Revista Literarte creada en Noviembre de 2001 para la difusión de todas las disciplinas del arte.Declarada de Interés Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López en Diciembre de 2002.
DECLARADA DE INTERÉS CULTURAL POR LA SECRETARÍA DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN ARGENTINA SEGÚN RESOLUCIÓN 1706/10, en Junio de 2010
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Dedicado a nuestros hermanos que lo han perdido todo, algunos incluso la vida, en las últimas catástrofes: terremoto de Haití, riadas en Tenerife y en las Canarias en general, terremoto y tsunami en Chile, inundaciones y derrumbes en las Azores, la Península Ibérica y la zona este de Europa; en todos esos lugares donde campesinos, ganaderos y familias de bien han visto anegados sus campos, muertos sus ganados e inundadas casa y pertenencias por esta tormenta tan perfecta que nos asola hace días.
Se tambalea el Orbe
En un vaivén infinito…,
Péndulo sin reloj
Por el mal cuidado del hombre.
Orbe herido,
Si no lo remediamos,
De muerte.
Se tambalea el Orbe
Y la Tierra, nuestra Tierra,
Con él se estremece
Y nos castiga
Como si quisiera vengarse
De la Humanidad irrespetuosa
Que, a sabiendas, la deteriora.
¡El Orbe!
Ese engranaje perfecto
De estrellas, satélites y nebulosas,
Esa inmensidad sin límite
Donde nada es ahora.
Ese Orbe ignoto
Se tambalea
Y con él nuestra Tierra…
Juntos, lloran.
Empezado el miércoles 24-II-2010 en Onda Latina, hacia las 7,55 p.m.
Apenas llueve en el jardín, mientras te espero,
Las suaves ondas del sueño me acompañan,
El eco de tus pasos me estremece,
Mi alma se agita, es inminente tu llegada.
Siento en la brisa el calor que te precede
Y oigo el confuso rumor de tus palabras,
Adoro oír tu voz, cuando me nombras
Pues, de suspiros el pecho se me inflama.
Y desbocadas, escapan mis pasiones,
A naufragar en el mar de tu mirada,
El misterioso crepúsculo de sombras
Desaparece ante tu boca, que me llama.
Corro a tu encuentro en el jardín, y apenas llueve,
Mis pies descalzos, se humedecen con la grama,
Y me sumerjo en la tibieza tus brazos
Hoy como siempre, antes de la madrugada.
Ríen tus ojos.
Canta la inmensidad
del universo.
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Llevo en tu sangre
mis deseos sonoros,
trinos de espigas.
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Tu risa siembra
en mis alas rebeldes
luces de besos.
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Detén tus pasos
para enseñarme vida.
Soy miel amarga.
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Aunque lo calle,
me conformo con verte
desde mi máquina.
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En mi alma entraste
con la tuya desnuda.
Para ti vivo.
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No me abandones.
Necesito tu risa
para vivir.
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Mujer de cielo
y de trigo y de olas,
¡dame ternura!
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Mientras camino,
sueño con tu belleza
llena de vida.
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Como alborada,
camina junto a mí
hasta mi muerte. =============== (del libro SINFONÍA A DANA. Editorial Granada Club Selección. Granada, 2008)
Nos dijeron que pasábamos la Isla de los Estados. Con tanto ruido y temblor de nuestros cuerpos no entendíamos nada. Los gritos del oficial incitándonos, exigiéndonos, a defender la patria, sacudían mis oídos. Una voz aguardentosa pasaba por los altavoces tratando de convencernos de que estábamos ganando. Triunfábamos.
Viento, hambre, frío... y el mar azul verdoso infinito. Y mucho frío...Hielo. Y el recuerdo de caras familiares subían y bajaban dentro de mi cabeza como simples navegantes, con obsesión.
Después la NADA.
Hoy miles y miles nos transformamos en habitantes de sus aguas, de este agua. Somos peces que atravesamos las olas del Atlántico Sur y a veces llegamos a las costas de Puerto Argentino y cuando elevamos la cabeza, nos sorprende un monumento de quienes hicieron posible nuestra muerte.
La muerte nuestra y la de la soberanía de un pueblo, en manos de piratas ajenos a las costas y a las tierras de la patria, a nuestra gente.
Dueños del poder económico, viejos sádicos piratas, a pesar del barniz de democracia. Todavía alcanzamos a leer una fecha, 14 de junio de 1982, en esa pirámide y una dedicatoria, que avistamos desde nuestros cuerpos sumergidos. Es entonces, cuando nuestros brazos se transforman en aletas, se agitan, y nuestra boca ruge como las de los leones de los mares emitiendo un canto lleno de esperanza y fuerza, porque estamos convencidos de que no podrán doblegarnos porque no estamos muertos. Vivimos en la carne y la memoria de millones de argentinos. En este mar, que no perdonará la sangre esparcida sobre sus azules y su espuma blanca.
