viernes, 24 de diciembre de 2010

Miguel Ángel Figueiras Gimenez-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

                   Natividad

Un cometa parte la bóveda celeste,
nace el niño en el solsticio
del invierno romano,
para que el niño sea la luz del mundo
los reyes magos están rezando.

Navidad de las grandes ciudades
con perlas y diamantes, 
navidad en mi pequeño pueblo
iluminado con lámparas, velas
candiles y misterio mundano.

Humilde navidad provinciana
arbolito arrancado al monte,
enjoyado con plumas nevadas
sollozo, oración y canto.

Caireles hechos a mano
papel dorado y plata de chocolates,
guirnaldas encendidas en el crepúsculo
para que el niño este iluminado.

Pabilo titilando en la noche
como estrellitas en el espacio,
ilusiones,  risas y villancicos
frutas secas, besos y vino blanco.

Los encuentros estremecen,
y en el inmaculado mantel
se materializan pasado y presente,
del cielo emergen sobrevolando
candiles, velas y cometas
para que el niño este iluminado.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Revista Literarte 9º Aniversario- Diciembre de 2010, en soporte papel y digital



STAFF
DIRECTORA PROPIETARIA
Graciela Diana Pucci
COLABORADORES
Josefina Fidalgo
María Antonia Herrera
Lilia Elena Durand
Alicia Balista
Rosa Esther Moro
Nélida Vschebor

Raúl Fernández
Raúl Barrozo (Periodista)
CORRESPONSALES EN EL EXTERIOR
CHILE
Loreto Silva
ESPAÑA
Martín Lucía
SALAMANCA
Ma. Antonia Moreno Mulas
MÉXICO
YUCATÁN, VALLADOLID
Marco Antonio Chávez Díaz
PERÚ
Fidel Alcántara Lévano
Ricardo Javier Calderón Inca
CORRECCIÓN
María Antonia Herrera
Graciela Diana Pucci
PROMOTORA PUBLICITARIA
Esther Moro
Ana Ailén Glavic
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN
Graciela Diana Pucci 



NÚMERO 9º ANIVERSARIO
Año 10
Número 35
  Diciembre de 2010

Revista de Literatura y Arte
Partido de Vicente López
Buenos Aires-Argentina
Registro de la Propiedad Intelectual Nª 175844
Correo electrónico: revistaliterartedigital@gmail.com
  

Arte de Tapa
Autor:Elsa Fender
Título de la Obra: Otros espacios están abriendo
Técnica: Cerámica
Medidas: 29 x 32 x 25

Elsa Fender

Es artista plástica residente en  Olivos.
Se inicia abordando la escultura en cerámica y luego su quehacer artístico abarca el campo de la pintura y el diseño como ilustradora.
El tema de toda su obra es la constante inquietud por los espacios no descubiertos del hombre en el cosmos, sus crisis y transformaciones y los quiebres existenciales en un camino de búsqueda de trascendencia.
Esto la  ha llevado a  cursar estudios humanísticos  especializándose en educación,  dada su  vocación pedagógica. Ha trabajado en  la docencia superior y  también con niños, fundando diversos talleres de arte.
Acompañaron su recorrido artístico los maestros  Carlota Petrolini,  Luis Fernández Córdoba y Margit Ljosaa, con quienes incursionó en diferentes géneros.
En 1998 realiza su primera exposición individual y  desde entonces continúa exponiendo. Su muestras más recientes fueron en   la Fundación San Rafael,  en el Concejo Deliberante de Vicente López, en el Museo Raggio y en la Facultad de Derecho.

Maximiliano López-Nota Periodística-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

Jerome David Salinger (1919 – 2010): variaciones sobre su vida y obra
·        Pese a que se retiró de la literatura hace más de cuatro décadas y su muerte en enero de este año, es uno de los autores más influyentes de la literatura en el siglo XX y la actualidad.
·        Sus libros despiertan todo tipo de sensaciones. Menos la indiferencia.


