domingo, 26 de septiembre de 2010

Abel Espil-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010


El cinturón de carpincho Aníbal

Le habían dicho a Anibal , que el podía comprar a un precio lógico , en la zona de Balbanera . Era lo único que le faltaba antes de salir de viaje a Pontevedra. Lo que Anibal no se animaba a comentar a sus amigos y compañeros de oficina , era que el cinturón de carpincho , además de gustarle mucho , le servía para saber si engordaba o adelgazaba. Al momento de salir ,el sabía que lo compraría lo más justo posible . No admitía que por un viaje a la tierra de sus padres y hermanos mayores , resultara como consecuencia , venirse con muchos kilos de más. Fue a Balbanera. Recorriendo los negocios no lograba encontrar el cinturón de carpincho . Bastante decepcionado estaba , cuando al doblar una ochaba , observó un pequeño y muy sencillo negocio . Detrás del mostrador , un señor mayor , con sus ojos un tanto cerrados , dormitaba el cansancio del tiempo o el pequeñito sol tibio le generaba un suave levitar . Anibal obserbó detrás del buen señor , en un estante no demasiado alto , lo que tanto buscaba . Enrollado y no muy apretado . Entró , le pidio de probárselo , averiguó el precio y así terminó el principio de un sueño. Lo tenía puesto , no le apretaba , ya había oscurecido , pero él regresaba sin haberse puesto el saco . Sabía que su cinturón justo y con muy poco resto , lo estaba comenzando a lucir .

Le encantó tanto llegar a Pontevedra , abrazar a sus hermanos .El mayor de todos , le llevaba a Anibal quince años . Anibal lo pensó , pero no comentó nada .Todo lo contrario , elogió tantos y díversos recibimientos , regados con vinos de distintos varietales . En las noches , en su cama de hotel, pensaba como el sol del mediterraneo , le suma años a las personas .

Todas las mañanas , se colocaba suave y lentamente su cinturón de carpincho .Al tiempo ,aproximado de un mes y medio , en que se acercaba su regreso ,descubrió que no se lo podía poner .

Llegó parte del pueblo , a querer que abriera la puerta o la ventana . El silencio era total . Transcurrió un día , dos tres , recién a los veintidos días ,Manolito , un muchacho alto y fuerte tiró abajo la puerta y se encontró a Anibal colgado de una araña grande y pesada , con su cinturón carpincho apretandole el cuello .

viernes, 24 de septiembre de 2010

Lilia Elena Durand-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Menta y albahaca

Mi pueblo
y sus veredas de ladrillos flojos
            trastabillo
           de pasos descuidados
calles de tierra y yuyos
           holladas de pezuñas
caminos que transitan destinos siempre iguales
  
niños   
chapoteando escondidas
           pies descalzos en la Rayuela
   (no hace falta calzado para llegar al cielo)
y         allá lejos
la sombra bamboleante de algún borracho
           peleándole al apero de su matungo

la noche
          y con ella
          el mate cocido y el pan casero
susurro entre las sábanas
y el ramito de lavanda bajo la almohada

una guitarra
          monta la brisa fresca
          serenata enamorada
          aleteando el sueño de alguna niña

calles    
          llorando polvo
          tras el tumbero
          que lleva lento al abuelo viejo
     (primer misterio no develado)
 ¡Silencio! 
      (los niños no entienden)

callecita escondida
en ese ajedrez pretencioso
donde el hambre iguala
         peones y reyes
y yo aquí     de espaldas al barro
          caldera el pecho

Menta y albahaca

jueves, 23 de septiembre de 2010

María Antonia Herrera-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

C O R A Z O N    D E L    P O E T A

     El poeta adormecido
     va caminando la senda
     de letras dispersas
¿qué fue sentir la saciedad
                                          de dar
la urgencia
                  de pedir?
alas mustias
                   cobijan el agobio
ojos demandan
                        miran hacia adentro
urgen
         al ruido de los versos
                         -que se agostan-
nutrir de nuevo al río
                         seco de demandas .
El decir
            candoroso  
                            hace bulla
quiere sacar del letargo
al caudal perezoso                           
                             de sentires
para
       que broten y devuelvan
la dulzura
                del corazón ardiente
                                  del poeta .           


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Bohemia de Literarte-Sábado 4 de Septiembre de 2010

Con muy pocos días de diferencia, realizamos la Bohemia número 59, en su 7º ciclo consecutivo, correspondiente al mes de Septiembre, nuevamente nos dimos cita en el Centro Cultural Tiempos Modernos, ubicado en la calle Aristóbulo del Valle 1701 (esquina Caseros) en la localidad de Vicente López. Como en la ocasión anterior fuimos muy bien recibidos por Patricia Calderón y Ricardo Peralta y como siempre se acercó mucho público para compartir un buen momento cultural.

Dimos comienzo al encuentro con la presentación de "Más allá de lo visible", libro de Vanina Tenuta, ella es cosmetóloga, maquilladora social, cosmiatra, técnica en drenaje linfático facial, auxiliar en química cosmética e Instructora de formación profesional en cosmetología y maquillaje.
Su actuar en tratamientos estéticos son realizados con orientación Holística, dónde además de tener en cuenta el aspecto físico tradicional,  entiende al hombre como ser de cuerpo, alma y espíritu, instancias que interactúan entre sí y con el mundo que lo rodea.
En "Más allá de lo visible", Vanina volcó toda su experiencia y la puso al servicio de las mujeres, con explicaciones sensillas pero precisas y además ilustraciones para graficar, por ejemplo como maquillar los diferentes tipos de rostros.

