lunes, 17 de mayo de 2010

Rubén Vedovaldi-Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina/Mayo de 2010


CULTURA PEDESTRE
       
 En el Principio los animales originales eran tan grandes, y el hombre era una criaturita tan desnuda e indefensa, que el Creador, para protegerlo, mandó fijar en lugar bien visible, en medio del Paraíso, un gran cartel:

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                     PROHIBIDO PISAR AL HOMBRE
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          Un día sopló un viento tan fuerte que el cartel fue a parar a la loma del Diablo. En el apuro por volver a ponerlo, no encontraron una palabra. Y el cartel quedó:

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                           PISAR AL HOMBRE
                           ================
         Las generaciones siguientes tanto pisaron al pobre hombre y el hombre mismo tanto pisoteó a sus semejantes que el cartelito ya no hace falta.

Raúl Fernández-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010




Como tú eres
Come sei tu

Quizás tenga tu pelo
quizás tenga tu cara
quizás sean tus ojos
sus ojos de agua clara.

Quizás herede el cuerpo
donde estuvo guardada
quizás tus manos tiernas
secándole las lágrimas.

Quizás tu cuerpo inquieto
cuando andas por la casa        
o el timbre de tu voz
o acaso tu mirada.

Quizás sea tu risa
como agua de cascada
o la miel de tus ojos
endulce su mirada.

Quizás guarde sus cosas
así como las guardas
quizás entre apurones
heredará tus ansias.

Quizás cuando sea grande
su espejo sea tu cara
quizás tus mismos gestos
los gestos de su cara.

Y más allá que herede
tus gestos, tu mirada
heredará tu sangre   
tu sangre. Casi nada.

Para mi nieta Verónica y mi hija Cintia.     

Alicia Balista-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Instrucciones para evitar la Ley de gravedad


Es recomendable hacer un curso virtual con Isaac. Sea breve pero intenso ya que el costo del mismo es en Euros.

Hacer una compra mayorista de manzanas deliciosas traídas especialmente del valle de Río Negro.

Leer y meditar bien estas instrucciones siempre y cuando los padres lo aprueben.

                           -Llevar a cabo cada paso en piso flotante-

Posibles leyes anti-gravedad, que puedan sancionarse en el Congreso de la Nación:

-          Vivir en una estación orbital, decorada con rosas rococó rosadas.
-          Aprender levitación por correo con Krishna-.Levit.
-          Atarse los cordones de las zapatillas a un globo aerostático.
-          Plastificar con pegamento “Pega-Tuti” el techo en caso de insomnio y tener que caminar toda una noche.
-          Tener para casos de urgencia un colchón inflable con gas neón, en caso de perderse y la Nasa pueda ubicarnos en el espacio.
-          No llorar ya que nos arruinaría el maquillaje flúo.
-          No tener hipo pues no habría susto que lo pare y moriríamos ahogados.

Tener en cuenta todas estas recomendaciones. Por último y muy importante:

-Comenzar una amistad con las hormigas frotando las antenas en caso de metamorfosis-

¡Ah! No olvidar las manzanas en el cajón. Tratar de consumirlas durante el curso y guardar las mejores para enviárselas a Isaac para quedar bien y nos tenga en cuenta en sus descubrimientos”.

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Escudo Virgen

Cuando la fruta seca
del árbol flaco,
quede sola y desnuda
como una muestra.

Sentirás que el otoño

sin sol se acerca,
embriagando de nubes
un alma hueca.

Hoy, por tu sol pelea
muéstrate ufano,
que tu flor es muy joven
bella y esbelta.

Abriga al mundo entero
con tu tibieza
pues tu rostro denota
sonrisa fresca

Cuando ya nada quede
del árbol flaco
solo ramas desnudas
como una mueca

Nos brindará la luna
lazos de amores.
Por nuestro  afecto

Y como escudo virgen,
la sangre y sabia
del intelecto.

