EL CAMINO SIN FINAL
Abro los brazos al cielo
Para atrapar un halo de luz
En la faz de mi pecho
Y recorrer mil senderos
Dejando a cada instante
Un arpegio de mi canto
Y no perderme nunca
Por estar santiguado
Con la fe divina
Y no sufrir la furia
De los dardos eternos del mal
Lacerando mis venas
Cargadas de fuego
A punto de estallar
En el espacio del tiempo
Muy lejos del ruido
De mi armónica lira
rompiendo la quietud
del firmamento gris
de agónico despertar
en su ruta sin final.




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