Vanina Tenuta hablando sobre "Más allá de lo visible"

En el segmento musical contamos con la presencia de dos imponentes voces: Nora Errasquín, soprano ligera y Gianni Summa, tenor del Teatro Colón, ambos nos honraron con su presencia y nos deleitaron con varios temas, entre ellos y como cierre del recital, interpretaron El brindis de La Traviata, fue un lujo poder escuchar esas voces cantando a dúo, y una emoción imposible de transmitir con palabras. El público los aplaudió de pie pidiendo bis, que no pudieron realizar ya que tenían otra presentación y tenían que retirarse pero nos dejaron la promesa de regresar muy pronto.

Gianni Summa y Nora Errazquin 

En la micro muestra de plástica trajo parte de su obra el escritor y artista plástico Ricardo Montenegro, quien se define así: 
No estudié pintura y esta es mi primera muestra, aa única formación con el dibujo estuvo referida siempre a lo técnico y sobre todo al de arquitectura, pero  la vocación me viene de familia pues mi padre pintaba muy bien y mi tía lo hace en la actualidad.

 Cuadros de Ricardo Montenegro

En el intermedio tomamos café, disfrutamos de unas abundantes y exquisitas porciones de tortas e intercambiamos charlas y opiniones.
A continuación dimos comienzo al micrófono abierto, en el que participó la mayoría del público presente nutriéndonos de excelentes lecturas, recitados y canciones.
Antes de finalizar la Bohemia hicimos el acostumbrado sorteo de libros y artesanías gentileza de Lola Car.
Nos retiramos con la promesa de volver a encontrarnos, Dios mediante, el sábado 2 de Octubre a las 16 horas.
Será hasta entonces.

Donatien Alphonse-Maldonado, Uruguay/Septiembre de 2010

Sísifo


Rey de Efira, hijo de Eolo, hijo del viento,
avaro, mentiroso, en asesinatos cruento.
Ego puro, al otros, de riquezas querer privar,
ego puro, a la suya propia, querer acrecentar.

De los hombres, de todos, el mas astuto
que al propio Hades pudo engañar
para hacer de su vida monumento vetusto
error que solo Hermes pudo enmendar.

Y la ira de los Dioses no se hace esperar, sino que se hace manifiesta
castigando en el Acrocorinto con la irónica y eterna piedra
ciego e impotente ante, la cúspide, intentar vanamente alcanzar
roca que en la cima resbala de las manos de éste ya fornido atleta
¡Es su castigo, es por sus malas tretas!
¡Ladera empinada! ¡Malditas sus entrañas!

¿Es Sísifo solo un mito?
¿Cuentos chinos, hitos?
¿Tu que roca cargas?
¿Es pesada también tu alma?

Trabajas y trabajas ¿caes en empinada?
¿Eres como el sol que sale cada mañana?
¿Caes como la noche con el alma cansada?
¿Es un reflejo tu vida, de una sucia letrina?

Sísifo y su roca puede ser tu rutina,
Sísifo y su roca puede ser el esclavo de la maquinaria consumista,
Sísifo y su roca puede ser el poeta y su rima,
Sísifo y su roca puede ser el andar de la vida.

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010


Film


Una joven dama argentina, se halla casada con un mexicano licenciado en abogacía. Tienen un hijito y una mansión en ciudad de México. Ella era cancionista de tangos hasta que se produjo su enlace, sin lo que se dice amor-amor, para acceder así, legalmente (por la puerta grande, principal), a la suprema misión a la que una mujer muy mujer está destinada: dar a luz y consagrarse al retoño. Aunque rígido el magnate esposo, condesciende en acompañarla a presenciar un ensayo de la compañía (en gira por aquellas latitudes) de artistas de variedades en la que había participado, para así reencontrarse con sus ex-compañeros, entre los que se cuenta quien fuera su novio, el pianista, que la sigue adorando. Incómodo entre esa gente, con brusquedad el marido se retira sin saludar. La consorte se despide de sus ex-compañeros, excusándose, con el objetivo de alcanzarlo. Esto no ocurre y acepta la invitación del gentil ex-novio de trasladarla en su auto a la suntuosa residencia. Pero el pillo pianista no enfila hacia allí. La ex-novia lo advierte y protesta con despliegue motriz, a consecuencia de lo cual el automóvil choca, el ex-novio (y desde entonces ex-pianista) muere, y la ex-cancionista queda con magulladuras. Enterado el huraño picapleitos, con estupor y arrasadora indignación, que su (para él) ex-intachable esposa se encontraba en el vehículo del ex-novio al desencadenarse el accidente, decide divorciarse de ella y, cruel, separarla del vástago, al que comunica que no volverá a ver a su madre (cuando éste, como siempre, se entretenía oyendo en el fonógrafo los discos de 78 grabados por la mami en épocas de esplendor). Corroído por los celos y la omnipotencia, el agraviado cónyuge destruye discos, fotos y demás rastros de la abominada. Disponiendo de influencias, consigue expulsarla del país. Adoptando un nombre artístico retorna ella a su métier, en el que vuelve a descollar, y de este modo van transcurriendo los años, añadiendo alguna cana señorial y efectuando temporadas hoy aquí, mañana allá, con compañías conformadas, entre otros, por bailarines, músicos y malabaristas. No arma pareja (su representante y empresario la ama en secreto) y añora a su hijo, ansiando la extinción del ex-marido, a quien al admitir la derrota, habíale augurado que él abandonaría este valle de lágrimas, antecediéndole. Avispada un buen día de que esto había acontecido y que el hijo se tambaleaba, desmoralizado desde la desaparición física de su padre, que lo había criado en el odio hacia la supuesta casi ex-adúltera, regresa a México, tras caducar, merced ahora a sus propias influencias, la disposición que lo impedía. El muchacho se embriaga y dilapida su fortuna en juegos de azar, habiendo interrumpido la carrera universitaria (abogacía). Y es también el azar quien dispone que la chica de la pareja de bailarines que el empresario contrata ya en la capital azteca, esté noviando con el confundido ricachón. Descubre la madre que ese mozo apuesto e impertinente que le fuera presentado en una fiesta, candidato de la vulgar y trepadora danzarina, es exactamente su único hijo. Dimes y diretes, lindos momentos y malos entendidos, desesperación y regocijo, la madre impulsa tan perfecta estratagema que logra desnudar los innobles (embaucadores) propósitos de la blonda ordinaria, que no sólo no estima al muchacho, sino que, además, está ya unida en matrimonio con su partenaire. Es tal el flujo de apasionada simpatía que irradian hijo y madre entre sí, que producidas diversas citas equívocas, el hijo enuncia, intentando besarla en los labios, que ha comprendido que ella está que arde por él. La madre se horroriza, claro, qué menos, se espeluzna, y se casa, de nuevo sin amor, con el representante y empresario (como para conjurar pulsiones, me sopla sonriente un amigo, estudiante de psicología). Por fin, estando la madre interpretando en el primer coliseo un tema amargo, sombrío, pernicioso, impregnado de desconsuelo, y divisando al hijo entre el público yéndose abatido, intuye de súbito que él se escurre dispuesto, acaso, a quitarse la vida. Corre y lo alcanza, así nomás, él ya en su coupé y con el motor en marcha. Asciende y él arranca furioso, contrincante de sí mismo, y conduce a velocidades inauditas, sin rumbo, mientras ella lo apremia instándolo a toparse contra el bendito grado de parentesco que los involucra. Se lo grita la madre justo cuando la coupé, ingobernable, está por desbarrancarse. Ambos salen despedidos, la coupé se incendia, la madre (Libertad Lamarque) perece, y el hijo, contuso, llorándose todo, la sostiene entre sus brazos (filiales en la tragedia), sentado, apoyado contra un árbol, como a una amante.