 

Víctor Raik-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010



Desocupados

           
Se encuentra despierto debajo de la cobija. Agudiza el oído. Su mujer no ronca, pero su respiración tiene un leve sonido. Por momentos se sobresalta, pero nuevamente cae en el sueño. Los problemas son muchos y los estómagos están vacíos. Sólo los chicos duermen.
            Apoya un pie en el piso frío, se desliza de la cama sin hacer ruido, llega sin problemas a la cocina y corre la cortina. Una mañana brumosa le anticipa un día duro. Intenta encender la hornalla, duda, no sabe si ya le cortaron el gas. Tiene suerte, aparece la llama azul, acerca sus manos heladas. Calienta el agua y busca la yerba.
           
"Papá y mamá se la pasan tomando mate", comentan con inocencia los chicos. "A nosotros nos gusta la leche y el pan casero que nos hace mamá. La sémola, la lenteja, son ricas, pero lo que más nos gusta son las salchichas, por eso... todos los días comemos salchichas"
           
Se viste en silencio, recurre al monedero de la patrona, saca dos de las cinco monedas, tapa a los chicos, los besa y sale.
            El viento frío como un castigo más, lo sacude. Camina sin rumbo en el barrio desierto. Descarta al colectivo que viene buscando pasajeros, y recala en el mercado de frutos de Avellaneda. Allí siempre le fue bien. Los puesteros lo conocen y lo llaman.
 - García, llevate estos cajones a la camioneta.
 - García, hay un semi para descargar.
No era lo suyo, pero un pesito se llevaba. A la diez se toma un descanso, las propinas ya están haciendo ruido en su bolsillo. Piensa en un choripán pero también en la pollerita de la nena. Se decide por una fruta, hay muchas en el suelo. Es mediodía, el trabajo se aquieta, llegó la hora del almuerzo.
            Lee la pizarra - milanesa $ 2.00 - fideos con estofado $ 3.00 - carne al horno con papas $ 3.00 -. Se decide por la milanesa. ¿Vino o agua?. Se juega por un tinto. Es un peso más pero, ¿milanesa sin vino?

            Se termina el día. No está contento pero se siente digno. Recuenta la plata, - diecinueve pesos con ochenta y cinco centavos. Tiene que devolver las dos monedas, - si no, la patrona no le da más crédito - Separa trece pesos para pagar el gas. Le quedan cuatro pesos con ochenta y cinco. Para la pollerita no le alcanza, pero sí para los aros de ella. Seguro que le va a protestar,  ¡porqué gastás en esto! Pero después, - él lo sabe - lo acepta, lo mira, lo besa. Le gusta que la recuerde.
            Va llegando cargado con la bolsa de frutas picadas que fue recogiendo durante la mañana y con la yerba para el mate. Le queda la plata del gas y los aros. La "negra" que siempre está triste se va a poner contenta. No es mucho, pero se lo ganó trabajando y eso ella lo reconoce.

            La noche echa sombras en el camino de tierra, los perros ladran, su casa está cerca. Hace un alto, acomoda los bultos, esconde el dinero en la media y sigue.
           
Son dos. No hay palabras, solo el caño que intimida y paraliza. Un estampido feroz retumba en la noche, los perros chumban asustados y de los refugios brotan despavoridos los pájaros.
 Rueda la fruta y desaparece el dinero del escondite. Los aros, apretados en su mano izquierda se salvan.
            Cae lentamente. En su agonía sólo una pregunta lo tortura, ¿habrán cortado el gas?

Diana Mesterman-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Como dueles amor
cuando no dueles
 G. Aguirre         

                        Sones de Amor


Un  verso se atora en mi garganta.
Un poema, me digo
y la  madrugada fría
se bifurca en millones de cristales
detrás de las ventanas.
Tres y cuarto anuncia el reloj
y el  río
en su transparencia de recuerdos.
Este estado transitorio
me recorre
como un barco náufrago
las venas.
Un no saber de quién, adónde
si cantar un si bemol
o yacer lánguida
sobre tus mejillas.
Esta noche
una escolta de nobles poetas
no alcanza
esta noche
dormiré a solas.

