domingo, 22 de noviembre de 2015

Inma Diez-España/Diciembre de 2015



AQUÍ ME QUEDO

Para que no expire el día
ni se escurra la palabra entre los dientes
habrá que poner diques y muros
dejar que el balanceo de una rama
habite en nuestro seno.

Caminar hacia otra orilla
donde los helechos crecen indiferentes
donde un riachuelo canta
sus canciones sencillas
a coro con el viento
dejando entre las hojas
un beso de rumores peregrinos.

Es aquí donde las aves pasan
y se quedan para siempre
donde el vuelo se alza impenitente
contrariando a los ecos que se elevan
y caen temblorosos y vencidos.

Apenas un murmullo de voces de otras horas
aromas de uvas y sarmiento
de espuma embravecida
de un otoño que viene de regreso.

Es hora de partir y aquí me quedo.

Javier Claure-Suecia/Noviembre de 2015



TÍO DE LA MINA

De tu persona
se desprenden mitos y leyendas
a ti, los españoles
te han prendido las muelas del juicio
y te llamaron diablo
te han insuflado pecados con gotero
y te peleaste con la virgen recién traída
te atacaron las cuatro plagas
por las cuatro esquinas
perdiste la cruzada
y con las mandíbulas caídas
te adentraste a las tinieblas
Tío cocaysi cocayno
tú has escuchado vociferar a la cordillera
y el milagro no se divorció de ti
eres el Supremo en las galerías 
bien trazado fue tu derrotero
acuñas fortunas en tu refugio
dominas las estrías del metal hidalgo
y los caudales se abren con tus guiños
mil son mil las lámparas de carburo
que iluminan
la vulva preñada de las rocas
Ay Tío farolito rojo amarillo verde
luchador de teodolitos fruncidos
pijchero por definición
tú tienes el acento bien puesto
fecundas lo subterráneo
eres bondadoso con tus sobrinos fieles
pero vengativo con los que se burlan de ti
eres testigo de silicosos pulmones
de muertes colgadas en callapos
y de jukus
que husmean a tu alrededor
Tío cocaysi cocayno
tú has visto saquear diamantes
y al pulpo bursátil
lo echaste a vagar por la copagira
a ti, te saludan
en idiomas originarios
te hablan de fútbol
y de las dictaduras militares
te ofrecen coca con las manos juntas
aguardiente, serpentinas
y mixtura subversiva
cientos de guardatojos
se mueven con vehemencia
como hierbas silvestres
rastreando tus riberas
Ay Tío farolito rojo amarillo verde
sí te oyeras hablar de dormido
si te vieran fumando cuyunas
al son de la diablada
entre barrenos, perforadoras y carretillas
si te vigilarían alarifes y damas con minifalda
dirían que eres un Tío
juicioso, mujeriego y dinamitero
dirían también
que haces parir las más finas vetas
como a un niño
al cual toda la humanidad lo espera
con carteles, con ofrendas y con trompetas.

Callapo: Tronco.
Copagira: Agua de color amarillento o plomizo, proveniente de los relaves minerales.
Diablada: Danza en donde los bailarines caretas y trajes de diablos.
Galería: Túnel que sirve de entrada a la mina.
Guardatojo: Casco que protege de los desprendimientos de piedras.
Juku: Ladrón de mineral.
Mixtura: Pequeños círculos de papel en diferentes colores.
Pijchero: Mascador de hojas de coca.
Kuyuna: Cigarrillo.



                                       Del poemario "Réquiem por un mundo desfallecido", publicado en Estocolmo en diciembre de 2014

Ángel Catalano-Argentina/Noviembre de 2015



QUIÉN LAS TUVIERA

¿Cómo hubieran sucedido las cosas si ha Jesús no lo hubieran crucificado?
¡Quién tuviera la llave que nos permitiera abrir esa puerta!
Como era el hijo de Dios ¡Aún viviría!
Nos estaría indicando cual es el camino a seguir.
Nos hablaría con nuestras palabras, para que lo comprendiéramos.
Y así nos mostraría cuales son los pasos que el Género Humano debe proseguir.
Nos daría las llaves del Entendimiento, la de la verdad, la del Perdón, las llaves  de la Fe.
Las llaves de la comprensión y las del Amor.
¡Quién tuviera esas llaves!

Ignacio Castellanos-España/Noviembre de 2015



Conversaciones en el valle

El viento del Norte/Gime entre rocas/Cubiertas de musgo/Recuerdos/En forma de surcos/Sobre piedra viva…

Las semillas y el grano,
Se reparten entre lomas y campos,
Azotados por el tiempo,
Y las lluvias/

El sol arranca destellos/Y lamentos ancestrales/De los árboles antiguos.
Bajo sus copas y,
Nudosos brazos,
Son depositarios,
Del saber,
Y el devenir,
De las estaciones.