 “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, como fue todo ese rollo de mi infancia, que hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso” es uno de los inicios de novela más categóricos que se recuerden. Pertenece a “El Guardián entre el Centeno” (The Catcher in The Rye, 1951), una de las creaciones literarias que ha tenido y aun tiene influencia decisiva en el mundo contemporáneo.
 El autor de esta obra es el recién fallecido Jerome David Salinger. Quien además de haber realizado dicha ficción también tuvo otras incursiones más en el mundo de la literatura hasta mediados de los sesentas. Momento en el cual decidió apartarse de la máquina de escribir y el star system literario para entregarse al anonimato dentro de su residencia ubicada en la tranquila New Hampshire, al noreste de EEUU. Salinger se mantuvo así hasta su muerte a los 91 años. Hace ni más ni menos que casi un año.
A lo largo de sus historias constituidas en cuentos y novelas, este peculiar hombre, de familia de clase media neoyorquina y formación académica diversa, ha mostrado a la luz las angustias y los miedos de su generación allá por las décadas de los cuarentas y cincuentas; cuando la posibilidad de engrosar las filas de las Fuerzas Armadas en un contexto de guerra se mostraba a la orden del día y el cepo autoritario de las instituciones comenzaba a tornarse un pesado lastre para la juventud. Las semillas del descontento social que posteriormente emergieron del subsuelo en los sesentas y setentas estaban ahí.  Salinger con su “Guardián entre el centeno”, y seguramente sin darse cuenta, contribuyó enormemente a las luchas que se desencadenaron en todos los campos de la sociedad occidental hacia los tiempos siguientes.
 “Un día perfecto para el pez banana” (A Perfect Day for Bananafish, 1948) fue de sus primeras incursiones en el mundo de la literatura. Tres años antes que su célebre novela. Allí Salinger retrató las reminiscencias de su participación en el Desembarco de Normandía a través su protagonista, Seymour Glass. Lo presentaba como un veterano de guerra. Un hombre triste que buscaba comprensión por parte de su entorno luego de haber conocido de cerca a la muerte hace pocos años en la Europa del Tercer Reich. Una tarde en la playa, donde Seymour se encontraba de luna de miel con su esposa, conoce a una chica llamada Sybil. Se entretienen hablando y empieza a contarle un relato acerca de los peces banana. El cual a la vez encierra una metáfora sobre los poderes fácticos que se ciernen en la sociedad y en la vida política estadounidense:
“Los peces bananas tienen debilidad por las bananas. No es una forma de decir. Las bananas hacen salir a flote toda la debilidad de los peces banana. Se lo pasan rastreando pozos en los que haya bananas. Cuando encuentran uno, se aproximan a él como si fueran peces comunes. Pero una vez que entraron, se comportan como cochinos. Se ha escuchado de peces banana que fueron capaces de comerse, en su ataque de gula, setenta y ocho bananas. Lo que ellos ignoran mientras están en pleno festín, es que mientras comen, engordan. Y tanto, que cuando quieren salir del pozo ya no pueden. Contraen fiebre bananífera y mueren.”
Salinger fue el primer autor de su generación en abordar inquietudes modernas en torno a la vida social de su país; aun traumada por los resabios recientes de un conflicto bélico mundial que preferían callarlo más allá del relato oficial y “seguir adelante”. Como si la memoria fuese algo lineal y descartable que solo aparece en los manuales escolares de historia y nada más. El fue incisivo en los aspectos ocultos dentro de este panorama de funcionalismo exacerbado y prefirió sacarlos a flote por medio de las figuras metafóricas, relatos sórdidos y cierto humor negro.
Los protagonistas en sus relatos se relacionan firmemente con lo que fue su manera de ver al mundo; personas que se sienten perdedoras dentro el sistema socio-económico, político y cultural en el que se mueven a diario. Los “otros”. A los que se les ha impedido otra historia en medio de una época como la segunda posguerra en la que en EEUU primaba el relato del American Way of Life como única vía para progresar; casa, televisor, trabajo, familia y todos felices pero sin alentar la movilización social en busca de mayores libertades sociales y culturales. Una verdadera oda al capitalismo pesado (en términos del sociólogo Zygmunt Bauman).
El personaje paradigmático de Salinger es Holden Caulfield, centro de la trama en el “Guardián entre el Centeno”. Holden es un individuo sumamente sensible a su entorno. Sufre con la insoportable solemnidad y seriedad que hay a su alrededor. A partir de esto rompe los lazos establecidos entre él y el Estatus Quo. Ante el cual solo puede defenderse con su ira contenida y sarcasmo mordaz mientras comienza a planear un viaje que lo conduciría finalmente al reencuentro con su hermana menor. A quien considera como único bastión de sentido común y confianza en el cual sostiene su vitalidad ante la incomprensión y estupidez generalizada. Enjoy the little things vendría a ser la vía de escape a los problemas existenciales de Caufield.
Allí, Salinger definitivamente cambió metáfora por enojo y acidez. Acudió a un lenguaje sumamente provocador para describir la ansiedad y sexualidad adolescentes en una época donde lo que primaban eran las llamadas “buenas costumbres” y el protocolo de respeto absoluto a las autoridades en todos los niveles. Quizás por eso  The Catcher in the Rye se transformó en un clásico apenas salió a la luz; la historia que contiene era y aun es la historia de muchas personas que se sienten apesadumbradas por la sociedad, sus límites y sus tabúes. La bandera de lucha de muchos que encontraron y encuentran en la narrativa de Jerome David una vía de escape a bastantes inquietudes. Su influencia sigue estando más que presente al seguir manteniéndose como uno de los libros más leídos en EEUU. Estando a casi sesenta años de su primera edición.
Luego de la aventura de Caulfield. El autor estadounidense completó la saga de la familia Glass (la misma de la que formaba parte el Seymour de A Perfect Day for Bananafish) a través de “Nueve cuentos” (1953), “Franny and Zooey” (1961) y “levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción” (1963). Los Glass son retratados como una familia disfuncional a la cual le cuesta adaptarse a la alienada e individualista vida social neoyorquina. Se siguió la misma línea de crítica y hastío hacia muchos rasgos de la sociedad occidental moderna introduciendo a la vez conocimientos de metafísica, hinduismo y el budismo Zen en sus relatos.
Un año después de sus últimos cuentos, y a medida que su notoriedad crecía a la par de los lectores de “El Guardián entre el Centeno”, J.D decidió recluirse en su hogar de New Hampshire y no hacer mas apariciones públicas. La única excepción fue una entrevista concedida en 1980 y nada más. El resto ha sido puro anonimato.
Muchas cosas se han dicho de Salinger y su obra a lo largo de las últimas cuatro décadas. “El Guardián entre el centeno”, por ejemplo,  ha sido objeto de las críticas más increíbles en su momento. Fue catalogada como “peligrosamente subversiva” y de hacer referencia “a la disolución social” además de muchos otros calificativos por parte del conservadurismo estadunidense que rayan en lo bizarro y ridículo. Más allá de lo que se diga, sus historias iluminaron e iluminan la vida de generaciones ávidas de conquistar libertades y expandir los campos de lo posible.