Josefina Fidalgo-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Todo  es  movimiento  y  color
            en  la  calle  de  ventanas   abiertas
Los  mulatos  y  los  tambores
             vienen  calle  abajo  por  el  empedrado.
En  la  noche  cálida  y  musical
             un  bamboleo  de  caderas  reprimidas
La  negra   candombea  sus  pechos   estrábicos.
En la  ebullición  de  su  entusiasmo
           brotó  su  vieja  adrenalina.
Relucen   pulposos  los  rojos  labios   besadores.
En  cada  voltereta    sacude   sus prejuicios
           y  tantas  penas  adoptivas
Extasiadas  nucas  disfrutan  seducido  goce.
Las  curvas  de  la  sonrisa 
           van  pidiendo  prórroga.
La  noche  exprime  la  luna  que  mengua
            pivoteando  tacones  chispeantes

Roxana Ini-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010



M O N D O    C A N E


Santi,  llevá el perro hasta la placita, dale cuatro vueltas y volvé.
Santiago salió de la casilla con  la soga en la mano.  El dedo gordo casi atravesaba la gastada loneta de su alpargata. Estás creciendo rápido, le decía su mamá, y en verano los pies crecen más. Quizás por eso ahora lo dejaban cruzar la calle solo y recorrer las seis manzanas que lo separaban de la placita. Más que una plaza era un baldío, en el que algunos vecinos habían fabricado dos arcos. Con caños de cemento robados de la obra de la autopista se podía jugar a los túneles, un par de llantas hacían de hamacas colgando de una rama.
_Vamos Rocky, _emitió la aguda voz del niño. Pese a tener un nombre famoso el pichicho era apenas una cruza infeliz de bastardos. El pelaje se componía de mechones descoloridos apuntando hacia cualquier parte con absoluta falta de gracia. Aseguró la soga a su muñeca con un nudo corredizo, no es que fuera un animal fuerte ni que pudiera escaparse, sino más que nada para lucirlo como si fuera suyo. Otros chicos no querían jugar con él, pero ahora llevaba un perro y se sentía importante.
A la segunda vuelta se le acercó un pibe._ Si querés hamacarte yo te  lo tengo. _No gracias, tengo que pasearlo, le contestó, temeroso de que se lo robara. Al ratito se arrepintió, en una de esas podrían haberse hecho amigos. Se sentó sobre un tronco y aflojó la soga que le dejaba la mano morada. Acarició la cabezota pinchuda. Se miraron,
Socios en la soledad.  Golpeó tres veces como le habían enseñado. Unos minutos más tarde se abrió la puerta. _¿Ya volviste? Pasá que te preparo la cena. Ramón ya se va.
A la noche el reflejo del televisor daba forma a los escasos muebles agigantando sus sombras siniestras sobre la pared de madera. Santiago mantenía la atención fija en los monstruos como si pudiera controlarlos con la mirada. Su mamá estaba concentrada en la telenovela, fantaseando con joyas y banquetes, mansiones y galanes enamorados. Era  una ficción tan lejana aún de sus sueños más optimistas, que se conformaba pensando que después de todo, no eran más que una manga de frígidas estiradas.
Cayó rendida en la cama compartida, de cara a la ventana. Santiago se acurrucó despacio para no molestarla, podía ponerse de mal humor. Le gustaba que ella ocupara casi toda la cama, así cuando pasaba el tren haciendo vibrar el elástico del colchón, él, como sin querer, acercaba el cuerpecito al calor esquivo de su espalda.
Permanecía  largo rato con los ojos abiertos  esperando el foco de la locomotora, un haz lechoso que crecía hasta desaparecer de golpe, dejando atrás la estela de un traqueteo ensordecedor. Cuando pasaba el último tren hacia la capital se hundía en un negro silencio. Verificaba entonces  la respiración de su madre, rítmica, regular. Si en algún momento no la oía respirar, sudaba de espanto durante ese instante que le parecía eterno, para aliviarse de inmediato con un ronquido o el cambio de posición de su cuerpo. Tal vez ella le ponía un brazo encima. El se quedaba inmóvil imaginándose un abrazo cariñoso e infinito. Así lograba dormirse. Otras veces, acariciaba entre sus dedos un pliegue de su camisón y hundía su naríz en la mata de cabellos castaños con olor a manzanas casi hasta emborracharse y caer en un sueño manso.
Sentado en el escalón de la puerta. Santiago tiraba piedritas intentando embocarlas en una lata de duraznos vacía.  Se levantaba, recogía las piedras y volvía a empezar, una y otra vez. Un ladrido familiar lo distrajo de su juego. Rocky movía el rabo. Ramón entró. El chico tomó la cuerda. _ Me voy mamá, y salió como siempre hacia la placita.  Parecía que iba hablando solo, pero en realidad conversaba con su amigo, su compinche. Le contaba las pequeñas cosas de su pequeño mundo. Corrían amarrados uno al otro por algo más que una soga. A la vuelta se iba a animar. ¿ Porqué no?. Mamá saldría esa noche y él podría acariciarlo hasta dormirse.
_No pibe no te lo puedo dejar. Si salgo a pasear el perro, tengo que volver con el perro.
Esa noche no pegó un ojo. Las sombras lo acosaban como fanasmas. La cama estaba fría. Casi de madrugada entró su madre. Tenía olor raro. Simulando estar dormido la abrazó. Ella lo apartó de un empujón.
Una tarde empezó a llover, Ramón entró apurado, le tendió la soga al chico y cerró de un portazo dejándolo afuera con el perro. Santiago no tuvo tiempo ni de agarrar su campera. Caminaron cuatro cuadras. El cielo se cascó como un huevo gigante volcando el agua a baldazos. Pisando el barro que se había formado en minutos, corrió a su casa y se sentó bajo el alero. Tiritaba. Golpeó tres veces. Esperó. Volvió a golpear. Nada. Escuchó ruidos. Más ruidos, como grititos.Se acercó a la ventana. Estaban en la cama, ocupando también su pedazo. Ella lo abrazaba con los brazos y con las piernas. Se movían haciendo temblar la cama más que si pasara el tren.
_¿Dónde está Rocky?
_Se me perdió. Corrió atrás de un gato y no lo pude alcanzar.
_ Mocoso de mierda. _ Le dio un cachetazo.
Santiago se sacó la ropa mojada. Estornudó. Se acostó sin cenar, su madre de espaldas a él, dejando un hueco demasiado ancho entre los dos. Estaba oscuro. La cama vibró con el paso del tren que iba a la provincia. La pieza se iluminó con un haz lechoso que se apagó de golpe. A lo lejos  se escuchaba un ladrido que podía parecerse a cualquier otro. De nuevo el haz de luz, el traqueteo, los ladridos. Por sobre el silbato del tren a la capital se oyó un aullido breve y agudo. El niño sonrió recordando el nudo corredizo en el durmiente. Y se  deslizó en un suave sueño.

