entre la herida y el elemento utilizado. Me pareció que era la punta del ovillo que debía deshacer, pero para ello tenía que estar representada por un abogado.
Recurrí a María Laura, mi abogada de confianza. La expuse el caso y le expliqué el motivo de su intervención. Tendría que gestionar una autorización para realizar el ADN a la sangre del cuchillo para ver si concordaba o no  con los cuerpos de los fallecidos.
Luego de veinte días de espera estábamos en la Oficina del Dr. Alev esperando el resultado. El informe era claro y concreto. El ADN de la sangre encontrada en el cuchillo correspondía a Luz Maná. Era la única sangre encontrada en él. Por lo tanto no fue el arma que mató a Gómez.
El impacto fue fuerte. Pagamos los gastos correspondientes y nos fuimos.
_Mar, ¿vos no te esperabas esto, verdad?
_Estaba dentro de mis opciones.
_¿Cómo sigue esto  ahora?
_No lo sé. Tenemos el arma que mató a Luz pero no la que mató a mi bisabuelo. ¿Quién pudo sacarla? Si nadie entró desde el exterior ¿alguien estaba escondido adentro?
_Creo Mar, que acá terminó todo, ya no tenés caminos para buscar. Los años pasados y la falta de testigos te juegan en contra. ¿Qué pensás hacer?
_Nada más. Por lo menos sé que ella no lo mató. Puede que se haya quitado la vida pero me acuerdo lo que me contó Lorenzo respecto a que no tenía fuerza en su brazo derecho. Y además  en el informe de  la autopsia decía de una entrada de derecha a izquierda. ¡Eso no pudo ser!  Dejaré que mi mente, delirante como de costumbre, juegue con las posibilidades.
Volví a casa con un amargo sabor. Sabía que el no haber resuelto el asesinato implicaba que los llantos no iban a cesar. Reuní a la familia. Conté  lo sucedido y todos coincidieron. Algunas miradas cruzadas entre ellos, casi imperceptibles, no pasaron por alto para mí. Los vi más nerviosos que nunca.
El agua tibia resbalando por mi cuerpo comenzó a relajarme. Me recosté en el sillón de mi pieza pero el sueño me ganó.
Al día siguiente sentí que debía canalizar mi desazón. Resolví arreglar la biblioteca, los libros pesaban mucho y estaban  arruinando los estantes al estar tan desprolijos.
Acomodaba todo como autómata sin poder resignarme, sentía que no faltaba mucho por resolver y eso me irritaba aún más. Le pedía inconscientemente a mi bisabuelo que me mandara alguna señal, tal era mi impotencia.
Al mediodía me llamaron para almorzar. Estaba saliendo cuando mágicamente  un libro cayó de la estantería. Era “Amalia”, de José Mármol. Sus páginas, de papel grueso y añoso se abrieron y una tira de papel llamó mi atención. Me acerqué a levantarlo y lo tomé.
Era un boleto de colectivo con fecha 04 de Agosto del año 1971. El itinerario que marcaba era: Rosario- Venado Tuerto.
La luz se hizo en mi mente. Con mucho dolor me di cuenta que el caso acababa de ser resuelto. No quedaba más que contarle la historia a la policía.
A partir de ahora no habría más llantos,  y sus almas, después de cuarenta años,  podrían  descansar en paz.