sábado, 17 de febrero de 2018

David Esteban Vidal-México/Enero de 2018

DAÑADO Y TODO

¿Cómo te puedo explicar lo que siento? ¿Cómo puedo hacerte entender que es así de real? ¿Qué la necesidad es urgente? ¿Qué la pérdida es grande? ¿Qué no tenerte es invalidante? Me declaro un perdedor, alguien que perdió el amor. Te perdí, te perdí en una multitud de cosas de donde no quieres regresar. Amor. Amigos míos, los que entienden lo que es perder lo que se ha querido por una locura. Por una estupidez humanada. Aquí estoy clamando que no te he olvidado....
¿Quién eres corazón? Vuelve conmigo, vuelve a darme vida. Estoy en oscuridad, en agonía por la falta de tu olor, de tu transpiración, de tu saliva, de su respiración, de tu particular forma de mirarme con el sol de frente. Aquí estoy, pidiendo que vuelvas. Sabiendo que pido a quien no me dará lo que necesito. Amor, ¿por qué no entiendes que te necesito?
Te necesito para volver a respirar, necesito tus besos, el rose de tu piel, nuestras mejillas pegadas como una sola carne. Como explicarte lo mucho que me haces falta. Te extraño y te seguiré extrañando hasta que amor vuelva a mí de alguna otra forma. Y es que la espera destruye poco a poco lo que tengo construido sobre la arena. Lo sé, no soy masa rocosa, no soy algo firme, pero algo de encanto debo tener para que me ames. Busca entre tus sentimientos y encuéntrame, allí estoy. Ahora estoy extrañándote, extrañando lo que era, lo fui, lo que fuimos, lo que soñamos juntos. Es difícil. Difícil entender que volver a verte sería un privilegio que ya no tengo. Te perdí.
Nunca es tarde para arrepentirse de las cosas que se han dicho y hecho, y yo estoy más que arrepentido, estoy en oscuridad. La falta del amor juega conmigo en danzas de soledad con nombres de imposible. Imposible me suena el que vuelvas y eso duele. ¿Por qué no esperaste por mí? ¿No era yo el amor de tu vida? ¿no viajarías tú si yo decidía terminar las cosas para que te lo dijera a los ojos? Estoy enfermo, y le sumo a eso la ausencia de tu ser. Que lastima. Estoy loco, definitivamente estoy loco. Dejemos las cosas así, sigamos extrañándonos, sigamos lastimándonos con recuerdos de lo que pudo ser si yo no te hubiese fallado, si yo no hubiese enfermado. Ninguno entendía las circunstancias y aquí estoy, amándote. Amando un recuerdo. Amando lo que algún día vendrá a curar las heridas que dejaste al pasar, al dejarte ir, al ignorar las advertencias. ¿Quién me amará? Así, tal cual, dañado y todo.

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