Llamas cimbreantes
Se me vierte la ausencia
en un reloj de arena tembloroso,
mañanas de agosto
llueve.
Converso con tus palabras.
Descubro que al caer la tarde
rozo tu nombre con mis letras.
Aleteo sonrisa si te pienso.
Pierdo una lágrima en la espera.
Inspiro agonía
la huella que deja
latente el recuerdo.
Ojos de párpados labiales
flores silvestres en la pupila
invierno.
Risa y mano trémula,
bocas llenas de llamas cimbreantes.
Poemas hago de mis manos frías.
Compañías para tu soledad querida.
Suelto besos en los vértices
de páginas en blanco.
Tarea que oprime la garganta
cosquilleo en el estómago,
vértigo insaciable en la voz
fuego.
Acaricio con manos de fugaz estela
el ansia del encuentro.
Ruedo el tiempo
hacia un tren de ida y vuelta,
andén del momento
donde una mujer y un hombre
se están mirando en silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario