miércoles, 22 de abril de 2020

Sol Brissolesi-Argentina/Abril de 2020


Hadas malas, brujas buenas

¿Brujas que me miraban y muy lento me asustaba?... ¿Qué pasaba en ese momento? Nunca había sentido algo así. A dos hadas mágicas que me ayudaban a salir de ese lugar, les dije que mi casa quedaba hacia el Norte de la montaña. Ellas prometieron llevarme, el paisaje no era familiar, cruzamos a dos duendes en el camino que me decían "No, no vallas con ellas", no hice caso, ellas parecían buenas... ¡Las brujas eran malas!.
De repente comencé a sentir olor a muerte, un sabor amargo en mi boca era raro, nunca había sentido eso, parecía un sueño del que no podía despertar. En un momento, el paisaje se hizo oscuro y no vi más a las dos hadas. ¿Qué pasa? Me he perdido, no sé dónde estoy.
Luego de un par de horas aparecieron las brujas y me ayudaron a salir de ahí.
Moraleja: Las apariencias engañan, no hay que mirar el aspecto a la hora de conocer a la gente y mucho menos, juzgar sin saber.
Las brujas no siempre son malas, y las hadas no siempre son buenas.

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