miércoles, 21 de febrero de 2024

Luis Tulio Siburu-Argentina/Febrero 2024


 

DIBUJO DE KAFKA      

 

 

Estoy mirando el dibujo de Franz Kafka que me pasaron para analizar y me acuerdo de mis 17 años, cuando para poder acceder a un trabajo de oficinista de tercera y demostrar que no estaba loco o que mi cucusa funcionaba bastante bien, me mostraban la aparente mancha simétrica de tinta del test de Rorschach y pedían que relatara lo que veía en ella.

En aquella oportunidad lo hice por necesidad. Por supuesto ví una vagina. La testosterona me salía por los ojos. No me dieron el trabajo. Había mucho personal femenino que podía correr peligro.

Hoy me doy el gusto de negarme. Primero, porque estoy casi seguro que todavía no estoy chapita. Segundo, porque he leído sobre Kafka y los temas de sus libros que versan sobre la condición del hombre contemporáneo, la angustia, la culpa, la burocracia, la frustración, la soledad, la brutalidad física y psicológica, además de que éste genial checo mezclaba en sus obras lo onírico, lo irracional y la ironía.

Entonces quien soy yo, que apenas puedo interpretar a quienes me rodean y a veces la pifio, como para saber qué quiso decir éste personaje tan particular y complicado cuando sacó de un trazo rápido a ese balcón triangular a un hombrecito vestido de negro, para mirar quizás el Puente Carlos sobre el río Moldava desde lo alto y ver pasar por el barrio Josefov  a un barbudo rezando, seguramente con destino a las piedras inclinadas del antiguo cementerio judío de Praga, que tan bien describiera Umberto Eco en su libro.

Eso es lo que veo. No más. Sería un atrevimiento y tendría que estar enfermo de optimismo si pudiera adivinar qué pensaba este muchacho cuando le daba al lápiz en sus delirios. Casi como acertar quien gana el 22 de octubre. 

 

Ana María Sanchis-Argentina/Febrero 2024


 

Habiéndose cumplido el 19 de febrero un nuevo aniversario de su partida, la Unión Hispanomumdial de Escritores, Argentina, rinde homenaje al Cuentista, Poeta y Dramaturgo uruguayo.

 

HORACIO QUIROGA

 

¡Qué musa de la selva, misionera y salvaje,

con sus trenzas de ensueño, el alma te ligó?

¿Qué mítica doncella de aquel rugiente río,

de un irupé surgida, a su canto te ató?

¿Qué mágica hechicera, plasmada en roja tierra,

alienó tus sentidos nublando tu razón?

Qué logró que el cuentista, prodigio de la América,

el lírico poeta, el mágico escritor.

Ese, que era el ejemplo viviente de las letras,

cuyos cuentos vibraban de telúrico don…

No soportara el golpe siniestro del destino

y hacia otras dimensiones rumbeara su ilusión.

¿Fue acaso que el arpegio, de indómito latido,

te guió hacia el escape de algún mundo de horror?

Y creyendo alcanzarlo, cediste ante su encanto

sin importarte el riesgo, ni el precio… ni el dolor

¡Te aferraste a su embrujo, desesperadamente!

Dejaste aquí tu cuerpo… tu espíritu partió.

Lenta se fue tu barca, buscando el Paraná,

remontando este río de leonado color.

Sorteando camalotes con yarará- cuzú,

perfumando las aguas con los seibos en flor.

Esquivando espineles llameantes y sentidos,

paleando duramente… ¡Rompiendo la prisión!

Y ligado a las trenzas de ensueño de la musa,

buscando a la cobriza hechicera de tul,

soñando con un mundo de paz y de armonía,

persiguiendo los trinos de la doncella azul…

¡Tu nombre digno y noble, se eternizó en las copas

de la selva esmeralda, que abraza al Iguazú!

Solange Rosenmann-Brasil/Febrero 2024


EL MOZO

 

Que lindo es el mozo

Que espera a la moza

En un grito desesperado de apelo

 

Que lindo es el mozo

Que sueña con la moza

que está por llegar

 

Que lindo es el mozo

Que es mozo

Y así debe ser

 

Que lindo es el mozo

Que encuentra a la moza

Para allí amanecer.