Roberto Buenos Aires-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Rosita, yo y el cachafaz               


Rosita siempre me gustó. Desde cuando íbamos juntos a la escuela. No a la misma escuela porque antes no nos dejaban juntar a los chicos con las chicas, pero íbamos por el mismo camino. Cinco cuadras arboladas y silenciosas que recorríamos en bandada los pibes del barrio. Rosita y yo siempre caminábamos un poco aparte de la tropa y conversábamos todo el tiempo. Una vez me tomo de la mano de una manera que hasta hoy no puedo olvidar. Tengo esa sensación guardada no sé donde, pero a veces me gusta recordarla. Cierro los ojos, pienso en esa mañana de primavera y ¡zás! Vuelvo a sentir su manito apretando la mía.

Debieron pasar muchos años para que me diera cuenta de lo que quiso decirme, porque los chicos no entendemos nada. Las chicas sí. Ellas nacen sabiendo esas cosas. Hoy sé que yo la quería a Rosita y que ella me quería a mí. No como se quieren los grandes sino como se quieren los chicos. Yo no supe descifrar lo que me decía con sus manos. Si lo hubiera sabido, a lo mejor me habría casado con ella. Pero como no entendí nada me quedé soltero porque tampoco pude enamorarme de otra mujer. Habría sido como traicionarla.

Rosita no se quedó soltera porque tuvo la desgracia de enamorarse cuando tenía 16 años. Fue una desgracia porque Adolfo no era para ella. Rosita a los 16 años era más que un bombón. Era un postre entero de dulce de leche. Alegre, pizpireta, dulce, cariñosa, sensual y buena piba. Su cuerpo apareció de golpe y sorprendió a todo el barrio. Durante el invierno era una nena crecidita, pero a media primavera estalló inesperadamente como una flor más de su jardín. Entonces me enamoré por segunda vez de ella. Claro que este amor era diferente al anterior. Seguimos recorriendo juntos el camino pero ahora íbamos al mismo colegio. Ella no volvió a darme la mano como antes cuando íbamos a la escuela. Tampoco a hablar claro con la voz. Sus mensajes los enviaba con su mirada y con los movimientos provocativos de su cuerpo. Para ese entonces yo ya había aprendido a interpretar un poco esos mensajes, pero tampoco hice nada porque la vi tan linda y me vi tan feo, tan nadie que la jugué de amigo nada más.

Ella era mucho y yo era poco. Lo que más me gustaba era cuando venía a casa algunas tardes para estudiar matemática conmigo. Yo era un campeón con las ecuaciones, los triedros y los logaritmos, mientras que Rosita no distinguía los números racionales de las bisectrices. A mí me gustaba enseñarle. Me sentía importante ayudándola y proteguiéndola de los profesores. Además me sentía como admirado por ella. Fue durante una de esas reuniones en la mesa del comedor de mi casa cuando me avivé que yo además de enamorado la quería de verdad. Lo que no advertí es que a lo mejor ella también me quería de verdad. Fue entonces que apareció Adolfo y Rosita se enamoró de él. Claro Adolfo tenía 27 años, un buen trabajo, vestía ropa de verdad con chaleco y todo. Parecía tener una seguridad y experiencia que me pasaba por arriba. No sé de donde apareció pero nunca me gustó. Creo que a él lo que le impresionó fue el cuerpo de Rosita porque en los años que estuvieron casados no se interesó por ninguna otra cosa de ella. Tampoco la ayudó con la matemática y al final nunca terminó el secundario.

