miércoles, 21 de octubre de 2015

Bernardo Penoucos/Octubre de 2015




Me vengaré llorando, dijo Martí,
Insoslayable anuncio, inamovible  venganza
Se salan las grietas y los suburbios
De las villas, cárceles y loqueros nacen las lágrimas como cuchillos
Sombras ocultas en la lentitud de la noche
Sollozos esquinados, manos transpirando tiemblan en el sopesado aire
Me vengare llorando, dijo Martí,
Se caen los lodos de los rostros vulnerados,
Llora el campesino la tierra de cuando, llora el preso,
Llora el puto, llora el pobre, llora la espalda de la mujer ultrajada por la virilidad impuesta,
Llora la venganza hamacándose tras el aljibe
Negros los ojos que espían, curtido el lomo que aguanta
La venganza será de llanto y de insomnio
Ya nadie, creo que nunca, podrá amigarse en el sueño
Se queja la madera, cruje la casa,
Los andamios ceden.
Me vengare llorando, dijo Marti.
Para que nadie, nunca más, muera encerrado en el oxido de un cuerpo.

Rosalba Pelle-Argentina/Octubre de 2015




SOY UNA SOLDADA DE LA PATRIA

Esdrújulas cuestas,
contorno secular
custodiando
los esdrújulos ocres
de valles y quebradas.
Esdrújulas estrellas,
perseguidas por el sol,
viñedos sanagasteños
en garganda de mis changos
al son de chaya,
albahaca y carnaval.

Esdrújulos naranjales
se vistieron
de azahares en septiembre,
esdrújula piel de hombre
quebrada en la eternidad
de Talampaya,
el viento ulula
vieja canción de loba herida.

Hay hambre
en tu esdrújula geografía,
demasiada,
llora la  Pacha Mama
dueña de cóndores
y acequias.
Hay hombros encorvados,
rodillas ensangrentadas,
resignación que lacera.
Esdrújulo amanecer
en el que el tiempo
lame las heridas.
La cadencia exacta
de cada verso
renuevan mi sangre,
pintan en mi boca
la energía exacta para decir:
soy una soldada de la patria
no del miedo ,la injusticia,
una soldada de la patria en la libertad
no del asesinado cotidiano,
una soldada de la patria
inmensurablemente triste,
cuando soberbios de la nada
aplastan sueños de raíz
y no claudican
cada día
emboscada a la esperanza.

Que no pueda ningún miedo,
que no asesine ningún vaticinio ,
que no puedan con el deseo
palpitante de mañanas nuevas
que no puedan
estos asesinos de sueños.

Rita Moutinho-Octubre de 2015



PACIENCIA

La inseguridad obliga a lo horizontal.
Acostado de espaldas,
su mirada sólo divisa limitado techo.
La angustia busca el vértice
de un ángulo recto.
Mis ojos se simulan ciegos.
Quería perder la calma,
mostrar rayos de sol eléctricos,
en el cielo, la claridad de una claraboya,
en el tiempo, un rectángulo abierto.103


PACIÊNCIA

A incerteza obriga ao horizontal.
Deitado,
seu olhar parado só enxerga limitado teto.
A angústia procura o vértice
de um ângulo reto.
Meus olhos simulam-se cegos.
Queria perder a calma,
mostrar raios de sol elétricos,
nos céus, a claridade de uma claraboia,
               no tempo, um retângulo aberto.

Del libro Un hombre
Traducción:  Marta Spagnuolo


Toni Montesinos-Octubre de 2015



Entrevista capotiana a Rolando Revagliatti publicada originariamente el 13.9.2015 en http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es del escritor Toni Montesinos.

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Rolando Revagliatti.



Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
—Una casa grande, moderna, cálida, con varias habitaciones y otros espacios,  una pileta de natación, un quincho, en el centro de un predio muy amplio, con plantas y árboles y animales.

¿Prefiere los animales a la gente?
—Sí.

