domingo, 22 de junio de 2014

Daniel Luchina-San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Junio de 2014

Vuelta de Página
                                                       
            Germán sabía que estaba por morir, no sabía como ni cuando pero sí quien sería su asesino. Entró al bar y lo vió ahí como todos los días, un cigarrillo apagado en los labios debido a la prohibición de fumar en lugares cerrados y las armas con las que sería asesinado sobre la mesa. Se acercó sigilosamente, se paró al lado esperando que él le hable o al menos lo mire. Nada, ni un solo gesto. Después de tantas historias juntos él lo ignoraba como a tantos otros a los cuales les había quitado la vida.
            Sabía que no podía evitarlo, solamente quería una explicación, no merecía morir y menos en manos de Juán. Se sentó frente a él, se corrió el pelo de los ojos y le dijo
-Juan, tengo miedo. Si lo vas a hacer hacelo ahora, no quiero vivir más sabiendo que cualquier momento puede ser el último.
            Juan lo miró sorprendido, no era la primera vez que tenía una charla con una de sus víctimas pero sí la primera vez que lo enfrentaban en público. Siempre había hablado con ellas en su casa, a la medianoche y compartiendo una copa de vino a solas con la víctima.
-No me hagas esto Germán, acá no. Hablamos más tarde.. Todavía no decidí como te voy a matar, igual te aprecio muchísimo así que va a ser lo más rápido e indoloro posible, después hablamos.
-No hay un después.. y si me levanto, me voy y me matás cuando estoy de espaldas? Y si se te ocurre como hacerlo antes de la noche? Dame una oportunidad Juan. Si me aparecí acá en publico es porque realmente me gusta vivir, sabés que nunca te haría esto.
            Juan lo apreciaba mucho pero era el momento de terminar todo y no podía postergarlo. Ya había cometido el error de dejar vivir a alguien más de lo esperado y le convirtió la vida en algo tedioso y aburrido. No quería eso para Germán. Quería matarlo en su plenitud y que todos lo recuerden. Su trabajo consistía en eso, en que los demás los recuerden y la mejor manera era matarlos en el momento más intenso e importante de sus vidas.
-Germán, ehhh. Esto no es fácil, la gente me mira a mí y no a vos, fijate. Ellos me conocen hace mucho por lo que hago y quiero que te reconozcan a vos, que te recuerden.
-Pará, pará!! Me querés matar para que piensen en mí y no en vos? Estás loco!!
-No hay otra manera, vivo de esto. Además te dí todo lo que quisiste.. Querías una mina, la tuviste. Querías un buen trabajo, te dí el mejor. Querías tener coraje, te dí todo el coraje que pude darte para conseguir cada una de tus metas..
-Pero me matás y me sacás todo!!
-Shhh, bajá un poco. Querés seguir viviendo y que veas como es lo que viene? Nadie es feliz para siempre. Vas a perder la mina, en el laburo van a poner a alguien más joven y por menos plata y tu facha no te va a servir para siempre. Es mejor que pase ahora y que te recuerden así.
-Estoy en el mejor momento Juan! Sacame todo pero no me mates. No quiero nada. Ni mina, ni un buen laburo, nada.. Hago changuitas y picoteo algo cada tanto, facha tengo..
-Y que te recuerden así? Jajaja Nadie llora por un perdedor Germán! Lloran porque se murió alguien, nada más. Yo quiero que lloren porque VOS te moriste, no cualquiera.. VOS!
Tomó un sorbo de café y vió que sobre la mesa tenía su cuaderno abierto con el arma encima.Lo miró fijo, lo tomó de la mano y le dijo.
-Te voy a extrañar Germán..
             Tenía que ser ahora o nunca. Jamás había tenido una charla en público con una de sus víctimas y no las tenía porque después de terminar con ellas lloraba y mucho. Tomó la birome que estaba sobre el cuaderno abierto y empezó a escribir el último capítulo de su novela mientras Germán y la lágrima que surcaba su rostro lentamente se desvanecían y dejaban la silla vacía nuevamente.

2 comentarios:

Laura Beatriz Chiesa dijo...

Un relato interesante; los protagonistas y la situación mantienen la atención Un abrazo,

Daniel Luchina dijo...

Muchas gracias por el comentario. Es un placer poder realizar estos relatos breves para una publicación de mi ciudad, y a la vez poder compartirlos con amigos lectores de la red a través de espacios como el que brinda la Revista Literarte.