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

De incógnito


Es de tarde. El arrendatario del teatro no está a la vista. En el hall: nadie. Nadie en los baños. Nadie en la platea ni en los corredores. La salita es agradable, me siento en la última fila: alguien ensaya.
—¿Y?... ¿Qué hacemos?... Fuera de foco, ponéme en foco. Corrección a derecha, mucho fantasma —indica la pelirroja, único ser humano en el escenario.
—La música...
Queda como oyendo. Reparo en los grandes armazones rodeando el banquito en el centro, con la mujer allí sentada.
—Necesito corregirte más, llegar a mi Julita. Concienzuda como yo, vos. Recta y vibrátil, vos. Una muchacha todalabios.
Súbitamente me caliento.
—El piensa que soy una maravillosa muchacha todalabios. Y una muchacha. Una sinuosa y dulce e inaceptante.
Doce armazones. Los que dan a proscenio y uno de los de foro, vacíos.
—El, soy yo confundida. Pero... ¿Qué él?... ¿Quién él?... Hablando sola cuando sé que me oyen, oyendo cuando no creen que los oigo; lastimada, sin ganas de comer. Comiendo sin saber que lo hago. Arrancándole pollo al pollo, pitando sin fumar. Y esto es hablar claro, Julita. Julita. Digo Julita aunque y porque nadie me lo dirá. El me lo diría. Si yo creyera que él es él, me lo diría.
En uno de los armazones hay un banquito muy alegre.
—Necesitás oír lo que necesitás creer. ¡Sos una mujer, sos impune!... Oí esto, oí... esto, ¡oí!... ¡O... iiiiii... eeeessssssto, eeesssssssto! ¡Qué divino!...
¡Y pone una cara de orgasmazo la pelirroja!
—Soy una “moglie” ahora, Julita —mirando fijamente al banquito muy alegre—. Con lo cual debo querer decirte algo. No sé, ni sé qué.
Yo tampoco, la verdad. Y eso que soy un tipo permeable.
—Que soy menos que un misterio, una concha. ¡¿Qué importa?!: mamá no está. Mamá no está, o está lejos, o es lejos de mamá que somos menos un misterio.
Y se mata de risa la joven actriz. Me guardé hasta ahora de comentarles que en un armazón hay un mural con la susodicha sentada, perfectamente desnuda. Brazos muy gruesos: lástima.
—¡Pero qué!... ¡Nadie me violó a mí, nunca me violó! —aduce “increpando” al armazón en el que se halla inserta una placa de metal opaco y estriado; yo diría: manchado; salpicado y oxidado.
—Sí, me gusta tanto como a él tu sonrisa, todos tus dientes, mirarte la piel de las mejillas y el mentón; dejarme comer una oreja tenue por esa boca que me quiere. Necesitaría que me quede tranquilo adentro que me quiere. Que el amor de él es para mí. Que él quiere poder sacarse su amor y dármelo. El nunca te dirá Julita. El se explayará sobre “la malversación de María Julia”, sobre “Julita malversada” —le habla al banquito muy alegre—. El te dirá “todo es inútil”. El te dirá: “¿Yo soy inútil, entonces?” Oí... —dice; y canturrea lo que encomillo:— “Cuando eras, llena eras de mí”.
En varios armazones hay espejos; uno, “deformante”.
—Escribíle una carta que él no rompa antes de leerla.
Cuento: me la imagino con adorables arruguillas al borde de las comisuras.
—El se viste y se va. Y él todavía te da un beso. Se escapa así. Así. Vos aprovechás que él se olvida de vos, que él se duerme, y te vas.
Se toma un tiempo escrutando cada uno de los espejos. Me pregunto: ¿no se pondrá de pie, no se trasladará? Opino: soy imparcial: es atractiva.
—El no ha de desanudarse esta soga aromática, este lazo de caucho, Julita; que él no te dice Julita, Julita, porque vos no das lugar más que para vos diciéndote Julita; a él también le parece delicioso lo que oís y que lo acaricies por detrás y le busques las piernas y le des a oler tu corazón crudo, tu narciso.
Bueno, no está nada mal la metáfora. Me estoy acostumbrando a la calentura. Reacomodo la verga, pobre: aherrojada.
—¿El de tarde o él de noche?... ¡A mí él de tarde y relámpagos, cuando me evaporiza, cuando me vampirea, cuando me transmigra, cuando no es posible regresar y le digo que no un segundo después, que no, que no, que no, que ya la última vez había sido, y que no, le digo y lo siento más, y él no cumple, no cumple, no cumple y me posee hasta todas las edades!...
Se va a sentar en el banquito muy alegre.
—Y me posee, María Julia.
No dije cómo está vestida: short negro, descalza, una blusa fucsia pudiera ser, con la luz...; cuatro spots, uno con gelatina.
—Las pecas y el ombligo me posee. Me mastica. Percute y repercute: es una orquesta, una banda de dixieland. Julita de tarde no te conoce.
Infiero que quien replica ahora es el mismo personaje, adolescente. ¿Correcto?... ¡¿Estoy entendiendo algo, Dios mío?! Y aquí se pone ésta también con el “oí, oí, qué síncopa” y todo eso.
—Mamá me lleva al sol. No le importa. Le digo: “No quiero ir, mirá la espalda”. “María Julia tiene una linda espalda, con huesos lindos y la piel suave.” “Sí, pero éstas no se van.” “Te quedan bien.” “Vos lo decís, pero los muchachos se fijan.” “Y les gusta. ¿Qué hay?” “Hay; porque no les gusta y yo no las quiero tener.” “Se te metió en la cabeza.” “Entonces, dejáme.” “Te dejo, ya sos grande.” “¿Para qué?” No contesta. Mamá se va. Me lleva al sol. Tomo aire de mar. Mi mejor amiga, nada. Yo, leo; y estoy más preocupada por mamá que por los muchachos.
Largo el pelo de la mina. Naricita. Operada. Demasiado. Ansío ficharla desde la primera fila.
—¿Y usted? —pasándose al banquito del centro; mirándose en uno de los espejos—. Nunca me tome de la cintura. No cruce conmigo así. No me siga. Camino ligero. “¿Me permite, preciosa, que intente ser su tobogán hacia usted?” Hasta ahí, bien. “¿O su sube y baja?” Chiste. Gracia inconfesable. Estoy apurada, no me comprometa. Quédese en el coche y a pie. Estoy apurada. Voy a...
Cejijunta, mira la placa de metal oxidado, etcétera.
—¿Y usted? ¡No se encare conmigo, puedo descontrolarme y huir hacia usted! ¡Que estoy soportando estar tiznada, y esta corona de cabello y azafrán, y el dale que dale, y el cansancio y el trajín y el sudor! Baje los ojos. Mientras tanto, yo...
Sigue el delirio: ahora “enfrenta” al espejo “deformante”. Pero es como si hubiera olvidado el parlamento. Mira a un espejo, mira a otro. Al mural:
—¿Toda se me ve desde esos ojos?
Echo un vistazo a la sala: nadie. Pene menguante. Mientras me distraigo…
—No lo van a conseguir, no lo consiguen, una mano me queda por allí, que intervenga toda; tres o cuatro ligamentos debajo de la cama, que toda participe; no, no, mis globos verán a otro, a otro más, otro paisaje, montada en bicicleta y no en vos, no me dejás pensar, ¡hijo de puta!... ¡Si te dije que no, te uso, hacéme lo que quieras! No, así no, al final te uso, dejáme monocorde, guacho, que yo no quiero ser un manso río, me duermo como una persiana, quién te pidió, que no me voy a quedar en manso río; eso es lo que vos quisieras para gloria de tus espolones. ¡Yo me quiero morir, santificado sea mi nombre, María Julia!...
Estoy otra vez atento. Sí, es alta; calculo: en chinelas, como yo. Se va al otro banquito.
—Quiero...
Se va al otro banquito.
—¿A quién?
Se va al otro banquito.
—Yo paseaba en bicicleta con mi mejor amiga. Por las piernas, porque estiliza, endurece; andábamos mucho, estiliza, ella estudiaba, ella estudia todavía, mi amiga íntima, me suena raro...
Así yo, vanamente erecto, mientras ella se sienta en el otro banquito.
—Pero sólo te cuento que andaba en bicicleta. Que hice una vida sana, aunque el sol, que tuve contacto, aunque no fuera Julita para nadie.
Estallando:
—¡¿Y si a veces no me las arreglo?!...
Sonríe. Luego:
—¡¿De qué te reís?!
Pene reinicia su fase menguante: ¡este pene! Y aquí viene un jueguito donde la actriz (versión castellana de Meryl Streep y Faye Dunaway) cambia de banquito unas doscientas veces mientras se ríe a rajacincha con lágrimas y toses. Deseo aplaudir. O algo con ella. Me contengo. ¿Qué hago: me escabullo y aparezco después, como si nada? ¿Acabó? Es decir: ¿habrá concluido?... No me contengo.

