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| Imagen enviada por la autora del poema |
Ante los últimos acontecimientos sucedidos en Medio Oriente... mi clamor:
ME MIRÓ... LARGAMENTE
La perseguí y le dije: ¡Espérame, no corras!
Mira el color del cielo que has dejado sin sol.
Las manitas del niño, tendidas mendigando,
el llanto de las novias, el ¿por qué? en las miradas
y el corazón de madre latiendo a pecho abierto, pues al matar
a su hijo, partido de dolor...poco a poco desangra.
¡Escúchame!...¿Estás ciega? ¡Cómo puedes, no verlo!
Y si lo ves... no tiemblan de espanto tus entrañas.
¿Cómo logra tu instinto, sediento de más vidas
de inocentes criaturas, renacer con más saña?
¡Y el paso de los siglos, a cambio de atenuarte,
hace que surjas plena de odio y de venganza!
Ella, refrenó el paso de su corcel indómito.
Me miró... largamente, con extraña mirada.
Se crisparon sus manos sujetando la rienda
Y respondió entre dientes: _ ¡Estás equivocada!...
Yo traté de ocultarme en el fondo de un cráter
y allí, dormir un sueño de luz y de esperanza.
¡Mas, fue el hombre que vino, con su afán de poder
y su sed de riquezas, a interrumpir mi calma!
Y por ser: “GUERRA” al fin, llevo en mí la locura
que despierta en mi pecho la furia desatada.
¡No me culpes a mí! Mira a tu alrededor...
¡Es el hombre el que lleva el infierno en su alma!_
Se arrebujó en su manto con ojos alienados.
¡Con otros tres jinetes siguió su disparada!
En tanto yo, aturdida trataba de entender,
de encontrar los motivos, en la sangre encharcada.
Y entre el hedor de muerte y el fuego de explosiones,
el brillo de una lágrima...¡me veló la mirada!
1° premio Poesía Mayores
Concurso “ Gerardo Gallucci”
Asociación Internacional de Clubes de Leones

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