Rosa Esther Moro(Nota)-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010



         ANTONIO ESTEBAN AGÜERO                                                           


                    Antes de finalizar el verano viajé a Villa Merlo, provincia de San Luís, República Argentina, y me encontré con la belleza de la Madre sucediendo allí donde detenía la mirada. Escuché su voz en la palabra de un  poeta venerado por su pueblo. Siempre hay un poeta enorme allí donde la Madre se expresa.
Antonio Esteban Agüero es una voz genuina de su tierra. Nació en Piedra Blanca: un bosque con su agua cristalina que canta en el pedregal; antiguo hábitat comechigón con una milenaria piedra considerada sagrada, que oficiaba de altar ritual. Una plaza susurrante de pájaros, pocas casas y calles hilachas blancas que suben y bajan. La capilla estilo colonial guarda presencias de siglos en paredes blanqueadas.
Allí estuve en presencia de los nutrientes del alma del poeta: el misterio primordial, la poesía acunándose a la luz del ser,  y el respirar sacralizado, como si se estuviera en un templo a cielo abierto.
Nacer y vivir allí, y ser poeta: un  destino.
El “Capitán de los Pájaros” como se autodenominó, nació un 7 de febrero de 1917  y amó su tierra, toda su poesía fue un canto agradecido a la Madre Naturaleza. Y nos dice a propósito de su nacimiento:

                                                                   “y diré que un claro día
                                                                     en que febrero amaba una chicharra,
                                                                     se abrió a tu vida y a tu cielo,
                                                                    la vida de quién hoy te canta”
                                                                   