Susana Zazzetti-Villa María, Provincia de Córdoba/Diciembre d e2010

POEMA 15


        esta piel
     no olvida - te digo -
el día que oprimiste mi mano
     con tu oscura mano,
     tu mano tan oscura,
      túnel de cemento
       con los huesos
      echados a morir 
      por la humedad.

    no olvido - te aseguro-
tu mirada ladrillo de otro mundo.
estremecido corazón de pájaro.
      hambre         soledad.

  cómo no te di,  entonces
          el ansia
    de mis brazos  desnudos
  mi sangre idéntica a la tuya
    sobrevolando  la carne
    bajo tu color moreno.


          anochece ahora
             aquí
donde el dolor se ha extraviado
      en todas las partículas
             del cuerpo.

Del libro “el hilo que sostiene”

Yatel Soler-Ushuaia, Argentina/Diciembre de 2010

De: Luego de la revisión otro parainfierno        


                                                   
                                                     I

Wagner siendo tocado en una pianola azul o bien en un cuarto verde, donde la bombilla de luz no se enciende hasta después de las doce del día siguiente. Mientras estas cuestiones se suceden, afuera en Alemania, en la noche de Alemania, en la calle de un poblado de Alemania, se vuelven ensordecedores los gritos de una supuesta fiesta pagana realizada a  metros o a mitos del lugar.
Elizabeth, como no recordarla encabezan los comensales glotones siempre al verla, nos cuenta unos versos salados como bocadillos interminables y se ríe con carcajada de estúpida invención.
Wagner se calza las medias y hecha a andar  a un camino, expulsándolo.
Luego se recuesta y el colchón se lo traga si amortiguaciones ni abismo.
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                                                                      II.


Una palangana cría bajo el otoñal jardín de un emperador de oriente, a ciento dieciocho grietas, que darán lugar a menos de la mitad de los abismos del mundo.
Satanás príncipe de infiernos no tirita de frío con esta visión y con agudeza suculenta, relame su alma, que yace sobre un atrio impostado como la noche de ese lugar...el infierno.
En su ala plateada...sobre su ala plateada se descansa un cuello, una especie de otro yo movedizo...esta vez dormido inexplicablemente a su vigilia eterna, pero el, rey macabro del inframundo no contempla este detalle y tocando un inmenso piano, continua fugitivo como su mirada, como todo irreal palabrerio en equilibrio, sobre una hiedra creciendo angurrienta sobre un paredón.
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                                                                   III


Magdalena fuma la niebla de un riachuelo y Walter la contempla pensativo, siempre con una pequeña gran imagen de venus naciendo de una enorme ostra.
A unos metros, sobre una reposera de lienzo, María José encarna febril, su inmundo sueño de diva y como si miles de palmas la reclamasen en un aplauso caluroso, estallan de sus ojos margaritas amarillas del tamaño de nueces. Montado en una silla giratoria, montada la silla sobre un acantilado rocoso y puntiagudo, osiris, contempla el universo, todo el dueño del mundo y de esas extrañas animaciones que se suceden playa abajo.

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                                                                     IV


Sobre un cuadro, cuyo vidrio protege una lamina de Rimbaud...hay una foto.
El, actuó de la muerte, fingió los compases tras el movimiento histérico de sus grandes manos perfumadas de tabaco y uñas. En la fotografía la oscuridad de los cabellos ilumina esos dos rostros preciosamente afilados y sobre un cuadro, cuya lamina protege un Rimbaud irónicamente invencible, se suceden un cúmulo de chispas, pequeñas llamaradas violaceas, la muerte retrocede y el cuadro cae al piso de trizas.
La pared tiene un hueco, el mira su mano, las uñas le crecen. Alguien mas infinito que la eternidad de un cuadro, sale de el en forma de doce mariposas ,que sobre sus alas llevan, estallidos de diminutos volcanes.
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                                                                                V


Una buscador de imágenes toca un violín, pues han dicho de el mucho, incluso que los efectos tardíos de una vara mágica no harían tanta pompa.
Al medio dia, las calles repletas de imbeciles platos adornados, vuelve aun mas imbecil la fachada de las fondas, entonces el violinista halla una imagen. Se trata de una señora gorda que juega con su sopa, revolviéndola con la violencia y la condolencia de un trastorno bi polar personificado. La señora dibuja sobre el humeante liquido las concordancias de algún sonido disparador que le sugiere la calle.
El violinista sube una nota, la señora se toma la cabeza con sus regordetas manos y abre la boca tan grande como para escupir un dragón de cómodo, adornado con chillonas cintas, con ilegibles inscripciones chinas.
El violinista se detiene definitivamente, el instinto le ha marcado una vez mas una cuestión lógica. Todos huyen despavoridos tras el rugido hambriento del dragón, engullendo quizá a la señoras, quizá a su sopa.

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

Llegando


Ya todos los caminos están cerca
llegaré por la tarde, en el ocaso
tal vez la noche negra, en un abrazo
me empuje al alba azul junto a su puerta.