Yo me di cuenta que Rosita no fue feliz en su matrimonio porque al poco tiempo de casarse comenzó a engordar y a abandonarse. Se vestía mal, desarreglada. Hasta andaba en chancletas y ya no reía alegre y pizpireta. Por suerte Adolfo se murió. Casi de golpe  y sin avisar. Rosita se quedó sola, con un hijo insoportable y gorda. Yo sufría mucho al verla así y entonces me acordaba de las tardes en las que venía a casa y yo le resolvía las ecuaciones mientras ella me cebaba mate y me miraba sonriendo sin entender y sin importarle nada de las matemáticas. Creo que le gustaba simplemente estar conmigo tomando mate y riendo.

Después de un tiempo Analía, su amiga de siempre consiguió que aprendiera a bailar un poco el tango. No mucho, pero eso le bastó para cambiarle la vida. Pronto fueron a la milonga y entonces Rosita volvió a florecer como en aquella primavera gloriosa. Claro que ahora no era simplemente un bombón. Ahora era un minón infernal con un cuerpo de exportación y unos movimientos de cadencias tangueras que nos derretían a todos los hombres del barrio. También volvió la alegría de sus primeros años que la hacía tan especial. La vi tan linda y atractiva que me enamoré  por tercera vez y de una forma diferente a las anteriores.

Rosita resucitó gracias al tango y a Eduardo, un milonguero simpático, vital y algo cachafaz, pero derecho y buen tipo. Hicieron pareja pero no se casaron ni convivieron porque querían conservar la pasión y la alegría de esa relación, que como todos saben se suele perder con la convivencia.

Yo hubiera querido ser Eduardo “el cachafaz”, pero no me daba ni la pinta ni el carácter, así que estoy algo triste. No lo  puedo negar, pero verla a ella de nuevo linda y de nuevo alegre me hace feliz aunque esté con Eduardo. Yo sé que Rosita podría haber sido mi mujer pero eso mejor ni lo digo. Por eso cuando vuelvo del trabajo y me voy sólo a mi catrera me gusta pensar que ella viene de nuevo a la tarde a mi casa para que la ayude con los logaritmos. Mire qué cosa che, con eso solo me conformo, ¿vio?

Diana Mesterman-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Ópalo sin luz


Me moldeó muchas caras esta sumisa piel, adherida
en secreto a la palpitación de lo invisible.
Olga Orozco

Y hube de partir
de un corazón 
                   hecho cenizas.
Recorrer grandes desiertos,
ser pequeña piedra,
      ópalo sin luz
apenas tallado por el viento.


Y hube de ser viento
para crear en todas las esquinas,
montones de arena blanca
                       que puliera mis aristas.


Y hube de vencer  -una vez más-
           miedos infantiles
                       y 
avanzar en dirección opuesta
           a  los designios.


Y hube de partir  mi corazón,
para forjar a hierro vivo
                                     un destino
                                                  más abierto
                                    que el recorrido de una lágrima.

Roxana Ini-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

LA      MUESTRA

Manuel comenzaba la limpieza a medianoche, cuando los chicos se iban, pero  llegaba un rato antes. Le gustaba dialogar con los jóvenes artistas, intentar descubrir el misterioso don que les permitía plasmar en el color los vericuetos mágicos del alma. Aún después de jubilado, se quedó trabajando en la escuela de arte. Se había acostumbrado a dormir poco y de día, es más, lo hacía con la persiana levantada, no quería confundir a su cuerpo de gallego fatigado con noches ficticias o espejismos.
Puchos, latas, papeles, lo de siempre. Esperó a que se fueran los últimos alumnos, carpeta en mano, dedos manchados. Volcó el último aserrín  por delante del escobillón y empezó a recorrer los mosaicos desgastados. Vació tachos,  plumereó escritorios y bibliotecas, acomodó bancos y sillas, echó unos baldes de agua con lavandina en los baños y en su camino de vuelta apagó las luces. Por fin se sentó en el sillón desvencijado de la planta baja y sacó una botellita. Cada vez terminaba más temprano. Existía un acuerdo tácito entre él y sus patrones: él cobraba poco y no faltaba, ellos no eran muy exigentes; después de todo los  chicos no cuidaban nada. Se quedó dormido. Pocos minutos más tarde sintió en su mejilla  una brisa; intranquilo, abrió los ojos. La ola de robos que azotaba el barrio bien podía llegar hasta allí; ya no les importaba si había o no algo de valor. Se cercioró de que la puerta estuviera bien cerrada y volvió a su sillón. Seguramente había sido el balanceo de esos enormes afiches pegados a las paredes. Bebió  otro sorbo.
_Coquito me parece que se fueron todos.
_Dale Gaby, salgamos.
_Espérenme dijo Lu.
Manuel creyó escuchar el susurro de unas vocecitas infantiles. Entreabrió un ojo. Libertad  se descolgó como una alpinista,  se pintó los labios y acomodó su corona. El guitarrista apoyó su guitarra contra la pared, y sacando una pierna  detrás de la otra a  través del marco, se miró en el reflejo del vidrio vacío, se alisó el pelo y comenzó a afinar su instrumento. El hombre azul cayó de cabeza haciendo una vuelta carnero. El hombre alado recorrió el pasillo abrazando a su sirena, un poco volando, otro poco nadando. Unos grillos de ojos grandes modulaban con sordina. Animalitos fantásticos, elefantoides, topos, pulpos, sapos, caballos, serpientes, dragones y seres imaginarios con cuerpos de manos  comenzaron a bailotear, el guitarrista entonando una de Calamaro. Parecía un desfile de duendecitos bizarros,  que casi flotaban sobre el piso en un carnaval mitológico e insustancial.
Y otra vez la brisa.
Los personajes detienen su marcha, se miran entre sí y corren dichosos hacia ese hálito denso, casi tangible, que despliega su diafanidad y acoge en un abrazo  generoso a los cientos de seres de su creación, frutos de su esencia, con algo de monstruos y mucho de tiernos, hijos auténticos y trascendentes, que renacen cuando los admiran y también cuando descansan, porque tienen vida propia henchidos de la alegría milagrosa que nutre a las líneas y  el color
Manuel tose.  Los personajes descubiertos en su insolencia se escabullen nuevamente tras los vidrios. Permanece su rastro,  volutas de ánimas entre las motas de polvo. La galería parece vacía, no lo está, nunca lo estará. No tiene aroma, ni color, Nico es una presencia, inasequible y real, que eligió a quien amar, devino entre ellos, de ellos recibió todo, y ahora pletórico y agradecido, inmanente en sus corazones, comparte sus latidos, y sólo sale a visitar sus criaturas de fantasía.
Refriega sus ojos, se levanta y busca en algún cigarrillo mal apagado ese aura mágica que no comprende. Siente una opresión. Toma su botella, la mira desconfiado y la estrella contra el tacho de basura.
Una brisa le besa la mejilla.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Bohemia de Literarte realizada el sábado 21 de Agosto de 2010