Realizó estudios primarios en Piedra Blanca en la escuela que hoy lleva su nombre, a los trece años fue enviado a la Escuela Normal de la ciudad capital, pero esencialmente fue un autodidacta que investigó en la biblioteca familiar. Publicó  sus primeros poemas en la revista Ideas, colaboró con el diario La Prensa de Buenos Aires, y la revista San Luís.  Su obra, aún no demasiado difundida, pero reconocida en medios literarios de todo el mundo, recibió premios y juicios elogiosos, integrando diversas antologías.
Su obra: 1937-“Poemas lugareños-1938.” Romancero aldeano”-1939”Pastorales de refinado lirismo-1946”Romancero de niños”-1953- “Las Cantatas del Árbol”, última obra  editada por el poeta: 1972 “Un hombre dice a su pequeño país” -1973 “Cancionero par la vida humana” 1978-“Poemas inéditos”.
Este poeta educado por el verde, inspirado por su paisaje natal, así se resuelve en las palabras:

                                                                   “Recién nacido…
                                                                    Todo parece deslumbrante y nuevo
                                                                     Inventando por mí para alegría
                                                                     De los sentidos de carnal deseo…

                                                                      ........
                                                              “Yo no quiero morir. Si el mundo nace
                                                               Cada día de mí como los niños
                                                             De la entraña madura de sus madres
                                                             Si los árboles nacen de mis ojos
                                                             Y las suaves mujeres de mis manos
                                                             Y la música nace de mi oído…”                                            

Rosa Esther Moro-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


                                    RAFAGA DESLUMBRANTE



Abrí el armario y descolgué la escopeta.
La decisión había sido tomada hacia mucho tiempo, tiempo que hoy era una naturaleza muerta, inscripta que algún lugar de mí.
Naturaleza que fue despierta con un golpe de sangre desconocida cuando me enteré de forma casual que ella había muerto.
Era algo esperado desde la noche que desperté sobresaltado, sintiendo que me arrancaban un pedazo de mí.
Limpio la escopeta, su carga esta intacta, como esperando ser usada.
Camino hacia la puerta de entrada. Por las ventanas veo que el sol es intenso, aún después de la lluvia que menguo su fulgor por un momento.
El espejo escupió mí  imagen de hombre viejo, de espaldas cansadas, aspecto desaliñado, cargando una escopeta
Un viejo que no iba a cazar patos, pero que todas maneras, suelta a su perro para que lo acompañe.
El campo huele  a tierra seca, apenas humedecida por la lluvia. Voy por la calle de tierra, hacia una casa cercana a la esquina.
 La otra, la que la arranco de mi vida y me dejó solo y danzando con la muerte, también estaba tan vieja y destruida como yo.   Y     avanza hacia mí por el sendero estrecho al borde de la canaleta, su andar torpe acomoda el paso en al suelo desparejo  y resbaladizo.  Los sauces lloran sobre su rostro.

Levanto el arma y apunto        pero como una ráfaga deslumbrante   sale de la casa una muchacha, idéntica a  la de mí recuerdo, agitando algo en sus manos
     “toma Cela, lleva esto para que tenga un recuerdo de mamá,
     decile que mañana voy yo, para que me conozca, hoy ustedes tienen mucho que                  
    hablar”

Icé  la escopeta hacia el cielo, la bala se perdió entre las nubes que otra vez volvían  a juntarse.



Esther Moro oct.009



  

Etelvina Maldonado-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010



El niño de barro



      Durante una semana llovió. Los relámpagos viboreaban en un cielo desordenado. Día y noche se escuchó el  chasquido de la lluvia sobre el pueblo. El  arroyo  que se deslizaba tímido entre las piedras, se enfureció. Las aguas cambiaron de color y corrían enmarañadas, desfondando las calles, arrastrando animales, árboles  y  la pobreza de los que vivían a la vera del arroyo.
      Doblegando las paredes de adobe, el agua entró en la casa de María. Ella quiso ganarle a la desgracia, levantó al niño a horcajadas en su cadera, manoteo algunas ropas y salió. El cerro no se cansaba de escupir barro, una oleada turbia le arranco al niño de los brazos, quiso gritar y estaba muda, cuando reaccionó,  su grito fue un aullido y el llamado fue eterno.
---Negrito!!, Negrito..
Pasó tiempo y ella seguía buscándolo, arañando el lodo seco, cuarteado. Los años le encanecieron los cabellos, la mirada. La piel se le  se resquebrajó como el barro.
  La  encontraron con la mirada fija en el horizonte, una sonrisa le ensanchaba el rostro.
    Abrazaba un montículo de tierra con la cara del niño   

