viernes, 17 de septiembre de 2021

Ruth Sánchez-Argentina/Septiembre de 2021


 

EL MUNDO DE LAS HADAS DEL JARDÍN

 

Todas las tardes una abuelita teje al lado de un árbol en una hamaca de una enredadera. Canta una canción, dulce melodía otoñal... las hojas danzan al son de ella.

Al caer la noche el edredón se convierte en una gran escalera que guía al que quiere ir al mundo de las hadas del jardín.

Cada noche, los niños del barrio se juntaban a jugar cerca de un bosque, un día jugando a la escondida encontraron el árbol y a la dulce abuela teje que teje. Los chicos se quedaron embelesados con la melodía, se subieron al edredón, subieron al mundo de las hadas. Cada una tenía un nombre: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. Jugaron toda la noche entre risas y carcajadas. Las hadas y los chicos se olvidaron del tiempo, uno de ellos dijo: "Tendremos que volver".

Cuando amaneció, el rocío de la mañana mojó la carita de los chicos, se despertaron bajo ese árbol, no sabían si había sido un sueño... un niño levantó las hojas, el otro se sentó en la hamaca y el tercero sacó de su bolsillo una nota bella de la melodía de aquella anciana que decía: "Juega con las hojas, ríe con las hadas, sueña, viaja lejos, toca el cielo, encuentra el amor, sube a la montaña más alta, cierra los ojos y siente el aleteo de las mariposas, cree más allá, cree en ti, no dejes de ser niño jamás, contempla la naturaleza y cuida de ella, que el tiempo de ser feliz revolotea las alas de tu ser... ¡Eres un ser libre de luz!".

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