Voy camino hacia Dios quiero encontrarlo
yo sé que cerca mío están sus brazos
y su rostro angelical de miel y raso
sobre mi aura y mi luz, para adorarlo

Me encuentro junto a él, lo tengo enfrente
le pido por la paz del mundo entero
por lo niños con hambre, cruel misterio
y para aquel que los mira indiferente.

Pido Paz, comprensión, no a la violencia    
que termine ese dolor que huele a muerte
no cometan los que mandan, negligencias
y el paraíso será nuestro, omnipresente.

Belén Vecchi-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

Hacer nacer

Mi amor es una taza
Un relámpago

Sueño mucho soy
Un árbol.

No sé qué decirle
a mi sombra.

Belén y Juan Carlos Vecchi-Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

TE QUIERO...

Yo quiero ángeles de cielo violeta
un gato para cuando llueve
y una alegría de lata
que parece una bicicleta
una cascada de flores
también quiero
y un sueño en otro idioma
un abecedario a cuerdas
pajaritos para mis ratitos
y una ventana a tu mirada.

Angeles de lluvia en bicicleta
yo quiero
el sueño de un gato
los pajaritos de tu mirada
una cascada de alegría
y cuerda
yo quiero
cuerda para rato
por si alguna vez te olvidas
y pasas de largo.

RONDA POÉTICA de VecchiArte, by:

2010, Belén y Juanca Vecchi.

Stella Maris Taboro-San Jorge, Santa Fe/Diciembre de 2010

Ser nada

Los que no tienen voz porque los callaron,
son la nada, a nadie les importa
caminan y nadie los considera.
Existen porque los parieron
pero no tienen presencia para el Estado.
Son sospechosos y los miran de reojo,
circulan desahuciados,con la mirada
pegada al suelo.
Los viste el desprecio ,se aferran
a las supersticiones para sostenerse,
Son la nada,aunque podrían ser científicos,
pero lo hacharon ,para que sean nada.
No se si tendrán sueños,
quizás creerán que la buena suerte
los despertará un día,
Siempre alzarán algún alfiler del suelo
y nunca pasarán debajo de una escalera.
Pero para la sociedad, ellos son la nada,
y la buena suerte no les llueve jamás.
Manejan el lunfardo y sólo estarán,
quizás, no es seguro, en algún censo,
como número , no como ser ,porque
son la nada, son nadie,
son brazos explotados,
que sueñan con ser escuchado

Luis Siburu-Buenos Aires, Argentina-Entrevista/Diciembre de 2010


GABRIELA, RESILIENCIA Y BASTANTE MÁS

Hoy nos fuimos lejos de la Redacción de Literarte. Desde Vicente López cruzamos la capital hasta Quilmes, para conocer a una joven escritora e investigadora nacida en dicha localidad, que ya ha publicado dos libros acerca del tema de la Resiliencia, sobre el cual esperamos  aprender hoy.
Sáenz Peña e Islas Malvinas. Quilmes Oeste o Barrio de La Colonia, nombre con que lo conocían antiguos moradores de la zona. Menuda, sonriente, hiperkinética, María Gabriela Simpson nos recibe en su “lugar en la casa”; la Biblioteca, con libros, apuntes, trabajos de la rutina diaria de enseñar, divulgar, aprender…

Luis Siburu:
-¿Sos de las que esconden la edad?
María Gabriela Simpson:
-Para nada, disfruto de mis 44 años, de mi esposo Flavio y de mis hijos Ludmila de 17 años, que termina el Secundario e ingresa a la Facultad para cursar Ingeniería de Alimentos y de Mauricio, de 15, aún en el Secundario y con ideas futuras de Ingeniero Agrónomo.
L:
-¿Cuáles fueron tus estudios?
MGS:
-La formalidad dice que soy docente, Profesora para la Enseñanza Primaria (Escuela Normal de Quilmes) y Grafoanalista (carrera oficial en el Instituto de Estudios Superiores A. Vels, CABA). Pero también recorrí caminos por el periodismo radial en Radio Rivadavia (me encargaba de la producción de Marca de Radio , el programa de Eduardo Aliverti entonces en Radio Rivadavia) y gráfico en el Diario El Embajador y Revista La Otra. Hoy, puedo decir que soy una especialista en Resiliencia, trabajando en proyectos de investigación, de  capacitación docente y profesional y de orientación vocacional, ocupacional y profesional. Además del trabajo docente en nivel primario.
L:
-Seguramente estarás cansada a la siguiente pregunta de ¿Qué es Resiliencia y su continuadora Resiliencia Socio Cultural (RSC)? pero te la vamos a realizar igual porque somos profanos en la materia…
MGS:
-La resiliencia sociocultural es una nueva mirada de la resiliencia, teoría o constructo teórico ya tradicional y muy difundido en las Ciencias Humanas, definido como la capacidad de personas, familias, grupos, instituciones y comunidades para superar situaciones adversas. La RSC amplía la mirada a los ámbitos sociales y culturales que generan esta capacidad, teniendo en cuenta que el hombre es un ser social: llega a “ser”, en tanto y en cuanto esté rodeado de pares, de “otros” y que al atravesar la vida crea, precisa y utiliza bienes culturales que le permitan alcanzar su estatus de “hombre”, para sobrevivir y para vivir plenamente. Existen espacios que, de por sí, fomentan resiliencia entre quienes los atraviesan, favoreciéndoles las soluciones para las dificultades de la realidad y llegar a una adaptación positiva. Existen fuerzas sociales y culturales que dan esta energía. Así es que, naturalmente o deliberadamente, se puede trabajar para alcanzar este objetivo.
L:
-¿Dónde se aplica la RSC?
MGS:
-Los grupos sociales puede tomar este constructo, capacitarse en ella: aprenderla y comprenderla para adoptarla como mirada para facilitar su tarea. Desde una familia, un grupo, una institución o una comunidad puede orientar su quehacer con el planteo de objetivos y estrategias que le iluminen sus actividades normales, porque no es necesario pensar en cambios drásticos, sino en la reorientación de lo que habitualmente se realiza. Quien haga su “tarea” social de manera consciente, responsable y éticamente ya está generando resiliencia, en el nivel individual y colectivo. Esta capacidad no es nueva, es una propiedad que la humanidad posee desde siempre, sino no hubiéramos llegado hasta aquí. Así, aparecerán como positivas determinadas acciones que se hacían y se propondrán otras nuevas que tengan como ejes a los factores o principios movilizantes de la RSC: fomentando cultura, valores, identidad, pertenencia, educación, comunicación, capacidad para expresarse, salud, humor, los integrantes de los grupos se fortalecerán para enfrentar las adversidades.
L:
-¿Cual es su difusión en Argentina y en el mundo? ¿Cuando empezó esta movida?
MGS:
-Se comenzó a trabajar a mediados del siglo XX, pero recién finalizando ese siglo, esta teoría o constructo teórico (se le dice constructo porque es un concepto dinámico, se está construyendo siempre)  llegó a una difusión amplia. Existen dos corrientes de investigación a nivel internacional: la anglosajona (más pragmática) y la de los países francófonos (con una base más filosófica, más humanista). En nuestro país está ocupando un lugar cada vez más importante. Aunque existen leyes y proyectos de ley que la promocionan y que crean instituciones a nivel público para su difusión todavía no se alcanzó esos objetivos. Falta una inserción institucional más fuerte y una integración de todos los que trabajan en el tema, que son muchos. En la Universidad de Lanús funciona el CIER, Centro Internacional de Resiliencia, que trabaja desde hace mucho en el área.
L:
-¿Cuales son los beneficios de la RSU en la educación o en otros campos?
MGS:
El máximo beneficio es el cambio de mirada que propone, de acuerdo al cambio de paradigma que las Ciencias está viviendo: el pasaje de un modelo patogénico, con un acento puesto en las enfermedades, carencias, aspectos negativos, por otro salugénico, que toma en cuenta los recursos positivos con los que se cuenta, que no es tan categórico en sus diagnóstico, que centra su tarea en los factores de resiliencia. Es un modelo de desafío, más esperanzador, aunque no una panacea, un remedio infalible. Cambia la mirada.
L:
-Sabemos que has publicado libros acerca del tema…