Doris Ortellao-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Feng Shui

En estos tiempos tan tensos en lo que hace a economía, nos es a veces más fácil sumergirnos en la vorágine de la masa de consciencias que emite frecuencias mentales negativas referentes a lo mal que estamos. No podemos evadir la realidad, pero podemos empezar a cambiarla desde nosotros mismos, que es el comienzo que vale. El Feng Shui, propone armonizar las distintas áreas de nuestra casa con soluciones  fáciles y económicas de acuerdo al gusto personal. Es importante el hecho de realizar el inventario de las cosas que tenemos en nuestra casa, de lo que ya no nos sirve, desapegándonos de los objetos y de las relaciones de éstos con las personal. Al vaciar a conciencia nuestro placard es como dejamos que ropa nueva forme parte de nuestro guardarropas, es decir, al vaciar de ideas negativas vamos a dejar lugar para que entren ideas positivas. Es dando como recibimos. El primer paso es detectar dónde se encuentra el área de abundancia en nuestro espacio (dormitorio, living, comercio, etc.) podemos detectarla entrando por la puerta principal, en el ángulo derecho de la habitación. Es allí donde podemos colocar un elemento relacionado con la abundancia, de la que el dinero es sólo una parte. Una vez detectada el área correspondiente, se puede colocar allí un carillón de metal de buena calidad, esto es que suene con la más mínima brisa, eso hará energizar el flujo económico. Otra de las soluciones posibles es colocar en ese rincón un cofre con monedas en desuso, o bien una esfera de cristal facetada suspendida de un cordón de seda rojo, la esfera reflejará no sólo la luz, sino también la energía. Colocar fuentes de agua, aunque sean pequeños acuarios, o imágenes de flujos de agua en movimiento puede ser una alternativa más para tener en cuenta en el momento de disponer el mejoramiento en esta área, la de la abundancia. Según el maestro Lin Yu, el agua en movimiento representa el flujo del dinero y las conexiones con muchas personas que puedan ayudar a conseguirlo. En cambio el agua estancada es sinónimo de un panorama económico turbio. Aunque el agua quieta pero limpia, como es el caso de una piscina puede ser también una solución para tener en cuenta. Una fuente en la entrada de su casa, cercana a la puerta principal, es otra forma de mejorar la economía, siempre y cuando no bloqueé  el camino hacia la casa. Este trabajo se complementa con el trabajo interior, y como la energía sigue al pensamiento, el enfocarse en todas las veces que ya hemos creado abundancia anteriormente, nos hará recordar ese sentimiento de que sí podemos lograrlo. Cuando nos conectamos a lo que funciona bien en nuestra vida, atraemos más de lo mismo.

