Abre los ojos, Mamá
Capitulo I
Buenos días, si a ti, que
me estás leyendo en estos momentos y viviendo cada una de estas líneas como si
fueran tuyas y eso es lo que quiero que hagas, que vengas conmigo en esta
aventura que no será nada fácil para mí.
—¿Estás listo? —pregunta
el profesor con cara de nervios.
Probaremos su máquina del
tiempo, de paso te agradezco por haber aceptado que escojamos estas fechas, sé
que lo haces por ayudarme. Si te preguntas cuál fecha he escogido, sencillo, he
querido revivir los últimos días de vida de mi madre.
No tienes por qué sentir
vergüenza en seguir preguntando, mi nombre es Alexandre Russel y mi historia la
siguiente. Hace dieciséis años atrás a mi mamá le detectaron cáncer en los
senos, yo tenía apenas siete años al igual que mi hermana Samara y mi hermano
mayor Nelson recién cumplía trece. En esos momentos no sabíamos lo que pasaba,
ciertamente era algo propio de nuestra edad estar sin conocimiento o ajenos a
la gravedad de los hechos, por eso, lector, he elegido estas fechas, espero que
no tengas problemas.
Tan solo pude sentir una
chispa en mi interior y un sonido raro que se volvía cada vez más fuerte. Noté
una sensación bastante peculiar en la piel. Cuando desperté un insoportable
dolor de cabeza y un inquietante zumbido en los oídos era todo lo que sentía;
permanecí tirado en el suelo blanco.
—¿Qué pasa?
Me pregunto qué es esto
que está ocurriendo, lo que pasa por mi mente es que son los efectos que provoca
el recorrido que hemos hecho en el tiempo, el viaje a estas fechas.
—¿Has sentido lo mismo que
yo?
Realmente espero que no,
porque fue bastante raro. Tan solo veo alguien llegando a la puerta y viene
corriendo hacia mí.
—Señorito López, ¿qué le ha
ocurrido? —se acerca una persona vestida de médico.
Me ayudó a sentarme en una
silla junto a la pared, en frente de un espejo y allí estaba yo, mi reflejo me
mostraba mi propia imagen, justo como lucía en la actualidad, aunque estaba de
vuelta en el año 2005.
Al parecer las demás
personas no te logran ver, al menos tu versión real, por lo que el profesor
tenía razón.
En la historia siempre
tendremos un consejero, alguien que no es visible para las personas de esta
dimensión, el cual siempre nos puede ayudar en todas las acciones que tomemos.
Cuento contigo.
—¿Ya estás mejor?
Me levanté del asiento
donde estaba y fui hacia la puerta que tenía enfrente, detrás de mí caminaba el
doctor Muñoz, guiando mis pasos hasta el buró de nuestra oficina.
Me preguntó si había algún
turno más para el día de hoy. Me fijé en la computadora, revisando los horarios
y sí, para mí sorpresa sí, los señores Russel.
—Ah sí, pobre mujer, al
parecer se le ha detectado un cáncer de mama, algo avanzado, hoy tengo que
darle la noticia.
En ese momento comenzó a
rebuscar en su buró el resultado de los análisis de la señora Rosita, adentró
sus manos en las gavetas, hasta que los encontró.
—Mira ya los tengo, son
positivos, la señora tiene cáncer.
Mi cara dio un cambio
total, no sé realmente que era lo que esperaba, yo sabía cómo acababa todo, tan
solo quería estar aquí.
Tocaron a la puerta
insistentemente, al abrir vi a dos personas, era mis padres. Allí estábamos,
todos juntos. Mi mamá se me queda mirando y con una sonrisa entre triste y
nerviosa me da los buenos días, ella vestía unos pantalones ajustados al
cuerpo, una blusa de colores vívidos que la hacían ver tan llena de vida y
también estaba papi, bueno en su mejor versión, aún éramos parte de su vida en
esa época. Por supuesto, no me reconocían.
—Por favor siéntanse —Les
pedí amablemente. Era increíble tener a mi mamá tan cerca.
Le pregunté cómo estaba y
me respondió que estaba bien, algo nerviosa por los resultados y fue cuando
saqué de mi bolsillo un caramelo y se lo di, dedicándome como agradecimiento
esa sonrisa de la que apenas me acordaba.
El doctor Muñoz entró
nuevamente y con tono amigable les dio los buenos días a mis padres. Su cara
lejos de fingir que todo estaba bien mostraba preocupación. Se acercó en un gesto
más familiar y mientras iba explicando en términos médicos toda la situación
podía ver cómo mi mamá había encajado la vista en las plantas de la consulta,
sus manos algo sudorosas y temblorosas apretaban a las de mi papá.
—Rosita, con todo esto que
le acabo de describir solo puedo decirle que sea fuerte, tenemos las
radiaciones, la quimioterapia e incluso en algún momento valoraremos la idea de
poderle hacer una radical de mama, en otras palabras, perdería su seno, pero
hay que pensar positivo mi señora.
Mi padre estaba
paralizado, sin pronunciar palabra alguna, yo, al contrario, tenía miles para
decirle a ella, pero no podía. Tenía tantas ganas de abrazarla y no poder
hacerlo me estaba matando lentamente, podía ver el sufrimiento en sus ojos.
Cuando ya iban de salida
me acerqué a ella, notando que estaba algo abatida.
—Rosita, no se preocupe,
todo estará bien, tenga confianza en ello —Sonriendo saqué del bolsillo
tres chocolatinas y se las puse en las manos, explicándole que realmente no
sabía si tenía hijos, pero si era así, para que se los llevará a la casa.
Ella, quizás por la
emoción del momento, o por los nervios, me abrazo fuertemente. Podía sentir su
respiración entrecortada debido al miedo y le pregunté el porqué de estar así,
existía la probabilidad de salvarse.
—En el momento en el que
tienes tres hijos que esperan por ti en casa todo cambia, necesito ser fuerte
para salir de esto y estar para mis niños.
Le devolví el abrazo, era
increíble lo que estaba haciendo en este momento. No sabes cuánto había deseado
hacer esto hace tantos años, lector. Podía jurar que había sentido ese viejo
perfume con un olor suave, ese que el frasco era una rosa de cristal en una
mano de plástico.
Y así los vi irse, ellos
tenían que viajar ciento veinte kilómetros hasta llegar a casa. Solamente
puedo decir que estaba impresionado porque a pesar de todo ella estaba fuerte y
no había dejado que esto matará su alma.
Lector, cada día se pondrá
más intenso esto, pero gracias por estar a mi lado, veamos lo que nos depara
mañana, espero haber avanzado algo en el proceso y ver cómo está su estado
anímico y ayudarla en lo que pueda. Gracias.