lunes, 22 de octubre de 2018

Lina Caffarello-Argentina/Octubre de 2018


Bajo la luz de una naranja

 
                                          a Reynaldo García Blanco                        
                                                           (Stgo.de Cuba)

Ahí estás / haciendo piruetas
sobre el lomo de la isla
para que el espejo no se cuele entre tus pies
a la hora del crepúsculo.
Luego te inclinas en la punta corroída
donde la luna escarda peces
y cabalga por los huesos.

(Algo me dice cuánto pesa
imaginar el ave y machucarse los ojos
con la espuma a cuestas.)

Al volver / te trepas a la danza memoriosa
y en la esquina del patio que redime a los almendros
dibujas una oda.

Aquí / con lluvia sobre lluvia sobre lluvia
y un sol que se quedó en naranja
mordemos nuestra sed
nos vamos devorando para no quedar sin aire
y haciendo como que no pasa nada
tratamos de inventar un sueño.

Pero sólo atinamos a implorar septiembre.



De la antología argentino-cubana “Aduanas de aire”.

Miriam Brandan-Estados Unidos/Octubre de 2018


USTED 

Dígame ahora ¿qué quiere usted de mí?
si bien sabe que no puedo tenerla.
¿Por qué se empeña en mirarme usted así?
hace que todo alrededor… desaparezca.
Hace que el mundo se convierta en un vacío
y que no existan para mí, más que sus ojos,
me mira usted, y yo me pierdo en su mirada
¿qué puedo hacer, si usted de amor me ha vuelto loco?
Se llena el aire de su aroma cuando pasa
y no hago más que imaginarla entre mis brazos,
se me desgarra el corazón, porque no es mía
y se lo ofrezco igual a usted, hecho pedazos.
Son la esperanza y la agonía mi destino,
dígame usted ¿qué puedo hacer para cambiarlo?
¿Cómo evitar la fantasía de sus besos?
¿Cómo evitar estar de usted… enamorado?

(del libro de poemas "Sentimientos de mujer")

Marcos Aguilar-México/Octubre de 2018


Dicen
I
Dicen que fue en el último vagón, donde con un rostro lleno de paz y en sus manos una carta sin destinatario, lo hallaron acompañado por una pistola solitaria, con el cráneo reventado y mirando a la nada.
II
Dicen que después de la noticia, los rumores trataron de explicar mil un veces los porqués de su única muerte.
III
Lo que no se dijo, fue que él, cansado y dolorido de nostalgias, mandó asesinar sus recuerdos, que era donde Ella, adelgazada, vespertina y amorosa, siempre, siempre.., estaba presente.