Nélida Beatriz Hualde-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


LA SOMBRA

Aquel hombre me seguía. Toda la mañana  anduvo detrás de mí. Y no es la primera vez que lo advierto. Hace años que me sigue. Y hoy también.
Si yo apuraba el paso, él lo hacía. Si me paraba, él se detenía. Pero nunca se dejaba ver ni me era posible ver las señales de su presencia.
 Sólo su sombra.
 Claro, mis pies descalzos  no dejaban huellas en el agua a la orilla del mar, que está casi quieto en este otoño, y las pisadas en la arena no hacen ruido.
Tampoco las de él.
 De a ratos me daba vuelta de improviso para sorprenderlo, pero él conseguía esconderse. No podía verlo.
Vaya uno a saber qué secretos de mi vida conocía, que ahora quería castigar.
¿Y si sabía? No, no era posible. Aunque quizá fuera un heredero despechado.
 Algo debe saber.
Aquel asunto en que me metiera sin querer… No, si ha pasado tanto tiempo. Tanto. Tanto…Y un  simple juego financiero que ya nadie recuerda. No hubo heridos, ni muertos, ni  incendios, ni catástrofes o derrumbes. Un problema simplemente económico, y hace tanto tiempo…
Pero algo sabe.
Bueno, no debo preocuparme. Estoy siguiendo esta idea como si en verdad alguien me lo hubiera planteado. Y no pasa nada. De cualquier manera, son cosas muertas, prescriptas, olvidadas, ignoradas.
Pero me pregunto quién es, qué sabe, qué pretende,  por qué no da la cara, por qué siempre detrás de mí. Y qué autoridad tiene para juzgar lo que a la justicia no le importó por no tener trascendencia
 Estoy temblando. Y no es de frío, porque el agua está calentita y las olas me acarician en su ir y volver y las siento protectoras. Y el sol, este maravilloso sol de la playa, me calienta la cara y me embriaga.
 Pero él está aquí, y no lo resisto.
Me vuelvo.
Tengo miedo. Un miedo acre, incisivo, que ya no puedo tolerar.
Me voy. Y al avanzar, lo veo.
 Al fin lo veo.
 Delante de mí está su sombra, una larga sombra, que no es mi sombra, sino mi sombra y la sombra de él unidas en una larga sombra, como en aquellos versos de José Asunción Silva, que sabía de memoria en mi adolescencia : “…y mi sombra y su sombra, por los rayos de la luna proyectadas eran una sola sombra, eran una sombra larga…”
Casi muerta de susto me refugio en una carpa. Allí mi sombra es pequeñita. La sombra del hombre no está.
Espero un rato. La gente se está yendo. Ya el sol entra en el ocaso. Con su declinación declinan los conflictos. La noche es magnánima.
Me animo a salir de mi escondite.
No veo nada.
El hombre se ha retirado.
Me perdió.
Alegremente tomo un taxi. Llego al hotel, abro la puerta de mi habitación y cuando prendo la luz, lo veo, porque allí, cubriendo todo el piso, está su  larga sombra.                                                                                                                                                         

Maritza Luza-Perú/Mayo de 2010


Los Ojos de los Dos

Sí tu larga mirada
Solo alcanza para ver lo que diste
Que miope es el ser
Que no se detuvo en cotizar lo que recibiste
Yo no sé porque ando cargando un sollozo breve por vista,
Relámpagos, truenos y mucha ventisca
rodando desde adentro suspiro viéndote desde mi rendija
Todavía me atrevo a alojar la añoranza
Y es que de tanto habitar
Quiero creer que renace la esperanza
Cómo podía entrar a la tierra de los muertos
Si tu capacidad para juzgar
Castiga al puerto
Antes de naufragar

Consoladora es la tormenta oscureciendo el cielo
Si he de vivir muriendo
Viviré con un corazón de hielo
Pongo en pie mis vacilantes pensamientos
A la intención de tu mirada
Hecha una bofetada, me inclina a la verdad
Nunca sabré si tus razones o las mías
Fueron la cualidad
Del cruce de dos aguas impías
Y quizás esa fue la mano
Que abofeteo mi mejilla

Quise descansar mi frente
Por ahí, por donde germina la silente
Permanecieron los rayos
Custodiando al que entre

Pecado es someter a la lluvia tormentosa
Una pintura piadosa
Desliz peor
Creer que quedara limpio el lienzo
Donde se pinto
Los ojos de los dos.


María Antonia Herrera-Buenos Aires, Argentina/Mayo de 2010


Sabor a madrugada


Un rayo de sol absorbe
            la cortina que Selene
se empeñó en tejer 
            extraño tapujo que el Rey desordena.
Los suspiros hienden los hilos torcidos
¿se atreviese alguien a espiar las ternezas?
ya nada apetecen
            ya todo está dado
                                    las brisas bailando
                                                marcharon silentes
a encontrar los sones
que arpas y piano también las guitarras
le digan al mundo
            que aquí
                        en esta noche
en río de plata que la luna brinda
dos almas fundidas en un solo cuerpo
hiciéronse dueñas de la madrugada.