La ardilla y la fuente de agua
Sedienta corría la pequeña ardilla entre pastizales verdeamarillentos. Las ramas de los arbustos se quebraban a su paso haciendo un ruido muy molesto que podría despertar a algún gran animal que quisiera convertir en su almuerzo. Pasy, la curiosa ardilla revisó uno por uno los charcos que antes solía visitar pero en ninguno de ellos pudo encontrar ni siquiera una sola gota de agua que pudiera calmarle la sed. De repente, sintió un chistido que provenía desde un viejo tronco derribado por alguna tormenta. Al prestar atención Pasy pudo ver a un buho que la mirada con sus grandes ojos negros.
_ Por ese camino no vas a encontrar lo que buscas.
_ ¡Callate, pájaro presuntuoso! ¿Acaso sabes todas las respuestas a todas las preguntas?,
_ Por supuesto que no, respondió el buho, pero sí sé las que necesito. Cuando quiero saber un poco más, entonces pregunto y así aprendo.
De repente Pasy comenzó a ver espejismos, que es como si estuviera viendo delante suyo algo que desea pero que en realidad no está. Su imaginación le jugó una vez más una mala pasada. Se recostó a descansar justo debajo de una palmera de esas que dan unos frutos grandes duros que se llaman cocos. ¿Y que les parece que sucedió? ¡Pues claro que sí! Un coco ya maduro se desprendió de los demás cocos, ya que crecen en racimos ¿y saben donde fue a parar? Justito, justito a la cabeza de Pasy quien despertó sobresaltada mientras unas tiernas risitas soñaban alrededor suyo. Sus ojos no podían ver a todos lados al mismo tiempo así que miro al frente y se encontró con un gordo puercoespín que trataba de rascarse una oreja sin pincharse con sus finas púas. Me llamo Oron y vivo desde hace tiempo por estos lugares. Si estás perdida puedo acompañarte y así encontrarás lo que tanto buscas. Pasy miró a su derecha y vió a un oso hormiguero con su larga trompa, olfateándola.
_ Pues no se bien que clase de bicho serás pero de una cosa sí estoy seguro: una hormiga no eres ya que yo me paso la vida buscándolas para poder alimentarme y nunca ví una tan grande y encima con una cola gorda y chata.
_ Gacias, sabelotodo, pero no necesito ni que me acompañe el puercoespín ni que me de lecciones un oso con trompa de aspiradora. Yo solo soy una ardilla y sola podré llegar bien adónde voy. Y fueron pasando las horas y el sol se empezó a esconder. El bosque se llenó de sombras y Pasy decidió quedarse dentro del hueco de un viejo árbol. Un doloroso picotazo le hizo saltar de un brinco. Delante suyo un pájaro con un gran pico salió a su encuentro
. _ Hola, ¿cómo entras así en mi casa sin golpear primero? Si bien soy un pájaro carpintero y mis amigos del bosque dicen que soy bueno con todos los que pasan por aquí, la verdad es que ya tengo el pico cansado de tanto picotear en la corteza de los árboles que es donde están los bichitos de los que me alimento. ¿Pero vos, que estás haciendo tan lejos de tu casa?
_ Pues en primer lugar tengo que decirle que me llamó Pasy, que siento que toda la naturaleza es mi casa y por eso nunca estoy lejos de ella. Lo que pasa, lo que pasa...es que tengo sed y no puedo encontrar un arroyo.
_ Te contestaré mi querida ardilla Pasy. Yo también tengo nombre y el mismo es, es...bueno, no importa, ya me voy a acordar. Lo que pasa es que siempre me llamaron el carpintero y me gusta que me conozcan por lo que trabajo. ero volviendo al tema del arroyo te diré que...
_ Gracias, gracias yo sola lo encontraré.
El cansancio de la pobre Pasy la venció quedando dormida sobre unas matas. Un buen rato después despertó sobresaltada. Ya era de día y el sol brillaba con luces de colores. A su alrededor formando un círculo, se encontraban el puercoespín, el oso hormiguero, el búho y el pájaro carpintero quienes se habían quedado junto a nuestra amiga ardilla para cuidarla y protegerla.
_¡Que lindo es volver a verlos! - exclamó Pasy sonriendo y desperezándose. Creí que estaba perdida y no me animaba a pedir ayuda.
_ Aquí podes ver para que sirve la amistad y también la solidaridad. Todos necesitamos de los demás en algún momento. ¿Lo recordarás? _Claro que sí, -respondió agradecida la ardilla.
_ Bueno, dijo el puercoespín. Te mostraremos que hemos hecho por vos mientras dormías. El búho estuvo volando por el bosque y como él puede ver de noche encontró un arroyo subterráneo. El oso hormiguero hizo un gran pozo con esa larga trompa que tanto le criticaste. El pájaro carpintero nos ayudó a poner pedazos de cortezas de árbol alrededor del pozo para que no se desmoronara y yo, pinché con mis púas una corteza con otra formando un cántaro. Dentro del mismo descubrirás...descubrirás...
_ ¡Agua! - gritó desaforada la ardilla sumergiéndose en la fuente con tanta alegría que terminó mojando a todos los demás. Un gran arco iris se formó sobre la fuente brillando las gotitas saltarinas con los rayos del sol como si estuvieran jugando entre ellas a las escondidas

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