Mar dorado
Desde la escollera se pierde el cielo en el mar.
En la mañana de invierno, feroz, el viento del sur
y su compañero, el frío,
habitan en el aire, en las aguas, en la costa, en el horizonte.
Cundo la aurora puja por nacer, brazos robustos,
cuerpos que no conocen el escarnio de la duda,
esperan resueltos, seguros,
que el horizonte se haga realidad,
que el sol trace la frontera entre la arena y las aguas,
que su destello calme las manos entumecidas.
Y allí aparecen tres panzas blindadas,
trazando huellas de espuma.
Una a una amarran , imponentes.
Tiembla el muelle centenario, abren sus vientres anhelantes,
un sonido de campanas inicia la gran ceremonia.
El oro de las pampas penetra en las entrañas,
se pierde en túneles oscuros,
enormes, misteriosos.
Tres días incubando el pan del futuro.
Al cabo, la partida, pesadas, grávidas.
La noche las cobija.
El horizonte cierra sus puertas.



2 comentarios:
LINDO ESPECTÁCULO DESDE LA ESCOLLERA.
FELIZ NAVIDAD QUERIDA AMIGA.
TRINIDAD.
Muy linda tu prosa Nina, leyéndola es como si estuviera allí detenida observando, y disfrutando.
Besoss Josefina
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