 Llegó el día de realizar una nueva Bohemia, después de haber itinerado durante unos meses, el 21de Agosto, gracias al escritor Juan Disante, quien hizo el contacto, nos mudamos al Centro Cultural Tiempos Modernos, dirigido por Patricia Calderón y Ricardo Peralta, quienes amablemente nos ceden el espacio, el mismo está ubicado en Aristóbulo del Valle 1701, esquina Caseros en Vicente López.
Allí, siendo las 16.30 hs, dimos comienzo a la Bohemia número 58, en su 7º ciclo consecutivo. 

En esta oportunidad, llegado desde Capital Federal, nos visitó el escritor Rolando Revagliatti, él nació en 1945 en la ciudad de Buenos Aires, la Argentina. Publicó un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios, además de la breve antología poética personal “El Revagliastés” y “Revagliatti – Antología Poética”, con selección y prólogo de Eduardo Dalter.  La mayoría de sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.net.  Sus producciones en video se hallan en 
Nos habló de su poemario "Viene junto con" en edición electrónica, aún inédito en soporte papel, nos leyó varios poemas y nos contó que este libro se encuentra en formato PDF y FLIT  (libro flash) en las siguientes direcciones:
http://www.revagliatti.com.ar/act0710/VIENE_JUNTO_CON.pdf
http://issuu.com/irezumi/docs/viene_junto_con



Rolando Revagliatti, hablando de su libro electrónico "Viene junto con",
acompañado por Graciela Pucci


A continuación Ediciones Literarte y JJMProducciones presentaron oficialmente el CD "Cuarto de espejos" con poemas de Graciela Pucci en la voz del locutor Guillermo Ferreras, este disco cuenta con 10 poemas extraídos del libro homónimo, recitados con cortina musical de fondo y cierre con música de varios intérpretes, por lo tanto en este CD se puede escuchar poesía y buena música.
La presentación estuvo a cargo de Guillermo Ferreras(representando a JJMProducciones) y Graciela Pucci (representando a Ediciones Literarte y autora de los poemas). Lamentablemente no tenemos imágenes que plasmen ese momento para que la vean ustedes, los que están lejos y no pueden acompañarnos físicamente pero sí lo hacen con el corazón, pero al menos pueden ver cómo es la portada del CD, aquí la tienen:

 Si van al pie del blog encontrarán un reproductor de mp3, haciendo doble clic en play podrán escuchar el poema Futuro, éste es uno de los diez incluídos en el CD "Cuarto de espejos"

En el segmento musical nos acompañó Lola Car, ella es actriz, monologuista, cantante y artesana, en esta ocasión pudimos verla en su faceta de cantante, acompañada por un guitarrista interpretó varios temas entre los cuales incluyó tangos.

video
Después de deleitarnos con la voz de Lola Car, dimos apertura al acostumbrado micrófono abierto, espacio donde el público puede leer, cantar, recitar y también bailar. Casi el 90% de los concurrentes se anotó para hacer uso del micrófono y todos disfrutamos con las distintas muestras de poemas y cuentos en la voz de sus autores.
Para finalizar realizamos el acostumbrado sorteo entre el numeroso público presente, en esta ocasión fueron  libros donados por los autores que han pasado por las Bohemias de Literarte, y   artesanías realizadas y obsequiadas por Lola Car.
Nos retiramos siendo las 19.30 horas, con una energía muy especial, con mucha alegría por el encuentro compartido y nutridos de arte y literatura, prometiéndonos reencontrarnos en la próxima Bohemia de Literarte, el sábado 4 de septiembre.


Alicia Casal-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Reminicensias ascendentes

Luego de visitar tierras,
Vía you tube, por supuesto.
Recorrí  El Ferrol…, Galicia y
¡ no pude evitar la emoción!.
“”Amparo Sara y Lorenzo, abuelos ”.
Me imaginé allí,... caminando,
respirando esos parajes.
Espacios verdes,  tradiciones,
Bellezas y…me desplazé a            a…cercanías del  mar.