MGS:
-Efectivamente. Primero fue “La resiliencia en el aula, un camino posible”, Ed. Bonum, 2008 y 2009: 2da edición, distribuido en toda Latinoamérica: con muy buena llegada en Chile, Paraguay y Colombia. En este último país fue adquirido por el Ministerio de Educación en una licitación. La segunda publicación fue “Resiliencia Sociocultural, del yo puedo al nosotros podemos” Ed. Bonum, 2010.
L:
-¿Cuales son los alcances y objetivos de tu Blog Espacio R http://resilienciasociocultural.blogspot.com/?
MGS:
-Espacio de comunicación cuyo eje es la Resiliencia, esa capacidad humana de sobrellevar las adversidades y salir fortalecido de ellas, es la protagonista. Este ámbito que en este caso aprovecha los beneficios de los medios de comunicación virtuales y que intenta constituirse en una usina de resiliencia.
El objetivo central de este Espacio R es generar puentes de comunicación para dar a conocer casos, instituciones, trabajos, relacionados con la Resiliencia y generar Resiliencia como una usina, no sólo en quienes sean lectores, oyentes, visitantes, sino también en quienes lo realicen y formen parte de él como contenido. Es un espacio que se autoconstruye, sistematizando informaciones, conocimientos, experiencias, testimonios y tendiendo redes de comunicación. Es como un libro de crónicas.
Entonces, en este espacio los visitantes encontrarán:
Casos R, Quehaceres R, Debates R, Glosario R, Fuentes R, Escuelas R, RR.RR. y un Buzón R (espacio-r@live.com.ar ).
L:
-¿Contános tu experiencia en Puan, Uribelarrea y en Chile, donde sabemos que estuviste trabajando?
MGS:
-El recorrido planteado por las presentaciones del primer libro, fue llevándome por distintos caminos y conociendo distintos lugares, instituciones, grupos y gente que naturalmente era generadora de resiliencia y producía un Espacio R, una usina a su alrededor. Comencé a trabajar con el Museo de Puan, Pcia. de Bs. As. En un proyecto de investigación y capacitación. Fueron apareciendo Uribelarrea, partido de Cañuelas, El Ceanim, centro de resiliencia de Chile, Lázarum, buscador de internet sobre discapacidad y otras instituciones que aparecían como Espacios R. Todas esas observaciones, investigaciones y trabajos se sistematizaron en el segundo libro que define a esta mirada desde el punto de vista teórico y lo entrecruza con las crónicas de los recorridos por estos Espacios R.
L:
-¿Que son las Escuelas R?
MGS:
-Son o debieran ser las escuelas que adoptan a la resiliencia como mirada y que trabajan como habitualmente lo hacen pero con un nivel de conciencia más amplio, con un trabajo más responsable sobre los valores adoptados. Son las que permiten a sus docentes innovar, le dan libertades y los apoyan en el desarrollo de nuevas herramientas que colaboren para entender y trabajar sobre la realidad cada vez más compleja que se concentra en este ámbito social: todas las riquezas y las miserias de la sociedad aparecen en la escuela, potenciándose y complejizando la tarea de enseñar y aprender. La crisis de valores se hace patente de una forma cruda allí. Y como institución social con el mandato de dar continuidad a la cultura propia, de generar identidad y pertenencia tiene que redefinirse y la resiliencia le ayuda en ese aspecto. Sino cambia, sino se reformula, seguirá siendo una cáscara vacía que sólo junta gente, que no la reúne.
L:
-Te dejamos a vos la posibilidad de cerrar la nota con algo que quisieras compartir con los lectores de Literarte…
MGS:
-Quisiera compartir con ustedes un fragmento del primer libro que resume mi relación con la resiliencia.
“Creo en lo sagrado de la tarea de enseñar y de aprender. Creo en cada uno de mis maestros, como les creí cuando me enseñaron. Creo en los ejemplos de vida: en los malos y en los buenos, de todos pude sacar algo positivo. Creo en la dimensión trascendental del hombre. Creo firmemente que todo lo que ayude a “humanizarlo” es válido. Creo en la Resiliencia como visión. Creo en el conocimiento, en el trabajo y en el esfuerzo diario para alcanzarlo. Creo de crear y creo de creer, en tiempos en los que la incredulidad inunda”.
Y aparte agrego para finalizar la nota y aprovechar el espacio que ustedes gentilmente me ofrecieron en Literarte…..Creí en los profesores que me formaron. Creí en los odontólogos del Programa de Prevención “Sonríe Argentina”, en su tarea constante y desinteresada frente a realidades verdaderamente adversas. Creí en los docentes que con lo poco que les pude trasmitir hicieron experiencias maravillosas. Creí en la opinión y en la crítica de quienes leyeron con anterioridad mi trabajo. Creí y creo en todos ellos. Y también, y por sobre todo, en quienes son mis “otros significativos”, a quienes siempre tuve y tengo cerca, quienes me amaron y aman incondicionalmente.
Y finalmente, porque creo que todos creemos en algo y nos jugaríamos enteros, por ello y porque sé que en este momento, en algún lugar, se debe estar dando el mágico momento del enseñar y del aprender de algo en lo que se cree: quiero seguir aprendiendo, creando y creyendo...”  