Montañas/Torres de otros tiempos/Imperiosas/Sostienen los cielos;
Impasibles,
Observan,
Mientras entretejen,
Hilos,
Para las,
Nuevas eras.

Cristina Brito Altamira-Argentina/Noviembre de 2015



No debiste volver                                                                                                                              

No debiste volver.
El horizonte estaba desnudo,
las aves volaban a placer,
los colores regresaban, uno a uno,
poco a poco,
como destinados a cumplir su cometido.
La placidez de las cosas
se hacía sustancia conmigo
y por un momento
creí que era posible.

Puñal de los tiempos
resabio tormentoso,
reiterado,
siempre disfrazado de cautela,
no debiste volver.
Se ha ensombrecido de nuevo
el recinto de los pálpitos,
mis miembros tiemblan
agitados por la incertidumbre.
Callo todo y espero.

Cada mañana
vuelve la misma pregunta.

Beatriz Bianchetti-Mar del Plata, Argentina/Noviembre de 2015





Burbujas


El hombre vencido pone la copa de champagne sobre la mesa de fórmica. No llega a tomarla.
Ya pasó ese tiempo de boliches, piensa, cuando pasaba horas borroneando historias en bares anónimos.
Esa bohemia no sirvió: “Mi única novela sigue en los estantes de las librerías. Debo parte del crédito que pedí para editarla. Hoy ella me espera en Las Toninas y nadie me prestó para el pasaje”, se dice.
Sigue mirando la botella. Su vida pasó. Tuvo oportunidades. No las supo aprovechar.
Vuelve a mirar la copa y murmura: “Esta botella que compré para compartir con ella, se deshace en burbujas que flotan ante mis ojos”.
Burbujas como su vida.

Se despide de la mesa fría.  

Raúl Barrozo-Argentina/Noviembre de 2015



Ella bailaba flamenco

Sentado cómodamente en uno de esos asientos antiguos de los vagones del subte A, cruzado de piernas y mirando el mundo con un dejo de no pertenecer al mismo, él la mira sorprendido, como no comprendiendo qué pasa.

Ella acaba de entrar, impetuosamente joven y despautada. Es alta, delgada, pelo negro enrulado y trae una percha, con un vestido todo rojo, lleno de volados, que cuelga del pasamanos, sin importarle el qué dirán los demás, indiferente a todo, mientras se desparrama justo en el asiento de enfrente.

Para él es un hallazgo. Está cansado de su anodino día laborable, pero también de la milonga, bueno, de la clase de milonga de los miércoles en el Marcó del Pont de Flores y muere de ganas de decirle algo así como, “yo también bailo, bailo tango sabe, pero podría amar lo que usted baila, preciosa”.

Y quiere hablarle, pero no se anima, mirá si lo toma a mal, y ella lo mira y le sonríe. “Ella baila flamenco”, piensa él, mientras sonríe cómplice, mirando nuevamente el piso del vagón de subte que lo lleva otra  vez a su departamento en el centro de la gran ciudad.


Quiere decirle algo, pero sólo atina a mirarla, suavemente, despejando los velos que cubren su somnolencia, feliz de haberse despertado del ensueño con tan lindo vestido y tan bella bailarina. Tan cerca y tan inalcanzable.

Pero el cansancio puede más y vuelve a cabecear. Y sueña que está despierto, y que decide hablarle y acompañarla cada noche al tablado para sentarse en la misma mesa, como un buen hombre de costumbres y verla bailar de cerca, envuelta en los volados rojos, mientras le dice “amo el flamenco y sus volados rojos, y su mantón de Manila y el taconear que acompaña a las castañuelas en su llorisquear ruidoso...”

Cuando el altoparlante lo despierta indicando la terminal Plaza de Mayo, el vagón ya está vacío. Por suerte todavía funciona la escalera mecánica que lo llevará a la superficie. Esa misma noche le escribirá un cuento que ella nunca leerá.

Nora Agustinho-Chubut, Argentina/Noviembre de 2015



 Sueños de un orfebre       



Como aquel artista
que en una paleta
mezcla los colores
usando un pincel
tus manos se crispan
y buscan ansiosas
en cada mañana
martillo y cincel.

En las largas noches
la idea da vueltas
sondeas tu mente
diseñas, bosquejas
inventando formas
con la simple imagen
de tu inspiración.

Eliges metales
o piedras preciosas
y pones el alma
para darle vida
a esa creación.

Los sueños se cumplen
pues estás logrando
lo que tú aspiraste
mostrar en el mundo
tu esfuerzo y tesón.