¿Es usted cruel?
—No.

¿Tiene muchos amigos?
—Siempre tuve varios amigos. Diversamente intensas, esas amistades. La categoría “amigo íntimo” ha caído en desuso: hace justo dos décadas se extinguió el vínculo con mi último amigo íntimo.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?
—Buscar, en este caso, no sería para mí un vocablo apropiado. Valoro la integridad, el tacto, la confianza, la discreción.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?
—Ha sucedido en numerosas ocasiones.

¿Es usted una persona sincera?
—Sí; procurando, como se dice, no herir susceptibilidades.  

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
—Mientras sea acompañado por la mujer con la que sostengo un romance desde hace más de treinta y cinco años…

¿Qué le da más miedo?
—La decadencia; no morir imperceptiblemente dentro de pocos años.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
—Muchas veces me he percibido escandalizado por el  psicopático accionar de los poderosos (países, empresas, personas).

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
—No me cuento entre los que decidieron convertirse en escritores. He tenido sí formación artística e intelectual en mi juventud. Por diversos andariveles he llevado una vida (bastante) creativa. No sé qué habría hecho.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
—No hacerlo es una de las tantas mortificaciones con las que me asola mi neurosis.

¿Sabe cocinar?
—No. Y cuánto me enorgullecería por lo menos saber cocinar cinco o seis comidas elaboradas. Pero no tengo disposición. Y envidio a los que la tienen. (Como envidio a los que saben nadar, bailar, cantar, arreglar artefactos, solucionar percances de orden doméstico, etc.)

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
—Por surtidas razones, por la trascendencia que les cupo en diferentes etapas de mi vida, atino a mentar a mi abuela materna, mi padre, mis ex—amigos íntimos Ramón, Nereo, Pablo, mi ex—esposa, mi tío Marcos y mi tía Negra, nuestras fallecidas gatas Boni y Pupé.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
—Lucidez.

¿Y la más peligrosa?
—Imperialismo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
—He tenido arrebatos, innumerables ataques de indignación. He deseado que colapsaran determinados sujetos que rezumaban cretinismo. Hasta ahí.

¿Cuáles son sus tendencias políticas?
—Socialistas. En mi infancia, la que proclamaban mis padres, un socialismo parlamentario. En mi juventud adherí, para ciertas coyunturas, a procedimientos revolucionarios. En la actualidad, ya incorporé que el enemigo es invencible. Por lo cual estoy con quienes propenden a defenderse implementando las mayores dosis de equidad posible según sean las condiciones en cada etapa y región: “La construcción de alternativas de salida del modelo neoliberal, aun con la herencia recibida, aun en un marco internacional con hegemonía neoliberal.”

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
—Alguna “cosa” que no sufra.

¿Cuáles son sus vicios principales?
—No tengo.

¿Y sus virtudes?
—Suelo ser expeditivo. Sé decir “no”. Suelo retirarme de aquello que ya no me complace.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
—Imágenes que remitan a mis bochornos y a mis satisfacciones.






Rolando Revagliatti
11.9.15
Buenos Aires, la Argentina




Daniel Lacatus-Rumania/Octubre de 2015





Era una voz débil como la de un mendigo
la canción había fluido luego a lo largo de mi garganta
para precipitarse fuertemente como un desborde de aguas
en la cabeza donde se arremolinó largamente antes de dormirme
mis ojos estaban bajo el asedio de aquella mujer
que con su mirada podía destrozar las armas de los dioses desenfrenados
y que me recordaba de mi abuela
que murió con el nombre de la libertad entre los dientes
venció la cólera y el cáncer
pero la mataron las balas
desde entonces estoy escribiendo sobre el ataúd de la difunta
hasta que algún día se le abran los parpados

oía subiendo la canción en el cuerpo de aquella mujer
hinchándole los senos y recorriéndole las manos
y las piernas y los costaos en ondulaciones fantásticas
en sus ojos se abrían los irises como eclipsas
y aquella canción consiguió permearme también a mi