Luego escuché, observé.
Otro país.  Otra parte de mi sangre.
Macerata Marche, Italia.
“”Natalio y Adela, abuelos””
Castillos: construcciones arquitectónicas,
dignas de inmortalizar, irrepetibles…
Puerto Ancona, Costa Adriática y…
Ya casi me impregno, del sabor a..
            Cercanías del mar.


Y… me ubico aquí,…en mi Argentina.
Y ¿qué hubiera sido de mí,… si ellos no emigraban?
Y ¿dónde habría nacido, …dentro de este contexto europeo?
Y ¿qué…de los lazos, que van conmigo?
Y ¿qué… del azul,… de los replegables mares?...
Y aparece en mi memoria cognitiva parte de este suceso,
y  regreso a estos tiempos, en sus pasos,  en ellos…….
En que el barco de la vida fotografía parte de mi historia,
y  t r a e  al presente tan entrañables recuerdos.


Ambas cunas; civilizaciones, culturas.
Proyectos de vida con aportes significantes.
Hay señales de trabajo, esfuerzo y alegría por ello.
¡¡Ambos con distinto idioma, pero con un mismo lenguaje!!
Amor a lo propio, lo bello; lo antiguo y pasión por lo nuevo.
Y… son… torrentes emergentes más allá de mi conciencia,
 afluyen, se instalan,  transportan, desde las raíces al presente.
Labro en mis humildes letras, empapo de agradecimiento auténtico,
por aquellos que un día, vinieron,  y empezaron… de nuevo…

María Inés Libano-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010


Fuego versus rayito de sol


Entro en esa casa y me recibe una semioscuridad
      
           Me reciben colores, verdes, rojos, azules

                  naranjas, amarillos,  salen a mi encuentro.

 El hogar  encendido, es un hacedor de colores brillantes

            recorren la sala y juegan con los objetos
                  
                   que fantásticamente van apareciendo en escena.

 Por la ventana, casi cerrada, 
                    se filtra un tímido rayito de sol
             
                    escapado del ocaso que afuera avanza

 Asombrado observa.     
                     Se esconde avergonzado

                    ante tanta difusión de colores

Jacinto Amado-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Del tiempo y la Memoria

A esa madre le gustaba ver en ese hijo, la imagen del abuelo. Se regodeaba en su actitud. Relacionaba algunas situaciones como detenidas en el tiempo, con retratos de su propia niñez. Le entretenía la contemplación, fantaseaba y siempre parecía distante.
Filtraba por su mente luces y sombras de años muy queridos junto a su padre. Esto la hacía muy orgullosa.
 Deseaba extender en ese hijo, instancias imaginativas, reflejar en él todas las vivencias e interpretaciones que las madres toman del pasado y trasladan al presente. De algún modo las intuía transferibles y las transmitía consecuentemente con vehemencia. Por todo y con todo esto le hablaba a su hijo del abuelo, las aventuras y desventuras del abuelo.  Contaba de las pasiones y los sueños que lo desvelaban. De las acciones que acometía con enojo, con audacia. De sus convicciones, de sus delirios, de sus aciertos y sus rotundos fracasos. De cómo ponía el acento el abuelo en todas las causas perdidas. Cómo trataba de rescatarlas cuando ya nadie daba nada!. El daba todo!!, en un constante desafío, y cómo se recreaba  con estas inclinaciones!. El abuelo era fantástico. Era buena fe. Era un crédito de intenciones, con una fuerza  inimaginable.
Ese hijo, ya grande,  recuerda a su abuelo que no conoció. Recuerda a su madre. Se recuerda él mismo con sus propias experiencias y en una simbiosis de tiempo y memoria relata a sus propios hijos vivencias e interpretaciones. Pasiones y sueños con vehemencias, con el pasado en la mano.

Miguel Fernández Villegas-Cádiz, España-Comentario de su libro por Alberto González/Septiembre de 2010


Como agua entre los dedos de Miguel Fernández Villegas      
Por Alberto Gonzáles
    

Quizás, lector, entiendas la dificultad de pasar 10 meses al año resolviendo conflictos a aquellos que no saben o no pueden hacerlo. Ojalá, al final, se le devuelva al maestro lo que siempre ha merecido: dignidad.     
 Engañosa, a la par de atractivo, es la descripción que hace la editorial del autor: Miguel F. Villegas es el segundo autor español más leído en español por adolescentes en nuestro país. En su página web nos damos cuenta de que se refiere a chicos y chicas de 10 a 13 años de edad. Con ese título muchos de nosotros daríamos la vuelta al libro al instante dejándolo en la estantería de nuestra librería, pensando que cualquier cosa de este hombre sería dedicado a este grupo de edad. Nada más engañoso. Como agua entre los dedos es una obra que merece ser leída por cualquier persona con cierta inquietud pedagógica y reivindicativa.

Miguel F. Villegas (Jerez de la Frontera) es maestro y literato (como, por ejemplo, Javier Negrete). Y además tiene el honor de enganchar a la lectura a aquellos que, por naturaleza, no se enganchan a ella.
Tanto pedagogos como ajenos a la materia disfrutarán debatiendo algunos de las alternativas dadas por los maestros implicados en PADEA (yo mismo he visto algún punto negativo a ciertas propuestas y las he ido debatiendo con compañeros).
También disfruta componiendo su propia música y marcando a cada obra suya con unas pizcas de compromiso social, democracia participativa y apuesta por el medio ambiente. Sus obras más reconocidas son "La isla de los espejos" (6ª edición), "El monasterio perdido" (3ª edición) y "Tocata y Fuga con Bach" (2ª edición).