Nos vamos caminando hasta la estación para tomar el tren que nos llevará a Constitución pensando en lo lindo que es jugarse por entero por una idea que se lleva muy profunda y por la cuál alguien estudió y trabajó mucho para desarrollarla, aplicarla, enseñarla. Ese alguien es una mujer. Se llama María Gabriela Simpson. La hemos conocido en esta primavera del sur suburbano y se merece que mucha gente la conozca a través de Literarte.


Loreto Silva-Chile/Diciembre de 2010

El Deseo                                                                                                 

Así como la tristeza enferma y mata a los seres vivos, la esperanza los fortalece y da vida más allá de toda lógica, no importando de cual especie sean. En este lugar convivimos millares de especies vivas y al menos una decena superiores esto es: inteligentes y pensantes. En los tiempos antiguos éramos depredadores y coexistir en un mismo espacio habría sido utópico. Hoy que estamos diezmados aprendimos a vivir juntos, no a convivir, sólo nos reunimos para tomar acuerdos que normen y permitan la supervivencia de todos en forma pacífica. Tenemos prohibido trasponer las fronteras de los territorios asignados a otras especies superiores, esta medida tiene la finalidad de evitar la formación de parejas de genéticas diferentes, esto deviene en prevenir el nacimiento de “engendros”, que las más de las veces presentan problemas morfológicos y casi siempre esterilidad. Es como si un orden universal y superior, impidiese proliferar a estas mezclas. Mi padre, Troy, es un fhobos, yo también; mi madre falleció cuando tenía veinticinco años, siendo yo pequeña.

Troy me ha solicitado que lo acompañe, lo extraño es que me indicó vestir con traje protector y éstos los usamos sólo cuando hay viajes largos y peligrosos. Salimos temprano, llegó la noche que está oscura, nos transportamos en un deslizador sus potentes focos iluminan la cinta metálica flotante, la ausencia de otros destellos similares demuestra que es el único vehículo que va por el camino, conduce mi padre y de copiloto, Heras, su mejor amigo; son científicos y trabajan juntos. Después de interminables horas, mi padre detiene la nave, mira a Heras y afirma con seguridad que ese es el lugar, él asiente. Entre los tres bajamos el deslizador hacia un costado de la cinta, ellos lo ocultan y le colocan un pequeño irradiador de energía, para ubicarlo al regreso, a continuación lo camuflan con mantas pintadas de verde y negro.

Sobre nuestros trajes nos ponemos sendas túnicas holgadas, estos hábitos en grueso paño oscuro cubren desde nuestras cabezas hasta los pies, protegiéndonos del frío circundante y de ser vistos; es imposible diferenciarnos del ambiente y hasta entre nosotros, excepto por nuestras estaturas.
Guiados por una brújula, en estricto silencio, iniciamos una caminata internándonos por el terreno boscoso que rodea la cinta. Troy, quien nos conduce, en un momento dado parece dudar acerca de la ruta a seguir, Heras indica que según su mapa, que observa con un pequeño haz de luz que sale de su bocamanga, todavía debemos continuar en esa dirección.

Estando ya muy lejos del camino, la impaciencia derivada de este viaje inesperado y el frío, me hacen tocar el hombro de Troy, quien se voltea pues va delante de mí, y lo confronto: “¡Padre!, ya basta de secretos, quiero saber adónde vamos y el motivo por el cuál infringimos las leyes bajando de las cintas metálicas que protegen los terrenos de los humanos”. Me observa por unos instantes creo que me va a hablar, no obstante, guarda silencio y sigue caminando, yo detrás de él, nos sigue Heras.

Por la mente de Troy pasan vertiginosos los pensamientos. «¡Ah querida hija! Deseo decírtelo, mas tengo tantas dudas ni estoy seguro de encontrar la bóveda ni tengo la certeza de hallar todo tal cual lo dispusimos. No quería, de veras, traté de impedirlo, ¡te lo juro!, pero a veces el amor puede más que la razón». Mientras caminan el fhobos reconoce el terreno, esto lo tranquiliza en algo, su pensamiento sigue discurriendo: «Quinientos cincuenta años atrás junto a Heras, utilizamos toda la tecnología disponible para poner en estado de hibernación a Shamann, ella deseaba verte adulta, así que desafiamos la ley por segunda vez, la primera fue cuando formamos pareja, en esa época ya habían prohibido la mezcla de especies, aunque entre fhobos y humanos la única diferencia genética está dada por los plazos de envejecimiento y ese fue el motivo, ellos viven en casos extremos una centuria y nosotros cerca de veinte, sabíamos que al tener hijos, si heredaban a su madre, sería yo quien los perdería temprano, si el material genético dominante era el mío, que fue lo que ocurrió, ella no tendría posibilidades de ver a sus hijos convertidos en adultos». Sus divagaciones son interrumpidas por la voz de Heras: “doblemos aquí”, siguen sus indicaciones llegando al borde de un gigantesco fiordo.

«Con una gran cuota de suerte, semejante a un milagro, recuperaré a mi esposa, tu madre, al menos por un tiempo. Sin embargo, cada año transcurrido desde entonces aumentaron los motivos que me hacen lamentar haber cedido a sus ruegos. Los nuevos descubrimientos en técnicas de hibernación muestran los errores de la tecnología incipiente que utilizamos, reconozco que todo lo hicimos casi de modo artesanal construyendo lo necesario, careciendo de asesoría de expertos, sabíamos desde el principio que el resultado era incierto; de hecho hace escasos años que han autorizado experimentos de hibernación en humanos».