Carlos Laborde-Cañuelas, Argentina/Octubre de 2015



SEMBRADOR

Regreso al jardín de los recuerdos
con el rostro escondido entre las manos.
En el camino, atrapo las sombras reales de los muertos.
Percibo mi propio olor de cuerpo a la intemperie
que emana la fragancia cálida de la tierra,
las flores y el humo de la hojarasca.
Aspiro el sabor del primer cigarrillo,
fumado a las tres de la tarde, cuando todos duermen,
menos las víboras y los furtivos adolescentes.
Descubro los labios de aquella muchacha
de manos temblorosas, húmedas y frías,
que robé con inocentes y dulces palabras.
Llego a mis horas de niño, tiempos de siembra,
y al abuelo sembrador, viejo fantasma querido,
que me legó lo bueno que dejaré en la vida.

Alejandro Insaurralde-Argentina/Octubre de 2015



Tucumán y el efecto dominó que no fue

por Alejandro Insaurralde


La tierra del Plata sucumbe otra vez. Lo hace en forma cíclica, por periodos. Nunca termina de sucumbir y cuando los inestables corazones de sus hijos parecen aquietarse, vuelve la manía. Se hace crónica la cosa, no tiene culminación. Funciona como una espiral que crece y mengua en la psicodélica circunvalación de su monotonía que algún botarate llamará "destino".
Vaya periplo. Se sale y se entra al mismo punto que, para ser taxativo a nuestra política, es como el triunfo del masoquismo colectivo. ¿Qué clase de destino nos inventamos entrando y saliendo de un error caprichoso que duele?
No hay tal destino. Y si lo hubiere, se consume en cada renglón de la historia escrita. El destino no conoce de futurologías, se diseña en la acción permanente. Para un cronista testigo de la realidad argentina, la pluma o código binario testimonian aquello que la espiral revolea por los costados en forma de miserias populares.
Tucumán representó la consumación del hastío. La mansedumbre tiene límites. Y la tolerancia también. Pero la noticia de fraude se expandió como una onda centrífuga que no provocó el efecto esperado. Lo que debió manifestar una gran parte del país harta de políticas feudaloides lo terminó gritando un puñado de patriotas de una provincia tan pequeña como significativa. Los tucumanos dijeron "basta" no sólo al fraude electoral, sino al vicio y felonías del poder donde el fraude es una práctica más. Y vamos a anotarle un poroto al destino: la Declaración de la Independencia parece haber signado a Tucumán a este tipo de sacudidas.
Argentina es una tierra donde sus retoños tienen pasiones enrevesadas y extrañas. El criollo lleva el lastre del lamento gaucho y el cosmopolita se contagia rápido de la inmoralidad. Por eso el argentino va armando así su "destino" con pruritos que invitan al desasosiego. Todo ello, de la mano de su más fiel servidora: la bronca. Es ella la encargada de exteriorizar males en estado larval que nos carcomen en voz baja y que cuando nacen, se manifiestan como en Tucumán. Pero hay otros bichos que habitan en el argentino medio, en especial el de Buenos Aires. Es un bicho narcisista que prejuzga, fogonea el clasismo, divide en lugar de unir, exige sin ofrecer. El egoísmo es ese bicho cuyo único entomólogo capaz de analizarlo es la conciencia de la otredad. El otro es alguien que puede sufrir igual que yo, sentir igual que yo, vivir igual que yo. Pero la toma de conciencia es un ejercicio en desuso y por tal motivo la epidemia de este bicho se propaga. Un dato curioso: siendo un país record en psicoanalizados, en Buenos Aires todavía se bucea en la banalidad a la hora de analizarse y son muchos los que salen corriendo al terapeuta por cualquier nimiedad. No hay fórmulas mágicas ni rivotriles que puedan con esto. Se cambia con decisiones.
Para el porteño, Dios puso oficinas de todo tipo en Buenos Aires, menos la "Oficina Anticorrupción". Esa, la abrió el Diablo. Y la puso adrede para boicotear a Dios con el engañoso prefijo "anti". La oficina en cuestión hace todo al revés: encajona causas, denuncias e incluso muertos en los roperos. A éstos muertos se les niega un féretro digno porque el amarillismo los encajona después en la TV con infinitos videographs boyando en pantalla. Por eso lo de "anticorrupción" es una discordancia flagrante. Imaginemos que esta oficina nacional - con sede porteña - pueda controlar más allá de la administración pública y que su función se haga extensiva a la conducta de los ciudadanos: que controle su psicología, su escala de valores, su formación cívica, su espiritualidad. ¿Cuántas sucursales harían falta? ¿Unas pocas darían abasto?
La Buenos Aires irredenta por falta de federalización es consecuencia de una perversión antirrepublicana. No tenemos entidad como República y cuando reclamamos por ella, estamos pateando al vacío. Tomaré al respecto palabras de Santiago Kovadloff: "La República aún no ha sido construida; Alberdi, Belgrano y Güemes no son hombres del pasado sino del porvenir y nos están esperando". Kovadloff nos indica que no se puede reivindicar lo que aún no nació. Estamos todavía en el pasado bajo la influencia de populismos monolíticos, que se perpetúan una y otra vez por los corredores de la impunidad y la corrupción. Las políticas feudaloides de Tucumán y otras provincias, son el producto de esa corrupción y atentan contra el federalismo y la República.
Ese masoquismo que padece el argentino tanto de Capital Federal como del resto del país, se instituye en el clásico "mentime que me gusta", "son todos iguales, qué te vas a calentar si todos roban". Nos dejamos seducir y sospechamos que hay un engaño, pero la seducción nos puede. Seducir proviene del latín seductio que significa "engañar con arte" y los políticos aprenden bien estas técnicas persuasivas de oratoria para seducir a la audiencia. Y en algunos, todo este disparate cívico desemboca en la luctuosa forma de "votar por el mal menor" para disimular el engaño.
Esperábamos que lo ocurrido en Tucumán tuviera una reacción en cadena donde cada pieza de dominó hiciera su parte. Tal reacción no consiste en empujar al otro sino en pasar la posta al otro, respaldarse y no volver atrás con la dirección trazada. Este efecto dominó quedó trunco, pero ojalá haya servido de inspiración para las pusilánimes voluntades que aspiran al cambio pero que no lo efectivizan en la práctica.