"Como agua entre los dedos" (Ediciones Aljibe, disponible en FantasyTienda) es una historia de instituto distinta. Es un fiel reflejo de la vida de adolescentes reales con problemas reales. Es la lucha pedagógica de un grupo de profesores llenos de fuerza para cambiar la tendencia negativa de su lugar de trabajo. En un instituto ficticio, enclavado en cualquier barrio de una gran ciudad, conviven, entre otros, chicos conflictivos, discapacitados, extranjeros, pandilleros y homosexuales.
Ante todos las colisiones que surgen un grupo de maestros forman PADEA, una comunidad de trabajo que piensa en la reinserción positiva, duda de la efectividad del castigo tal cual y quiere devolver la paz al centro dando a los alumnos las mejores armas para conseguirlo: su voz, su participación y su creatividad, intentando conseguir que se sientan útiles, queridos y valorados. Las primeras páginas de las novelas nos cuentan pequeños conflictos en las aulas, el nacimiento de PADEA, su lucha en los consejos escolares, las discusiones con el equipo directivo… pero con el paso de las páginas será la formación de un grupo neonazi en el barrio y el intento de asesinato de uno de los alumnos lo que marque la trama, dándola un toque de novela policiaca interesante.
Si te suenan los nombres de Paulo Freire o Giner de los Ríos –personajes que aparecen a modo de homenaje a lo largo de las páginas - o has leído y has disfrutado de novelas como "Diario de un profesor novato" (Michael Barlow), "El Profesor" (Frank McCourt) o la obra maestra "Historia de una maestra" (Josefina Aldecoa) deberías hacerte cuanto antes con el volumen ya que es un poso de aire freso ante tanto recorte educativo. 
Tanto pedagogos como ajenos a la materia disfrutarán debatiendo algunos de las alternativas dadas por los maestros implicados en PADEA (yo mismo he visto algún punto negativo a ciertas propuestas y las he ido debatiendo con compañeros).
Si no tienes ni idea de lo que te hablo "Como agua entre los dedos" es una excelente novela: rápida de leer, con una prosa exquisita y amoldada a los tiempos de hoy y con unos personajes realmente vivos y llenos de altibajos emocionales. La disfrutarás sin ningún género de dudas. Quizás, además, entiendas la dificultad de pasar 10 meses al año resolviendo conflictos a aquellos que no saben o no pueden hacerlo. Ojalá, al final, se le devuelva al maestro lo que siempre ha merecido: dignidad.       
    

Josefina Fidalgo-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

Oscurece  mansamente
                Confusión de noche y ventana
Adormece serena
                Tras la cerradura de un beso
Se enciende nuevamente
                 En el abrazo de un rincón desaforado
Las palabras  y  cenizas se dispersan

Lame su voz
                 En cavilosa ronda
El aliento se enhebra en licor de lluvia

Flota la luna   con su cuarto menguante
                  Meciendo su plateada góndola

Alicia Zulián-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

La  amistad
es la verdad hecha perfume
el amor y el todo al mismo tiempo
el canto de las olas en la arena
y el aletear de mariposas en la hierba


un  camino acortando distancias
el  tiempo que estaciona la madera
refugio seguro en la tormenta
es la luz que se ha formado de la nada
una flor  en el umbral de la vida

entra por los ojos del alma
como el  fulgor del sol que despeja la niebla
un puente que trasciende al infinito
y nos  ayuda  a pasarlo sin peligro
confiados en que estamos protegidos.

Zaidena-Elortondo, Pcia. de Santa Fe, Argentina/Septiembre de 2010

 En homenaje a Zaidena, a un mes de su partida, este texto que me enviara en el mes de Julio de 2010

