miércoles, 13 de enero de 2010

Juan Disante-Buenos Aires, Argentina/Enero de 2010




Germen

Cuando la palabra no existía en la tierra, todo eran signos.
Reinaban las leyes del universo, y el hombre, sin entenderlas, se avenía a ellas.
El sosiego, el silencio y las equivalencias destacaban.
Entonces el hombre quiso...
Apareció la palabra.
Irrumpió el arado, las medidas, la espada.
El hombre se hizo poderoso, pero ya no podía convivir con la naturaleza sin torcerla.
La consonancia se interrumpió.
La palabra copuló con el silencio, la desazón con el sosiego, lo dispar con la probidad.
Hoy, el hombre reemprende la búsqueda de lo perdido allá lejos:
El silencio, las señales, la alegoría, el sino.
No hubo nunca otra cosa que balbuceos... representando el germen.

(Seamos mejores)

4 comentarios:

Silvia Loustau dijo...

Unpoema que tiene un trasfondo filosófico y humanístico.
Cordialmente,


Silvia Loustau


www.silvialoustau.blogspot.com

Graciela María dijo...

"No hubo nunca otra cosa que balbuceos... representando el germen. " ¿Habremos dejado lo suficiente para que exista un germen? Sí, creo que sólo el balbuceo...nada más. Aprendamos...

http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion

Anónimo dijo...

Juan: un ejemplo más de que, a las leyes, hay que respetarlas. Caso contrario pretender equilibrios mágicoa, no existe. Vale para todos los órdenes de la vida. Un saludo de Laura Beatriz Chiesa.

Anónimo dijo...

Todo tiene su precio. Traspasar las leyes de la Naturaleza, es demasiado alto el precio que se paga.

Ojos qúe no quieren ver, oídos que no quieren escuchar, los resultados se presentan.

un beso Juan

Jóse