Isidoro Gómez Montenegro-Octubre de 2015



Inolvidable día


Destello de luz crepita el horizonte
descuelga hojas amarillas,
destiñen versos olvidados cada instante,
día, mes, estación.
Ocre es tu piel,
aristas que el viento reverdece.
En afiebrado sueño de constelaciones
en tu espalda.
Necesito tus ojos por la mañana,
tu voz pincela las horas.
Las yemas de tus dedos tocan brasas.
Bendigo el agua de tu estuario
vuelvo a hacer historia en el iris de tus ojos.
El viento corta, traspasa tu cintura cristalina.
Sin espuma y arena se levantan olas negras
siguen noches sin luna … oscuridad.
Palpitan manos acaloradas
mientras hojas caen en espiral bandeándose.
Hay días sin pigmento anegados de silencio,
días desvelados, atávicos… no verdean.
En el crepúsculo
mis cantos siguen el ritmo de tu nombre
escrito en el espejo empañado.
Descifro laberintos bifurcados,
de uno, renace tu figura femenina.
Al abrigarte con lianas perfumadas
descubro la única intacta vocación propia
desde mis años párvulos
hasta hoy día
mis alas arden
ante la luz atosigante del tiempo.
Hojas o trazos de papel  arrugado,
amarillento, mensaje escrito,
sílaba sin cordura en sosiego taciturno.
Perpetua alabanza cubre tu cuerpo desnudo
en actitud beatifica.