El mensajero ideal

Noche cerrada. Una espesa neblina mojaba los cristales de sus lentes. El farol de la esquina, oscurecido por los bichos moradores en su interior hacían aún más lúgubre el sitio donde había sido citado. No alcanzaba a entender por qué estaba ahí, sólo sabía que había ido para tratar de descubrir quién sería el que vendría a su encuentro y por qué fue elegido para recibir esa misiva. Dudaba ahora del lugar y la hora fijada. Sacó el trozo de papel de su bolsillo y alumbrándose con el encendedor, leyó: “Viernes- 23 hs.- esquina oeste-vaya por favor. Nada más decía y era lo que había logrado aguzar su instinto detectivesco. Y estar ahí, ansioso, expectante, nervioso, esperando sin saber a qué, ni a quién.
Comenzó a vislumbrar que, desde lejos, iba acercándose  una silueta femenina; su corazón comenzó a latir más aprisa, ya estaba llegando, y una extraña y rara sensación se apoderó de él. Notó que era una bellísima mujer, que lo miró a los ojos, y con un gesto de ayuda y desesperación, tomó sus manos y deslizó entre ellas un trozo de papel, mientras decía con una voz dulce y cadenciosa:_¡Usted podrá!...¡Usted podrá!
Dicho esto se alejó tan rápido como había llegado. Ante la inesperada premura de su mensajera, fue a su casa presuroso, desconcertado y ansioso, por leer lo que decía la nota. Había quedado impactado por ese rostro hermoso, y más aún por la mirada penetrante, pero dulce y suplicante.
Llegó, colgó el impermeable y rápidamente, abrió el papel que aún llevaba en la mano. Su mente no podía comprender lo que estaba mirando.No entendía lo que estaba leyendo:”uan Zri uan sirou foxtrot iuniform Eco_ Alfa Sierra Eco Sierra India No vem ver Alfa Tango Óscar_ Lima Iuniform India Sierra. Quedó perplejo. Evidentemente, era un mensaje codificado; pero, ¿qué significaba?, ¿a qué código respondía?, ¿por qué a él? Se dejó caer en el sofá y allí miró el papel desde todos los ángulos, pero no alcanzaba a descifrar el significado de ese enigmático mensaje. Después de varias horas de consultar libros de códigos y alfabetos antiguos, lo venció el sueño, no sin antes pensar que al día siguiente recurriría a Lázaro, gran amigo, quien tenía la mayor librería de la zona, y una inteligencia que superaba ampliamente los niveles intelectuales más altos conocidos.
Amaneció frío y lluvioso. Desayunó frugalmente y se dirigió raudo hacia donde vivía su amigo. Una vez allí, exaltado y con lujos de detalles, le explicó lo que le había ocurrido la noche anterior.Lázaro, a quien el tema lo maravillaba, y muy interesado en lo que escuchaba se calzó los lentes. Parsimoniosamente tomó la lupa y comenzó a recorrer palmo a palmo el trozo de papel amarillento, roído en sus bordes. Al rato, le aseveró lo que él ya sabía. Que sin lugar a dudas estaba escrito en código, diciéndole además, que las tres primeras letras, a su entender, eran un número o una cifra, y que según la consulta con el código antiguo que estaba sobre su escritorio, deducía que era el siguiente número:”Uan=1; Zri=3 y Uan Sirou=10.  Aparentemente, la cifra era 1-3-10. ¿Qué significaban esos números?  Es lo que ambos tendrían que resolver.
Como ya estaba en  su horario de trabajo resolvió irse pensando desde ya en averiguar en la editorial donde se desempeñaba como periodista investigador. Seguro que volvería  al mediodía con algún dato concreto y para averiguar si su amigo había descubierto algo más.
Estuvo todo el día indagando en los archivos electrónicos, tratando de ver qué encontraba en la posible fecha que le diera su amigo. Estaba ya claudicando en su inútil intento, cuando una noticia ocupó toda la pantalla. Se refería a un accidente automovilístico donde perdieran la vida el Pastor Luis Peralta y su esposa María Zeballos, perteneciente a la Iglesia de los Nuevos Días. Se detuvo a leer la noticia en su totalidad, pero nada extraño o fuera de lugar llamó su atención.
Cuando iba camino a la casa de su amigo tenía una extraña sensación. Le parecía que alguien caminaba a su lado. Miraba preocupado notando esa presencia, pero estaba solo. Aún así no podía superar esa sensación, e incluso le parecía sentir como si algo, que irradiara frío, lo iba acompañando. Sacudió la cabeza con fuerza como tratando de sacar de ella esa sensación, lográndolo sólo a medias.
Llegó y pronto olvidó sus sensaciones cuando Lázaro, exaltado, casi le gritó que había descifrado el Código.  Recurriendo a sus antiguos textos encontró un descifrador y decodificador y en base a él llegó a una conclusión. El mensaje decía: Foxtrot (F) Iuniform (U) Eco (E) = FUE   Alfa (A) Sierra (S) Eco (E) Sierra (S) India (I) No vem ver (N) Alfa (A) Tango (T) Óscar (O) = ASESINATO   Lima (L) Iuniform (U) India (I) Sierra (S) = LUIS. Automáticamente recordó la nota periodística y luego de compartirla con su amigo, resolvieron llamar a un amigo en común, el Comisario Inspector Juan Cid, para poner en su conocimiento este suceso tan extraño como inesperado. Después de escuchar la explicación, el Comisario prometió ocuparse personalmente del caso, diciéndoles que los tendría al tanto ante cualquier novedad, pero, pidiéndoles que se mantuvieran al margen, para no entorpecer la investigación. Cosa que así hicieron.
Había pasado más de un mes sin tener noticias, cuando recibió una llamada del Comisario diciéndole que lo esperaba en su Despacho. En el trayecto, por primera vez en mucho tiempo, no sintió la presencia de ese frío que lo acompañaba siempre. Eso le produjo una sensación de paz y bienestar, difícil de definir. Sucedió, según le comentara el Comisario, que gracias a la ayuda de él y de su amigo, habían descubierto que el “accidente automovilístico” fue motivado por un atentado sobre los frenos que, en definitiva, fue lo que desencadenara en el accidente. El culpable  fue el Pastor de la Iglesia Ciudad, quien mandó matar a Luis cuando éste descubrió una malversación de fondos de un millón de dólares provenientes de las dádivas y donaciones de los fieles, destinados para ayudar a hogares de niños abandonados o en peligro moral.
El caso estaba resuelto. El asesino en prisión. El dinero recuperado.
Sobre el escritorio del Comisario, un expediente rezaba: Autos caratulados: “Peralta Luis y otra s/ Homicidio culposo”. Por curiosidad lo abrió y ahí, en la foja diez, se dejaba ver la fotografía de aquella mujer  hermosa, de mirada penetrante que le entregara el papel la noche de la cita.  En la misma aparecía ella, junto a su esposo, el Pastor Luis, también fallecido.
Zaidena- Febrero 2010

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Septiembre de 2010

AGITANDO HOGUERAS




Suele emplear
salidas espurias
mofa incipiente
rasgos altivos
para mostrarse avezado


             Sin embargo
            sus gestos no alcanzan
            no traspasan muros
            no llegan a prender
            la mecha apagada


                        Cubres el cielo
                        con tierna expresión
                        Seduces al viento
                        Te envuelve la vida
                        que pulsa tus sienes
                        Enardece entornos
                        el brillo que irradias


                                    Y entonces lo miras
                                    extraña        ausente
                                    al pequeño viento
                                    agitando hogueras