ALBA BASCOU
Partiendo de Puerto Argentino, enero 9 de 2002.
Nota: El título responde al gaucho Antonio Rivero, entrerriano, que en 1827 fue enviado como peón por el entonces gobernador argentino de las islas, Luis Vernet junto a otros. En 1833, se produce en Malvinas la ocupación británica contra la cual se subleva Rivero como otros dos gauchos Brassido y José María Luna, sumándose a éstos, otros charrúas Luciano Flores, Manuel González, Marcos Latorre, Felipe Zalazar y Manuel Godoy .Como en toda la historia hasta nuestros días, los ingleses descalificaron a nuestros hombres tratándolos de salvajes, amotinados y llevados como prisioneros al Reino Unido.
Lo cierto es –según las versiones- que lograron enarbolar el pabellón argentino, como símbolo de nuestra soberanía.
Y fueron liberados, a pesar de que se les quería aplicar la pena de muerte, porque su lucha fue en un territorio que los ingleses no tenían en su imperio.
Si alguien por casualidad me sigue, en parte con razón, es muy probable que se diga al leer mis relatos: ¡”Por Dios, pero esta mujer se repite continuamente! ¿Es qué no tiene imaginación para escribir sobre diferentes temas?” No le discutiría, como máximo podría argumentar que en ese terreno que piso fuerte, muy difícil es que ahí pueda resbalar. Nunca me he jactado de tener mucha imaginación. ¡Qué más quisiera! Mis relatos son algo así como diapositivas de mi vida. Soy cuentera. Me gusta contar los cuentos que escuché contar cuando en invierno, a la hora de la velada, vecinos y amigos se reunían adorando el fuego de la chimenea mientras consumían cacahuetes y entonaban la reunión pasando la “bota” de mano en mano. A los cuentos de aparecidos, fantasmas y bandoleros, tal como el vino de la “bota” surtía su efecto, las risas y carcajadas indicaban que los cuentos subían de tono.
Chella es un pequeño pueblo que apenas si figura en el mapa de Valencia, sin embargo, yo encontré allí, un manantial que fluye continuamente alimentando mi memoria. Al igual que en muchos otros pueblos, no faltaban en el lugar, pobres personajes marcados por su destino. Celestino, era uno de ellos: necio e inofensivo, deambulaba por el pueblo siendo el hazme reír de los mayores y la diversión de la chiquillada, incluida yo. Contaban que Celestino había nacido en casa de buena familia, decían, que hasta la edad de... más o menos los diez años, fue un niño hermoso, cariñoso y normal. Pero hete aquí, que cierto día, la suerte le jugó una mala pasada. Jugando feliz estaba Celestino cuando atinó a pasar por allí, otro de los marcados personajes de Chella: la temible Manuelica la “loca.” Tan solo al verla, el pobre Celestino quedó paralizado por el miedo, el susto que recibió fue tal que “casi” mata al muchacho. La “tía” Matilde, llena de dolor pasó años maldiciendo al “casi” por haber evitado que el susto matara a su hijo.
De cómo quedó Celestino, a Manuelica la “loca” tampoco le salió barato. El juez, la declaró peligro público; sentenciándola a papar moscas invernando en su casa tanto en invierno como en verano.
. Imposible olvidar a Iván. Iván no era ni loco ni bobo simplemente era terrible. Sus barrabasadas eran de muy mal gusto; desafiaba el peligro y siempre salía ileso. Todos le temían y llegaron a creer que a Iván lo protegía el mismísimo demonio. Nadie, si no él, era capaz de subir al campanario de la iglesia, batir las campanas en señal de alarma y burlarse de la gente mientras él se deslizaba por la torre como un personaje de historieta. El río era otro campo de acción para sus desafíos acrobáticos. A decir verdad, el río no era muy caudaloso, sus aguas tranquilas surcaban las huertas del pueblo hasta llegar donde se iniciaba un barranco, allí, el río saltaba al vacío formando una bella cascada de considerable altura. Iván nada sabía de Acapulco ni de quienes allí hacen el salto “del ángel,”él hacía su propio espectáculo pues, cuando anunciaba que iba a lanzarse desde “el salto,” medio pueblo acudía a ver el resultado de tal hazaña. Siempre existía la posibilidad de un error de cálculo y el protegido por el diablo fuese a caer sobre las rocas del barranco o bien pereciese ahogado en las aguas del golfo que se formaba al pie de la cascada. Para decepción de muchos y alivio de pocos, Iván nunca fallaba y burlonamente saludaba a su público como pidiendo un caluroso aplauso.
Dicho río no era el Mississippi pero seguramente Mark Twain hubiese encontrado allí inspiración para nuevas aventuras de Tom Sawyer.