lunes, 22 de junio de 2026

Alfredo Lemon-Argentina/Junio 2026


 

Dios juega al golf

 

Jamás se debe ser irreverente.

La sensatez es esencial para obtener favor de la fortuna.

La soberbia sólo traerá tropiezos.

 

No es casual preparar un esquema o un guion.

Hasta una gota de lluvia provoca una emoción estética.

El lenguaje nos impulsa a una divagación.

¿No es así Mallarmé?

 

El poema nos encadena a su escena.

Los obstáculos aparecen para el débil o el inútil.

Tiene que haber un plan

-un gran propósito-

un punto desde donde ejecutar cada golpe.

 

Aciertos, erratas, canibalismos.

La historia hilvana un suspenso dramático.

Sucederá lo que tenga que pasar.

Hay que apostar que sea para el mayor bien de los involucrados.

Al final, el destino tiene razón.

 

Las aguas del río saltan desde las montañas,

caen en los valles y corren por desfiladeros.

Los afluentes se unen y el agua se vuelve turbia o purísima.

 

Parezco un teólogo profundamente especulativo.

El entendimiento busca verdad y virtud.

El horizonte está fuera y en expansión.

 

Ojalá viva lo suficiente para alcanzar mi edad.

Cerca del último putt en el hoyo 18

caben la renuncia, la aceptación, el desamparo.

 

Quizás el paraíso otorgue una pista adicional, un bonus track.

Andanzas sobre el césped de otro reino,

una creencia o alguna profecía.

1 comentario:

Alfredo Lemon dijo...

Honrado y agradecido Graciela, por la publicación de este poema inédito en tu espacio; y por la precisa ilustración que lo acompaña. Abrazo grande desde Córdoba