Infancia embarrada
campo era
la caricia del pasto alto
y rasparse con los yuyos
hasta sangrar
pero aprender
que la pulpa de aloe vera cura
que el blanco de las zapatillas
no importa
cuando se es libre
de saltar en los charcos
y tomar el barro entre las manos
como si fuera oro
buscando sapos entre los huecos
para darles un beso
mientras se mira el cielo
agradeciendo otra tarde más
de llovizna y campo
pedazo de infancia fuera de la urbe
qué extraño
Del poemario inédito “Miscelánea”

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