Catedral
Debajo de las ojivas antiguas reposa la luz del día,
En la piedra secular duerme la melancolía.
Los vitrales en llama lenta bordan el infinito,
y el tiempo de arrodillado nos recuerda el propio rito
Cada arco sustenta el aliento de la memoria,
como un salmo velado suspendido en la historia
Ninguna campana resuena y sin embargo hay canto,
porque Dios pasa en silencio envuelto en su manto.

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