Heras insistió: “debemos seguir al norte orillando el fiordo hasta encontrarlo”, Troy deja de cavilar y sigue a Heras, quien dirige ahora al trío. Después de un tiempo indefinido en que caminan concentrados, precaviéndose de tropezar y caer en esa zona en especial peligrosa, encuentran un montículo, parece una antigua edificación de piedras, bastante derruida y cubierta por una copiosa vegetación. Los fhobos la examinan y se ubican en algo que a Ishar le parecen las esquinas de un cuadrado, con dificultad, ambos giran las piezas angulares en cada punta contrapuesta, luego cambian de posiciones y hacen lo mismo con las otras dos esquinas. Al terminar, la edificación comienza a abrirse hacia los lados, con lentitud como si se estuviese rasgando por el medio, la vegetación se rompe y cede ante este movimiento provocando un crujir agorero.

Esperan a que esté abierta y que el polvo decante, notan que sale aire de adentro del foso, se acercan y ven una larga escalinata y luz tenue, todo parece ser metálico sin rastros de herrumbre, Ishar se pregunta qué puede haber ahí. Encienden sus linternas bajando por las escaleras, al final hay un pasillo el que termina en una sala pequeña, es un laboratorio, los corazones de Troy y Heras se aceleran, Ishar está expectante, hace calor se quitan los ropajes gruesos. Con rigor científico los fhobos verifican un complejo panel de indicadores, corroborando datos y valores, dándose al fin por satisfechos. Sus actos no denotan la ansiedad que los consume.

Presionan juntos una celda de reconocimiento y se abre una puerta, aparece otra sala en la cual sobre una mesa hay una cámara metálica de unos dos metros de largo por uno de ancho, las pulsaciones de Troy aumentan. Heras, viendo el frenesí de su amigo de nuevo asume el mando, le da órdenes, revisan otro panel, esta vez con mayor detención que el anterior, sus rostros han dado lugar a unas máscaras impenetrables, una vez realizada ésta que parece ser la última revisión, Troy limpia con cuidado la cubierta y levanta la mitad superior de la cámara, que se gira hacia abajo dejando al descubierto un cuerpo vestido con un traje metalizado, cuyo rostro y pecho están cubiertos con un paño del mismo material. Lo retira con delicadeza, apareciendo una hermosa mujer de delicadas facciones, curiosa, la joven fhobas, se acerca para mirarla: “pareciera que fuese yo”, dice pensando en voz alta, luego alborozada grita: “¡es Shamann!, ¿verdad?, es mi madre”, mira hacia los fhobos, “¿por qué no despierta?”, en la cara demacrada de su padre encuentra la respuesta, de los ojos de Troy comienzan a caer gruesas lágrimas conjugando: espera, temor, dolor y fracaso. Heras, desmoronado, se apoya en la pared y agarra la cabeza con las manos.

Ishar vuelve sus ojos a Shamann, quien abre los suyos, gritó:
_ ¡abrió los ojos!, ¡los abrió!, -la humana la observa con calidez y sin moverse le habla con voz suave:
_ ¡Ishar creciste!, hija soñé verte así, convertida en una fhobas joven y sana. -Volviendo su vista a los fhobos agregó:
_ Troy, perdona mi egoísmo, gracias por pagar el precio de mi deseo; Heras con todo mi espíritu siempre te agradeceré.

Los científicos están estupefactos, los indicadores muestran que aunque el cuerpo se conserva en aparente buen estado, hace ya varios siglos carece de vida.

_ Abrázame -invita Shamann a su hija, la fhobas se funde en una con su madre, Ishar alcanza a tocarla y en una exhalación sólo queda el traje vacío y un finísimo polvillo con la forma de un cuerpo.

El deseo de Shamann se ha cumplido.

Mención de Honor en el
Certamen Internacional Junin País, en el año del Bicentenario. Argentina 2010. 

Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

¿CÓMO TE RECONOZCO?

Trato de reconocerte en las fotos ocres
del álbum humedecido.
En los aromas  de las sendas,
con sus verdes y sus sombras,
que alguna vez recorrimos.
En los viajes largos en tranvía sentados juntos,
  íntimos amaneceres de playa compartidos,
furiosas tormentas de verano bajo un mismo paraguas,
  diálogos susurrados en  medianoches de frío.
En la música ensordecedora y la cerveza que bebimos.
En la trompeta de Armstrong , letras de Discepolín,
 baile rítmico con Miller o el bandoneón de Pichuco.
En los versos de Bécquer , Machado , Espronceda,
García Lorca o Rubén Darío.
En los sueños a montones de noches gigantes
y en los días que eran pequeños para cumplir ese montón de sueños.
En los amores que iban y venían , porque el corazón no entendía ni sabía.
En los libros de texto que se abrían o cerraban , según el rostro que en la mente estaba.
En las alegrías infinitas y en las tristezas insignificantes,
con carcajadas mayúsculas y lágrimas minúsculas.
En el apetito voraz o en el ayuno sin esfuerzo.
En el humo sin tragar del primer cigarrillo encendido
y en los pantalones que se alargaron para tapar la inocencia.
…………………………………………………………… 
Cómo te reconozco entre todas éstas cosas ?
Vos sos mi Adolescencia.
Lo difícil no es reconocerte sino dejar de  añorarte.
Por eso lo miro y le inquiero al almanaque…..
Por qué dejaste que se fuera tan pronto ? Por qué permitiste que se quedara tan lejos ?
Y a vos Adolescencia te pregunto…..por qué aún te recuerdo ?
Con la memoria de un joven y  la nostalgia de un viejo ,
aunque yo viejo me sienta joven a través de este reencuentro.
Falta aún esa respuesta…..serán necesarios otros versos.
Que una Poesía conteste , si es que la Vida o el Tiempo,
aún no pueden hacerlo. 

Eduardo Scialabba-Buenos Aires, Argentina/Diciembre de 2010

                        A mi amada

En mis noches
Blancas solitarias
Mil pensamientos
Me acompañan
Es la hora del reposo
Y a Morfeo
La ilusión
Que me embarga
Yo le  entrego
Oh mujer que acudes
A mis sueños
Con etéreos besos
Y dulces esperanzas
Quisiera un despertar
De realidades
Y al solo verte
Darte mi amor
Hasta el fin
De mis días
Hasta mi muerte…