viernes, 24 de junio de 2011

Patricia O. (Patokata)-Uruguay/Junio de 2011

DESOLACIÓN I

El manto de la muerte se ha extendido sobre mí,

yo Ángel, ser de luz, he quedado en tinieblas.

Mi esencia luminosa se ha opacado,

mis alas han quedado negras.

Al borde del precipicio estoy a un paso

del valle de las almas en pena.

Las brasas que queman mis pies

han dejado llagas en mis plantas,

mis manos se han quedado sin piel,

en carne viva, desolladas

de tanto escarbar en tierra estéril

buscando un hálito de vida bajo tanta lava.

Mis lágrimas de sangre van regando los pasillos

de éste claustro sin ventanas,

donde no existen las puertas y, si existen,

sólo conducen a ninguna parte.

Mis lamentos desgarradores

enmudecen cuando tocan el aire

y mis labios, sin sonidos, ya no encuentran

manera de suplicar y elevarme.

Al borde de la muerte es que me hallo,

de mi alma y su luz sólo quedan retazos.

Las plumas, antes blancas, de mis alas

van regando el camino.

Me voy diluyendo en mi agonía,

ya no hay vuelta a ésas esferas

que sostuvieron a éste ángel en su día...


1 comentario:

Graciela María dijo...

Y este triste y aparente mudo ángel moribundo, renacerá entre las cenizas, para cantar su fé, su incansable capacidad de lucha, en esta vida o en cualquier haz de luz generosa, que ilumine un camino en ayuda de otro ser que se piense perdido...
Felicitaciones, Patricia.